Capitulo quince. Ya soy un excelente abogado.
Todo esfuerzo, da sus recompensas.
Tras siete días de agobio y ansias, al fin me daban mi nota final. Mis pies no dejaban de moverse y mis manos... podía decir que estaban empapadas de los nervios. Los minutos pasaban lentamente y ni siquiera podía hacer caso a la mujer que estaba a mi lado. Sacarme una carrera y ser al fin alguien de respeto, era demasiado para mi.
Emmett y Jasper se cachondeaban demasiado sobre mis expectativas y el trabajo duro. Muchas veces, podía escuchar como se reían y me decían una y otra vez que solo vivía para estudiar. Aquello me llegaba a molestar en muchas ocasiones, pero Carlisle me había enseñado que todo esfuerzo, tiene su recompensa. En ese instante, necesitaba creer más que nunca en sus palabras.
Podía decirse que Carlisle ya me había "Enchufado" en un buen puesto. Así que en ese momento, solo necesitaba oír mi nota y saber si podría responder ante la amabilidad y la dedicación del humano que me adoptó.
Cuando al fin apareció la persona que llevaba esperando durante más de media hora, supe que lo había logrado. Su sonrisa era muy amplía y podía ver el brillo de la satisfacción en sus ojos. Me levanté de mi asiento y Bella me cogió del brazo. Podía sentir que ella también estaba nerviosa ante lo que iba a ocurrir en esa sala.
-Edward.- Mi tutor habló.- Debo decirte que has aprobado.- Una sonrisa más amplia se formó en nuestros rostros.
-Gracias.- Dije con el corazón en la mano.
-Puedes decirle a Carlisle abiertamente que eres un abogado.- Y rió.- Así que ya puedes empezar a trabajar en el bufete de abogados de su amigo. Aun así, espero verte en la graduación dentro de tres días.
-Aquí estaré.- Y sonreí.
Cuando salimos de la sala abracé a Bella tan fuerte, que la hice protestar entre mis brazos.
-Enhorabuena.- Y besó mis labios.- Pero la próxima vez no seas tan efusivo.
-Lo siento amor.- Y entré en el coche.- Entiéndeme.
-Sobre...- Y me miró con ojos brillantes.
-"Supuestamente no soy humano"- Y reí.- Esto es un logro para mí.
-Lo sé, amor.- Y acarició mi mejilla.- Tu espalda lo demuestra.- Y me guiñó el ojo.
Asentí y restregué mi espalda sobre el asiento del coche. Las marcas rojas de mi espalda, me recordaban cada día lo había sido y lo que era. Jamás podría ir a una piscina pública o una playa y quitarme la camiseta de tirantes, ya que en mi adolescencia lo había hecho y las miradas habían ido a mi espalda siempre.
-No te rasques.- Bella me miró con cara de enfado fingida.- Luego protestas de que se te irrita.
-Lo siento.- Y miré mis pies.- Cuando me acuerdo de quien soy, no lo puedo evitar.
-Eres Edward.- Y me miró como solo ella sabía hacerlo.- Recuerdalo siempre.
El resto del trayecto a casa fue en silencio. Cuando ella aparcó en el jardín, Angelo, nos estaba esperando sentado y con la lengua fuera.
-Angelo.- bella lo llamó.- Ven, chico.
El perro acudió a su dueña sin dudarlo y le plantó las patas en su camiseta. Tras acariciarlo un par de veces, el animal vino a mi y se subió a mi y se subió contra mi pecho.
-Hola.- Y acaricié sus orejas.- ¿Has sido bueno con el jardín de Esme hoy?
-Angelo no es malo.- Bella tiró de su collar.- Solo es travieso.
-Díselo a mi madre.- Y reí.- Ha tenido que plantar sus "Rosas" una docena de veces. Algún día...
-Vamos dentro a dar la noticia.- Y caminó hacía la casa.
-¿Ves?- Y miré al perro.- Siempre me deja con al palabra en la boca.
El perro corrió tras su dueña y entró dejando las patas marcadas de barro en el suelo. Entré tras él y cerré la puerta. Cuando me asomé pro la puerta de la cocina, Esme, estaba sonriéndome.
-Felicidades.- Se levantó y me abrazó.- Carlisle se va a poner muy contento.
-Gracias.- Y besé su frente.- Ha sido todo gracias a vuestra ayuda.
-Solo hicimos lo que debíamos hacer.- Y me tendió un vaso con refresco.
-¿Hijo?- La voz de Carlisle sonó desde la puerta.- ¿Donde estáis?
-Estamos en la cocina.- Dijo mi madre.- Sigue las pisadas de Angelo.
Carlisle entró en la cocina y miró al perro.
-Perro malo.- Y lo señaló.- Te voy a enseñar a fregar el suelo.
-Si consigues que haga eso, lo llevaré a la televisión.- Y las mujeres rieron.
-Bueno.- Se sentó a mi lado.- ¿Tenemos algo que celebrar esta noche en familia?
-Si.- Lo miré a sus hermosos ojos azules.- Me voy a graduar y seré un abogado.
-Me alegro.- Carlisle se levantó.- Amore.- Y miró a Esme.- Llama a nuestros hijos y que se reúnan a las nueve en el restaurante de siempre.
-Claro.- Esme se levantó y cogió el teléfono.
Bella y yo, subimos a mi habitación a estar un rato tranquilos. Pasados quince minutos, Esme, apareció tras la puerta. Bella estaba sentada en mi cama y yo estaba sentado en la silla de mi escritorio.
-Hola, Esme.- Bella la saludó con una sonrisa.
-Hemos quedado a las nueve en "Seasons"- Entró en la habitación.- Asique tenéis exactamente dos horas para arreglaros.
-Gracias.- Y se marchó del cuarto.- ¿Tienes ropa aquí o vas a casa?- Pregunté a Bella.
-Tengo ropa aquí.- Se levantó de la cama y abrió el pequeño armario que contenía ropa suya.- Este vestido irá bien.
Sacó un vestido azul oscuro sin mangas y largo hasta los pies. Ese vestido le quedaba maravillosamente bien sobre su cuerpo.
-Con ese vestido estas preciosa.- Y besé sus labios.
-Mejor vayamos a arreglarnos.- Y rió cuando la alcé entre mis brazos.
-Si.- La solté a regañadientes.- Pero después de la cena serás solo mía.
Tras ducharme, me coloqué una camisa y un pantalón de vestir. Al bajar abajo, Esme, me obligó a ponerme la corbata que tanto odiaba y una chaqueta. Cuando Bella bajó maquillada y arreglada como una diosa, casi babeo el suelo. Nunca me acostumbraría a su belleza y elegancia.
-Cierra la boca que vas a manchar el suelo.- Esme me dio un codazo.
-Lo siento.- Y apreté su mano.- Estas hermosa.- Le dije a mi Bella.
-Y tú pareces un ángel.- Carlisle carraspeó su garganta.- ¿Verdad?- Y Bella miró a mi padre.
-Seguro.- Y salimos riendo hacía el coche.
Al llegar al restaurante, mis hermanos ya estaban allí. Podía observar a Rosalie acariciando su barriga y a Emmett con sus dedos enlazados en su mano. Aquella imagen me hizo sonreír. Deseaba profundamente casarme con Bella y pasar por aquella maravillosa experiencia de crear vida humana. Alice estaba cogida del brazo e Jasper y dando golpes suaves con sus pie en el suelo.
-¿Que ocurre? - Miré a mi hermana.
-Habéis tardado.- Y señaló su reloj.
-Solo hemos llegado tarde diez minutos.- Carlisle besó su mejilla.- Vamos dentro.
Tras sentarnos en la mesa reservada y servirnos la cena, celebramos la noticia sobre los bebes de Rosalie y Emmett y que yo iba a ser un abogado pronto. Hubo muchas risas y anécdotas graciosas en la cena, incluso Emmett provocó a Jasper sobre los bebés y que no sería un buen padre. Aquello nos hizo reír mucho, ya que él consentía mucho a Alice y según Emmett, sus hijos serían unos consentidos y mimados.
Tras acabar la cena, nos dirigimos a casa y deseé quedarme a solas con Bella en nuestra habitación. Al entrar en ella, Bella, se despojó de su vestido mostrándome su cuerpo desnudo. Mis ojos se abrieron como platos al descubrir que no había llevado ropa interior durante toda la noche.
-Un día de estos, me matarás de un infarto.- Y la acerqué a mi cuerpo de sus caderas.
-No digas tonterías, tal vez quemado de un calentón, pero no de un infarto.- Y rió contra mis labios.
Me despojé de mis ropas rápidamente y la tumbé contra mi cama. Tenerla bajo mi cuerpo, era la mayor gloría. Tras acariciar y besar cada centímetro de su piel, me adentré en ella deseando que jamás nos separarnos. Sentirla solo mía y bajo mi cuerpo, me hacía amarla cada día más.
Me adentré en ella más y más deprisa cuando noté que estaba a punto de llegar a su orgasmo. Sus uñas se clavaron en mi espalda y jadeé ante aquella sensación. Tras sentir como su cuerpo convulsionaba bajo mis brazos, me dejé llevar y exploté en su interior. Aún jadeante, me recosté a su lado y la apreté contra mi pecho. Dormir a su lado cada noche y despertar viendo su rostro, me llenaba de fuerzas cada día.
Al día siguiente, Carlisle, me llevó al bufete de su amigo. Las cosas no salieron mal. Según su amigo, conforme me graduara empezaría a trabajar allí y sería formado para ser el abogado de la empresa de mi padre. Necesitaba ser el mejor y demostrarle con hechos lo agradecido que estaba por haberme aceptado tiempo atrás entre los suyos. Carlisle había sido el mejor humano y el mejor padre que había conocido.
