:Summary: Por que acepto el daño que te hicieron mis caricias. Por que aun sin querer darme cuenta sigo atada a las cadenas de mi egoismo. Siempre tuya Rennesme.
Los personajes le pertenecen a Stephany Meyer yo solo los adapte para esta historia de mi propiedad.
Clasificacion: TEEN
Capitulo 3- Mírame estoy aquí…
De pronto abrí los ojos para encontrarme en un cuarto blanco iluminado por la luz del sol. Tan blanco y tan frío. Un hospital debía de ser.
Todo era borroso y mis ojos aun no se acostumbran al escenario.
Pestañee repetidas veces enfocando mi vista en un bulto que estaba a mi costado. Me sentía adormecida y mis ojos trataban de cerrarse nuevamente.
Logre distinguir el bulto. Bella Swann…
A mi lado estaba mi madre recostando la mitad de su cuerpo en la blanca cama en la que me encontraba.
Pude distinguir que estaba dormida y eso me causo ternura. Su movimiento al respirar la delataba.
Que culpa tenia ella que su angel se convirtiera en su destructor. Cuanto daño le he causado por mis tontas actuaciones. Ni pidiendo de rodillas el perdón aliviaría el pesar que me mataba por dentro.
Y de pronto todo exploto en mi cerebro.
Flash back
Rennesme cuida…- fue todo lo que escuche decirle aparte del estruendo del romper del parabrisas y mi frente golpear con el volante…la oscuridad me invadió.
Fin flash back
Jacob
¿Dónde estaba el?
¿Que nos había pasado?
Mi cuerpo se agito y cuando quise pararme de la cama un sonido empezó a sonar de una maquina a mi costado.
Estaba alterada. Necesitaba verlo me urgía tenerlo a mi lado. Lo necesitaba mas que a mi vida.
Gire mi cuerpo pero unas manos que ya conocía me lo impidieron.
-Cálmate mi amor…Hz ya paso- me susurraba mientras me acercaba a su cuerpo tibio. Cuanto anhelaba estar de esta manera pero en este momento mi prioridad era otra aparte de sanar las viejas heridas que he causado.
Me deje llevar entre sus brazos tratando en vano de calmarme un poco. Tenia que preguntarle por el…
-Jacob- logre murmurarle tan bajo que mi voz era un simple susurro. Su cuerpo se estremeció entre mis brazos. Y aun que no veía su rostro algo me decía que algo no estaba bien.
-Todo estará bien mi niña- me contesto al oído mientras se alejaba de mi y con sus palmas hundía mi rostro entre ellas. Esa era la confirmación que necesitaba para darme cuenta que algo le había pasado a mi Jacob.
Sus ojos estaban hinchados y unas bolsas moradas inundaban su pálido rostro. ¿Cuántas noches en vela le han causando tal estado demacrado?.
¿Cuánto tiempo llevo en este lugar?
Me volví a estremecer y sin pensarlo trate de pararme de una vez por todas.
Tenia que encontrarlo y ver con mis propios ojos que estaba bien.
Un dolor que se sintió hasta la ultima célula de mi débil cuerpo me hizo soltar un quejido agudo que se escucho por todo el cuarto.
Mis piernas… no las sentía.
Mi corazón se agito y nuevamente la desesperacion se hizo presente. Lleve mis manos a mis costados para tratar de acomodarme un poco.
Voltea a ver a mi madre que ya estaba hecha un mar de llanto y con su mano en el pecho tratando que un grito no saliera por su boca.
Un nudo se formo en mi garganta y no pude contener mi llanto.
-¿Qué me paso?- le grite lo mas fuerte que mis pulmones me permitieron.
Golpe con mis manos mis piernas adormecidas que no sentían dolor alguno ni se contraían por los fuertes golpes que le daba.
La maquina empezó a sonar pero esta vez con mas fuerza. Mi corazón se estaba agitando de mas y me revolvía en la cama de un lado a otro gritando con desesperacion.
No
No
No
Esto no me puede estar pasando a mi. Que he hecho para merecer tanto dolor. Yo estaba invalida…
De un momento a otro varias enfermeras entraron al cuarto sosteniéndome cada una por cada lado y mi mama solo era espectadora del acontecimiento de mi desgracia.
Tenia una rabia incontenible que hacia hervir mi cuerpo por entero.
Por que Dios dímelo por que me haces esto…no te conformas con todo lo que me has hecho.
Le recriminaba interiormente al ser omnipotente que era el creador de esta porquería de vida.
Me dolía todo. Me ardía hasta el alma.
Pero ni siquiera tanta adrenalina que estaba soltando hacían que mis piernas se movieran ni un solo milímetro.
Un pinchazo en mi brazo derecho me fue introducido para después volver a mi la oscuridad absoluta de la que fui presente con anterioridad.
El rostro de Jacob fue lo ultimo que apareció frente a mi mitigando el dolor que estaba sintiendo.
Jacob … mi Jacob.
.
.
.
-¿Como esta?
-Mal Edward no se que hacer me siento tan culpable.- esa era la voz de mi mama.
Solo podía escuchar la conversación de mis padres pero algo me impedía poder abrir mis ojos. Me sentía paralizada de pies a cabeza y mi mente estaba girando demasiado rápido para ser normal.
-Mírame Bella…tu no eres la culpable de esto entendiste- la dulce voz de mi padre le brindo a mi madre era acogedora y demasiado tierna aun viniendo de su parte.
No podía hacer nada mas que escuchar los susurros que atacaban a su máxima potencia mis oídos.
Me sentía desfallecer…aun que el dolor en mi cuerpo había cesado el dolor en mi alma era mil veces peor. Este me quitaba el sentido de cualquier cosa a mi alrededor.
-¿Cómo esta EL?- de quien estaban hablando.
Y una luz de esperanza ilumino mi corazón. Hablaban de mi Jacob o eso era lo que me quería imaginar. Era tanta mi urgencia por saber algo de el que cualquier mínimo detalle me hacia volver a la vida inmediatamente.
-Mal…
Fue todo pues volví a caer en un sueño profundo…
.
.
.
Hacia una hora que había despertado de mi largo letargo y aun estaba en shock por lo que mi familia me había contado. Era todo confuso y mi cerebro aun no lo podía codificar.
Esto era demasiado para mi…mucho mas de lo que podía soportar.
Me relataron todo lo que sucedió en el accidente.
El culpable había sido ese camionero que por culpa de su estado alcoholizado mezclado con algunas drogas para mantenerlo alerta habían hecho que olvidara poner las luces en la carretera y por eso mismo habíamos impactado contra el. Dejándonos a nosotros entre las llantas. Aplastando con una de sus cajas la mitad del auto…la parte frontal.
Habían dicho que era un milagro que estuviéramos vivos...
Yo había sufrido seria lesiones en todo el cuerpo pero el golpe que había recibido en la cabeza me hizo entrar en coma. había estado así durante casi una semana. Sin dar señales de mejoría. Los doctores habían sugerido que lo mejor seria desconectarme algo que según de palabras de mis abuelos… mis padres se habían negado rotundamente pues la esperanza era lo que Moria el ultimo.
Habían revisado mis piernas y como ya lo había sospechado estaban paralizadas. No sabia el por que o si esto era algo momentáneo o de por vida. Algo que me aterraba profundamente pues el depender de una silla de ruedas no estaba en mis planes a futuro.
¿Pero que plan me ha salido bien?
Ninguno. Nada de lo que anhelaba se hacia realidad, maldita suerte la que me cargo.
A veces pienso que en mi vida anterior hice algo tan malo pues en esta lo estaba pagando con creces.
Y mi Jacob. El había sufrido la peor parte.
El también había caído en coma con la diferencia que el aun no despertaba.
Me dijeron que cuando habían llegado los rescatistas a sacarnos del auto comprimido entre nosotros. Les sorprendió ver que el estaba aferrado a mi cuerpo como un imán y que al sacarlo aun estaba lucido pues lo único que susurraba era mi nombre… el recordar eso me hizo encogerme aun mas en la pequeña cama.
Lo amaba tanto y hasta este momento me había dado cuenta que lo necesitaba lo que me restara de vida a mi lado para seguir adelante. Sin el no hay un mañana para mi…me niego a que eso pase.
La esperanza de verlo nuevamente era lo único que me quedaba.
Entraban una y otra vez los diversos integrantes de mi familia a preguntarme si necesitaba algo pero como obvia respuesta de mi parte no les contestaba y decidían marcharse para darle el paso al que seguía.
Mi actitud no era la correcta pero como ya les había dicho…hasta el momento en que lo vea voy a hacer lo que me pidan.
Decían que estaba en cuidados intensivos y que era casi imposible poder entrar a verlo.
Pero tenia una posibilidad pues este era el hospital de mi familia así que el romper una regla por complacerme era algo que sabia iban a lograr.
Limpie las lagrimas de mi rostro que ya tenían corriendo desde que me dieron la noticia.
Imagine ver su rostro y acariciarlo. Decirle cuanto lo amaba y que nunca nadie nos separaría. No me importaba nada mas que eso.
Mi estomago gruñía como un león. El hambre me estaba atosigando de una manera devastadora.
Pero me había propuesto probar alimento hasta que me dieran alguna noticia que aliviara mi pesar.
Mi boca estaba reseca y amargosa. No quería ver mi reflejo por ningún lado pues tenia bien claro que mi aspecto seria aterrador.
había adelgazado demasiado en estos días…la carne de los dedos de mis manos estaban pegados al hueso. Y cuando toque mi rostro este estaba igual.
Siempre me había quejado de esos kilitos de mas pero esto era demasiado. No quería ser un esqueleto de esos que están en los automóviles colgados en el retrovisor.
La perilla de la puerta de entrada empezó a girar hasta abrirse por completo.
Una enfermera morena seguida por mi papa venían con una silla de ruedas sonrientes.
Una silla de ruedas…ese era mi futuro.
Traje saliva al verla acercarse a mi cama. Y cerré mis ojos por que estos empezaban a arder aun mas.
-Hija mírame- sentí que levantaban mi rostro y fue la voz de mi papa la que me obligo a verle a los ojos.
Esas hermosas esmeraldas destellaban dejándome atontada. Mi papa era un dios griego con las facciones mas preciosas que halla visto nunca jamás.
-Vamos a verlo…estas lista- me termino de decir y yo solo pude asentir tontamente.
Lo iba a ver…por fin después de tantos minutos rogando este momento se hacia realidad.
Mi padre me tomo entre sus brazos hasta formar una cuna y lo único que pude hacer fue sostenerme de su cuello con mis manos.
Esto me hacia sentir tanta vergüenza.
Me posiciono en la silla de ruedas y la enfermera me llevo hacia la salida dejando a mi progenitor lejos de mi alcance.
Se lo agradecía profundamente me sentía demasiado avergonzada que me viera de esta manera tan…frágil. Como si fuera yo una bebe y no una mujer de 21 años.
Recorrí con la mirada las diversas habitaciones por las que pasábamos. Cada una reflejaba una sensación diferente.
había personas agonizando y otras felices por la llegada de un nuevo ser.
Y ni que hablar de cuando pase junto a los cuneros…ni siquiera pude sostener la mirada mas de un segundo pues algo en mi corazón se había estrujado.
De pronto habíamos parado en un cuarto con cristales por todos lados.
Era su habitación.
Detrás de esa puerta estaba el amor de mi vida luchando contra la muerte por mi culpa…por que yo era la única culpable de que el estuviera de esa manera.
Todo hubiera sido diferente si no hubiera huido como una vil cobarde después de besarlo.
El y yo estaríamos felices junto a mi familia y les hubiéramos ahorrado tanto sufrimiento.
Y de pronto se la puerta se abrí saliendo a su paso su padre Billy.
Lo único que pude hacer fue bajar la mirada. Billy era imponente un hombre grande, moreno y sobre todo muy sonriente. Y ahora solo quedaba un hombre agonizante y todo mi culpa. El siguió caminando sin siquiera saludarme .
No pude mas lleve mi mano a mi pecho me dolía…y mucho mas por que por fin frente a mi estaba el hombre de mi vida conectado a mil cables y vendado de pies a cabeza.
Instintivamente lleve mis manos a los costados de la silla de ruedas y gire las llantas.
Cuando llegue a su lado…lo único que pude hacer fue ahogar un grito que quería salir lo mas fuerte que me permitiera.
Ahí estaba…se podría decir que era una momia pues como ya había dicho lo único que tenia libre de vendas era su hermoso rostro cubierto por hematomas y cicatrices a punto de sanar.
Las lagrimas no paraban de salir como si fuera una lluvia salada. El nudo en mi garganta se había vuelto mas pesado. Mi corazón estaba agitado hasta llegar al punto de querer salirse de mi pecho.
No pude deje caer mi cabeza en su cama aun que lo que mas quisiera era apoyarla en su pecho esta maldita parálisis me lo impedía.
No me di por vencida no este no era el momento para hacerlo, necesitaba esforzarme un poco mas para llegar a su rostro.
¿Y la maldita enfermera? Bien gracias la señorita estaba platicando con otra mujer afuera de la habitación. Que servicial son en el hospital de mi papa.
Con mis manos me sostuve le la orilla de la cama y me arrastre como un gusano hasta lograr quedar sentada en la cama.
Tome mis piernas para posicionarlas a un lado de las de Jacob. Y como pude me recosté sin que lo lastimara. Mi cabeza pegada a su pecho escuchando el sonido lento que su corazón emitía. Un relajante para mi pesar.
-Jacob- le susurre al oído. Con la esperanza de que el me escuchara. Pero nada. Intente varias veces con su nombre pero nada. La rabia se hacia presente pero la melancolía ganaba la batalla. -Mírame estoy aquí- fue lo ultimo que le susurre para después invadir sus labios…
Pip pip pip pip pip pip…el sonido de los satidos de su corazón que emitia la maquina se volvio loca…pip pip pip…
-Jacob mírame estoy aquí….
ESPERO ME DEJEN REVIEW UN BESO
