Capitulo trece. Mi maestra.
No es más sabio aquel que enseña, sino aquel que aprende con maestría.
Los días pasaron y aquello cada vez era peor. Había escuchado hablar sobre el instituto y la vuelta a él. Bella llevaba dos días yendo a clase y mis hermanos también. Podía decir que me sentía solo en casa cuando todos se iban. Las vacaciones de primavera ya habían acabado y según Carlisle debía ir los tres meses que quedaban de clases.
Me levanté de la cama y tras ducharme y bajar a desayunar, arreglé la mochila como me dijo Emmett. Salí de la casa tras mis hermanos y sentí como un nudo se formaba en mi estómago. Miré a la pequeña Alice y ella me sonrió mientras entraba en su coche seguida de Jasper.
-Estarás bien.- Ella se despidió de mi con la mano.- Ves con Rosalie y Emmett.
Asentí con la cabeza y me giré hacía el coche de mi hermano. Emmett ya estaba dentro del coche con una enorme sonrisa y a su lado Rosalie maquillándose frente un pequeño espejo.
-Ya estas tardando.- Me dijo ella con tono seco.
-Es su primer día.- Emmett la golpeó suavemente.
-Pues para ser la primera vez que va al instituto...- Silbó girando sus ojos.- Sabe demasiado ¿no crees?
Sonreí y asentí con la cabeza mirándoles a los dos.
-Soy una esponja.- Y me senté en la parte trasera.-Suelo quedarme con todo aquello que escucho o practico.
Emmett rió a carcajada limpia y condujo hasta el instituto mientras cantaba al ritmo de la radio. Cuando aparcó el coche, pude ver el de Isabella en la puerta. Aquello me puso muy nervioso, ya que desde el último día, donde casi hacemos el amor, no la había visto.
Bajé del coche y Emmett me dio un suave codazo en las costillas. Tras guiñarme un ojo, se dirigió hacía el edificio contiguo, donde ponía en letras grandes " Universidad de Forks"Cogió de la mano de Rosalie y la pegó a su cuerpo desapareciendo por aquella puerta enorme. Miré toda la zona del parking, que mi vista alcanzaba, buscando a Bella. Una mano se posó en mi hombro haciéndome saltar y una voz llegó en un susurro a mis oídos.
-¿Me buscabas?- Bella me giró y besó mis labios rápidamente.
-Puede.- Y reí cogiéndola de la cintura.- Te eché de menos.
-Y yo a ti.- Besó mi boca nuevamente y me cogió de la mano.- Vamos dentro.
Caminamos despacio hasta una sala iluminada. Dentro, había una mujer con pelo blanco y gafas.
-Buenos días, señora Coope.- Bella le tendió un papel.- Este es el nuevo alumno.- Y me señaló.- Él es Edward Cullen.
-Buenos días muchachos.- La mujer se bajó sus gafas hasta la punta de su nariz y me observó con sus ojos azules.- Bien, veamos.
Rebuscó unos papeles y apuntó algunas cosas en otros. Tras cinco minutos allí parados, al fin me tendió unos cuantos y me indicó que iría a la misma clase que Isabella. Bella frunció su ceño al escucharla decir su nombre completo. Sabía que aquello le molestaba y le sonreí.
-Gracias.-Miré los papeles y después a Bella.- ¿Donde vamos?
-Hasta luego, señora Coope.- Bella se despidió de la mujer.
-Hasta luego muchachos, que tengáis un buen día.- La mujer se puso a hacer sus cosas.
-Gracias, hasta luego.- Susurré mientras salíamos.-Tú dices.- Y miré a Bella.
-Bien, nuestra primera clase es matemáticas y después historia.- Ella rió.- Creo que la segunda es muy fácil para ti.
-Eso espero.- Mientras caminábamos a clase, sentía un peso enorme sobre mis hombros.-Suerte, Edward.- Me dije a mi mismo al entrar en clase.
-Buenos días.- Un hombre clavo y con el poco pelo que le quedaba de un tono plateado, me miró de arriba abajo.- Debes ser Edward Cullen.
-Así es.- Lo observé.
-Siéntate en tu sitio, Swan.- Bella se sentó en la tercera fila junto a la ventana.- Chicos...
El profesor llamó la atención de todos los jóvenes que allí habían y tragué en seco cuando me di cuenta que todos me estaban mirando. Di un paso hacía atrás y me alejé de la primera fila lo más que pude. Interactuar con tantos humanos, aún era un reto para mi.
-¿Quien es?- Preguntó una chica rubia y con voz de pito.
-Él mismo se presentará.- El profesor me indicó que hablara con su mano.
-Buenas.- Y sentí mis mejillas arder de la vergüenza.- Soy Edward Cullen, tengo diecisiete años y soy el hijo adoptivo de Carlisle y Esme Cullen.
Hubo muchos cuchicheos durante unos segundos. Todos me miraron incesantemente y después se relajaron.
-Bueno, siéntate al lado de Mike Newton.- Aquello no me gustó.
Caminé hasta el único pupitre libre y vi la mirada de disculpa de Bella. Ella estaba sentada al lado de una chica morena, delgada y con gafas. Me senté al lado del chico y él rápidamente me tendió su mano.
-Soy Mike.- Y me sonrió.- Bienvenido.
-¿Gracias?- Pregunté mirándole a su cara.
-No estés nervioso.- Y rió.- yo te enseñaré lo mejor de este instituto, incluidas las chicas.
-No, gracias.- Y miré ami Bella.- Ya tengo una chica especial.
-Wow.- Y me dio un golpe en la espalda.- Aspiras muy alto, la hija del Jefe Swan es intocable.
-Pues es mi novia.- Y le sonreí a Mike.
-Vaya, Cullen, llegas pisando fuerte.- Y miró a los demás chicos.
-¡Newton, silencio!- El profesor golpeó la mesa.-No quiero castigarte.
-Si, profesor.- Mike me miró serio y hundió su cabeza en sus libros.
Durante la clase, no pude evitar el observar a Bella, la necesitaba. Después de tantos días sin verla, ahora lo único que quería era abrazarla y besarle. Cuando al fin el timbre sonó, creí estar en la gloria. Nada más salir de clase, la abracé y besé sus labios.
-Así que eres un imposible.- Le susurré contra su nuca.- Vaya, Swan, eso me pone en el numero uno.
-Tu siempre serás el primero para mi.- Y besó mis labios introduciendo su pequeña lengua en mi boca.- El mejor.
-Esta bien.- La chica morena se acercó a nosotros.- Tenemos historia y llegamos tarde.
-En esa clase, nos sentaremos juntos.- Bella tiró de mi mano.- Ángela, se sentará con su novio Ben.
La clase de historia se me dio demasiado bien. Incluso muchas veces, tenía ganas de corregir al profesor. Muchas fechas no eran exactas o el numero de victimas de las guerras estaban equivocados...pero debía dejarlo pasar y amoldarme a lo que los libros decían.
Los días pasaron sin darme cuenta y con ello los meses. Se podía decir que los Cullen estaban orgullosos de mí, sobre todo Carlisle. Con Bella, las cosas siguieron igual. Con tanto estudio, no teníamos mucho tiempo para estar solos, así que deseaba que llegaran las vacaciones de verano para repetir aquel momento mágico de mi habitación.
Era el día de nuestra graduación y me sentía nervioso. Estaba viviendo muchas experiencias humanas y aquello me agradaba demasiado. Tras colocarme aquel extraño vestido amarillo chillón, bajé las escaleras junto a mis hermanos.
-Hoy te gradúas.- Emmett pasó su brazo sobre mis hombros.- Alice está desesperada.
-¿Por qué?- Pregunté curioso.
-Ya la conoces "Se gradúa" y está como loca.- Emmett rió.- Nos vemos allí.
Alice bajó las escaleras corriendo con su bata amarilla chillona. Tras lanzarse a mis brazos, darme dos besos y gritar un "Felicidades", salió por la puerta junto a Jasper. Él solo me lanzó una mirada de disculpa. Esme y Carlisle me llevaron al instituto. Allí, me encontré con mi Bella. Ella estaba realmente hermosa con ese vestido, bata o lo que fuera. Sin embargo yo...
L agente iba subiendo conforme nos nombraban. Charlie estaba junto amis padres y todos sonreían. Cuando llegó mi turno, subí y recogí lo que me dieron. Tras bajar del escenario, Jessica Stanley dio un discurso y al fin fuimos libres. Esme, Carlisle y Charlie me felicitaron y tras comer en un restaurante toda la familia, al fin fuimos libres de esas horribles túnicas.
En la comida aprendí que la prenda amarillo "Piolín", se llamaba túnica. Cosa que nos hizo mucha gracia, ya que yo le llamaba bata y eso era algo que se pone cuando te levantas de la cama o para abrigarte en casa en invierno.
Bella me arrastró hasta una gran casa, donde hacían una fiesta de graduación. Según ella era mejor que el baile del instituto que acudimos la tarde anterior. La gente bebía sin control y unos se restregaban contra los otros sin medida. Pude ver allí a Mike, Ángela, Ben, Tyler, Jessica y otra gente más.
Después de bailar un rato con Bella, Alice y Rosalie, decidí tomar el aire. Tantas emociones humanas me estaban abrumando. Salí al patio trasero donde había unas hamacas y me senté allí a respirar un poco.
-¿Estas bien?- Sentí las manos de Bella sobre mi pecho.- Abre los ojos.
-Tranquila, solo que esto es demasiado para mi.- Y sonreí.- Piensa que yo nunca he interactuado con tantos humanos.
-Ahora eres uno de los nuestros.- Y se sentó en mi regazo.- Así que acostumbrate.
Bella juntó sus labios con los míos y sentí su lengua caliente entrar en mi boca. Sin poder evitarlo, un gemido escapó de mi boca bastante alto. Ella rió contra mis labios y se sentó a horcajadas sobre mi cuerpo. Pude sentir como mi cuerpo se estremecía ante su contacto y la agarré fuertemente de sus caderas para pegarla más a mi cuerpo.
-No me hagas esto.- Susurré contra su cuello.- Llevo mucho tiempo sin tocarte de esta forma y me estas matando.
-Vamos arriba.- Ella me guió pro una escalera cuando entramos en la casa.- Aquí estamos mejor.
Bella me empujó dentro de una habitación y me tendió sobre la cama. Cuando encendió la luz, ya estaba completamente desnuda.
-Bella.- Suspiré excitandome.- Eres hermosa.
-Vamos a continuar donde lo dejamos meses atrás.- Y tiró de mi camiseta.
Gustosamente me despojé de mis ropas quedando desnudo ante sus ojos.
-Eres perfecto, mi ángel.- Ella acarició mi cuerpo y dejó besos por todas aquellas partes que pudo.- Relajate.
Bella cogió mi duro miembro entre sus manos y entendí en ese mismo instante para que servía realmente aquella cosa molesta entre mis piernas. Un gemido salió de mi garganta y besé sus labios con ferocidad. Ella rió contra mis labios y siguió deslizando su mano sobre la longitud de mi sexo. Un nudo se formó en mi bajo vientre y un escalofrío recorrió mi columna. Algo se apretó en mi cuerpo y empecé a temblar. Sus caricias, eran cada vez más prietas y más rápidas.
-Bella.- Gemí.- Ahh...me gusta...ahh.- Me retorcí sobre aquellas mantas.
-Eso es.- Ella me miró a los ojos.- Vente para mi.
Un latigazo en mi espalda, un ardor en mi bajo vientre y sentí algo salir de mi cuerpo mientras un placer inmenso se apoderaba de mi cuerpo. Cuando abrí mis ojos, pude ver aquel liquido que empapó mis pantalones la anterior vez.
-Puaj.- Fruncí mi ceño.- Limpiate.
-No dirás "Puaj" cuando sepas que esto es lo que hace los bebés.- Y rió.
-Se que eso hace los bebés.- Y torcí mi cabeza.- No soy tonto, solo que me dio...uhg.- Y cerré mis ojos.
Sin poder evitarlo, deseé besar esa parte escondida de su cuerpo y descendí hasta ella. Bella agarró mis cabellos fuertemente y sentí como temblaba bajo mis labios. Aquello me incitó a morder, lamer y succionar suavemente, aquel punto que había encontrado entre sus pliegues.
-Edward...si.- Jadeo apretando mis cabellos.- Más...sigue...-Adentré dos dedos en su interior y bombeé rápidamente.- Me...
Las palabras se quedaron en su garganta cuando un gemido la interrumpió, haciéndome sentir lo que le ocurría. Su cuerpo se arqueó contra mi boca y su interior apresó mis dedos mientras convulsionaba. Aquello me llenó de dicha. Me separé de su cuerpo poco a poco mientras dejaba besos por su vientre y sus pechos. Ella me recostó en la cama y cogió sexo medio duro entre sus dedos.
-Me toca.- Y se arrodilló junto a mi cuerpo.
Tras aquellas palabras, besó mi vientre y descendió hasta mi sexo. Lamió despacio y tocó suavemente la punta. Aquello provocó que me endureciera de nuevo. Bella se relamió los labios y se introdujo mi miembro en su boca. Solté un gemido demasiado fuerte y ella rió haciéndome cosquillas. Me agarré a las mantas y con un vaivén de su cabeza, me llenó de un placer absoluto.
Cuando sentí de nuevo aquel fuego en mi interior, la separé de mi cuerpo y la obligué a recostarse a mi lado. Ella me miró con los ojos abiertos y me sonrió. Tras besar dulcemente sus labios, acaricié su pecho y lo besé.
-No quiero acabar así.- Susurré contra su pecho.- Quiero probar tu cuerpo.
-Ven.- Bella se tendió en la cama y abrió sus piernas para recibirme.- Hazme tuya.
Mi pecho se infló de orgullo al saber que ella también deseaba que la tomara. Me posicioné entre sus piernas y sentí el roce de nuestros sexos. Un gemido salió al unísono de nuestras gargantas.
-Te amo.- Besé sus labios y cogí mi miembro para adentrarlo en ella.- Gracias.
-No me des las gracias.- Ella se arqueó dejándome más fácil la entrada a su cuerpo.- Lo deseo tanto como tú.
Deslicé mi sexo dentro de su cuerpo y me quedé quieto saboreando ese pequeño instante. El calor de su cuerpo invadía el mío y aquello me hizo sentir especial. Ella colocó sus piernas alrededor de mis caderas y me empujó para que siguiera. La miré a los ojos y besé sus labios espacio.
Poco a poco nuestros cuerpos empezaron a sudar y en cada embestida, gemíamos sin poder controlarnos. Cogí a bella pro su pierna izquierda y la levanté un poco, sintiéndola cada vez más unida a mi cuerpo. Entré y salí cada vez más rápido, hasta que nuestros cuerpos empezaron a temblar sin control.
-Vente conmigo, Edward.- Ella clavó sus uñas en mi espalda y jadeé.- Seamos uno.
Tras sus palabras, me dejé llevar y mi cuerpo se movió más deprisa hasta explotar en su interior. Dejé apoyada mi cabeza sobre su hombro mientras nuestras respiraciones se calmaban un poco. Salí de su interior y me sentí vacío.
-Ha sido maravilloso.- Traté de clamar mi agitada respiración.- Hermoso.
-Si, lo ha sido.- Ella apoyó su cabeza en mi pecho y acarició mi estómago.- Te amo.
-Y yo a ti, Bella.- Besé su pelo y nos dormimos.
Al despertar desnudo junto a su cuerpo, sentí que mi vida pertenecía completamente a esa mujer. Sin ella, no sería quien era. La amaba con todo mi ser y debía hacérselo saber a cada instante de nuestras vidas. Bella abrió sus ojos y me observó.
-Buenos días.- Besó mis labios.- Nos dormimos.
-Si, hicimos mucho trabajo anoche.- Y reí.
-Espero que Ángela no se enfade por desaparecer en su casa.- Y se levantó dejándome ver su maravilloso cuerpo desnudo.- Mejor vistámonos y salgamos de aquí.- Me tendió mis ropas.- No quiero que nos pillen desnudos.
Tras vestirnos y salir de la habitación, comprobamos que no nos viera nadie. La casa estaba en silencio y recogida. Había gente durmiendo en los sofás, así que salimos despacio de aquella casa. Mientras Bella me acercaba a casa, pensé que debería buscarme un lugar para estar con ella de esa forma. Ahora que había probado lo que era amarla, necesitaba más y más de ella.
-Nos vemos luego.- Bella besó mis labios cuando aparcó el coche en casa de los Cullen.- Me ducho, desayuno, le digo a Charlie que estoy viva y vengo. Te quiero.
-Te amo, te esperaré impaciente.- Y salí del coche.
Ahora, solo podía esperar las bromas de Emmett cuando se enterara. Entré en la casa sonriendo y sintiéndome el hombre más feliz sobre la faz de la tierra en muchos milenios.
