Hola nuevamente, aquí traigo otro capitulo, pido una disculpa por lo corto del prólogo y advierto que los capítulos no serán muy largos ya que están escritos como si fueran parte de un diario, pensaba subir página por página pero de igual manera eran demasiado cortos así que he decidió subir por meses. Serán de dos a cuatro páginas por mes, o sea por capitulo. Sin embargo prometo actualizar continuamente.
DISCLEIMER: (No lo puse en el primer capitulo) Los personajes de Mai-Hime no son de mi propiedad sólo los utilizo para crear una historia diferente sin ningún fin lucrativo.
Septiembre 12, 2000.
Christian me ha pedido que le acompañe a un centro nocturno, nunca me ha gustado salir, me gusta la soledad pero mi madre insiste en que debo salir con mis amigos de vez en cuando así que para evitarme un sermón de su parte he salido con mi rubio amigo, mide cerca de 1.60 por lo cual soy más alta que él, es bastante irritante estar en su compañía, es un Junior. Yo tengo dinero pero no me gusta presumir por lo cual limito mi existencia a un auto no muy moderno pero adecuado para llevarme a la escuela, suficiente para pasar desapercibido en la calle. Esa noche fui en su auto un flamante y llamativo Ferrari rojo, sin embargo nunca llegamos al dichoso club, nos asaltaron antes de poder llegar y perdimos el auto, el dinero, hasta casi la ropa. Christian parece un niño pequeño llorando por haber perdido su juguete, debería dar gracias por estar vivo. Caminamos de regreso a casa, tuvimos que pasar por una calle completamente oscura, mi vista esta acostumbrada a las penumbras puesto que vivo en ellas la mayor parte del tiempo, pude vislumbrar a dos siluetas caminando frente a nosotros, un joven de aproximadamente 1.80, de complexión delgado, era seguido por uno de mayor estatura y complexión en un momento el segundo interrumpió el camino del otro, supuse que habría problemas y detuve a mi rubio compañero.
-Hola. Tú no darás un paso más. – El joven cayó de rodillas al suelo para no levantarse, el otro hombre se retiró con una sonrisa en los labios apenas visible en la oscuridad de la noche. Al seguir con nuestro camino observamos la limpieza de ese crimen, un corte perfecto en la garganta, sin una gota de sangre fuera de lugar, toda en un mismo charco junto a la cabeza, me fascine ante tal trabajo sin pensar en lo que eso significaba, los lloriqueos de Christian me trajeron de nuevo a la realidad.
-Debemos llamar a la policía, ¡Oh Dios! Debemos llamar a la policía.
-¿Y qué les dirás? Ni siquiera hemos visto el rostro del asesino, es más fácil que te metan a ti a la cárcel por una acusación falsa antes de que lo atrapen a él, vámonos Christian, mañana lo encontrarán, eso seguro.
Septiembre 27, 2000.
Christian no pudo superar el trauma que le causo el asesinato, llamó a la policía pero sucedió lo que yo le había advertido, nos hicieron una serie interminable de preguntas para no resolver nada en absoluto, no conocíamos al muerto y no vimos el rostro del asesino, no había nada más que decir. Escucho metal en mi recamara, las luces están apagadas, de pronto el ruido de un cristal rompiéndose en la planta baja me hace saltar de la cama par luego bajar corriendo las escaleras, saltando los escalones de dos en dos y hasta de tres en tres, la sala y el comedor están en calma, me dirijo a la cocina comenzando a creer que fue mi imaginación pero esta suposición se difumina cuando en medio de la estancia esta el cuerpo de mi madre, inerte, rodeada de un charco de sangre, un corte perfecto en la garganta, el mismo trabajo que la otra vez sólo que esta vez no me llené de admiración sino de odio. Debí haberle hecho caso a Christian, si ese tipo ahora estuviera preso no podría haber asesinado al ser que me dio la vida.
-Vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí? – Esa voz, la misma fría voz. – Una linda niña. – La adrenalina corría en mis venas a mil por hora ahora era tiempo de decir como utilizarla, era consiente del espacio que me rodeaba, la puerta quedaba tras de mí pero no podía huir ya que un segundo hombre se acercaba silenciosamente a mí, podía escucharle, arrastrando los pies con pesadez para evitar el ruido pero mis oídos eran agudos, sólo había algo que podía utilizar como arma, el cuchillo que mi madre ocupaba antes de ser asesinada reposaba sobre la mesa a sólo unos centímetros de mí, ¿debía herir al hombre frente a mí o al que estaba bloqueando la puerta? ¿Cuál era más peligroso? Decidí que el de atrás era más peligroso, tenía que quitarlo de la puerta para poder huir. Tomé el arma para lanzarlo rápidamente pero mi puntería no fue la mejor y dejé atorado el cuchillo en el marco de la puerta.
- Estás muerta. – El hombre se acercó de dos zancadas hasta mí, tomó mi rostro con brusquedad y sacó de su bolsillo lo que parecía una navaja para acercarla lentamente a mi cuello.
-Detente. – El hombre frente a mí habló con voz firme como si fuera el jefe.
-Pero…ella intentó matarme.
- Se lo que intentó, lo vi con mis propios ojos. – Regresó su mirada a mí. – Pero ni siquiera yo soy capaz de escucharte cuando llegas tan silenciosamente, ella es hábil. – Observó detenidamente el arma aún incrustada en el marco de la puerta. – Es difícil hacer eso. – Sacó el arma de su lugar. – Quizá podamos entrenarla para convertirla en un arma letal. - ¿Por qué iba yo a aceptar? Claro, o me les unía a ellos o a mi recién fallecida madre, suspiré con fastidio, no tenía opción alguna además quizá podría aprender la técnica que me llenó de admiración la primera vez y de odio la segunda pero no pude negar que era sorprendente.
AGRADECIMIENTOS:
Fire: Te agradezco el comentario y aquí esta la continuación de esta historia.
Natzuki-rukia: De verdad agradezco tu comentario, poco a poco los capítulos serán más largos.
Siari: Aquí tienes la continuación. Disfrútala.
NATSURU: Para que no esperes más aquí esta. Gracias por tu comentario.
Gary: No se que tan buena sea o vaya a ser eso lo deciden ustedes, los lectores. Me hace muy feliz saber que les ha intrigado un poco el inicio y espero sea de su agrado.
Daniel: Ciertamente quería hacerlo más largo pero a pesar de corregirlo cerca de cinco veces sólo me convenció de la manera en que esta escrito ahora. Los capítulos son un poco, sólo un poco más largos.
ZeTa: Pienso continuar la historia, no me gusta dejar las cosas a medias. El propósito del prólogo era precisamente despertar algo de interés, me alegra haberlo conseguido y espero disfrutes con esta historia.
SI LES HA GUSTADO ESTE PRIMER ACERCAMIENTO A LA HISTORIA EN SI DEJENMELO SABER A TRAVES DE UN RR.
"Por que sólo el color de tus ojos puede enseñarme que el rojo no sólo es el color del infierno"
