Gracias a todas por sus rr, es muy importante saber que les guste mi historia, porque eso me anima a seguir escribiendo, son lo mejor chicas!
ahora los voy a dejar con el siguiente capitulo de Otaku lover!
Soledad:
Los días pasaban, la oscuridad crecía en mi interior, no había nada que pudiera reparar el dolor de en mi interior. Mi madre me mandaba mails prácticamente todos los días, diciéndome que cuanto Phil terminara con la temporada vendría a buscarme, pero para el final de temporada faltaba bastante tiempo, recién había comenzado con los partidos.
Normalmente me quedaba en casa, visto que había terminado el año antes, por la muerte de mi padre. Según el director, mi estado no era bueno para seguir estudiando, yo solo negué con la cabeza ante esas palabras. Alice se quedaba conmigo por la tarde, aunque no hablábamos casi nunca, aveces hablábamos de cosas sin sentido, pero la mayoría nos quedábamos en silencio, yo leyendo y ella trabajando en unos diseños para Roslaie.
Rosalie... ella y yo no teníamos una muy buena relación, de hecho siempre me miraba con una cara llena de celos, rabia, ira, no entiendo que le hice. Nunca me dirige la palabra, ni siquiera cuando estábamos en la misma habitación. No me importaba mucho ser agradable con ella, si ella no lo era conmigo yo no lo seria con ella.
Los demás miembros de la familia Cullen se comportaban de una manera mas "normal", por decirlo de una manera, conmigo. No eran oscos o maleducados, de hecho eran la mejor familia que había conocido hasta ahora, siempre estaban juntos, y no les importaba que sus hijos mantuvieran relaciones amorosa, aunque no fueran hermanos de verdad. Los hermanos Cullen eran adoptados, primero fue Edward, Alice y Emmett cuando tenia alrededor de 3 y 5 años y luego Rosalie y Jasper, que en realidad son los sobrinos de Esme, llegaron a la casa Cullen cuando tenían ocho.
Edward me venia a ver en algunas ocasiones, solo se quedaba a observarme mientras escribía o dibujaba, o leía algunos mangas, o releía Cumbres Borrascosas, un excelente libro. Él se recostaba a mi lado, jugando con mi cabello, o acariciándomelos pómulos. Su tacto no me molestaba, me agradaba mucho, nunca me habia sentido así por un chico, mi corazón se aceleraba ante su toque o su juego con mi desaliñado cabello.
Pero no importaba si yo estaba con Alice o Edward, siempre sentía esta soledad, era como si me persiguiera para que no pudiera sobrellevar la perdida de mi padre. Era como una sombra, que me seguía a todas partes, siempre estaba presente, aunque yo no lo quisiera. Algunas veces siento que me habla, que me culpa de todo lo que paso con Charlie, juega con mi mente, creando espejismos, cosas que no son reales, para poder dañarme. Nunca me había pasado esto, ni siquiera cuando...
Negué con la cabeza, no podía acordarme de ella, no ahora. Fije mi vista en el la pantalla de mi portátil, mientras revisaba mi página de Internet, hacía un tiempo que no había subido nada de mi historia. Cliquee rápidamente un link y comencé con un nuevo capítulo. Mi historia era normal, una chica (que en realidad era un ángel), se enamoraba de un chico (esté es un demonio), él se da cuenta de que no pueden estar juntos, así que la abandona, ella, con el corazón roto, empieza un camino muy largo para poder encontrarlo, lo encuentra, pero el demonio tiene otra mujer, quien es una humana, una humana que esta poco dispuesta a dejar ir a su chico, como lo denomina, pero él todavía ama a al ángel. Una historia muy normal.
Acaricie mi frente, tratando de ordenar mis ideas, pero no podía, un dolor de cabeza muy inoportuno me estaba afectando. No quería tomar pastillas, apague el portátil y me recosté en la gran cama. Mi habitación era enorme. Las paredes tenia un bonito color blanco y una de ellas estaba hecha de vidrio, también había una alfombra color violeta pastel, unas repisas para dejar mis mangas, un escritorio, una un gran closet, muy, pero muy grande.
Mi reproductor estaba en la mesita de noche, lo tome, para poder escuchar algo de música. La noche ya había caído en Forks.
Ya habían pasado cuatro meses desde que llegué a este pequeño pueblito, tres en la escuela y viviendo con mi padre, y uno desde su muerte. Nadie podía entender lo que yo estaba sufriendo.
Me pare, estaba algo mareada, me sentía muy mariada. Todo el la habitación daba vueltas, me tambalee hatsa llegar nuevamente a la cama, me lance-literalmente- en ella y cerre los ojos, todo se volvio negro después de eso...
Algo helado estaba sobre mi frente, mi respiración era algo pesada, sentía mis mejillas muy calientes. La cama se hundio a mi lado, una mano blanca acaricio mi cabello, una voz susurro algo que no pude entender, mis oídos zumbaban. Trate de abrir los ojos, pero mis parpados parecían pesar kilos, luego de varios intentos lo conseguí. Edward estaba a mi lado, revisando mi temperatura, oí como suspiraba. Trate de tocar mi frente, pero una toalla me lo impedia.
La luz era muy fuerte para mis ojos, me gire un poco para ver mejor a Edward, su cara tenía un semblante de preocupación.
-¿Podrías apagar la luz?- le pregunte.
Él no me respondió, se paro de mi lado y apago el interruptor, pero antes de volverse a recostar conmigo prendio la luz de la mesita de noche, dejandola en una suave luminaria para que pudiera verle. Mire la hora en mi reloj digital, eran las dos de la mañana, el dolor en mi cabeza era peor que nates, me dolía todo el cuerpo, pasa mis manos por mis sudadas mejillas, estaban muy calientes. Todo enjao a la perfección, tenía fiebre.
Edward volvio a mi lado, retiro delicamente la toalla de mi frente y la cmabió por otra, que estaba mucho más fresquita. El calor que sentía era insoportable, mi pijama estaba todo sudado, trate de pararme, pero el maravilloso dios griego... aguarda ¿dije dios griego? Ay, Bellita, al parecer la fiebre te etsa afectado un poquito mucho el cerebro... Bueno, lo que sea, Edward me sostuvo por los hombros para que yo no me parara, me pregunto un "¿qué sucede?" con la mirada.
-Quiero cambiarme el pijama- le respondí sencillamente, él bajo la mirada, avergonzado.
-Llamare a Alice para que te ayude- susurro, dejandome sola en la habitación.
La puerta se cerro silenciosamente después de que él salio. Me acomode un poco en la cmaa, no pasaron ni cinco segundos cuando Alice entro en la habitación, me pregunto donde tenía otro pijama, le respondí que en el segundo cajón del amarmario. Ella saco un camisón azul, que nunca en mi vida había visto, traía la etiqueta de Victoria`s Secrets, yo negué con la cabeza, no tenía muchas ganas de discutir, porque con Alice nunca podía ganar. Ella se encargo de desvestirme y poner el nuevo camisón, yo le di las gracias, antes de salir dijo un fuerte y claro:
-Le dire a Edward que puede subir.
Cerre mis ojos, tratando de dormir, pero la puerta se abrió nuevamnete, impidiendomelo. Abrí peresosamnte mis ojos, para ver al ser más hermoso de todo el planeta. Edward traía una bandeja en sus manos, esta tenia un plato hondo, lleno de algo humeante, un avaso de jugo de narajanja y unas pastillas blancas. Me ayudo a sentarme en la cama y prácticamente me metio la pastilla ala boca. Tuve que tomar su mano y detenerlo. Luego de uq eme toamra la pastilla, me explicoque era para bajar un poco más la fiebre.
La pastilla me dio un poco más de sueño, los fríos labios de Edward besaron mi frente, la cama volvía a su estado nar¡tural, antes de que Edward se sentara a mi lado. En un arranque de locura, tome su mano, para que no se fuera d emi lado, sinceramente me sentía mucha mejor con él a mi lado, era como si todos mis dolores desaparecieran momentáneamente.
Edward se volvió a recostar a mi lado, recosté mi cabeza en su pecho, su cuerpo se tenso un poco, sus brazos no me envolvieron como esperaba, por alguna razón eso me dolió un poco, cerré mis ojos, concentrándome en la calmada respiración de Edward, note que no podía escuchar su corazón, pero eso es imposible, porque si su corazón no latiese no estaría vivo, seguramente mi fiebre era tan alta que no podía escuchar sus latidos...
No recuerdo en que momento me dormí, pero cuando desperté Edward no estaba mi lado. Mi cabeza ya no me dolía, toque mis mejillas, ya no estaban calientes, la pastilla había hecho efecto. Suspire y me acomode mejor en la cama, volví a apoyar la cabeza en la almohada, trate de conciliar nuevamente el sueño, pero no podía hacerlo. Me levante, entre al baño de mi habitación y me mire en el espejo. Me reí de mis aspecto, mi cabello era una maraña, parecía la melena de un león y estaba más pálida de lo normal. Lave mi cara, para poder refrescarme un poco, luego de eso, pase lenta,ente un cepillo para desenredar mi cabello y lave mis dientes.
Cuando volví a la cama, Esme me estaba esperando, tenía una bandeja en sus manos, me sonrió y yo le sonreí, pero mi sonrisa no llego a mis ojos. Dejo la bandeja en la cama y antes de salir me dijo un suave "buenos días". Esme era una persona excepcional, aunque no pudiera tener hijos, acogió a Edward, Alice, Emmett, Rosalie y Jasper como suyos, su corazón es noble, con razón Carlisle la amaba.
Me tome la taza de té con leche y comí el pedacito de queque de chocolate, que he de admitir que estaba muy sabroso, y limpie los restos de éste con la servilleta de papel que estaba en la bandeja. Deje la bandeja en el escritorio y tome un manga cualquiera de mi repisa, comencé a leer, pero el cansancio acumulado de la noche anterior me venció y me quede dormida luego de unos minutos.
La lluvia caía fuertemente por el bosque, yo corría, algo estaba persiguiéndome, estaba escapando de un amenaza que no conocía. De repente me encontraba alzada en el aire, mi cuerpo choco con un tronco de un árbol, un sujeto de ojos rojos me miro fijamente, podía oler la sangre. El cazador me miro con deseo en los ojos, yo no podía moverme, mi pierna no reaccionaba. Solté un grito desgarrador cuando el sujeto de ojos rojos piso mi pierna sin consideración, él sonrió ante eso, le gustaba que sufriera.
-Tus ojos son iguales a los de tu padre- susurro.
Aquel tipo había matado a mi padre, y ahora estaba por matarme a mí, lo bueno era que ya no sufriría más...
Desperté muy agitada, era un sueño muy raro, como el que tuve cuando mi padre murió, pase mi mano por mi cabello, estaba sudando, respirando agitadamente. ¿Qué demonios había sido eso? Cada día estoy peor, la falta de socialización realmente me afecta. Mire mi reloj, eran las dos de la tarde, me levante y saque una toalla del armario. Iba a tomar una ducha.
El agua caliente relajaba mis tensos músculos, abrí mi shampoo con olor a fresas y lave mi cabello. El olor de las fresas me relajaba, era mi olor favorito y mi fruta favorita, también. Estuve unos veinte minutos bajo el chorro de agua, decidí que era tiempo de salirme cunado mis dedos estaban arrugados como pasas o abuelitos procesados*. Envolví mi cuerpo en la toalla blanca uqe había dejado en una de las perchas y salí al frío que me aguardaba en mi habitación.
Me puse un pijama largo y confortable, y comencé a secar mi cabello con un secador, seguramente se esponjaría, pero prefería eso antes de enfermarme más aún. Una vez que termine mi trabajo, cepille furiosamente mi cabello y volví a la cama. Lo único bueno que tenía enfermarse era poder quedarte en la cama sin que nadie hiciera algún comentario. Aunque preferiría estar todo el día en la cama, debo levantarme.
Iba a dormir de nuevo, pero un golpe en la puerta me detuvo, murmure un pase y la persona que entro por la puerta fue Jasper, algo muy extraño, porque Jasper se muestra muy incomodo en mi presencia. Me senté en el medio de la cama, para poder verle, pensé que se iba a sentar a mi lado, pero declino y se sentó en uno de los sillones individuales. Lo mire con un poco de confusión, ¿qué rayos hacía él en mi habitación?
-¿Se te ofrece algo?- pregunte, aclarándome la garganta.
-¿La verdad?- espero un poco para ver si lo interrumpía-. Si, quiero hablar contigo.
-Adelante- susurre, un poco asustada.
-Bella... yo entiendo tu dolor, aunque no lo creas entiendo lo que se siente. Cerrarte en esta habitación, es malo, muy malo para ti. Alice esta muy preocupada, y Esme, sobretodo Edward...- deje de escuchar por un momento, ¿Edward estaba preocupado por mi?-... Bella, todos sabemos que es difícil hablar de esto, pero trata de entender que todos pasamos por una perdida similar. Queremos que salgas de tu habitación, afuera puedes distraerte.
Luego eso, salió de mi habitación. Quizás, Jasper tenía razón, no puedo seguir encerrada entre estas cuatro paredes... Si, en algún momento tendría que salir, y este ere el momento de hacerlo...
que dicen? merezco un rr? chicas de verdad siento no haber actulizado antes. y antes de que me vaya, quiero que pasen por mi nueva historia, se los agradeceria mucho!
besitos y abrazos Yukki!
