HOLA A TODOS NUEVAMENTE, AQUI TRAIGO OTRO CAPITULO DE ESTA HISTORIA. COMO A MUCHOS DE USTEDES LOS CAPITULOS LES HAN PARECIDO DEMASIADO CORTOS HE OPTADO POR INCLUIR DOS MESES POR CAPITULO, AUN ASI NO GARANTIZO QUE LOS CAPITULOS SEAN EXTENSOS SIMPLEMENTE UN POCO MAS DESCENTES.
SIN MAS...AQUI SE LOS DEJO.
Noviembre 9, 2000.
Hoy comenzaré con la última serie de armas: las espadas. Mi rendimiento ha mejorado mucho, mi maestra parece haber olvidado el suceso del otro día y también se muestra contenta, por lo poco que se de ella es una gran persona incluso le cuesta ser dura cuando se requiere además de que cocina delicioso, es ella quien prepara mis alimentos y me los lleva a mi habitación, al principio no creí cuando me dijeron que no vería a nadie más que a mis maestros, a pesar de ver a esa niña de cabellos pelinegros no he entablado conversación alguna con ella, ni siquiera un hola. A veces me siento sola pero distraigo mi mente rápidamente en cualquier cosa, ha resultado difícil bloquear mis sentimientos pero creo que lo estoy consiguiendo.
Noviembre 14, 2000.
La última serie es complicada, aún no aprendo a manejar las espadas de buena manera, he rasgado mi ropa en varias ocasiones llegando a herirme sin mucha profundidad, cada vez que esto sucede mi maestra se preocupa y me ayuda a curarlas, otra prueba de su gentileza, no entiendo que hace en un lugar así. Me ha contado que su deseo era ir a una escuela de cocina en Italia.
-¿Cómo va todo? – Mi maestro entró a donde me encontraba practicando, ya era tarde, comenzaba a sentir el cansancio en mi cuerpo, la velocidad de mis movimientos había bajado.
- Bastante bien, es una buena alumna y aprende rápido. – Me limite a escuchar la conversación mientras intenta nuevamente controlar la espada sin éxito alguno haciéndome un corte profundo en al abdomen, los ojos de mi maestro se llenaron de burla mientras los de ella de preocupación. – Es suficiente por hoy, ve a descansar, dúchate en lo que te llevo la cena. – Sabía que la actitud fría de la pelinaranja se debía a la presencia de él. Estaba segura de que el era el jefe.
-Si maestra. – Les hice una pequeña reverencia para salir de ahí. Hice lo que me ordenaron y justamente cuando terminé ella entró. – Lo siento. – Me disculpé ya que la hice quedar mal frente al jefe.
-No tienes porque disculparte, estas dando tu mejor esfuerzo y eso es lo que importa. – Además de la cena mi maestra traía otro objeto que no logré identificar. – Déjame ver tu corte. – Levanté un poco la tela hasta dejar la herida a la vista, era el corte más doloroso que me había causado, quizá necesitaba algunos puntos, quizá estaba exagerando por el cansancio de mi cuerpo. Podía sentir el escozor provocado, mediría tal vez unos diez centímetros. Mi maestra me condujo hacia la cama para poder trabajar libremente en la herida. – Deberás ser fuerte ahora, necesitas algunos puntos. – Vaya prueba de resistencia me esperaba, deseaba tener las fuerzas suficientes para no gritar ni derramar ninguna lágrima. - ¿Lista?
-Sí. – Cerré los ojos mientras mis manos apretaban con fuerza las sabanas, sentir la aguja traspasar lentamente la piel era insoportable, me había equivocado al creer que el corte era doloroso comparándolo con lo que sentía en ese momento. Tenía la necesidad de gritar pero si lo hacía demostraría debilidad, mi única reacción fue apretar los dientes lo más posible y suplicar al cielo porque mi maestra acabara pronto.
- Listo. – El dolor seguía presente pero por lo menos pronto pasaría. Intenté sentarme en el borde de la cama, la primera vez fue imposible pero logré hacerlo reuniendo toda mi fuerza de voluntad. – Dolerá un rato más pero después se calmará, ahora cena y descansa. Mañana vendré a revisarte para ver como sigues, no entrenaremos durante unos días hasta que estés completamente recuperada, no pienso someterte a más presión para que termines con lesiones mucho más graves. – No pude decir nada ya que mi maestra ya había cerrado la puerta tras de sí al salir de la habitación.
Noviembre 20, 2000.
Hoy por fin puedo entrenar nuevamente, los puntos ya han sido retirados. El dolor ha desaparecido completamente y debo decir que ahora manejo con mucho más respeto las espadas, a pesar de ser yo quien las maneje me di cuenta del poder que tienen por si solas y que un error al intentar manejarlas puede costarte muy caro. Mi maestro ha venido a verme nuevamente, llegó con la mirada burlona pero al verme entrenar esta ha desaparecido siendo remplazada por una sonrisa de satisfacción, no ha estado más de una hora, cruzó algunas palabras con la pelinaranja y salió del lugar.
Creo que me falta muy poco para acabar con este arduo entrenamiento. Me he ganado muchas heridas pero se que con lo aprendido podre lograr mi objetivo.
Noviembre 29, 2000.
Hoy por fin he logrado concluir con el entrenamiento de armas blancas sin embargo mi maestra me ha dicho que tendré una prueba final antes de seguir con las armas de fuego, tendré un enfrentamiento con la niña pelinegra que siempre le acompaña, dependerá de mi rendimiento que mi maestra me de por aprobada del primer curso, se que parece imposible ganarle ya que ella es la mejor en ese rango, tal vez incluso mejor que el jefe. Tengo dos días para prepararme. Estoy lista para afrontar cualquier reto.
Diciembre 1, 2000.
Aquí estoy, frente a la mesa que se me mostró la primera vez, observando con cuidado todas las armas para elegir la mejor para esa batalla, seguramente luchará con su enorme espada por lo cual si escojo un arma igual no tendré posibilidad alguna en cambio si escojo un arma corta no tendré oportunidad de acercarme a ella, lo mejor será escoger un arma con la cual me sienta más cómoda. Y así elegí una daga; para mi sorpresa ella escogió el mismo tipo de arma. Entonces en iguales condiciones la pelea comenzó, no estoy segura del tiempo que duró, a decir verdad no recuerdo mucho más.
Diciembre 17, 2000.
He despertado en una habitación extraña, o eso creía, me ha llevado algunos minutos darme cuenta de que es la misma donde he dormido desde hace meses sólo que ha sido acondicionada como si de una habitación de hospital se tratara. Me duele la cabeza, tengo suero, vendajes en los brazos, abdomen, piernas, guiada por el dolor me atrevería a decir que también en la espalda. El sólo hecho de respirar resulta ser un acto doloroso. No recuerdo que sucedió durante esa batalla pero estoy segura de que por mis condiciones no aprobé, han pasado unos minutos y mi maestra ha entrado a la habitación empiezo a cuestionar si me vigilan por medio de cámaras todo el tiempo pero me alegra verle.
-¿Cómo te sientes? – En sus ojos había algo extraño, quizá decepción.
-¿Qué pasó? – Evité su pregunta para no decirle la verdad. Soltó un suspiró antes de contestar.
- Dime…¿Qué crees que pasó? – Se sentó en el borde de la cama revisando el suero.
-Perdí. – No podía verle a la cara, sentía vergüenza de mi misma luego de no conseguir mi objetivo principal, mire la pared como si en ella estuviera plasmada la pintura más interesante del mundo.
-Sí, lo hiciste. La pregunta es ¿por qué?
Lo medite durante varios minutos, había aprendido la técnica para manejar cada arma, había practicado durante horas para conseguirlo, realmente n entendía como pude fallar de esa forma.
-Ella es mejor. – Mi maestra negó con la cabeza.
-Eso no tiene nada que ver, te concentraste en ser la mejor, pero te equivocaste en la definición de "ser la mejor" creíste que si terminabas el entrenamiento en menos tiempo conseguirías tu objetivo, ahora sabes como manejar todas las armas pero ¿a que grado? A veces debes dedicarle más tiempo a las cosas para ser mejor, intentaste complacerme a tal grado que olvidaste un punto importante, la velocidad. Si hubieras dedicado algunos días más a cada arma para acrecentar la velocidad de tus movimientos quizá ahora no estarías en esta cama sino en el siguiente entrenamiento. Debes ir más despacio para ser mejor. Las cosas importantes llevan su tiempo…tal vez ella haya aprendido más rápido pero quizá tu nivel de agilidad sea mayor y la única manera de saberlo es que explotes tus habilidades al máximo.
-¿Estas decepcionada?
-Un poco, pero aún tengo grandes esperanzas en ti. Ahora descansa.
Diciembre 24, 2000.
El tiempo se ha ido realmente rápido, no he practicado en días ya que aún no me he recuperado totalmente, el día de hoy he pensado mucho en mi madre, a pesar de no verla mucho recuerdo las navidades que pasamos juntas, jamás conocí a mi padre y eso nunca me afectó para ser feliz, para convivir con mi madre en estas fechas, aún recuerdo aquella navidad cuando tenía siete años, me había dado un enorme regalo envuelto en papel de colores brillantes y un gran moño rojo, al abrirlo me encontré a un hermoso can al que llamé Dhuran, años después escapó y no volví a saber más de él. El recuerdo ha hecho que mis ojos se llenen de lágrimas, esta vez no intente contenerlas, no importaba; estaba sola en mi habitación y no podía ocultar por mucho más tiempo el dolor que me provocaba saber que mi progenitora estaba muerta. Intenté hacer los sollozos poco audibles pero los deje salir, desahogando así todos mis sentimientos.
-Por fin lo haces. – En cualquier otra situación la voz de mi maestra me hubiera sobresaltado pero en esta ocasión no me importaba, incluso quería rendirme. Salir de ese lugar y regresar a mi vida normal, una vida que jamás sería mía nuevamente. – Se qué no quieres confiar en nadie pero por favor, confía en mí, si yo pudiera hacer algo más por ti. – Sentí sus brazos alrededor mío. – Has perdido tantas cosas, nosotros te lo hemos quitado pero por lo menos quiero que tengas a alguien a tu lado. También se que resulta extremadamente difícil confiar en una persona de la cual ni siquiera conoces el nombre. Esta vez no importa lo que diga el jefe, no importa si no quieres decirme tu nombre; yo soy Mai Tokiha. – Confiar era lo que menos quería pero lo que más necesitaba.
Diciembre 31, 2000.
Desde la navidad me he sincerado un poco con mi maestra, no le he dicho mi nombre pero estoy segura de que puede averiguarlo si quiere, me permite llamarle Mai cuando estamos a solas, nadie puede enterarse de esto o no sólo me matarían a mí sino también a ella por desobedecer.
10…
Falta tan poco para que empiece un nuevo año.
9…
Espero que sea mejor que este.
8…
Por lo menos tengo una amiga.
7…
Aunque al mismo tiempo me gustaría que esto fuera sólo una pesadilla.
6…
De la cual pudiera despertar para encontrarme en mi antiguo hogar.
5…
En mi antigua recamara.
4…
Con mis mismos amigos.
3…
Donde estuviera mi madre.
2…
Donde fuera nuevamente yo.
1…
Simplemente donde tuviera una vida real, donde tuviera mi nombre.
Amane-chann: He agregado un mes más así se hacen un poco más largos y a la vez avanzo más rápido en la trama.
Okisawa Hinari: No te preocupes, las cosas iran cayendo poco a poco por su peso y conforme la trama avance.
ZeTa: Tienes razón, Shizuru no es mencionada de inmediato porque antes Natsuki debe arreglar algunos conflictos personales que de la misma manera son los que tiene en Mai-Hime, cuando aparezca por primera vez se rompera completamente la historia. Sobre si Natsuki será capaz de matar a alguien aún hay que esperar un poco más. Tus observaciones no me molestan en absoluto, por el contrario te agrdezco que te tomes el tiempo de comentar, aprecio mucho todos los comentarios ya sean buenos o malos ya que te ayudan a saber cuando vas por buen camino o necesitas mejorar.
Pumitas: Espero cumplir con las espectativas que ha generado este fic. Gracias por tu comentario.
Ian.23: Intente arreglar el problema de lo corto espero que por lo menos este un poco más decente.
A todos gracias por sus comentarios y si este capitulo les ha gustado por favor haganmelo saber en un RR de igual manera si algo no les ha gustado, ustedes son quienes ayudan a un escritor a mejorar.
"Porque sólo el color de tus ojos puede enseñarme que el rojo no sólo es el color del infierno."
