-Potter, creo que he descubierto mi vocación -Sirius impregna cada palabra de esa seriedad que nunca augura nada bueno, que dice a gritos "tengo una idea, James, una idea brillante". Sobra decir que James rara vez está de acuerdo con el brillo de las ideas de Sirius.
-Lo mismo me dijiste hace una semana, Canuto. Estabas convencido de que tu destino era ser el doble de Mick Jagger.
-Inglaterra no lamentará la pérdida -dice Remus desde su cama, sin apartar la vista del libro que sostiene frente a sus ojos. Sirius es uno de sus mejores amigos, pero cada vez que le oye cantar le dan ganas de lanzarle un Cruciatus sólo para ver si los gritos de dolor son más armoniosos que los que intentan ser una perfecta imitación de Angie.
-Exacto, Lunático, no la lamentará. ¿Y sabes por qué? -Sirius sonríe ampliamente, con un destello en sus ojos que deja claro que puede ser una broma, pero que los tres saben muy bien que se la está tomando en serio, que de verdad está sopesando la posibilidad.
-Algo me dice que prefiero no saberlo.
-¡Porque les compensaré con mis atributos físicos! -grita lleno de emoción, ignorando la cautela con la que Remus siempre intenta frenar sus impulsos como éste. -Y James aquí presente ha sido el escogido para ser mi compañero en tan noble misión.
James se aleja de Sirius, lo suficiente como para que no lo tome desprevenido cualquier movimiento que haga. Piensa en esconderse detrás de Remus, pero no le conviene si éste decide seguirle el juego a Sirius, y las posibilidades son altas.
Remus cierra con cuidado el libro que tiene en las manos y mira a Sirius a los ojos, divertido pero luchando por que no se le note.
-Sirius, ¿tiene esto algo que ver con tu última obsesión? -Remus le conoce demasiado bien. Sirius se ríe y los ojos de James se abren como platos, entendiendo hacia donde se está dirigiendo la conversación. Trata de ir sigilosamente hacia la puerta, pero una voz le detiene cuando a penas ha dado un par de pasos.
-Jimmie, no huyas, sabes que no muerdo tan fuerte -Sirius se acerca a James, se acerca demasiado, seductoramente, como si fuera una presa que no puede dejar escapar.
-Déjame ponerlo en duda, Black, he visto la espalda de Lupin.
-¡Punto para el ciervo! -exclama Remus entre carcajadas. Sirius se ríe con él, enseñando los dientes más de lo normal para asustar a James aún más si es posible.
-Como sea, James, el asunto es que estaba mirando unas cuantas revistas y de repente se me ocurrió que debía ser un trabajo bien pagado, ya sabes, el dejar que te tomen fotos -hace especial énfasis en las palabras revistas y fotos, dejando bien en claro a qué tipo de trabajo se refiere.
-Tú estás loco -James le mira como si no le conociera, como si el ser modelo de revistas porno fuera algo que Sirius Black jamás haría.
-Probablemente, porque también se me ocurrió que si nos tomábamos las fotos juntos, tal vez nos pagarían mejor -está seguro de que las risas de Remus pueden escucharse hasta en el Gran Comedor y que a James deben dolerle los ojos de lo abiertos que los tiene.
-Estás demente, Canuto, demente.
-Piénsalo, con el dinero podrías comprarle Escocia a Evans.
-¿Tú crees que si le regalo Escocia, Lily me dé una oportunidad? -James parece meditarlo, lo suficiente para que ahora al que le dé un ataque de risa sea Sirius. Remus, por su parte, hace esfuerzos sobrehumanos por contenerse, no quiere destruir las ilusiones de James, al menos no tan rápido.
-La verdad es que no lo creo, Cornamenta, pero yo puedo reírme mientras tú lo intentas.
-Aunque puede que te dé una oportunidad cuando vea lo bien dotado que estás -Remus retoma su lectura para esconder su sonrisa detrás del libro. Daría lo que fuera para tener una cámara a mano para poder inmortalizar la cara de James y volver a reírse de él en unos cuantos años más.
-¿Vas a ponerte de parte de él? ¿No piensas defenderme? -James se dirige a Remus debatiéndose entre la rabia y la súplica, dándole la espalda a Sirius.
-No te asustes, Jimmie, no es tan difícil. Si quieres, podemos ensayar -le susurra Sirius al oído, abrazándolo por la cintura. James es recorrido por un escalofrío al sentir el aliento de Sirius en la nuca y se aparta de él bruscamente, lo más rápido que puede.
-Mantente lejos, Black -sale de la habitación pensando que Sirius necesita terapia, hablando en serio.
-¿Crees que se haya enojado? -pregunta Remus cuando se quedan solos.
-Lo hará cuando se dé cuenta que es veintiocho de diciembre -James escucha las carcajadas de Sirius y Remus antes de cerrar la puerta de la sala común.
