Después de revisarme, la capitana de la cuarta división salió dejándonos solos. Shunsui estallo y comenzó a decir que mis padres eran unos desalmados y que no tenían ningún derecho de hacer lo que hicieron, al recordar a mi hijito perdido me eché a llorar, Shunsui me abrazo compartiendo mi tristeza mientras me consolaba diciéndome que todo estaría bien y que a como diera lugar encontraríamos a mi hijo…
CAPITULO 1: LA ESPERANZA SOBREVIVE.
Yo aun tenía 5 meses de permiso del capitán Yamamoto antes de volver a mi puesto, los cuales fueron muy necesarios ya que durante los primeros tres no pude ni moverme de la cama por que el parto y la depresión de perder a mi hijo casi me habían matado.
Sin embargo Shunsui, el buen Shunsui, no iba a permitir que yo muriera y todos los días iba a verme y decirme de sus supuestos avances en la búsqueda de mi hijo, los cuales eran prácticamente nulos, pero para el y también para mi cualquier nimiedad era importante.
Lo que había logrado investigar habían sido a todas las parejas que habían adoptado a algún niño en los últimos 3 meses, los visito a todos, pero ninguno tenía el pelo blanco de mi bebe, por lo que quedaban descartados.
Era obvio que así no lo encontraría ya que aquel sirviente solo había dejado tirado a mi hijo sin hacer papeleo de adopción ni nada.
Shunsui rebatió cada orfanato de cada una de las 80 zonas del Rukongai buscando a mi hijo, dejándole como siempre sus obligaciones de capitán a Nanao que estaba bastante desconcertada al ya no verlo beber todos los días. Pero en ningún orfelinato se encontraba mi bebe.
Cuando yo por fin pude levantarme de la cama, mas no así salir de la casa, busque al viejo sirviente por toda la casa y al fin lo encontré barriendo la entrada, pero por mas que le rogué no quiso decirme el paradero de mi hijo, grite y llore pero el no me dijo nada, hasta que otro de mis ataques por el esfuerzo físico y emocional, hizo que los sirvientes volvieran a llevarme a rastras a mi habitación.
Por otro de los sirvientes mas antiguos de la casa me entere de que aquel viejo criado no tenia ninguna familia, por lo que quedaba descartado que hubiera regalado a mi bebe a algún pariente.
Volví a tener que estar encamado por algún tiempo.
Una noche, escuche gritos que provenían de la habitación de mis padres y pude escuchar claramente como una voz rasposa y anciana decía
-"Le juro que no le he dicho nada al amo Ukitake de donde deje a su hijo bastardo"
Creyendo que al fin podría averiguar el paradero de mí bebe, salí arrastrándome de mi cuarto hasta el de mis padres, pero cuando logre llegar, ya era muy tarde.
En el piso yacía muerto el viejo criado, mi padre lo había matado con un kidoh, y con el murieron todas mis esperanzas de recuperar a mi pequeño.
Mi padre, al percatarse de mi presencia en la puerta me dirigió una mirada fría para luego decirme:
-¿Te das cuenta de lo que he tenido que hacer para que nadie sepa la clase de ramera que tengo por hijo? Te lo digo ahora, tu bastardo esta muerto, yo mismo me he asegurado de ello, así que será mejor que lo olvides y te concentres en tratar de encontrara a un esposo noble y tal vez emborracharlo en su noche de bodas para que no se de cuenta de la clase de puta que eres al ya no ser virgen, a ver si al menos así al fin me das un heredero que si sea digno de llevar mi apellido, no como tu o ese engendro que te atreviste a parir.
Diciendo eso salió de la habitación. Esa noche mi madre no se encontraba en casa por lo que yo me quede solo con el cadáver en la habitación hasta caer desmayado por el shock.
Al despertar en la mañana ya me encontraba en mi habitación. Había mucho ajetreo en la casa, cuando llego el sirviente que me traía el desayuno todas las mañanas desde que parí le pregunte que pasaba y me contesto que la noche anterior había muerto el sirviente mas antiguo de la casa, probablemente de un ataque cardiaco pues ya estaba muy anciano y que al no tener familia mi padre se había ofrecido a pagar su entierro el cual seria ese mismo día. No dije nada, no acuse a mi padre, después de todo, aunque creo que mi embarazo de cierta manera lo había vuelto loco, seguía siendo mi padre.
En su lecho de muerte, muchos años después, el me pidió perdón y yo se lo di.
Poco después mi madre murió por el dolor, ella lo amaba demasiado.
Por fin yo era independiente, pero ya no tenía nada que hacer.
Decidí nunca casarme, no sabia que había sido de Urahara, si se habría casado o algo, lo mas probable es que si, pero yo seguiría amándolo siempre y eso por mas que lo intentara no lo podía cambiar, por lo que decidí serle fiel a mi amor eternamente.
Además, aun sin saber si las palabras de mi padre eran ciertas, pues nunca me atreví a preguntarle, decidí guardarle un luto sempiterno a mi hijo.
Shunsui, a diferencia mía nunca se rindió, aun en sus pocos ratos de sobriedad, continua buscando a mi niño perdido, es algo que aunque inútil, siempre le agradeceré.
Han pasado muchos años desde eso, siglos para ser exactos
¿Por qué recuerdo todo esto ahora?
Simple, siempre pienso en lo mismo en las bodas, mientras veo a todos bailando a mi alrededor en la fiesta, todos menos yo. No es que no me hubieran invitado, y varios, pero siempre soy fiel al juramento que hice.
Hoy fue la boda de Zaraki Kenpachi con su teniente Yachiru Kusajishi (es que amo el shota y tenia que poner más aunque no fuera yaoi). Quien lo hubiera creído y no lo digo solo por que nadie hubiera creído que esos dos tenían algo mas que una relación de padre-hija, sino por que Yachiru, la teniente mas joven de las 13 divisiones se casaba antes que muchos que le triplicaban la edad.
A Nanao se le veían ganas de matar a su capitán, y no solo por que el sin ayuda de nadie ya se había terminado mas de la mitad de todo el alcohol para la fiesta, sino porque ella era de las tenientes mas antiguas y Yachiru de las mas jóvenes se había casado primero (además había descubierto que la peli rosada y el capitán Kenpachi ya estaban comprometidos desde hacia mucho tiempo), mientras que mi buen amigo aun ni siquiera le pedía a ella que fueran novios, es que simplemente aun no lograba quitarle lo mujeriego. Ya se imaginaba a Yachiru burlándose de ella y de las demás viejas solteronas de la sociedad de mujeres shinigamis en la próxima junta, luego claro de su luna de miel.
Kenpachi y Yachiru tomarían unas largas vacaciones para su viaje de bodas recorriendo todos los lugares de Rukongai que a Yachiru se le ocurrieran. Mientras Yumichika e Ikkaku se harían cargo de la doceava división.
Siempre recuerdo mi trágica historia de amor en las bodas, cumpleaños y demás fiestas a las que me invitan.
Siento envidia cada vez que veo a una novia llena de ilusión con su hermoso vestido de la mano de su marido. Como me hubiera gustado llegar a un altar con Urahara.
Hace poco que me entere que estaba viviendo en una tienda en el mundo humano junto con Yoruichi, dos niños y el antiguo líder del escuadrón de artes demoníacas Tsukabishi Tessai.
Cuando lo supe por las historias de ese shinigami sustituto, Ichigo Kurosaki, que salvo a mi subordinada Rukia Kuchiki. Y me sentí muy alegre al saber que Urahara tampoco se había conseguido a alguien para reemplazarme, pero aun así decidí no ir a buscarlo, ni siquiera para contarle lo de nuestro hijo.
Nuestro hijo…
Cada vez que veía a un bebe o niño en la calle con el pelo blanco (un color normal en el Seretei) me imaginaba que era el. Pero sabía que no lo era.
-Anda, ven a bailar, no puedes despreciar la invitación de un noble.
Oigo algo detrás de mí, y ahí detrás esta el único, aparte de mi, que no baila en esa fiesta: Hitsugaya Toshiro y junto a el tratando de sacarlo a bailar esta Kuchiki Byakuya, que al final no lo logra como en todas las fiestas y se va de ahí haciendo una muy bien disimulada rabieta de disgusto.
No tengo nada contra el capitán Kuchiki, pero últimamente lo veo muy molesto y esto aumenta cada vez que el pequeño Toshiro lo rechaza, aunque Byakuya sea sin duda un buen partido (guapo, rico, respetable y noble, además de un capitán), creo que el capitán Hitsugaya simplemente no lo considera su tipo.
Decido acercarme y sentarme en la mesa del capitán del decimo escuadrón, siendo los dos únicos que no bailábamos estaba bien que por lo menos conversáramos entre nosotros para pasar el tiempo.
Hitsugaya Toshiro…
Si mi hijo viviera tendría su edad y esos rebeldes cabellos blancos no hacen sino recordármelo, la primera vez que lo vi en la academia de shinigamis tuve la pequeña esperanza de que realmente fuera el, pero al poco tiempo supe que eso era imposible, ya que lo he oído hablar junto con la teniente Momo de que el pasó toda su vida con su abuela después de la muerte de sus padres, hasta descubrir sus poderes, ósea que Hitsugaya si había tenido familia.
Aun así no puedo evitar sentir ternura cada vez que lo veo.
Me siento junto a el y trato de hacerle platica, comentar sobre las misiones (aunque yo casi nunca salga a ninguna) y cosas diversas, mientras el se queja de haber tenido que venir a una fiesta cuando su oficina debía de estar atiborrada de documentos que a Matsumoto le daba flojera firmar ella misma, además de tener que soportar como siempre las persecuciones de Byakuya, es que el creyó que después de que Gin Ichimaru se fue los acosos terminarían.
Le ofrezco como siempre un dulce, que el ve medio enojado, se que no le gusta que lo vean como a un niño, pero es que no puedo evitarlo por que Hitsugaya ES un niño. Me mira a mí y al dulce en mi mano alternadamente, hasta que a regañadientes lo toma y se lo come de un bocado, si, sin duda Hitsugaya es un niño, aunque lo quiera negar…
No se por que pero en estos momentos siento unas enormes ganas de llorar que simplemente no puedo aguantarme, por lo que después de disculparme con Hitsugaya-taichou y con los novios decido salir de la boda dejando a todos divirtiéndose, (exceptuando claro a Toshiro aburrido, Byakuya despechado y Nanao tratando de quitarle la botella de alcohol a Shunsui ).
Me voy tan rápido como puedo a mi vacía casa (a excepción de los sirvientes), llego hasta mi habitación y me hecho a llorar sobre mi futón como un niño desamparado. Sin poder evitarlo, me levanto y voy hasta el armario de donde saco una caja que estaba muy al fondo, no se por que aun la escondo, mis padres ya no están vivos para reprenderme o quitármela. La destapo y dentro están las cosas que Shunsui me regalo para mi bebe y que este nunca pudo usar, las saco todas y las observo como si fuera un masoquista, pues justo después me hecho a llorar sobre los blancos trajecitos, mantas, botitas y demás.
Hasta que por fin a media noche y después de mucho llorar sobre mis tristes recuerdos consigo al fin dormir tratando de encontrar en mis sueños el descanso de mi alma torturada, el cual sin embargo, nunca llega.
