Hola a todos nuevamente, primero que nada quisiera pedirles una disculpa por tardar tanto entre una actualización y otra, es por eso y para recompensarles que intentaré subir dos capitulos el día de hoy aunque por ahora sólo suba uno, espero poder subir el otro. También revisando los capitulos me di cuenta de un grave error en el capitulo pasado, cortando sin darme cuenta la primera parte del capitulo, parte un tanto significatica del fic, así que si no lo han notado les pido que vuelvan a leer el capitulo anterior o el inicio de este para poder entender algunas cosas de este capitulo. MIs mas sinceras disculpas y por favor disfruten de esta entrega.
Mayo 1, 2001.
Afortunadamente la farsa no duró mucho más, me faltaba poco para culminar la primera fase del entrenamiento ante la vista de mi maestro, si bien ahora no podía ocultar nada aún conservaba la ventaja de la primera parte, entendía perfectamente los sentimientos y presentimientos de Mai conforme al hombre de cabellos negros, al comenzar el manejo de las armas de fuego ya no iba a verme una hora por día sino que se quedaba la sesión entera y pocas veces se iba por un asunto más importante en el cual se requería su presencia, al parecer había dejado de asesinar por un tiempo, si bien odiaba con todo mi ser imaginar cómo mataba a las demás personas, seguramente no sería muy diferente de las dos veces que lo vi hacerlo lo que odiaba era imaginar el rostro de las personas, si alguien les había condenado a morir probablemente no serían las personas más buenas del mundo pero a veces el odio hacia los seres inocentes es más fuerte que cualquier cosa, cuando ellos hacen algo bueno podemos llenarnos de ira, que en el fondo no es otra cosa que envidia porque ellos tienen el valor de hacer cosas que jamás haríamos, porque ellos saben identificar lo bueno de lo malo y a pesar de las consecuencias y las pruebas más difíciles de la vida ellos salen con la frente en alto sabiendo en el fondo de su corazón que si les va mal tienen un camino más largo hacia lo mejor que hacia lo peor pero sobre todo esto saben felices. No digo que todos sean dulces ángeles, de hecho de todos ellos a la única que conocía era a mi madre, tenía su carácter claro, como cualquier persona pero jamás haría daño a alguien sólo por herirle. Ahora preferiría que mi maestro estuviera en otros asuntos, su mirada me sigue en cada movimiento, siento como si pudiera saber lo que pienso, me pone nerviosa pero disimulo bien si no lo hiciera no quiero imaginar lo que sucedería, debería dejar de temerle pero es un tanto difícil considerando los hechos que desencadenaron sus solas sospechas.
Mayo 8, 2001.
Al comenzar esta fase creí que sólo dispararía a todo lo que se moviera o a un blanco fijo, jamás imagine que las pistolas, rifles o ametralladoras debían recibir un mantenimiento especial para no quedarse atascadas en medio de la balacera, tampoco imaginaba que en ocasiones debía armarlas y mucho menos me imaginaba la cantidad de balas existentes, todas diferentes entre sí. Es más ni siquiera sabía cambiar un cartucho, mi maestra parece divertida al verme luchar en todo momento con el arma y porque no decirlo él también tiene una sonrisa apenas visible, es como si el niño más pequeño e inocente pudiera hacerlo mejor.
Mayo 14, 2001.
Tengo un arma en mis manos y no estoy precisamente en la sala de entrenamientos sino en mi habitación, podría salir y matar a todo el mundo ocupando la lógica simple para utilizar aquel objeto sólo tengo un inconveniente; me faltan las balas. Si, así es, a mis maestros les resulta tan divertido verme forcejear con eso que me han permitido tener el arma en la habitación mientras descubro el "truco". Mai entra a la habitación pero apenas le pongo atención, mi vista esta fija en el cartucho, intento meterlo nuevamente y lo único que consigo es atascar el arma, un sonido extraño llega a mis oídos haciendo girar la cabeza hacia mi amiga pelinaranja, ese sonido desconocido es simplemente su risa.
-No te burles, el que tú seas experta en esto no significa que yo lo sea. – Frunzo el ceño indignada.
-Es muy simple. – Me quita el arma de las manos y con un simple movimiento la desatasca y acomoda el cartucho. – Pensé que te habías dado cuenta de tu error pero veo que me equivoque.
-¿Cómo se supone que me de cuenta cuando no se nada sobre eso?
-Porque es muy obvio, intentabas meter el cartucho al revés. – Sentí mis mejillas arder, gire el rostro para evitar su mirada mientras bajaba mi vergüenza, era algo tan estúpido. – No debes avergonzarte. – Tomó una de mis mejillas en un pellizco jalando ligeramente. Tuve ganas de gritarle enojada pero lo único que salió de mis labios fue un sonido gutural de enfado mientras luchaba por soltarme de su agarre. Mi mejilla quedo roja pero ya no de vergüenza sino por la marca que dejaron sus dedos. – Esta vez intenta meter el cartucho sin atascarlo. – Salió de la habitación riendo nuevamente, a pesar de la gran herida a mi ego lo intenté haciendo cada movimiento con furia, realmente observando la facilidad de esto.
Mayo 22, 2001.
Por fin puedo descargar mis sentimientos disparando a un objetivo, Mai se acerca con un arma y un cartucho ahora con balas, ese ha sido mi trabajo la mayor parte del tiempo, identificar la parte del cartucho que debe ir primero, pero como en una batalla no se tiene demasiado tiempo es necesario reconocer los lados en un solo segundo inclusive en menos tiempo. Así que en vez de ver debo sentir. Esto empieza a gustarme…demasiado. A pesar de que el retroceso del arma es bastante potente y me cuesta un poco controlarlo he dado a la diana en la mayoría de las ocasiones, cuando Mai cree que estoy lista me pasa a la siguiente arma, no puedo ocultar que las armas largas se me han complicado, simplemente no puedo acostumbrarme a ellas.
Mayo 29, 2001.
Este entrenamiento está resultando ser mucho más rápido que el primero, no sólo he aprendido a disparar y como cargar un arma sino que también he aprendido como manejar las armas entre mis dedos, es como si tuviera una habilidad nata para hacerlo, he sorprendido a mi maestra inclusive me he sorprendido a mi misma, cuando mi maestro llega a venir sigo mostrando mis habilidades mediocremente pero aún así parece estar sumamente impresionado. A pesar de ya no tener entrenamientos nocturnos seguimos jugando peligrosamente con fuego, en cualquier momento mi maestro podría percatarse del engaño, pero ya no tengo miedo, el odio se ha multiplicado tantas veces que al sentirme observada por él una sonrisa se forma en mi rostro imaginando que el centro de la diana es el punto medio entre sus cejas, siento correr la adrenalina por mis venas y eso definitivamente es algo que me gusta.
Junio 7, 2001.
Estoy tan cerca de acabar, pero esta vez no he cometido el mismo error que la primera vez sino que he explotado mis habilidades al máximo, me pregunto si mi examen final también será probarme frente a esa niña de cabellos cortos. Al parecer mi maestro ha vuelto a su faena diaria dejándome en paz por unos días o eso es lo que parece, Mai es una gran maestra espero con ansias su próximo entrenamiento.
Junio 12, 2001.
Las únicas armas que me faltan son las de cañón corto, es un tanto irónico que hayamos comenzado por las más difíciles, creo que eso me ha ayudado bastante para dominar las armas más cortas, sin embargo algo dentro de mi me dice que este tipo de armas será con el que mejor me acomodaré, desde la primera vez que la vi hay un arma que me llamó la atención, es diferente, de cañón corto, sin cartucho extrañamente, de forma un tanto redonda, es justamente la que Mai trae ahora en sus manos, acercándose lentamente a mí, con un sonrisa un tanto burlona en su rostro.
-Espero que esta no la atasques. – El sonrojo invade mis mejillas inmediatamente, me ha hecho bromas constantes sobre eso desde ese entonces.
-Ma…- me detengo abruptamente antes de decir su nombre ya que escucho unos sigilosos y casi imperceptibles pasos llegando a la puerta los cuales se hacen más claros cuando me quito las orejeras que me protegen del ruido al disparar.
- ¿Cómo van? ¿Ya terminaste con ella? – La pregunta realmente no va dirigida hacia mí sino a la pelinaranja que me acompaña.
- Nos falta poco, un par de días solamente. – Mi maestro sonríe y sale de la habitación sin decir nada más.
Junio 15, 2001.
Lo odio, juro que odio a ese hombre, me había acostumbrado tanto a la compañía de Mai que olvide por completo que él también sería mi maestro, había llegado el momento de que él me enseñara, ya no podía ocultar nada, absolutamente nada de su vista, ya no podría escapar de su mirada más que cuando estuviera en mi habitación y ese también sería el momento para ver a mi única amiga, debí haberme tardado más en la segunda fase del entrenamiento así hubiese podido posponer esto aunque realmente no serviría de nada en algún momento llegaría la hora.
Junio 17, 2001.
-Lo que yo te enseñaré serán técnicas para luchar, este compañía tiene un sello particular, una técnica particular que en muy pocos lugares la verás, debes aprender a utilizar cada parte de tu cuerpo como un arma mortal, debes desarrollar fuerza, agilidad, velocidad y eficiencia. No prometo que no dolerá pero si lo hace no será porque yo lo quiera así, sino porque has hecho un gran esfuerzo. Esta técnica no todos lo saben a pesar de ser nuestro gran orgullo, solamente es enseñada a los mejores y tú, mi querida niña me has demostrado tener todo lo necesario para enseñarte la gran magia de la compañía Kanzaki.
Junio 22, 2001.
Hasta ahora él no me ha hecho daño pero aún así mi cuerpo está cansado, por eso a partir de ahora descansaré todos los fines de semana mientras él sale a hacer todo lo que no hace entre semana, entiéndase como hacer sus "trabajos" pendientes. Estoy pensando nuevamente en la nada cuando Mai entra, se sienta tan bien verla por unos minutos todos los días.
-Necesito enseñarte algo. – Su voz serena me hace preguntarme que será. – Lo que él te está enseñándote no te servirá de nada, sólo está cansando tu cuerpo para que en algún momento te des por vencida y así no puedas ganarle, esta compañía si tiene un sello personal por decirlo de alguna manera pero en ningún momento ha sido la lucha, nuestro estilo es un tanto el kung-fu tigre, pero no es perfecto.
-¿Sólo quiere agotarme? Pero me da los fines de semana para descansar.
- Lo sé, pero el esfuerzo que hace tu cuerpo cinco días durante más de doce horas no se repone en cuarenta y ocho horas. Te daré una vitamina para que tu cuerpo no pierda energías pero debo disfrazarla en tus alimentos, no te preocupes no sabrá diferente.
-Gracias Mai.
-Pero eso no era lo que quería decirte sino que debo enseñarte una verdadera técnica oculta, la técnica SILAT*, debes hacer el mayor daño posible con la menor cantidad de energía.
Junio 30, 2001.
Mai me ha enseñado algunos movimientos sencillos, los he practicado en las noches cuando estoy en mi habitación, cuando lleva mi cena me observa y me dice en que debo mejorar. Al parecer el grupo original de este arte tiene pruebas rigurosas para entrar en él, como sumergir las manos en aceite de coco hirviendo y recibir dos machetazos en el brazo para mostrar tu valor, cuando consigues pasarlas pruebas te das cuenta de que el aprendizaje es muy fácil. Me preguntaba si Mai habría hecho pruebas tan bárbaras para acceder a ese conocimiento pero antes de que pudiera preguntarle aclaro mis dudas diciéndome que su padre era el único hombre del Japón en conocer ese arte y antes de morir le había transmitido todas sus enseñanzas y que ahora ella me las daba porque me servirían más a mí, argumentando que si ella hubiese tenido que pasar por aquellas pruebas jamás hubiese sabido lo que sabía. Esta es como la última fase del entrenamiento, antes de enfrentarme al mundo real, frío y sin escrúpulos de allá afuera.
*SILAT: Es una verdadera técnica de lucha, creada en Malasia, la única persona fuera del país que ha logrado entrar no fue un Japones sino un estadounidense y de verdad se requiere pasar esas dos pruebas para tener el honor de aprender la técnica, la cual no consiste en desarrollar la fuerza sino como se menciona en el capitulo se utiliza la menor energía para causar el mayor daño posible, mas que nada consite en conocer los puntos debiles del cuerpo humano. Golpeando con la fuerza suficiente una secuencia de puntos se puede matar fácilmente.
Natsuki-rukia: Gracias por comentar, espero no haber tardado mucho al igual espero que este capitulo también te guste.
Amane-chann: Se que la parte del látigo fue muy cruel y aunque paresca que en este historia mi único proposito es hacer sufrir a Nat no es así, sólo que a veces me dejo llevar xD, que bueno que te ha gustado el cap, y me gusta escribir en primera persona, aunque este es el único fandom donde me he atrevido a subir algo en primera persona.
signiumcorvus: Gracias por comentar ^^
ZeTa: Tus sospechas son acertadas, Natsuki sobrevivió a eso para hacerse más fuerte y en cierta manera para perder el miedo que pudiera haberle generado su maestro. La escena de la niña, no se como es que he podido escribir algo así, de hecho no se tampoco porque o como es que he escrito lo del látigo, creo que tengo una vena un tanto cruel dentro de mí pero prometo que valdrá la pena.
Avisos extra xD:
1.- No todo es lo que parece. Ya sabrán porque lo digo.
2.- Esto creo que les alegrará. PRÓXIMA APARICIÓN DE FUJINO. No diré cuanto falta sólo que está cerca.
Si les ha gustado por favor dejenmelo saber en un RR. Ustedes son los que me ayudan a mejorar.
"Porque sólo el color de tus ojos puede enseñarme que el rojo no sólo es el color del infierno".
