Aclaraciones del capitulo:
ME ESFORCE MUCHO EN TERMINARLO Y QUE ME QUEDARA BIEN POR USTEDES.
DISCULPENME SI NO HE CONTESTADO REVIEWS PERO ES QUE NO HE TENIDO TIEMPO, AUNQUE SI LOS HE LEIDO TODOS, MIL GRACIAS POR SU APOYO.
PERDON POR LA TARTDANZA, PERO YA LES HABIA DICHO QUE POR LA ESCUELA LAS ACTUALIZACIONES IBAN A SER LENTAS.
QUERIA COLGAR EL CAPITULO DESDE LA SEMANA PASADA, PERO NO ME CONVENCIA Y NO TENIA GANAS DE ALARGARLO POR QUE APENAS ME ESTABA ACOSTUMBRANDO A LA ESCUELA.
COMO RECOMPENSA PARA TODOS LOS QUE ME DEJARON REVIEWS, ESTE CAPITULO ES MAS LARGO QUE LOS ANTERIORES. ESPERO QUE LO DISFRUTEN.
CAPITULO 2: EN DICIEMBRE… UN REGALO ESPECIAL.
Diciembre… la estación blanca.
Ukitake miraba la ventana entre triste y nostálgico.
En diciembre era su cumpleaños, y también el de su hijo…
-¡SHIRO-CHAN!- Shunsui entro de repente, medio borracho como siempre, interrumpiendo el melancólico momento de auto compasión de Ukitake.
Jushiro volteo a ver a su amigo, despegando los ojos de la ventana por primera vez en el día, el cual lo tenía libre de sus obligaciones como capitán del escuadrón 13.
Pero ese era su día libre, no el de Kyoraku, por lo que supuso que de nuevo escapo dejando a Nanao con el trabajo.
-No me llames Shiro-chan Shunsui, sabes que no me gusta.- dijo mirando enojado a su amigo. Desde hacia años que odiaba que lo llamaran así, específicamente los mismos años que tenia Urahara de haberse ido. Así lo llamaba el cariñosamente, incluso ese había sido el nombre con el que lo llamaba en su única noche de pasión.
-Lo siento, sabes que siempre lo olvido.-dijo Shunsui divertido en parte por los efectos del alcohol.
-Eso es Shunsui, por que el alcohol afecta la memoria.-le dijo serio Ukitake.
-Pero vale la pena. No todos podemos ser como tu Jushiro. Aunque tu adicción es la comida no sufres para nada ninguna consecuencia por darle rienda suelta, nunca engordas ni un gramo. Ni cuando has estado mas enfermo te has olvidado de una sola comida, quien no quisiera ser como tu.- y diciendo eso suspira divertido mientras le da otro trago a la botella de sake que de seguro había sacado de la cocina antes de llegar a su habitación.
Ukitake empieza a reír quedamente, sabe que ese comentario lo hizo su amigo para además de quitarle el mal humor, tratar de bajarle un poco la tristeza.
Por que Shunsui sabe que no hay época del año en la que su mejor amigo este tan triste como en el invierno…
-Y dime Jushiro ¿Qué bebidas piensas servir en tu fiesta de cumpleaños?- pregunto Shunsui distraídamente.
-Ninguna, ya lo sabes. No habrá bebidas, No habrá fiesta y no habrá cumpleaños. Dijo Ukitake, volviendo de nuevo a su mal humor.
-Pero ¿Por qué?, el cumpleaños solo viene una vez al año. ¿Te imaginas?, solo una vez anualmente puedo emborracharme con libertad sin que Nanao me riña. Y tú podrías atascarte de comida sin remordimientos.- le dijo Shunsui tratando de convencerlo, para ver si así podía sacarlo de esa depresión que lo asaltaba todos los años en esa época.
-No necesito una fiesta par comer, puedo hacerlo cuando quiera, eso a mi no me hace daño, y si me lo hiciera ¿Qué importa? De todas maneras dudo que me quede mucho tiempo de vida.-le dijo Ukitake a su amigo sin ánimos.
-Hoy te levantaste con el pie izquierdo.- y dio otro trago a la botella.
-¡¿Cómo se te ocurre que voy a festejar estas fechas si apenas 2 días antes de mi cumpleaños mi padre abandono a mi hijo a morir?- Dijo exaltado Ukitake, perdiendo la paciencia y la verdad es que en esa época no tenía mucha.
-Tu hijo no esta muerto, Jushiro. Solo esta perdido.-Le contesto cortante Shunsui.
Ukitake se calmo y se puso aun mas triste ¿Cómo el siendo el aba de esa criatura ya la creía muerta, mientras que Shunsui que ni siquiera había tenido la oportunidad de verlo aun no perdía las esperanzas? Se sintió como basura.
Shunsui vio lo que había provocado y se sintió un poco culpable, a pesar de que los efectos del alcohol aun no se iban del todo. Ukitake estaba sufriendo mucho, y el, que se suponía que había ido a alegrarlo, lo había puesto peor.
-Lo siento Jushiro.-Le dijo algo apenado a su amigo peliblanco.- No importa que no hagas fiesta- cambio de súbito la conversación a algo mas alegre e irrelevante para no incomodarlo mas.- después de todo el 20- un día antes del cumpleaños de Ukitake que era el 21 de diciembre- es el cumpleaños del capitán Hitsugaya y ahí si habrá licor como para tirar al aire.
Ukitake un poco mas repuesto volvió a ponerle atención a su amigo. Era verdad, el capitán Hitsugaya cumplía años un día antes que el… y un día después que su hijo… ahí había otra cosa en la que se parecían Toshiro y su niño perdido, pero aun así no podía ser.
Saliendo de sus recuerdos y de sus falsas ilusiones, Ukitake cayo en cuenta de algo y miro extrañado a Shunsui, ¿Toshiro Hitsugaya haciendo una fiesta por su cumpleaños? y aun mas ¿llena de alcohol? No era por criticar, pero a pesar de su corta edad, el capitán Hitsugaya era considerado como uno de los shinigamis más gruñones de todo el Seretei y hacer una parranda para alcohólicos definitivamente no era su estilo.
Shunsui viendo la muda confusión de su amigo procedió a explicarle.
-Obviamente el pequeño capitán Shiro-chan…-dijo casi sin pensar (también por el alcohol) y de inmediato se corrigió-¿No te molesta que a el lo llame así, verdad?
Ukitake negó con la cabeza.
-Bien como te decía, el pequeño capitán no quería una fiesta. Al parecer no había celebrado su cumpleaños desde que se fue de casa de su abuela en el Rukongai.
Ukitake oyó esto serio, ahí estaba de nuevo la prueba de que Toshiro no era su hijito: el si tenia familia, y una muy linda por lo que había escuchado.
-Desde hacia unos años-continuo Shunsui- Matsumoto le organizaba una pequeña reunión con su amiga la teniente Momo y el capitán Aizen.
Ukitake se sorprendió al oír esto, quien diría que Aizen fuera tan sociable.
-Y pues al parecer debido a la traición del capitán, Hitsugaya no quería celebrar ya su cumpleaños, tal vez por que el mismo se sentía un poco traicionado, así que para animarlo Matsumoto propuso hacer una fiesta de verdad y como se debe, ósea ¡con mucho alcohol!. Claro que el capitán Hitsugaya no quería nada ¿pero desde cuando el puede controlara a su teniente?- se burlo Shunsui.
Ahora si Ukitake entendió, debió haber imaginado que las palabras "fiesta" "alcohol" y "Hitsugaya" solo podían estar en la misma oración si había una "Matsumoto" de por medio.
-Y claro, ahora todos estamos invitados a esa fiesta, hasta tu, si quieres ir.-dijo arrastrando sus ultimas palabras, sabia que su amigo sentía un sentimiento parecido a la nostalgia y a la ternura cuando veía al capitán mas pequeño de los 13 escuadrones, que le recordaba tanto a su bebe perdido.
Una fiesta estaría bien para que Ukitake olvidara su tristeza y su malhumor de esas fechas, por que la verdad ya estaba arto de que cada 19, 20 y 21 de diciembre su amigo pidiera el día libre de su trabajo de capitán del escuadrón 13, para pasarse esos días llorando sin parar encerrado en su cuarto.
Algún día eso acabaría por matarlo.
-Bueno ya debo irme-dijo Shunsui levantándose, tratando de no caerse por su ya avanzado estado etílico.- Nanao debe estar buscándome para matarme. Además ni he pensado en que le regalare al capitán Hitsugaya. Espero verte en la fiesta.
-Ahí estaré-le dijo a modo de despedida Ukitake que volvía a su actividad de ver por la ventana como hacia antes de que su amigo viniera a visitarlo.
Shunsui sonrió, claro a sabiendas de que su amigo ya no lo veía. Sabía que si se trataba del cumpleaños de Hitsugaya, Ukitake no se negaría a ir.
Justo antes de irse se dirigió por última vez a su amigo.
-Por cierto, aunque no hagas fiesta yo te daré un regalo. Tampoco lo tengo listo, pero ya veras que para el día de tu cumpleaños ya estará. Te veo luego.
Y salió del lugar alegre como siempre.
Ukitake se rio internamente. Shunsui no era bueno con los regalos, probablemente le daría a Hitsugaya algo que el clasificaría como "estúpido e innecesario" como alcohol, o quizás alguna de sus prendas floreadas, tratando de alegrarle la vida a ese pequeño que parecía haberse amargado demasiado pronto. Respecto al regalo que le había prometido a el, supuso que seria algo para comer, eso estaba bien para Ukitake, después de todo, a el toda la comida se le hacia buena, debido a eso de "aun no esta preparado", suponía que tal vez seria un pastel o algo así para celebrar su cumpleaños, Shunsui nunca se había rendido tampoco en tratar de volver a alegrarle la vida.
Pensándolo mejor, el tampoco era bueno con eso de los regalos, por lo menos no en lo referente a Toshiro Hitsugaya, todos los años aunque el no hiciera fiesta y ni siquiera lo invitara a su pequeña "reunión" en el techo (esto no lo enojaba, sabia que para Hitsugaya menos era mejor), el siempre le llevaba un regalo, aunque atrasado, después de sus tres días de descanso autocompasivo que como Shunsui había dicho pedía cada año.
Lo malo es que jamás le daba a Hitsugaya algo que le gustara. Y esta vez estando realmente invitado a la fiesta de cumpleaños, debía llegar algo bueno, o por lo menos algo que no provocara una mueca de disgusto mal disimulada en el pequeño capitán como todos los años pasados.
Tal vez luego se le ocurriría algo.
Y por lo menos por ese día Ukitake pudo olvidar su depresión un poco.
Shunsui por su lado ya había llegado al lugar donde estaba su escuadrón y después de recibir los regaños de Nanao sin ponerle verdadera atención, se puso a pensar en el regalo para Ukitake.
El regalo que quería darle desde hacia años…
Su hijo…
Siempre era en diciembre cuando Shunsui volvía al registro del Rukongai para revisar pon enésima vez los libros de nacimientos y adopciones tratando de encontrar algo que antes no haya visto (tal vez por su continuo estado de ebriedad, que trataba de mantener al mínimo en esos días, aunque sin lograrlo muy bien). Pero nunca encontraba nada… nada…
Así que todos esos años de fracasos anteriores había tenido que conformarse con regalarle a Ukitake algún improvisado platillo que este engullía sin importarle nada, como el mal sabor que probablemente tendría (tal vez por su depresión en esas fechas, por no ofenderlo o simplemente por que era glotón).
Pero este año seria diferente, estaba seguro, tenía una sensación en su interior, diferente a su resaca habitual, un presentimiento de que ese año seria por fin cuando tendría éxito.
Pronto Ukitake tendría entre sus manos a su bebe, aunque probablemente ya no fuera un bebe, pero por lo menos seguiría siendo un niño; no todo estaba perdido.
Mientras haya esperanza todo se puede al menos intentar…
Shunsui ya no recordaba quien le había dicho eso, probablemente un niño por lo optimista de la frase, pero sin duda lo había inspirado en muchas ocasiones para salir adelante. Era una frase que siempre debía recordarse, aunque pasara el tiempo.
En esto había estado pensando mientras Nanao volvía a regañarlo por estar ido, pensando en quien sabe que cosas en lugar de cumplir sus obligaciones como capitán y relegárselas a ella como había estado haciendo des hacia siglos, cuando pareció haber acabado Shunsui dejo de lado su botella, no la necesitaría a donde iba , de hecho estaría de mas.
Nanao se extraño por eso hasta que su capitán le dijo firmemente.
-Vamos al registro del Seretei, ven conmigo, necesitare tu ayuda.-ahora que Nanao lo recordaba era siempre en invierno que hacían lo mismo, iban al registro, se enterraban en actas de nacimiento y adopciones y no salían de ahí hasta el día 21 de diciembre, cuando su capitán salía corriendo a buscar el regalo que había olvidado para su viejo amigo Ukitake-Taichou, y después de eso no volvían hasta el siguiente invierno cuando todo se repetía. Luego regresaban a la misma rutina: ella trabajando y el bebiendo.
Nunca habían encontrado nada, O por lo menos no lo que Shunsui-Taichou estaba buscando, si no obviamente no volverían todos los años.
Al principio por la naturaleza de los papeles Nanao había creído que el capitán tendría algún hijo ilegitimo por ahí, y si no que revisaba todos los fines de año para ver si no había tenido ninguno con alguna de las muchas mujeres a las que cortejaba. Pero esto ultimo no tenia sentido, pues siempre revisaban los archivos del mismo año, en el que por desgracia la gente parecía haber tenido más hijos que nunca a propósito, solo para molestarlos y hacerles el trabajo mas pesado.
Aunque lo primero aun era factible y cuando lo pensó, le reclamo una hora a su capitán paras ver si eso era cierto y en algún había un niño perdido con su sangre.
Shunsui había tardado más de tres horas explicándole que no era así, sino que buscaba al hijo de un amigo, aunque no menciono el nombres (y menos el de Ukitake), y al verlo mas sincero que nunca, Nanao no tuvo mas opción que creerle aunque a regañadientes.
Nanao dejo de pensar y al ver a su capitán ya muy lejos salió corriendo detrás de el, sabia que a diferencia de todo lo demás, con el misterioso asunto del registro su capitán nunca jugaba.
Y Nanao solía pensar que ojala fuer así en todas las cosas que hiciera.
Pero ella sabía que por un amigo su capitán estaba dispuesto a todo, incluso a dejar atrás por unos días a su amada botella de licor, la cual quedo vacía y abandonada en un rincón como todos los años en diciembre.
Notas finales del capítulo:
OJALA LES HAYA GUSTADO.
YA CONOCEN MI LEY: "NO REVIEWS, NO ACTALIZACION"
