Disclaimer: Ichigo y compañía son propiedad de Tite Kubo.

Rangiku Matsumoto aporta a este Fic: "Si tu quieres atrapar a un bomboncito, simplemente enséñale carnecita —¿has visto mi escote?—, verás como el susodicho objeto de tu pasión caerá rendido a tus pies, también puedes jugar a la enfermera y el médico con él. Todo esta en tu imaginación… y libido"


Capítulo dos

"Hola"

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La princesa cruzo desiertos, bosques y mares hasta encontrarlo, lo miró

directamente a los ojos y preguntó: ¿eres tú mi jodido príncipe predestinado?

Extraído del libro imaginario: «La princesa subversiva»

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Vuelo 203 – 30 minutos para llegar a Karakura

Se suponía que el vuelo de Rukia sería apaciguador, al menos en el trayecto lograría calmarse para empezar a planear su estrategia a seguir una vez llegara a Karakura, pero la inquietud no disminuía y la duda de si "estaba haciendo lo correcto" volvía a asaltarla. Así que cuando la joven que se sentaba a su lado le pregunto: "¿te encuentras bien?", no tuvo mejor idea que soltar toda su historia de un tirón y sin restricciones.

Eso originó que otras dos pasajeras que se encontraban atrás y eran amigas de Mashiro —la joven que le hizo la pregunta—, se levantaran de sus asientos y empezaran a intervenir escandalosamente en la conversación.

—¿Y entonces, el hijo de su madre te dijo: "Me voy a casar con otra"?

—De hecho, me llegó una invitación a la boda de ese sarnoso traidor, así que decidí viajar para…

—¿Golpearle su putrefacta cara?

—Sí, pero...

—¿Conquistarlo mostrándole la poderosa llama de tu amor?

—Eso suena…

—¿Darte un revolcón con él y así joderle el cerebro para convertirlo en tu cachorrito mimoso?

—¡Ni soñando! Lo que quería decir es que voy para hacerle entrar en razón… de alguna manera. —Lo último lo susurró Rukia para sí misma.

Ahora que había podido sacar toda esa energía asesina que la envolvía, estaba segura de que una vez llegara a Karakura no la emprendería a golpes contra Ichigo… o eso esperaba.

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Kurosaki caminaba por una calle bastante transitada y estaba a un par de cuadras de llegar a su meta, iba sumido en pensamientos sobre los problemas que se le avecinaban con la pronta llegada de Rukia en unas horas. De hecho, estaba aterrado.

Un escalofrío repentino lo saco de su estupor y lo invadió un mal presentimiento.

—¡Ichigo! —escuchó su nombre siendo chillado desde una cuadra atrás de él. Y si no se equivocaba, la masa que venía corriendo a súper velocidad era su viejo amigo de la escuela.

Por acto reflejo, alzó el puño izquierdo y detuvo con un golpe bien dado en la cara a su compañerito, terminando el saludo con un derechazo. Asano quedó estampado en la pared y pasados tres segundos, con su asombrosa recuperación, se levantó y sonrío con la nariz sangrante, levantando el dedo anular en señal de saludo victorioso.

—Como siempre, no me decepcionas —dijo, y adoptando una postura y voz de súper macho agregó—. Te has vuelto todo un hombre desde la última vez que te vi, tus músculos están desarrollados, tu altura ha crecido en centímetros, tu fuerza ha aumentado y tus cejas...

—¿Sabes que no nos vemos desde anteayer… Asano? —cortó malhumorado Kurosaki.

—¿Por qué haces eso? —chilló lloroso el castaño.

—¿El qué… Asano?

—¡Eso! —volvió a chillar mientras señalaba a Ichigo con un dedo tembloroso— Soy Keigo… ¡Kei-go!

—Eres A-sa-no.

—¿Pero qué te hecho para que me trates así? —berreo—. ¿Es que ya no me quieres?

—No recuerdo haberlo hecho alguna vez.

Al ver que su amigo estaba a punto de ponerse a patalear en el suelo, decidió dejarlo todo por la paz. Estaban llamando la atención de la gente, así que debía desaparecer de ahí ya mismo si no quería que su dolor de cabeza aumentara más, primero a deshacerse del dramático de Keigo.

—¿Qué pasa, Keigo? —preguntó.

—Oh bueno… —contestó recuperándose al instante—, ¿sabes si Rukia-chan va venir a la boda?

—La enana debe estar llegando hoy o mañana temprano.

Oh my! —se entusiasmó y llevó sus manos a ambos lados de su cara— Mi adorable Kuchiki-san vendrá, hace tanto que no la veo —se meció soñadoramente Keigo, y empezó a preguntar—. ¿Crees que haya crecido?

—Imposible.

—¿Tendrá novio?

—¡De ninguna manera!

—¿Su cabello seguirá del mismo tamaño?

—Tal vez.

—¿Vendrá con una amiga?

—No lo sé.

—¿Usará Victoria's Secret colección 2010?

—No lo sé.

—¿Le habrán crecido más los pechos?

—¡Jódete, enfermo! —y con esta última respuesta, el puño vengador de Kurosaki implantó justicia contra la sucia libido de Asano en nombre de las buenas costumbres.

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Vuelo 203 – 20 minutos para llegar a Karakura

—Ese tío se merece que lo golpees hasta quedar irreconocible —intervino una rubia menudita con expresión de asesina serial—. Si quieres te ayudo a golpearlo, odio a los hombres como él.

—Y a todo el género masculino que camina en dos patas —comentó burlonamente otra joven de lentes—. Es por eso que no tiene novio.

—Calla, pervertida fanática del hentai. ¿Quién quiere un novio-cerdo como el de ella?

—De hecho… —intento intervenir Rukia para corregir el error, siendo ignorada olímpicamente.

—¿Cómo sabes que es un cerdo? Seguro que algo bueno debe tener para que este tan decidida a viajar para quitárselo a la otra.

—Ningún hombre con esa cochina personalidad se merece que ella vaya hasta allá, a menos que sea para castrarlo.

—La verdad es que… —y de nuevo Kuchiki fue cortada.

—Si no es su personalidad, estoy casi segura que es su cuerpo lujurioso.

—¿Cuerpo lujurioso? ¡Qué asco!

—Debe tener unos abdominales de infarto, unas piernas increíbles y un trasero caliente.

—¡Hentai!

—Ya basta chicas —al fin intervino Mashiro, deteniendo el escandaloso intercambio de sus amigas y salvando por el momento parte de la dignidad de una Kuchiki Rukia avergonzada. Señalando a sus amigas, procedió a presentarlas—. Estas son Yadomaru Lisa y Sarugaki Hiyori, yo soy Kuna Mashiro, ¡encantada!

—Kuchiki Rukia —susurro bajito, esperando que nadie la oyera y, sobre todo, no volverse a encontrar con nadie del avión.

En fin, al menos el escándalo ya había pasado.

—Irás a castrar a tu novio-cerdo, ¿verdad Rukia? —empezó otra vez Hiyori.

—Claro que no, ella irá a darle un mordisco a su novio caliente.

—¿Por qué lo mordería? —preguntó inocentemente Mashiro—. Ella debe ir a reavivar las cenizas del amor, eso encenderá las llamas de sus corazones, y los sentimientos amorosos que creían olvidados —continuó con un rostro soñador— volverán a la vida en llamaradas resplandecientes que los elevarán al cielo —lo último fue gritado mientras levantaba sus brazos.

—¡Puaj! —se escuchó a coro en todo el avión.

Y Rukia tomó conciencia que su nivel de vergüenza llegaría más alto antes de bajarse del maldito avión.

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Luego de despachar a su amigo, Ichigo continuó con su caminata; vaya que había sido un viajecito loco el que había dado. Por culpa del intenso calor de la ciudad y la calentura añadida por la fiebre que tenía, lo había pasado fatal en el trayecto. Y si a eso agregábamos el encuentro con Keigo, el resultado era "tarde apestosa".

Pero en serio, ¿qué tenía en la cabeza Keigo? ¿aire? ¿mugre? ¿monos bailadores? No entendía cómo podía ser tan… tan… ¡como su padre! Allí estaba, Asano Keigo era idéntico a su padre. Era pervertido, fastidioso, dramático, bullicioso… en palabras de su hermana Karin: una cabra loca. Cielos, el destino había sido bueno con él al no pasarle esos condenados genes.

Dio unos pasos más y entro a la floristería. Lo primero que notó al entrar fue el impacto de aromas contra sus fosas nasales, y eso que él tenía gripe, era asombroso todo ese collage de colores y fragancias. Lo segundo en notar fue que quien atendía era un viejo conocido. Esperó pacientemente a que terminara de atender a otras personas y procedió a sacar su hoja de apuntes donde tenía anotado lo que debía encargar.

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Vuelo 203 – 10 minutos para llegar a Karakura

Toda la culpa de las sandeces que ese trío había soltado tan escandalosamente la tenía ella por abrir su boca y contárselo a la muchacha sentada a su lado, así que Rukia, después de hacer respiraciones profundas, empezó a contar mentalmente. Al parecer las chicas lo tomaron como un signo de enfurruñamiento de parte de ella y se quedaron calladas.

Al llegar a ciento ochenta y seis notó que todo seguía tranquilo, se dejó llevar por eso y dio una miradita de reojo. Esto actuó como un "a seguir" para el trío y volvieron al ataque de animar a su nueva amiga.

—¿Por qué no buscas a otro pez en el estanque y olvidas al cerdo de tu ex novio? —preguntó Hiyori.

—Hasta que dices algo interesante —sonriendo a la cara gruñona de Hiyori, Lisa continuó—. En realidad Rukia, hay muchos pececitos calientes en el mar de los deseos de la carne. Tú podrías tener tu propio cardumen.

—Nada de eso, ella debe seguir en la recuperación de su pececito perdido —intervino Mashiro—, debes persistir como el padre pez payaso en "Buscando a nemo".

Al infierno con el escándalo, pensó Rukia.

—Primero, el imbécil de Ichigo no es mi ex novio porque nunca ha sido mi novio —empezó Kuchiki—; segundo, no me interesan los pececitos del mar fríos o calientes—gruñó—; tercero, yo no robaré nada a nadie, solo le haré ver que tiene… opciones—lo último lo dijo remilgadamente.

—A dar pelea entonces —le guiñó un ojo Lisa—. Yo creo que eres lo suficientemente guapa para atrapar a tu pececito, ve a emboscarlo con el anzuelo de tu cuerpito y fríelo en la sartén de tu ardiente lujuria.

—¡Oh dios! Esa es la peor frase que he escuchado —logró articular Rukia antes de empezar a reír.

Y así llegó a Karakura.

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En casa Kurosaki ya eran cerca de las seis de la tarde, los habitantes de la vivienda se habían reunido en la sala a dar un resumen de las cosas que ya habían sido hechas ese día y ultimar algunos detalles restantes. Llevaban un buen rato discutiendo cuando la puerta se abrió y entró un Ichigo muy malhumorado.

—¿Ichi-nii, qué te pasó? —preguntó preocupada Yuzu.

—Me encontré con el anormal de Keigo y después con Urahara en esa floristería —es el jodido dueño—, el idiota me hizo ayudarlo toda la tarde.

Dio dos pasos y sonó la puerta, rumiando maldiciones dio la vuelta dispuesto a abrirla.

A Rukia le sudaban las manos y su estómago estaba hecho un revoltijo, así que cuando se acercó a la puerta Kurosaki todas las indicaciones amables de sus amigas del avión y las de Rangiku se le cruzaron en el cerebro.

Así que lo primero que hizo al ver la cara de Ichigo cuando se abrió la puerta no fue saludarlo efusivamente, ni decirle un "¿cómo estás?", mucho menos mirarlo coquetamente para seducirlo. Lo que Kuchiki Rukia hizo al mirar después de seis meses a su príncipe predestinado—aunque él no lo supiera aún— fue impactarle su puño derecho en toda la cara.

Mientras caía, Ichigo solo pudo soltar un muy sentido: "día apestoso".

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Continuará...

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Nota mía:

Y aquí esta la continuación de este fic, la realidad es que demore una eternidad debido a que primero mi CPU se quedo frito hace meses y después mi salud anduvo bajoneada. Pero como el nuevo año me lleno de energía positiva, ayer emprendí la tarea de escribir este capítulo (junto a otros dos de diferentes fics) y al fin la luz se encendió.

No prometo traerles un capítulo semanalmente, pero si esforzarme en intentarlo. Gracias por sus reviews y los buenos deseos, me alegra muchísimo que estos escritos les saquen algunas risas.

Nos leemos.