Capitulo catorce. Salida nocturna.

El presente, no es el olvido del pasado ni la espera del futuro.

La sonrisa no abandonaba mi rostro. Podía observar a Rosalie sentada a mi lado con su ya muy evidente barriguita. Ella estaba embarazada de su primer hijo y radiaba de felicidad. En ese instante, nos encontrábamos en un Pub lleno de gente y música sonando a nuestro alrededor. Bella estaba sentada ami lado y me hacía cosquillas en la palma de mi mano con su pulgar. Podía ver la felicidad en los ojos de cuanto humano me rodeaba aquella noche en esa mesa.

Esa noche, celebrábamos el embarazo de Rosalie y el año de casados de Jasper y Alice. Ellos eran puro fuego. Nunca me cansaba de ver el amor que se daban el uno al otro. Apreté fuertemente los dedos de Bella contra mi mano y la miré.

-¿Quieres otra copa?- Le pregunté besando sus labios.

-No, creo que estoy bien así.- Ella apoyó su cabeza en mi frente y me sonrió.- Besame.

Acerqué mi rostro al suyo y atrapé sus labios entre los míos. Jamás me cansaría de esa sensación. Sus manos se posaron sobre mis cabellos y yo la acerqué a mi cuerpo.

-Hey.- Alguien llamó nuestra atención.- Vamos, pervertidos.

-Cállate.- Rosalie le dio un codazo a su marido.- Dejalos.

-No paran.- Él rió.- ¿Os acordáis de su primer polvo?

-No.- Dije muy serio.- Para con eso.

-Él tuvo la sonrisa de estúpido pro dos semanas.- Alice aplaudió.- Parecía un niño bobo.

-No paraba de ducharse.- Emmett rió.- El pobre siempre estaba caliente.

-Mira.- Rosalie se levantó.- No digas eso de Edward.- Ella le señaló con el dedo.- Tu estabas igual hasta que me embaracé.

-Rossie.- Emmett la sentó.- Y seguiré igual, estés embarazada o no.

-No queremos detalles.- Jasper se aclaró al garganta.- Y dejar a Edward.

-De eso hace ya mucho tiempo.- Y miré a Bella.- Después de cinco años creo que ese paso ya lo superamos.

-¿Estas seguro?- Emmett golpeó mi rodilla con su pie.- Porque yo creo que no es así. Cuentales lo de anoche.

-No voy a contar nada.- Gruñí.

-¿Que paso anoche?- Preguntó Alice.

-Fuimos a cenar con los papas y ellos estaban en el garaje.- Volví a gruñir.

-¡Cállate!- Bella le tiró un cacahuete.

-Fue de película.- Emmett se hincó en la silla.

-Emmie.- Rosalie tapó su boca.- Creo que eso es su intimidad.

-No cuando lo están haciendo en el garaje.- Emmett se rió.- Aparqué mi coche en el garaje y ahí estaban encima del capó del coche de Bella.

-Dios.- Alice arrugó su frente.- No des detalles.

-No hay ninguno, porque ella se bajó rápidamente la falda y él se subió el pantalón.- Emmett frotó sus manos.

-Creo que te has pasado.- Dije molesto.- A nadie le importa.

-Menos mal que Rossie entró antes en casa.- Y la miró.- No hubiese molado que le hubieses visto en pelotas.- Y me señaló.

-¿Que le hubiese visto?- Bella rió.-¿O que hubiese comparado lo de Edward con lo tuyo?

Todos rieron menos él. Emmett arrugó su frente y se terminó su cerveza de un trago.

Será mejor que nos vallamos.- Rosalie se levantó.- Mañana tengo una eco grafía.

-¿Ya sabes lo que es?- Pregunté.

-Es un niño.- Dijo Emmett muy orgulloso.

-¿Y ya tenéis nombre?- Preguntó Jasper.

-Se llamará...James.- Dijo Rosalie señalando su vientre.

Aquello provocó que tosiera. Mis ojos se abrieron como platos y me levanté de la silla.

-¿Y ese nombre?- Preguntó Bella levantándose detrás de mi.-¿De donde lo habéis sacado?

-Un día, Carlisle, dijo que tu estabas entre nosotros gracias a un tal James.- Rosalie movió su cabeza.- Y puesto que gracias a ese hombre, estas con nosotros...

-Ok.- Miré a Bella y le sonreí.

Hoy en día, tras cinco años, era todavía nuestro secreto. Carlisle nunca se lo dijo a nadie y Bella y yo eramos completamente felices. Todos nos levantamos de la mesa y salimos de aquel local.

-¿Donde vais vosotros?- Alice besó mi mejilla.

-Pues yo a casa de Carlisle.- Dije resignado.- Mañana tengo un examen.

-Yo iré con Charlie.- Bella hizo un puchero.- Hasta la semana próxima, no nos dan las llaves de nuestra casa.

-¿Os casareis antes de vivir juntos?- Preguntó Rosalie.

-Así lo quiere Charlie.- Dije temblando.- Sino, es capaz de dispararme.

Todos reímos ante mis palabras. Tras despedirnos de mis hermanos, caminamos hasta el coche de Bella.

-¿No te vas a sacar el carnet del coche?- Me preguntó mientras conducía hasta casa de mis padres.

-Sabes que no me siento muy bien en un coche.- Y la miré.

-Ya.- Ella se encogió de hombros.- Pero pronto viviremos juntos y tendrás que ir a trabajar.

-Mañana hago mi último examen, así que aún me queda un poco para trabajar.- Y sonreí.- Además, aún no nos vamos de Forks.

-Pronto.- Ella acarició mi pierna.

-Pronto.- le confirmé.

Al llegar a la casa de Carlisle. Ella aparcó el coche y me miró. Sin poder evitarlo, la senté sobre mi cuerpo y la besé con hambre.

-He deseado hacer esto toda la noche.- Le dije entre beso y beso.

-Y yo de tenerte de cualquier forma.- reí ante su comentario.

-Vamos dentro.- Le dije en un susurro.

-Sabes que no me gusta cuando están tus padres.- Me dijo sonrojada.- Desde la última vez que...

-Bella, eso fue hace tres años.- Y me reí.- Además, ayer estábamos en el garaje y no te importó.

-Por qué allí no nos oyen.- Ella mordió mi labio inferior y gemí.- Hagamoslo aquí, a la oscuridad de la noche.

Tras sus palabras, ella se levantó su falda y arranqué su tanga. Un gruñido salió de mi pecho al sentir su mano desabrochar mis pantalones. Ella rió y lamió mis labios. Cuando me quise dar cuenta, estaba dentro de su ser y era apretado por sus piernas.

Mis manos agarraron sus nalgas fuertemente y la embestí sin descanso hasta que la sentí tensarse sobre mi cuerpo. Ella jadeó mi nombre contra mi oreja y eso provocó que explotara en su interior.

-Me encanta que tomes pastillas.- Le dije abrochando mis pantalones.- Nunca nos quedamos sin sexo.

-No me gusta sentir esa barrera de goma separándonos.- Y besó mis labios.- Buenas noches, mi ángel.

-Buenas noches, mi princesa.- Salí del coche y entré en casa después de verla marchar.

Al día siguiente, ella vino a buscarme a las seis de la mañana para llevarme a la universidad.

Durante el trayecto, solo pude leer una y otra vez mis apuntes. Necesitaba aprobar ese examen fuese como fuese. Al llegar ala universidad, ella se despidió de mi deseándome suerte.

Al entrar en la clase, sentí mi cuerpo pesado y mi frente empapada de sudor ¿Y si no aprobaba? Tragué en seco y me senté en mi puesto. Necesitaba sacar un sobresaliente fuese como fuese. Charlie me dejaría casarme con Bella si era un buen hombre de provecho, así que estaba dispuesto a todo por ella.

Cuando tuve la hoja en blanco en mi poder, casi me da algo. El profesor repartió el cuaderno de las preguntas y casi vomito allí mismo. Por un instante mi mente se había quedado en blanco. Traté de relajarme y acordarme de todo lo que había estudiado. Tras tres horas de examen, al fin había terminado. Cuando miré a mi alrededor, era el último en entregarlo y salir de aquella sala.

Caminé despacio por los pasillos de la universidad y suspiré tratando de decirle adiós a todo aquello. En una semana tendría el resultado y aquello lo esperaría con demasiadas ansias. Cuando salí de la universidad, mi Bella ya me estaba esperando en el aparcamiento con su mejor sonrisa.

-¿Como te fue todo?- Me preguntó nada más entrar en el coche.

-Creo que lo hice bien.- Dije golpeando mi barbilla.

-¿Crees?- Bella sonrió y arrancó el coche.

-Si.- Dije al fin.- Esta semana va a ser eterna.

-Solo relajate.- Ella besó mis labios y siguió conduciendo.

Al llegara casa, sonó el móvil en mi bolsillo. Al sacarlo, pude ver en la pantalla el nombre de Emmett. Sonreí y descolgué el teléfono.

-¿Que tal?- Emmett parecía emocionado.-¿Como te fue el examen.

-Creo que bien.- Dije dudoso.-¿Que te ocurre?

-¿Con quien estás?- Preguntó aún muy contento.- Estoy en el comedor junto a Esme, Bella y Carlisle.

-Está bien, yo estoy con Rosalie, Jasper y Alice, así que pon el manos libres.- Emmett rió.

-Bien.- Y lo puse.- Dinos ahora porque estas tan feliz, hermano.

-Esperamos mellizos.- Y Alice gritó.- Serán James y Vera.

-Eso es una muy buena noticia.- Esme lloró de alegría.- Mis niños.

-Niño y niña.- Emmett rió.- Ya tendremos a la parejita.

-Él está feliz porque dice que así no tendrá que tener más.- Dijo molesta Rosalie.

-No es cierto.- Alice defendió a Emmett.- Dijo que si lo maldecías en el parto o lo amenazabas con cortarle su flecha, no tendríais más y que de todas formas, él, se conformaba con uno de cada.

Todos reímos ante aquel comentario. Cuando colgaron el teléfono, observé ami Bella dormida entre mis brazos. El trayecto de ida y vuelta la volante la había cansado mucho. La subí escaleras arriba y la dejé en mi cama.

Durante un buen rato, tras ducharme y sentarme en la cama, la observé dormir. Deseaba que me dieran pronto los resultados y casarme con mi Bella. Deseaba tener hijos y ser feliz completamente a su lado en nuestra casa. Me acosté al fin a su lado y cuando la sentí a mi alrededor, deseé que esa sensación de paz no acabara nunca.