Se despertó con un sabor metálico en la boca. De su pecho emanaba un líquido rojo. Escuchaba voces en su cabeza. "Vas a morir" decían "Pero tu Don pasará a un sucesor" –continuaban- "En algún lugar, otro chico lo recibirá. La luz nunca desaparecerá" "Vas a morir…tú vas a morir".
No estaba bien. Un charco de sangre se había formado alrededor de su cuerpo inerte. Su pelo rubio, manchado con el líquido carmesí. Sus ojos una vez azules, llenos de vida; ya no demostraban emoción alguna, habían perdido su brillo.
No conseguía sentir su cuerpo. Pero su herida no dolía, y sabía que aquello era una mala señal. Esas voces no dejaban de atormentarlo, él quería que pararan de llamarlo. Debía ser el dolor –tan intenso que ya no lo sentía- haciéndolo delirar. Los delirios parecían muy reales.
Levantó su vista hacia el cielo nublado, parecía que una tormenta se aproximaba. Observó las nubes grises, algunas aves tratando de buscar refugio. Una brisa removió los mechones secos de su cabello. Un viento frio soplaba, pero él ya no sentía. "No sientes nada…porque vas a morir", las voces no paraban en su cabeza, no lo dejaban descansar en sus últimos minutos.
Mientras seguía contemplando el cielo, a su lado escuchaba sollozos. Lentamente volteó su cabeza para encontrarse con las lágrimas de la persona que había puesto un fin a su vida. La vista empezaba a nublársele, y se dio cuenta que él también lloraba. No podía ver claramente el rostro de aquella persona, lo único que apreciaba era su cabellera roja.
- ¿Por qué…porque lloras?- murmuró débilmente. A lo lejos los rayos empezaban a rugir.
El chico que estaba arrodillado al lado del moribundo se sorprendió, miro con tristeza al niño que hablaba.
"Sabes porque…-dijeron las voces- porque él no quería dañarte. Pero aun así, no pudo evitar su destino"…"Igual que tú no puedes huir del tuyo". Sabía claramente que las voces no mentían. Sí, porque podían verlo todo. Esas voces pertenecían a los antiguos maestros de la llave espada. Los que murieron en "La gran Guerra". Almas de los guerreros que se mataron entre sí, mucho tiempo atrás. La batalla de la luz contra la oscuridad.
Cuando el muriese: su legado, su luz, su Don, su llave espada, todo pasaría a otro chico.
- P-Perdóname, yo no quería…n-no tenia opción…perdón Ventus-dijo llorando el pelirrojo.
- ¿Lloras por mi?...que irónico,pero no importa, no fue tu culpa.
- Claro que lo fue… ¡yo te mate!
- No…pero dime, quiero saber tu nombre- dijo el rubio
- Mi nombre- se sorprendió- mi nombre es….
- Axel-suspiro
Con esto cerró los ojos y se sumió en un sueño profundo, del cual nunca podría despertar. Las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer en la pradera. Llovía cada vez más fuerte, el agua lavaba la sangre y penetraba a la tierra fertilizando los campos. Axel quedo con la cabeza erguida hacia el cielo. Sintiendo el agua que se llevaba sus lagrimas y pecados.
¡Hey!, ¿les gustó este capitulo?
Bueno, como sea, no voy a escribir en algún tiempo. Mañana entro a clases!
¿Ideas para el próximo capitulo? :)
