Siento mucho no haber actualizado antes, pero mi pobre computador estaba muriendo, gracias por sus rr, son lo mejor chicas! las adoro. Y para no aburrirlas más, las dejo con una nuevo capitulo.
Bella PoV:
Había pasado una semana desde la conversación con Jasper. Ahora, salía más de la habitación. Normalmente ayudaba a Esme con las cosas de la casa, que no eran muchas, o me dedicaba a tocar violín mientras ella preparaba la cena, la cual curiosamente yo era la única que la comía. Todos los Cullen comenzaron a tomarme "cariño", por decirlo de alguna manera, bueno, en realidad, no todos, Rosalie me odiaba, o al menos eso era lo que parecía.
Ella siempre me miraba con desprecio y cada vez que yo entraba a la habitación, Rosalie salía rápidamente, yo si yo tuviera una enfermedad contagiosa o algo por estilo. No me importaba caerle bien a ella, de hecho no me interesaba lo que pensara de mi, estaba acostumbrada a que las personas huyeran de mi, y no me importaba. Con el tiempo uno se acostumbra a todo. Sobretodo cuando eres una chica otaku.
Ser otaku tiene sus desvestanjas, como que la gente en las calles te mire raro, o que los chicos populares te griten cosas hirientes, que no tengas amigos, porque a nadie le guste el anime y te tilden de rarita. Cada día era un suplicio para mí. Cuando vivía en Phoenix, los chicos populares me hacían bromas, una de ellas casi me cuesta la vida. Los adolescentes son tan malvados con las personas que consideran extrañas, todo porque no son como ellos.
Estaba tocando mi violín en la sala, las notas salían de la nada, balanceaba mi cuerpo al ritmo de la lenta canción que tocaba. Era triste, con algunos tonos de desesperación. Fui subiendo un poco las notas, mientras mi cuerpo seguía balanceándose al ritmo de la música. Alguien abrió la puerta de la entrada, desconcentrandome. El arco se resbalo entre mis dedos, cayendo al piso. La persona que había entrado era Rosalie, quien piso el arco del violín con sus tacos de más de diez centímetros. La mire, estaba enojada, ese era un regalo de mi padre, y ahora tendría que reemplazarlo por otro arco, solo porque a la princesa de hielo no le caigo bien.
-¿Puedes decirme cuál es tu maldito problema?- pregunte.
-¿Mi problema? Mi problema eres tú, niñita- respondió, mientras se arreglaba el cabello como si no le importara.
Decidí que hablar con ella era un caso perdido, tome los restos de mi arco destrozado y los guarde en el estuche. Suspire pesadamente antes de subir a mi habitación para dejar el violín. Esta era una de las cosas que odiaba.
Me tendí en la cama, mientras veía el techo. No comprendo mucho a las personas, porque no comparto mucho con ellas, siempre me han tratado de rara, así que nunca he pertenecido a ningún grupo. Mis amigos son solo por la red, a los cuales ni siquiera conozco. Rosalie era exactamente el tipo de persona que odiaba. Ella es una chica que siempre lo ha tenido todo, que siempre ha sido deseada por todos los chicos y odiada por todas las chicas.
Nunca me he visto como una de esas chicas, porque nunca he sido popular. Odio a esas chicas.
Mi puerta se abrió, por ella entro Edward tan perfecto como siempre, con una camisa gris arremangada hasta los codos, unos jeans azul oscuro y unas zapatillas negras. Él, era en todo sentido de la palabra, perfecto. Un cabello brillante, desordenado y sexy. Una fas llena de belleza inaudita, de piel pálida y rasgos, obviamente, perfectos, con una nariz recta y lisa. Y unos ojos, que sinceramente, me derretían.
Un momento, Bella, tienes que controlarte, él es solo tú amigo, no siente nada más por ti que amistad, ¿cierto? Inconscientemente, sacudí mi cabeza ante aquel pensamiento, provocando que Edward me mirara extrañado. Me dio su famosa sonrisa torcida, esta de más decir, que como todo en él, esa sonrisa es perfecta. Me levante de la cama, sonrojada por mi reacción y mis pensamientos, soy una verdadera tonta, parecíera como si me estuviera... enamorando...
¿Enamorando? No, claro que no, yo no estoy enamorada de Edward Cullen, nunca lo estaré, porque yo no soy nada comparada con él, soy una chica normal, que tiende a caerse mucho, cuyos padres están separados y que puede pasar horas frente a una computadora leyendo y viendo series y mangas, lo cual no es muy saludable, pero el vicio puede más. Además de escribir muchas historias sin sentido que le por alguna mística razón le gustan a las demás personas.
Yo no estoy enamora de Edward Cullen.
Lo que tu digas Bella respondió una voz al interior de mi cabeza.
-Hola- dijo con su musical voz, Edward.
-Hola- respondí en un susurro.
-¿Pasó algo con Rosalie?
-No, nada, no te preocupes- ¿cómo sabía que había pasado algo con Rosalie?
-Bueno, si te molesta, has lo que yo hago, ignórala- dijo riendo.
-Lo tendré en mente.
Salio de la habitación, dándome una sonrisa. Al cerrar la puerta, me deje caer nuevamente en la cama, total y completamente confundida. ¿No podía ser una adolescente normal? No, calro que no, tenía que gustarme un chico totalmente fuera de mi alcance, fuera del alcance de todas las chicas.
Gemí de frustración, si ser una marginada social era un problema que podía llevar bien, el amor no lo era. Aunque vea mil animes que hablen sobre eso, nunca podre hacerlo yo, porque soy muy vergonzosa, tímida y él esta fuera de mi alcance, aunque eso ya lo dije.
El amor es tan complicado, es un manojo de sentimientos que no puedes controlar, que te arrastra a un mar de sentimientos sin sentidos, que dura algunos meses para luego terminar con unas palabras tan antigua como el inicio del mundo: "tenemos que hablar" "creo que esto no esta funcionando" no quiero hacerte más daño, perdóname". Y al final, terminas con un corazón roto, llorando como una magdalena y `preguntando por qué te dejo y que hiciste mal, aunque la culpa se de él.
Por eso, el amor es lo mejor y lo peor que te puede pasar, y muchas veces el amor apesta.
Rodee en la cama, estaba tan abrumada por mis pensamientos. Me levante, salí de mi habitación y entre al baño, cerrando la puerta con seguro. Llene el lavamanos con agua y hundí la cabeza en ella, tratando de aclarar mis ideas. Saqué la cabeza para respirar y la volví a meter. El agua siempre me ha ayudado a pensar. Seque mi cara con una toalla y volví a bajar las escaleras para ir a la sala, todos estaban ahí, Jasper, Alice (ambos con la cara sonriente), Emmett, (con su típico semblante de niño pequeño), Rosalie (mirandome con odio). Pase por alto eso y me sente en suelo junto a aAlice.
-¡Belli~- canturreo alargando la "i".
-¿Que pasa Alice?- pregunte poniéndole todo mi atención.
-¡Vamos de compras!
Ok, no, yo no iré de compras, nunca me ha gustado ir de compras, yo me hago mis vestidos y la poca ropa normal que uso la compro mi madre. Y además, Alice es una maniática de las compras.
-No, a mí no me gusta ir de comprar- dije lo más gentil que pude.
-¿Por qué? A todas las chicas le gustan las compras- me reprocho haciendo un puchero.
-Bueno, por si no te habías dado cuenta, ella no es una chica normal- dijo con desdén Rosalie.
Todos en el lugar, y un Edward que acaba de entrar, la miraron con mala cara, pero ella no se inmuto. Giro la cabeza y continuo mirando la televisión como si nada.
-Rosalie...- murmuro Alice, tan bajo que casi ni la escuche.
-No hay problema, pero Alice, nunca me ha gustado ir de compras, yo me hago mis vestidos y compro en línea los zapatos y accesorios, así que tranquila.
Le di una sonrisa para que supiera que no me importaba el comentario de la rubio, los había soportado por años, uno más no me incomodaba.
-Esta bien, pero irás, te lo aseguro- dijo haciendo un gesto que no entendí muy bien.
Solo me reí ante eso. Ella se acurruco en el pecho de Jasper y yo mira a la televisión, estaban viendo una película de terror o algo por el estilo, no le prestaba mucha atención. Pero como hacer cuando tienes al ser más perfecto del universo a tu lado, mirándote fijamente. Trataba, inútilmente, de no sonrojarme, pero era imposible.
La puerta de la entrada se abrió, Carlisle acaba de entrar, sonriente, como siempre que llegaba del trabajo, cargando su maletín en una mano.
-Hola chicos- dijo, colgando su chaqueta en el perchero de la entrada
Cinco "Hola papá", por parte de los Cullen y un "hola Carlisle" de mi parte, resonaron en la sala. Carlisle fue a la cocina, a ver a Esme.
Ellos era el mejor matrimonio que alguna vez había visto en mi vida, no tenían ningún secreto entre ellos y además eran cariñosos y había creado a sus hijos de la mejor manera posible. Las personas más nobles que alguna vez conocí.
Mi celular comenzó a vibrar en mis pantalones, lo saque inmediatamente de ahí y mire el identificador de llamadas, en la pantalla decía: Renee. Salí de la sala y conteste.
-¿Qué pasa mamá?- pregunte mientras me sentaba en las escaleras.
-Quería decirte que te extraño y que nos veremos pronto. Iré por ti en dos mese más cariño, eso es lo que durara la mudanza- dijo muy alegre.
-¿Mudanza? ¿A dónde?- ¿me iba a volver a cambiar?
-Nos iremos a Inglaterra, cariño, mi trabajo me traslado ahí, así que ahora, estoy terminando de compara nuestra nueva casa, terminar los tramites que me quedan en el país e irte a buscar- se oía emocionada.
-Mamá...
-Bueno, me tengo que ir Bella, cuídate, nos vemos- dijo ella alegremente.
-Adiós mamá- susurre.
Colgué y volví a poner el teléfono en mi bolsillo, ¿me iba? ¿a otro país?. Volví al salón, todos me miraban con caras normales, casi ¿afligidas?
-¿Quién era Bella?- pregunto Jasper.
-Mi madre, dijo que venía por mi, en dos meses- respondí monotomamente.
-Ah, ya veo, ¿dónde te irás?- dijo él como si nada pasara.
-Inglaterra, mi madre y yo nos iremos a Inglaterra por su trabajo.
Edward se paro muy rápido, me tomo de los hombros y me miro fijamente.
-Tú no te puedes ir, Bella...
Si, soy malvada, ahora Bella se dará cuenta de que en verdad ama a Edward y que... uy, no les puedo decir nada más.
Con respecto a mi desaparición, chicas, sigo viva, no me paso nada, tuve problemas, rupturas amorosas y muchas cosas más uq eme impidieron escribir, bloqueo de escritor, ya saben.
Se aceptan sugerencias, tomatazos, critica constructiva, linchamientos(?)
Mordidas Yukki!
