Hola a todos nuevamente. Quiero agradecer primero que nada por la aceptación que ha tenido esta historia.

Que disfruten este capitulo.


Octubre 4, 2000.

No se en donde estoy, ni siquiera se el nombre de los que ahora me "cuidan", me dieron tiempo para sepultar a mi madre, terminar el ciclo escolar del cual me quedaban sólo un par de días para luego llevarme con el rostro cubierto para evitar que observara el lugar donde se me mantendría cautiva.

-Bienvenida. – Varios hombres me miraban con lujuria, descaradamente observaban mi cuerpo una y otra vez. Mi mirada gélida realmente atemorizó a algunos quienes se mantuvieron a raya.

- Escuchen bien todos, ella será parte de nosotros a partir de ahora. Nadie la toca, seré yo personalmente quién la entrene, si no quieren que les corte el cuello se mantendrán a raya. Saben que nunca bromeo. – Todos inmediatamente desviaron la mirada de mí, definitivamente aquel hombre era el jefe, no sabía de que pero él era el jefe. – Aquí nadie sabe el nombre real de nadie, podrás elegir un nombre después de completar tu entrenamiento y realizar tu primera misión exitosamente, mientras tanto no puedes dirigirte a nadie sólo a mí y a ella, nosotros seremos tus profesores, te dirigirás a nosotros como "maestro" o "maestra" si incumples lo que te digo te mataremos en el acto. – Una chica de cabellos anaranjados y ojos violáceos se paro frente a mí con una sonrisa, a su lado una niña pelinegra cargaba una gran espada a la espalda. – Bien, comenzarás tu entrenamiento con ella, cuando sea el momento volveremos a vernos. ¿Entendido?

-Sí, maestro. – No quería perder la vida tan rápido, su sonrisa me demostró que había pasado la primera prueba, debía estar atenta todo el tiempo si no quería equivocarme y morir.

-Vamos. – La joven de ojos violáceos me llevó a una habitación poco amueblada, había un par de sillones individuales, algunas mesas llenas de armas, desde pequeñas navajas, cuchillos especiales para desgarrar, espadas, catanas, armas de fuego en sus distintas variedades, etc. – Primero debes conocer todas las armas, tanto las diseñadas para matar hasta como hacerte un arma improvisada e incluso como matar sin armas y sin dejar tus huellas en el cuerpo de la otra persona, aprenderás a desarrollar una marca personal, tu firma. Pero primero lo primero. Acércate, comenzaremos con esto. – Dijo señalando una hilera de armas blancas.

Octubre 17, 2000.

Hoy se me dejará descansar del entrenamiento, he conseguido dominar la primera serie de cuchillos, aún no se que seguirá pero disfruto un poco de estas horas de paz, no he salido de la habitación excepto para los entrenamientos y tampoco es que me apetezca sentir las miradas de los hombres sobre mi cuerpo. Lo poco que he visto de este lugar es muy sobrio pero elegante incluso donde estoy ahora a pesar de tener pocas cosas las que hay probablemente fueron elegidas por una mujer, son delicadas y finas. En mis manos hay varios cortes finos, increíble que heridas tan pequeñas sean tan dolorosas pero no demuestro mis sentimientos, no quiero que me vean como una chica débil, mi maestra se veía complacida con mi trabajo pero aún así no alcancé a su mejor alumna quien dominó la primera serie en apenas tres días. Debo descansar un poco o no podré continuar mañana sea lo que sea que me esté esperando.

Octubre 24, 2000.

Por más que me he esforzado aún no consigo dominar las dagas, el recuerdo de mi madre en medio de la cocina ha invadido mi mente continuamente al descubrir que su muerte fue causada por el filo de una daga, los cortes de mis manos son más profundos, más dolorosos y me impiden concentrarme en lo que debo hacer mi maestra empieza a decepcionarse.

-¿Qué te sucede? Te noto distraída desde hace días. – Si bien me prometí no mostrarme débil ante las personas de aquel lugar esa mirada violeta me brinda una confianza que puede resultar fatal, es como caminar por un puente con los ojos cerrados sin saber que al otro lado sólo esta la muerte como destino. – No tienes porque decirme sino quieres, comprendo que has perdido todo y estas aquí en contra de tu voluntad, lo has perdido todo ¿verdad? Estás en un lugar que no conoces, con personas que te miran de forma extraña, no tienes amigos, matamos a tu madre. Para mi es difícil matar a las personas por eso sólo me encargo de entrenarte, así que…si quieres hablar con alguien, estoy dispuesta a escucharte.

Jamás confíe en nadie, ni siquiera en mi madre ¿Por qué hacerlo ahora? Me rehusaba a cruzar la puerta a lo desconocido. Estaba fallando en mi misión de ser fuerte y no demostrar mis emociones, sólo había una alternativa visible: mejorar. No había otra opción, si las había no me detendría a buscarlas, si quería vengar a mi madre necesitaba forjar una máscara impenetrable, mejorar en cada aspecto, dominar todo reto que se me presentará para luego salir adelante.

-Estoy bien, gracias maestra. – Ella suspiró pero me dejó en paz, con un nuevo reto en la mente seguí con el entrenamiento, ya no importaba cuantas veces en mi mente apareciera mi madre después de todo lo hacía por ella. La vengaría aunque perdiera la vida antes de conseguirlo.


Ian.23: Gracias por tu comentario. ^^

ZeTa: No tienes porque agradecerme al contrario soy yo quien debe hacerlo por tomarte la molestia de leer esta historia. A pesar de que no tengo presiones de tiempo hay historias donde simplemente me es fácil escribir la continuación.

lacroixmich: Me alegra que te guste ^*^, ese es el fin de cualquier escitor. Gracias por leer.

Amane19: Se lo del prólogo U_U de verdad que intente hacerlo más largo pero me gusto mucho como quedó. Espero que este capitulo te haya gustado.

Si les ha gustado este capitulo haganmelo saber por un RR.

"Por qué sólo el color de tus ojos puede enseñarme que el rojo no es sólo el color del infierno"