BIEN, USTEDES ME DEJARON LOS REVIEWS QUE LES PEDI Y YO EN COMPENSACION ACTUALIZARE HOY MISMO.

ESTE CAPITULO SERA MAS LARGO QUE EL ANTERIOR Y TAMBIEN ES SOBRE EL PASADO DE UKITAKE, OSEA ES LA SEGUNDA PARTE DEL PROLOGO.

YA EN EL PROXIMO CAPITULO EMPEZARA LA VERDADERA HISTORIA AMBIENTADA EN LA ACTUALIDAD Y EMPEZARA A SALIR HITSUGAYA PARA TODAS SUS FANS (AQUI YA SALE PERO ESTA BEBE).

PROLOGO SEGUNDA PARTE: EMBARAZO Y NACIMIENTO

Mi embarazo fue terriblemente doloroso, tanto física como emocionalmente.

Mi cuerpo estaba muy debilitado por mi enfermedad y los estragos de las hormonas no me hacían ningún bien. Sin embargo ya había logrado superar mi depresión del abandono de Urahara, gracias a la ilusión que tenia por mi nuevo bebe.

Mi familia había hablado con el capitán Yamamoto para que me relevara de mis obligaciones durante mi embarazo para que nadie se enterara de mi "vergüenza", como ellos lo llamaban. Yamamoto-taichou iba a rechazar esta petición, si no hubiera visto que mi salud estaba tan deteriorada que hasta una corriente de aire podía haberme matado, por lo que a regañadientes accedió y le dijo a toda mi división que se me había concedido un año de permiso para descansar pues mi enfermedad había cobrado fuerzas y si no guardaba el máximo reposo no tardaría en morir, lo cual, técnicamente, era la verdad. Así mi teniente junto con su esposa, como siempre, se encargo de relevarme.

Mis padres me habían retirado toda palabra y contacto; un sirviente me llevaba mi comida a las horas indicadas y no se le permitió la entrada a ninguno de los miembros de mi escuadrón que habían ido a preguntar por mi salud.

El único que podía visitarme, ya que ya estaba enterado de mi embarazo, era mi amigo Shunsui. Al principio, el me había ofrecido casarse conmigo para salvaguardar mi honor, estoy convencido de que jamás tendré a un mejor amigo y tan desinteresado como el, y por eso mismo yo no podía hacerle eso. Shunsui no era la clase de hombre preparado para la vida de casados, era mujeriego y para nada fiel, además de que le encantaba tomar y casándose conmigo perdería toda esa libertad a la que amaba tanto, sin contar que yo sabia que en secreto el estaba enamorado de su nueva teniente Nanao (ya se que no es yaoi, pero se ve que estos dos van a acabar juntos y la verdad la parejita me da demasiada risa como para cambiarla), así que amablemente rechace su oferta dándole mil gracias por su preocupación y cariño fraternal por mi.

Solo una vez al día tenia permitido salir de mis habitaciones y solo al jardín trasero de mi casa, el cual contaba con una enorme barda que impedía que los vecinos me vieran y se dieran cuenta de mi estado, ya que mis padres no querían que nadie se enterara de que me habían deshonrado y nada mas y nada menos que alguien que se consideraba un traidor en la sociedad de las almas, tu Urahara, pues rápido habían adivinado que tu eras el padre de mi hijo y el hombre al que le entregue mi virginidad antes de estar casados contrario a todo lo que ellos me habían enseñado. Incluso me habían dicho que de seguro ya ni te acordabas de mi luego de haberte quedado con mi virginidad que lo mas probable era lo único que te interesaba de mi y que ahora lo mas probable es que estuvieras divirtiéndote en el mundo humano con Yoruichi-san, pero yo sabia que eso era mentira, sobretodo todo por que yo sabia que tu y ella solo eran amigos además de que Yoruichi estaba enamorada de quien ahora era la capitana de la división 2, Soi Fong. Aunque de que si te habías olvidado de mi no tenia ni idea, lo mas probable era que si, ya que ni siquiera te despediste de mi cuando te fuiste por tu supuesta traición.

Estaban tan decepcionados que ni siquiera los sirvientes de la casa dejaban que me vieran, solo el viejo que me llevaba la comida y que era ya tan mayor que probablemente le quedaba poco tiempo de vida, supongo que por eso lo escogieron a el para cuidarme. Al principio, yo también me decepcione un poco de mi, por que d e algún modo yo sabia que había estado mal el entregarme a ti sin estar casados, pero jamás me arrepentí pro que si no lo hubiera hecho no hubiera tenido la dicha de cargar a ese pequeño que era toda mi alegría en mi vientre.

Aparte de Shunsui, cada vez Unohana-taichou me visitaba para hacerme un chequeo medico, que mis padres solo permitían por que había sido una orden directa de Yamamoto-taichou, por que si por mis padres hubiera sido me habrían dejado morir junto con mi bebe solo para que nadie se enterara de lo sucedido.

Aunque no hablaba mucho con Unohana-san debido a que ya estaba muy debilitado y ella me pedía guardar fuerzas, siempre me alegraba el día al decirme con su cálida sonrisa, parecida a la de una madre compresiva, como la que la mía no era, que mi bebe se encontraba en perfectas condiciones, su reiatsu era fuerte a pesar de que solo era un feto lo cual debía deberse a que tanto yo como el padre éramos capitanes de la sociedad de las almas.

La salud del pequeño era tan buena que obviamente en eso se parecía a ti que en todo el tiempo que te conocí no recuerdo haberte visto enfermo ni una sola vez, ni siquiera de un resfriado, a diferencia mía, que todo me hacia daño.

En todas las revisiones que me hizo Unohana-san, lo único malo que me dijo es que el bebe venia algo pequeño, pero que eso era muy normal debido a que mi cuerpo estaba muy débil y sin el otro padre el reiatsu no alcanzaba muy bien para nutrir adecuadamente el cuerpo de mi pequeño bebe, además de haberme hecho daño mi al marcharte, también se lo estabas haciendo a el y eso es algo que de verdad me molesto de ti, pero aun así nunca pude odiarte, por el simple hecho de haberme dejado a ese pequeño pedacito de carne que crecía dentro de mi y me daba fuerzas para mantenerme con vida a pesar de todo.

Apenas Unohana-san terminaba de revisarme mis padres prácticamente la echaban de casa, a veces creo que habían empezado a odiarme y que querían verme infeliz para hacerme pagar

En el octavo mes de embarazo yo ya había subido mucho de peso, sin embargo me preocupaba d que no estaba vientre no estaba ni la mitad de grande que los vientres de una mujer normal con tan poco tiempo antes del alumbramiento, apenas y parecía que estaba en el quinto mes. Sin embargo Unohana-san me tranquilizo diciéndome que era normal, ya que yo era muy delgado y el bebe, aunque estaba sano venia muy pequeño.

Desde hacia varios meses que Unohana-taichou había querido traer una maquina de ultrasonido para que pudiera ver con mis propios ojos a mi bebe aun antes de que naciera, pero fue imposible, mis padres se negaron rotundamente alegando que hacer algo así atraería la a atención de los vecino y pronto descubrirían la verdad, así que Unohana –san tuvo que desistir de sus buenos propósitos, mis padres no querían que hiciera por mi nada además de lo estrictamente necesario, para ellos yo ya no era ni su hijo ni era nada, solo un muchacho deshonrado que debían mantener en su casa solo por obligación.

Shunsui seguía viniendo a verme cada vez que podía, ósea cada vez que no estaba ni muy borracho ni muy afectado por la cruda del día anterior. A veces me llevaba algún regalo para mi bebe, un día llego con un ojo morado y cuando le pregunte por que me dijo que Nanao lo había dejado así al verlo comprando cosas de bebe al imaginarse que después de una vida de mujeriego al fin había metido la pata y había embarazado a alguna de sus novias pero que al final se había librado de una paliza mayor al explicarle a su teniente que eran para un amigo, claro sin mencionarle mi nombre, y ella milagrosamente le creyó. Me regalaba cosas como trajecitos para recién nacido, que aun conservo, de colores mixtos ya que había decidido que quería que el sexo de mi hijo fuera sorpresa, generalmente eran blancos, ya que Shunsui decía que lo mas probable era que el bebe heredara mi cabello.

A pesar de que yo solo quería que mi hijo naciera sano, había veces en que también me imaginaba como seria si tendría tus ojos a los míos, si seria rubio o albino como profetizaba mi amigo y muchas cosas más, no podía evitar sonreír soñadoramente cuando sentía sus fuertes pataditas en mi vientre signo inequívoco de que seria un niño despierto y activo, tal vez hasta un poco malhumorado, pero yo nunca dejaría de amarlo. Como no sabia el sexo tampoco había escogido un nombre pero pensé que ya tendría mucho tiempo para eso, que equivocado estaba.

Una noche de tormenta el parto se me presento por sorpresa más de tres semanas antes de lo programado por Unohana-taichou. Grite y grite desde mi habitación hasta que por fin mis padres y el viejo sirviente que siempre me atendía se dignaron a venir a ver que me ocurría.

Cuando entraron a la habitación yo ya estaba tirado en el suelo en uno de mis muchos arranques de tos solo que debajo de mi había un enorme charco de un liquido parecido al agua pero que definitivamente no lo era.

Mandaron traer a Unohana –taichou que uso su shumpo para llegar lo mas rápido posible. Yo ya estaba teniendo las primeras contracciones y mi fuente se había roto hacia ya casi media hora, pues aunque Unohana fue rápida, no así el viejo que había ido con su paso lento a traerla.

Fue un mas que duro parto que casi me mata, sin duda ese bebe ya estaba impaciente por ver las luz del mundo y no iba esperar ni un segundo mas, de seguro seria un niño muy terco y decidido.

Por fin el muchachito logro su cometido y salió de dentro de mí. A pesar de lo pequeño que era sentí como si me hubieran partido en 2, después de todo yo solamente había estado una vez con Urahara y seguía siendo muy estrecho.

Unohana-taichou acabo de atenderme, detuvo mi hemorragia con un fuerte kidoh, corto el cordón umbilical de mi precioso bebe que tal y como Shunsui decía había sacado mi blanco cabello, aunque como era un recién nacido no pude ver el color de sus ojos, luego lo limpio y lo puso junto a mi en mi futón, tenia tantas ganas de abrazarlo, besarlo y amamantarlo por primera vez, pero estaba tan cansado por el parto que no pude evitar caer dormido o mas probablemente desmayado.

Al despertar sin embargo, mi bebe ya no estaba junto a mi, lo busque por toda la habitación pero no pude encontrarlo, trate de levantarme, pero el horrible dolor de mi cadera para abajo me lo impidió y caí rendido de vuelta en el futón.

Entonces vino mi padre y para mi sorpresa comenzó a hablarme, algo que no había hecho en meses después de descubrir lo de mi embarazo.

-Si buscas a ese bastardo, te advierto que no lo encontraras. No pienso permitir que el fruto de tu deshonra viva bajo el mismo techo que nosotros y mucho menos dejar que los demás se enteren, en la madrugada le dimos tu hijo al viejo que te servía la comida y el lo ha dejado abandonado en alguna de las 80 zonas del Rukongai, ojala haya sido en la Zaraki (80) o en la Kusajishi (79), así a estas horas lo mas probable es que ya este muerto como el plebeyo bastardo que es y así se pueda lavar tu deshonra- me había dicho de una manera totalmente desalmada mi cruel progenitor.

Sentí como mi pecho dolía horriblemente, como si mi corazón estuviera siendo estrujado, las lágrimas caían raudas de mis ojos sin detenerse, mientras yo prácticamente había entrado en shock. No pude mas volví a caer desmayado.

Al despertar ya estaban conmigo Unohana-san revisándome sin su usual sonrisa y Shunsui que había venido a visitarme al ser informada por la capitana de que ya había dado a luz. Era la primera vez que lo veía molesto y no con su actitud despreocupada, más bien creo que mi amigo estaba furioso.

Después de revisarme, la capitana de la cuarta división salió dejándonos solos. Shunsui estallo y comenzó a decir que mis padres eran unos desalmados y que no tenían ningún derecho de hacer lo que hicieron, al recordar a mi hijito perdido me eché a llorar, Shunsui me abrazo compartiendo mi tristeza mientras me consolaba diciéndome que todo estaría bien y que a como diera lugar encontraríamos a mi hijo…

Notas finales del capítulo:

ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO, COMO AHORA EL CAPITULO FUE MAS LARGO, PEDIRE 5 REVIEWS, QUE NO SON MUCHOS, PARA ACTUALIZAR TAN PRONTO COMO HOY, MEJOR HAGANLO RAPIDO ANTES DE QUE TENGA QUE ENTRARA A LA ESCUELA Y SOLO PUEDA ACTUALIZAR UNA VEZ AL A SEMANA, HASTA LA PROXIMA, SIGAN LEYENDO Y PERDON SI SOY MALO CON UKITAKE-CHAN, PERO YA LE VENDRAN TIEMPOS MEJORES.