Capitulo 4: Bienvenida Masoquista.
Mi pulso al igual que la maquina se acelero para después quedarse quieto por completo. El sonido chirriante se acabo dejando que solo se escuchara el pitido del respirador. No sabia en que momento cerré mis ojos, pues de lo único que fui conciente fue el momento en que mis labios se unieron a los suyos… fríos y resecos.
Aun que no deseaba separarme de sus labios, use toda mi fuerza de voluntad.
Me daba miedo abrir mis parpados. Pero sin que yo lo pensara estos se abrieron dando paso a la luz del lugar. Tarde unos segundos en que mi vista se centrara en un punto fijo.
Mil emociones me atacaron por todos lados como un remolino atacando un pueblo desprotegido y sin avisar.
Después de que mi respiración fuera anulada, logre que un suspiro retenido saliera de mi pecho haciéndome vibrar. Mi corazón se agito en un dos por tres como el de un colibrí emocionado por el nuevo sabor de la libertad. Algunas lagrimas fueron directo a sus mejillas descoloridas que a pesar de todo aun se podía distinguir su color canela.
La esperanza había florecido nuevamente en mi interior cuando logre ver el brillo anhelado que su mirada emanaba clavados con inquietud en la mía.
Mi Jacob había despertado.
El había despertado de su coma.
No sabia si gritar de la emoción o saltar de la cama gritando por el pasillo el auxilio de las enfermeras.
Un balde lleno de cubos de hielo me volvió a la realidad. Yo estaba invalida y ese privilegio de felicidad se me negaba rotundamente. Trate de que esos pensamientos de autocompasión se borraran de mi cerebro. Ahora lo mas importante era el. Ya después tendría mucho tiempo libre para reflexionar mi sufrimiento.
Su rostro mostraba una profunda confusión y por instinto lleve mis manos a su cara y con ellas encune sus pálidas mejillas. Las acaricie queriendo cerciorarme de que esto no era una mentira. Que era la realidad que por fin vivía.
Sus ojos inspeccionaron todo a nuestro alrededor para después dejarlos fijos nuevamente en los mios. Una corriente eléctrica inundo la mitad de mi cuerpo que servia, haciendo que cada poro que se encontraba atemorizado fuera inundado por una sensación inimaginable de felicidad. Cerro y abrió sus ojos múltiples veces mientras se escuchaba como su boca era inspeccionada por su lengua. Pasaron los segundos en los que yo me dedicaba a fotografiar mentalmente cada rasgo indio de su rostro.
Sus cejas pobladas pero definidas en una línea ancha y negra como el azabache.
Sus ojos rasgados con una profundidad que le daban un toque de misterio a sus orbes oscuras cubiertas por una capa de pestañas extensas y finas como las de un lobo al despertar.
-Renesmee- me susurro interrumpiendo la descripción mental que estaba haciendo de sus rasgos.
El simple sonido de mi nombre salir de sus labios me engrandeció.
Aun que estos estuvieran pálidos y cuarteados no le quitaban ni una pizca adictiva.
Gruesos y delineados con un sabor exquisito cuando es mezclado por su aliento.
No pude mas y una gran sonrisa salio de mi rostro logrando que mis labios se extendieran a su máxima anchura. La felicidad me embargaba pues el aire estaba bañado en ella.
-Jacob- le susurre ahora yo.
No sabia que mas decirle, pues un montón de cosas querían salir de ella como una ola apunto de chocar contra la suave arena de la playa.
No sabia que hacer.
Mi corazón me pedía a gritos que lo besara lo mas rápido que pudiera pues el hecho de tener su respiración rozando mi rostro me hacia querer explotar de pasión y atacarlo cual fiera enjaulada saliendo en liberación.
Aclaro varias veces su garganta seca he de imaginar que sentía la gran necesidad de liquido vital.
-Que hago aquí?-me pregunto aun con su voz rasposa por la sequedad.
No sabia que decirle y los nervios se volvieron a hacer presentes haciendo que mis manos empezaran a temblar, las separe de su rostro para llevarla ahora a mi pecho.
Me dolía pensar que el pudiera odiarme por haberlo hecho pasar por este tormento. Pero juro por mi vida que si Dios me permitiera volver atrás, haría todo lo posible para que el saliera ileso de este suceso tan lamentable, aun implicando en ello que mi vida se hubiera extinguido de este mundo, con tal de verlo sano y completamente integro en su persona. Sin esos malditos cables que giraban a su alrededor tratando por todos los medios que siguiera viviendo.
No sabia cual era mi expresión pero por lo visto el se había quedado quieto esperando una explicación. Una que no sabia si con ella arruinara toda posibilidad de que me diera una oportunidad.
Mordí mi labio inferior con tal osadía que en cualquier momento esperaba que este empezara a sangrar. Deje de lado el dolor que me estaba causando yo misma. Solté mi labio y aspire un poco de oxigeno reteniéndolo unos segundo para después sacarlo en un suspiro…pausado y ligero.
Me sorprendió el nivel de relajación que este causo en mi.
Ahora solo queda lo que Dios diga, en este poco tiempo que tuve de reflexión, me di cuenta que lo único que uno puede hacer en estos casos es esperar a que las cosas se arreglen o por fin terminen de arruinarte.
Una mano calida acuno mi mejilla sorprendiendo mi intento fallido de explicación.
El simple roce de su dedo pulgar me hacia estremecer logrando que un nuevo y casi audible suspiro saliera de mis labios por la agradable sensación.
Me di cuenta como una sonrisa salio de sus labios con gran esfuerzo por su debilidad.
Nunca en mi vida me había dado cuenta que tan hermosa era aun sin que esta que me estaba brindando no fuera la mejor.
Pero también creí jamás enamorarme de alguien tan rápidamente y con solo un simple beso. Por arte de magia las imágenes y las emociones que sentí cuando nos besamos volvieron a aparecer en mi cerebro regresando a mi toda la confianza perdida junto con montón de hormigas que recorrían cada extremidad de mi cuerpo sin omitir ninguna que no se sensibilizara con el contacto.
Claro que tenia que hablar pero por el momento solo me limitaba a disfrutar el calido silencio que se formo con la increíble conexión que tenían nuestras miradas.
No pude evitarlo e imite su acción. Esta vez trate de que mi codo retuviera mi peso mientras una de mis manos viajaba a sus pálida mejilla e hice lo mismo que el. Con mi pulgar rozando cada milímetro de su moreno pómulo… definido y varonil.
Era casi ficticio esta escena tan… especial.
Tipo película romántica donde después de tanto sufrir al final los protagonistas logran ser felices por siempre jamás.
Pero esto cuanto duraría?
Eso no lo sabia, lo único que me quedaba por el momento es gozar cada segundo que la vida me lo permitiera. El dolor que sentía por quedar paralítica paso a segundo plano con solo ver el brillo de sus ojos.
Trate de pegarme mas a el sin importarme el ardor en mi columna vertebral que luchaba a mares y centellas para que mi insensible mitad paralizada se moviera y así poder cumplir mi cometido.
Aleje mi mano y mi rostro para que este se recostara en su pecho. El latido frenético de su corazón servia mas que cualquier analgésico habido y por haber.
Me dedique a hacer el conteo de su alocado corazón al compás con el mío. Era como si estos estuvieran hecho del mismo material y programados para igualaran la misma tonalidad.
Sentí como trato de cambiar su posición para que yo me acomodara mejor pero creo opto por rendirse cuando me aferre mas a su cintura. Lo escuche suspirar haciendo que su aliento llegara directo a mi cabello y un poco rozara se colara hasta mis fosas nasales que ya habían encontrado su marca personal de nueva adiccion.
Beso mi nuca con una simple unió de sus labios, provocando que en mi estomago vacío flotara una marea de mariposas revoloteando sin cesar mientras un cosquilleo se encargaba de recorrer mi espina dorsal. Saco su brazo un poco sin moverme demasiado y su mano empezó a sobar mi espalda con movimientos ligeros y tan sutiles. Esos pequeños detalles me hacían querer llorar.
Jamás en mi vida pensé volverme a enamorar de esta manera tan alocada y desenfrenada como cual adolescente primeriza en las relaciones amorosas. Pero esto me superaba, era algo que me hacia actuar y sentir sin pedir una orden a mi poca cordura.
En este justo momento el que mandaba era mi corazón y no pensaba negarle explayarse a su antojos y sin discusión.
-No me dejes ir- le dije en un susurro que seguro escucho.
No sabia el por que le dije eso y no me importaba investigarlo simplemente quería que el supiera que no quería que se fuera de mi lado jamás.
No lo hacia por miedo de que al enterarse de la verdad me abandonara, lo hacia por que aun después de que tome su decisión, sepa que sea cual sea , no deseo que el se valla de mi lado. Su pecho se inflo un poco como una clara muestra de que me entendió y lo que venia después no iba a ser algo fácil de esclarecer. Trate de relajarme una vez mas haciendo el conteo de su ritmo cardiaco.
Tenia que ser sincera y contarle la verdad de una vez por todas.
Pero cual era la verdad?...que yo soy la culpable de todo por lo que esta pasando y que no soy una mujer pura que deba merecer su cariño pues ya estaba descompuesta y aun estaba insegura de que tuviera alguna solución.
También estaba el factor de poder quedar paralítica de la cintura para abajo con la minima posibilidad de poderme cuidar sola. El tenia el derecho a saberlo y anhelaba ser yo la que se lo dijera.
-Jacob perdóname- empecé a decirle con tono de suplica luchando contra los sollozos y quejidos que me impedían hablar.
Me di cuenta que había inhalado aire para contestarme pero preferí apresurarme antes de que sus pálidos labios hicieran algún movimiento que lo hiciera sacar el sonido agudo de su garganta.
- Por mi culpa estas en esta cama y conectado a estos malditos cables.- no lo pude evitar y deja que mis lagrimas fueran derramadas en su pecho cubierto por vendajes que trataban de soldar sus costillas rotas por el impacto. Rememore cada palabra que me dijo mi padre sobre sus fracturas.
En su cráneo tenia una lesión que no llego a tocar su encéfalo pero si había provocado que este se inflamara en la parte frontal y que si no se controlaba a tiempo las consecuencias a largo plazo serian fatales. Era por eso que le tuvieron que inducir el coma para que los daños no fueran a afectar mas allá de lo que ya estaba hecho. Había perdido demasiada sangre en el transcurso de su llegada al hospital pero no paso a mayores.
Varias raspaduras y miles de hematomas se hacían presentes en diversas partes de su cuerpo. Unas cuantas costillas rotas que no llegaron a perforar ningún órgano vital. Aun que no sabia agrandes rasgos cada una de sus fracturas, con lo poco que me había dicho mi padre me era suficiente para darme cuenta que lo que había pasado no era mas que un milagro.
Un milagro que los dos estuviéramos vivos con la simple dicha de respirar.
Y no tenia que quejarme de nada ahora solo me quedaba ver mas allá de mis ojos y aferrarme a que las cosas se van a solucionar ya sea para bien o para mal.
-Necesito ser sincera con tigo ahora que me han dado la oportunidad- continúe aun un poco nerviosa- tienes que saber que te amo-me acurruque un poco mas contra su pecho impidiendo verlo a los ojos- no deseo que te alejes de mi pero es tu derecho elegir- volvía a suspirar.
-Ness- de su pecho salio la voz ronca nombrándome, haciendo que me pusiera aun mas nerviosa. No podía dejar que el me interrumpiera cuando estaba tratando de sincerarme. Subí mi rostro empañado por las lagrimas y oprimí con un dedo sus labios, silenciando sus palabras para poder continuar pero el se movió saliendo de mi agarre.
-Pequeña tu no me amas- sus ojos rasgados me veían penetrantes… pensaba interrumpirlo pero algo en su tono de voz me hizo frenar-no se que nos paso- su entrecejo se frunció y alejo su mirada hacia el techo blanco de la habitación-me alegra saber que haz regresado-aclaro un poco su garganta reseca haciendo un sonido cuando trago saliva levantando un poco su manzana de Adán- no se el por que me pides perdón ni mucho menos que es lo que yo tengo que elegir.
-Peero…tuuu…no…recuerdas loo que pasoo antes del accidente- titubeé cada una de las palabras que trataba de decir pero los sollozos retenidos mezclados con el nerviosismo me lo impedían.
-Accidente?- cuestiono volviendo a su rostro hacia mi. La confusión se reflejaba en cada milímetro de su cara entrecerrando su ojo derecho y ladeando un poco su cabeza.
-Si no recuerdas que estuviste con migo en el mirador- esta vez mi voz sonó un poco mas decidida o eso quise pensar, por lo menos esta vez no había sonado como una entupida chillona.
El rostro moreno de Jacob era todo un enigma. Movió sus ojos de izquierda a derecha una y otra vez como tratando de leer dentro de su cabeza los recuerdos que yo le comentaba. No entendía nada de lo que estaba pasando a menos que el…
-No pequeña estas confundida no recuerdo nada de eso- ladeo su cabeza un poco sacudiendo las ideas que lo rodeaban.
Y justo lo que menos me esperaba…paso.
Me quede ahí en estado de shock.
Sin que ningún músculo hiciera el mínimo esfuerzo de moverse. Sosteniendo la respiración dentro de mis pulmones infectados de tabaco y alejando mis manos de su cuerpo para que estas sostuvieran los pedazos de mi pecho que imploraban la expulsión de aquel órgano que ya no tenia uso alguno en este cuerpo destrozado por dentro y por fuera. Mi cabeza empezó a dar vueltas tan rápido que me hizo marear…revolviendo los ácidos que acompañaban a mi vacío estomago. Las ganas de vomitar me hicieron sudar frío. Mis huesudos dedos se entrelazaron entre ellos queriendo sostener el alma que estaba empeñada en largarse lo mas lejos que pudiera.
El silencio se sumo en la blanca habitación del hospital.
Escuchaba el goteo del suero y del respirador.
Los pasos de los tacones en el pasillo mezclados con murmullos eran la música de fondo que cruzaban mis oídos.
No quería imaginarme la verdad que estaba frente a mis ojos.
A mi cerebro lo atacaron un millar de ideas que ansiaba fueran irreales. Pero lo que mas me encogían de dolor, eran los puñales filosos que entraban y salían de mi corazón atacándolo sin piedad alguna y con toda la saña del mundo.
Mi Jacob no recuerda nuestra noche especial. No recordaba nuestro beso…
Por que? Que hice para merecer toda esta crueldad. Acaso fui alguna asesina en serie sádica o peor aun la creadora de algún virus mortal que mato a toda una población.
-Estas bien- escuche su voz preocupada y lo único que logre hacer fue bajar mi rostro y subirlo en señal de afirmación, no supe de donde había sacado las fuerzas de para sonreír.
Aleje mi rostro cuando su mano gruesa se aproximaba a el.
Y ahora que tenia que hacer? Hacerlo recordar con mis palabras o dejarlo ser feliz sin la carga pesada que puedo soy yo.
Si eso era lo que tenia que hacer. El no merecía a este monstruo que todo destruía cuando alguien se acercaba a el. Tal vez así la única que se consumía en su miserable vida seria yo…
Me declaro culpable de los cargos que se me acusas…enamorarme ilógicamente y engrandeciendo ilusiones que no tenían ni pies ni cabeza. Yo sola me iba a condenar atando la gruesa soga a mi cuello para saltar al vacío esperando un final.
-Si Jacob creo que estoy alucinando un poco- aleje mi rostro de su vista pues no gozaba de la dicha de ser buena mentirosa- discúlpame pensé que eras Demitri debo estar volviéndome loca por querer verlo- me encogí de hombros restándole importancia a mis mentiras con tal de que el me creyera.
Debía otorgarme un Oscar por esta actuación tan creíble pues apuesto que nadie se daría cuenta del polvo que se esparcía dentro de mi cuando todo sentimiento fue partido en millares de partes al saber esta verdad. Agradecí que los calmantes que le habían puesto no lo hicieran procesar con facilidad mi comportamiento.
Me separe de su cuerpo hasta quedar en el filo de la camilla. Logre con mucho esfuerzo sentarme con las manos en mis costados. Me deslice hasta la cabecera recargando mi inútil cuerpo en el. Tome mis tiesas piernas con mis manos y estas colgaron casi llegando al suelo de vitropiso blanco.
Como anhelaba que estas sirvieran para salir corriendo lejos de aquí…donde me sentía tan humillada y poca cosa.
-Te vas?- su voz sonaba un poco diferente o tal vez era el hecho de que no estaba al 100% en mis cinco sentidos.
-Si creo que el dolor esta regresando.
-Ness- saque el aire de mis pulmones y logre juntar un poco de valor para poderlo ver a los ojos. Gire un poco y un nudo en mi garganta se acumulo cuando me encontré con su mirada. Sus ojos me inspeccionaban de la misma manera. Pidiendo una explicación que no sabia como darle. –Que nos paso? Dijiste que chocamos pero no recuerdo haberte visto desde que te fuiste de la cuidad.- su pastosa voz sonaba clamando una respuesta que despejara las dudas que yo le había puesto en su fallida memoria.
Tragué saliva amarga e intente que una idea se viniera a mi cabeza.
-Yo choque contra un camión- me encogí de hombros nuevamente restándole importancia mientras sus ojos se abrían como platos. –Pero no se que haces tu aquí…-finalice regresando mi rostro hacia la puerta de cristal por que una lagrima empezaba a hacer el recorrido en mi rostro. Esperaba que nadie le dijera la verdad pero aliviaba un poco mi martirio el hecho de que nadie supo de mis falsas ilusiones con el mejor amigo de mis tíos. Me atragantaría con esos recuerdos hasta el ultimo respiro que den mis pulmones. Fingiría amnesia cuando alguien me pregunte sobre esa noche fatal. Solo esperaba que mi padre no usara su don de traspasar mis barreras y descubra la verdad. Sacudí mi cabeza del huracán que arrasaba con partir en dos los cimientos que aun quedan de mi cordura.
Quería salir de aquí lo mas pronto que me fuera posible pero no sabia como regresar a la silla de ruedas sin caerme en el intento.
Suficiente dolor estoy sufriendo como para que Jacob sienta lastima por esta pobre invalida.
Aun que de algo estaba segura si no me caí frente a el…nunca podría pasar alguna otra cosa que me dañara mas de lo que ya he pasado. El olvidar a mi primer amor y sustituirlo por un hombre al que destruí en la misma noche haciendo que perdiera los recuerdos mas hermosos que guardare en mi interior por siempre. Imagine mi vida lejos de Jacob y no pude evitar encogerme con el solo hecho de pensarlo. Estaba consiente de que saliendo del hospital lo primero que haría seria tomar el primer avión que llegara lo mas lejos de Fork claro si es que podria ponerme en pie debía formar el plan B de huida después.
La pregunta aquí era… ¿podría alejarme de Jacob sin destruirme mas en el intento?
Limpie con el dorso de mi mano la lagrima traicionera que rodaba mi mejilla y me dispuse a hablarle a la enfermera para que me auxiliara.
Pero una figura diminuta estaba postrada en el marco de la puerta corrediza de cristal.
Una mujer tímida con gafas y cabello liso y negro nos observaba detenidamente.
Recordaba haberla visto en algún lugar pero mi cabeza no estaba como para carburar alguna idea concreta.
-Jacob- grito corriendo con rapidez hasta la camilla.
De un segundo a otro estaba hincada sobando la mano de Jacob. Lo veía de una forma como si lo idolatrara. Un abultado vientre estaba siendo disimulado por un amplio vestido estampado que favorecía su pálida piel pero antes de poder observarla mas mis ojos se empañaron cuando postro sus labios con ternura contra los de el y esta fue correspondida. Fui presente de un beso corto pero lleno de amor. Una unión ligera de labios moviéndose lentamente mostrando las ansias que sentían por tenerse cerca.
Ahora la recordaba ella era…
Ángela Weber.
La tímida secretaria de mi madre y fiel amiga de batallas contra los pocos derechos que tenían las mujeres en el estado.
Esta fue la gota que derramo mi poca cordura. Me sentí desfallecer y alcance a ver como el acariciaba su mejilla con sus dedos acercando su otra mano al abultado vientre de la tímida mujer que le sonreía justo cuando todo se volvió borroso. El vacío se hizo presente y no supe en que momento perdí el equilibrio hasta que me estrelle contra el frío piso de la habitación y golpeando mi cabeza contra la maldita silla de ruedas haciendo que recobrando la conciencia perdida.
Se escucho el crujido de algo dentro de mi y un grito ensordecedor salio de mi garganta desgarradose en el proceso. El dolor era insoportable pero no se comparaba con lo que sentía en el corazón. Unos brazos me tomaron los hombros acurrucándome en el regazo de la dueña y futura madre de los hijos de Jacob.
Ángela me suplicaba que me calmara pero no lo podía hacer. Me dolía todo…por dentro y por fuera. La voz de la mujer mezclada con los gritos de Jacob que luchaba contra su obstruida libertad haciendo que el sonido de los aparatos se volvieran locos sin parar.
Ahora me daba cuenta que es mejor nunca decir nunca por que las cosas que vienen después pueden llegar a ser peor. Y un claro ejemplo era esto…me sentía desfallecer por la agonía de mi sufrimiento.
Destrozando mi vida me daba cuenta que no me podría alejar de Jacob aun que el ya estuviera con otra pues lo único que iba a lograr era matarme en su ausencia como una vil cobarde. Conteste mentalmente a la pregunta que segundos antes me había hecho…No.
Esa era la simple respuesta automática que dio mi pobre conciencia. No puedo alejarme de Jacob…no puedo. Me grite por dentro una y otra vez mientras mi cuerpo convulsionaba.
Una idea surco mi cabeza haciéndome sonreír por dentro mitigando el dolor que me estaba carcomiendo.
Y si el me quería como una simple amiga… eso mismo iba a ser para el.
Aun sin importarme el daño que esto me pueda causar. Por que así soy… una masoquista que sigue atada a las cadenas de su egoísmo con tal de verlo sonreírle a su mujer… aun que el este con otra seguiré de cerca su felicidad viviéndola como si fuera la mía mientras me parto el alma en miles de fragmentos al verlo profesarse amor con alguien que no soy yo… preferiría verlo feliz con una mujer que lo ame a estar lejos pensando a diario que será de el.
Bienvenida disfruta tu reinado de sufrimiento y goza flagelarte cuando día a día el amor de tu vida es feliz con la otra…esa que ya le había dado el regalo mas grande del mundo…ser padre.
Una multitud se arremolino a mi alrededor y los delicados dedos de la embarazada fueron remplazados por unas manazas que ya conocía. Los rizos rubios y mirada enigmática de mi tío Jasper lograron que dejara de gritar relajándome al instante para después dejarme llevar entre sus brazos que ya me acunaban entre ellos como si fuera yo una bebe. Deje que mi vista se centrara en la habitación que estaba a punto de abandonar para ver como otro tumulto en batas blancas obstruían que me llevara la imagen del hombre indio que amaba. Logre visualizar como Ángela tomaba su vientre con sus dos manos gritando desesperara pero no sabia el por que…ella me apreciaba por ser la hija de su patrona pero nada mas. Desee que mi entupida mala suerte no le causara algún daño ni a ella ni al bebe.
Sonreí al imaginarme un bebe moreno con grandes ojos azabache en los brazos de su padre, quien lo acurrucaba en su pecho y se movía meciéndolo entre sus manos…el seria feliz y con eso me bastaba.
Por primera vez en mucho tiempo logre sentirme en paz con migo misma y me deje llevar por la oscuridad tranquilizante en la que me estaba hundiendo.
-Renesmee nooooooo.
La paz me embargo de pies a cabeza dejando a un lado el agudo ardor que había sentido momentos atrás. La sonrisa de Jacob ilumino la oscuridad como si fuera un sol…mi propio sol. El había alumbrado mis últimos momentos de felicidad como una persona normal. Después de este momento ya no seria la misma Renesmee que una vez vivió, gozo, sonrío, lloro y sufrió. Después de esto yo seria un zombie que solo seguiría adelante por el hecho de seguir flagelándose y así sentirse viva gozando el dolor que sufría su herido corazón.
Frente a mi apareció un paraíso lleno de vegetación que era iluminada por el astro rey a su máximo esplendor. Los rayos de sol hacían que el azul del mar se viera en un anaranjado destellante. Y justo a un lado de un árbol gigante estaba una mujer con un vestido de seda blanco…se veía hermosa. Sus mejillas de tonalidad melocotón y sus rizos cobrizos se movían con el viento. Ella sonreía cuando sus pies desnudos tocaron la arena, entre sus manos sostenía una bella flor…una lila. Se arrodillo y dejo que la marea se llevara de sus manos la lila que ahora flotaba en el mar.
"Uno, dos, tres…despejen." – la imagen se hizo borrosa cuando escuche una voz desesperada gritando esas palabras. Preferí no darle importancia y me focalice a visualizar el paraíso terrenal.
Recobre la nitidez de la bella imagen cuando me di cuenta como un angel de piel morena y grandes alas blancas bajaba del cielo lentamente con tal gracia que me dejo anonadada. Su belleza ofusco mi vista pues su resplandor era aun mayor que el del astro rey.
"Uno, dos, tres…despejen."
Otra vez se volvió borrosa con la diferencia de que esta vez una punzada cruzo mi pecho.
Despeje mis ideas para cerciorarme de que la mujer que estaba entre los árboles era yo…y que el angel moreno estaba frente a mi con el torso desnudo alzando su mano para que yo la tomara…esos ojos, esa sonrisa y esa piel canela era la de mi Jacob. Fue en ese momento en el que no dude ni un segundo mas y le ofrecí mi delgada mano tomándola fuertemente entre las suyas
-Bienvenida Masoquista haz llegado a tu reino.- me dijo con una sonrisa que me hizo estremecer de pies a cabeza apresando su cuerpo contra el mío en un calido abrazo dejándome sin palabras.
-No me dejes ir- esta vez sabia por que salían esas palabras de mi boca.
Unos labios gruesos y rojos como las cerezas se juntaron con los mios en un beso lleno de pasión…la necesidad de mi cuerpo estaba a flor de piel cuando introduje pausadamente mi húmeda lengua en su calida boca en el momento que el me dio el acceso. Esto era lo que mas necesitaba…el calor de mi angel solar que limpiaba con su brillo toda la maldad y el sufrimiento que durante tantos años he acumulado en mi débil cuerpo.
-Jamás- sentencio volviendo a unir nuestros labios en un baile sensual.
Entre en razón por un segundo para darme cuenta que todo se acabo. Mi mortalidad se extinguió como la ceniza de un cigarrillo consumido abandonado en un cenicero…pero si este era mi castigo de haberlo sabido hace mucho tiempo yo misma acabo con mi sufrimiento. No quería pensar en mis padres ni en el resto de mi familia ni el daño que esto les pueda causar. Pero espero comprendan que yo cumplí mi cometido en el mundo mortal…destruir al destruirme.
Y este era el precio que debía pagar con crecer e intereses.
La Renesmee masoquista ha llegado a su paraiso terrenal y esta dispuesta a gozar con el angel que la vino a salvar. Por que yo soy suya…
"Uno, dos, tres…despejen."
Gritos, sollozos y lloriqueos fueron la música que fue remplazada con el sonido de las gaviotas que volaban en el mar y el choque de las olas contra la calida arena mezclado con el himno a la felicidad.
Un aire caliente me lleno por completo los poros de mi cuerpo.
Abrazada junto a mi Jacob la luz se volvía mas tenue y un diminuto querubín de cabellos rizados vino hacia mi enredándose entre mis manos completando mi felicidad. Y como miles de veces soñé mi bebe era mujer… mi pequeña y hermosa mujercita a la que por fin conocía. Por fin el triangulo estaba completo grapando los pedazos rotos de mi alma con besos y caricias. Mi Jacob y mi Casandra unidos a mi por la eternidad…
Por que yo siempre seré su Renesmee "Muñeca" Cullen Swann esa que después de tanto sufrir por fin es feliz a su lado.
Por que despues de todo los finales felices si existen...
FIN
Ciento mucho la equivocacion con el otro capitulo es dificil subirlos cuando la computadora que usas no es tuya y no le sabes a nada jajaja un beso Y Dan este es el capitulo final ...espero sus criticas por favor son muy importantes para mi para solucionar mis errores fururos
