Hola a todos he vuelto luego de un largo tiempo, tenía que decidir como continuar esta historia ya que tenía en mente dos formas de hacerlo, decidida esa parte aquí este el nuevo cap, les prometo que valdrá la pena...o eso espero.


Septiembre 4, 2001.

Estar en una plaza concurrida a medio día podría no ser el mejor plan para llevar a cabo mi primera tarea, pero mi plan no es matarlo aún, solamente observo, analizando cada uno de sus movimientos para ayudarme a crear un plan, una estrategia, su simple forma de mirar su alrededor puede darme lo que necesito, y ahí esta; por un segundo aparece una mirada de completa felicidad, aunque su sonrisa sigue siendo totalmente burlona, desde que mi maestro me ha mostrado su foto algo me dijo que cuando llegase el momento no sentiría pena por él, de cabellos blancos y ojos rojos con un aura claramente visible inclusive en la imagen. Ahora va tras una niña a la vez que esta persigue un gato, mi rostro no refleja nada, se que en algún lugar de la plaza se me esta vigilando, no actuaré el día de hoy sería demasiado obvio. Tengo lo que necesito y me tomó sólo unos segundos saber cual debía ser mi primer paso, si podía llevar al gato a donde yo quisiera llevaría también a la niña y por consiguiente también a Nagi Homura. Camine lentamente hasta el auto donde Mai me esperaba tranquilamente, me llevarían a donde quisiera sin pregunta alguna, tenía una semana para efectuar aquel homicidio, al terminar ese plazo si la misión no estaba hecha pagaría el precio con mi vida. No haría falta dos días eran suficientes.

Septiembre 5, 2001.

No he podido dormir, aparentemente me encuentro en calma pero no puedo mentirme a mí misma, en cada instante recuerdo el rostro de esa niña, escucho la voz de mi madre, seguramente es mi consciencia, no puedo dejar de preguntarme si de verdad seré capaz de conseguir mi objetivo, de abrirme las puertas quizá al mismo infierno con mis propias manos, si sería capaz de convertirme en alguien como ellos. Mis armas reposan tranquilamente sobre la mesa de mi recámara, espero no necesitarlas ya que he estado perfeccionando aquella técnica para volverla perfecta, aunque supongo que practicar con un muñeco no será lo mismo que cuando la ocupe con una persona. El reloj marca las 5:45 am si no he podido conciliar el sueño hasta ahora no hay porque creer que lo haré en este momento, me levanto para alistarme, me pongo la ropa que se me ha otorgado para esta ocasión guardando las armas en lugares específicos del atuendo para que pasen de manera imperceptible. Repaso el plan unas cuantas veces intentando calmarme y darme las fuerzas suficientes, camino hasta donde se encuentran mis maestros ya despiertos, los observo firmemente y comprenden el significado de mí mirada inmediatamente, él asiente complacido. Hasta que no termine con esto no seré de confianza así que una vez más se me vendan los ojos. Al bajar del auto siento el aire fresco de la mañana, la plaza está repleta y a la distancia puedo ver a mi victima, pero el no me interesa por el momento. Sigo mi camino mezclándome fácilmente con la gente, pasando frente a un oficial de policía que cuida la plaza, no estaba ahí el día anterior pero realmente no me preocupa, ni siquiera se dará cuenta. Llego a una pequeña calle cercana poco transitada, de hecho vacía, poca visibilidad, el lugar perfecto. Saco de mi bolsillo una lata de atún, quizá atraeré a mas gatos de los deseados pero espero conseguir mi objetivo. Observe a ese gato bastante bien dándome cuenta de su afición por la comida, cinco minutos, ese es el tiempo que tarda en venir atraído por el aroma del pescado, segundos después aparece la niña, el gato sale huyendo siguiendo justo mi plan, en vez de regresar por donde vino huye hacia el otro lado, la calle es corta y pronto doblan la esquina, no regresarán por el mismo sitio hay varias calles cercanas que conducen nuevamente a la plaza dándome tiempo así para huir. Lo escucho tararear una horrible canción va tan concentrado en ello que ni siquiera nota mi presencia, pero su felicidad se ve cortada al darse de bruces contra el suelo, se ha resbalado con la lata vacía y tengo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no reírme pero no puedo evitar sonreír burlonamente. Cuando se levante interrumpo su camino.

-Eres linda pero no eres mi tipo. Ese es su comentario antes de intentar seguir pero vuelvo a meterme bloqueándole el paso. - ¿Qué quieres? – Vaya, se ha molestado muy rápido.

-Tu cabeza. – Una sonrisa burlona aparece en su rostro no creyendo en mis palabras, cometiendo un grave error ya que ahora esta atrapado contra la pared. Veo como sus ojos se llenan de resignación pero luego aparece nuevamente su sonrisa burlona.

-Qué mi mirada te recuerde el infierno porque ahí es a donde irás. – Sin escuchar una palabra más, sin detenerme más tiempo ejecuto la maniobra dejándolo en medio de la calle, sus ojos siguen abiertos y es cuando por primera vez les pongo atención de verdad, como él dijo el color del infierno. Camino a paso firme saliendo de ahí para inmediatamente subir al auto donde me espera Mai. No me preocupa dejar la lata con mis huellas puesto que llevo guantes.

-Buen trabajo. – Esas son las palabras con las cuales mi maestro me recibe. - ¿Ya tienes tu nombre?

-Sí. – Miro fijamente sus ojos, sus oscuros ojos. Hace una pausa para que diga lo que espera oír. – Mi nombre es K.

La noche ha caído rápidamente, ya tengo un nombre, por fin conozco a los demás, puedo convivir con ellos y sin embargo estoy en mi habitación, mirando por la ventana, preguntándome tantas cosas que no puedo responder, la cara de mi madre aparece constantemente, igual la cara de esa pequeña niña, por último la cara de Nagi llega a mí, hay tantos recuerdos que días antes me hubieran parecido horrendos y en este momento ya no significan nada, ya no siento nada al recordar como la niña vio morir a su madre para luego morir ella, pensé que a estas alturas estaría llena de remordimiento, que me estaría lamentando de convertirme en uno de ellos pero la verdad no es así, me preguntó si a todos nos pasará igual luego de matar por primera vez, si todos perdemos la consciencia tan rápidamente o si este es mi destino, si así ha estado marcado desde siempre. Podría decir que matar a alguien no me ha traído la satisfacción que quería porque solamente hay un rostro que podría provocarme ese sentimiento y esa cara es la de mi maestro; Kanzaki.

-¿Cómo estas? – La voz de Mai no me sorprende, escuché sus pasos desde hace algunos metros.

-Bien. – Intento convencerme a mi misma, este no es un camino que pudiera escoger sino más bien uno que me obligaron a tomar sin embargo debo encontrarle el lado bueno a todo esto, a cada muerte estoy más cerca de conseguir mi objetivo inicial, la venganza.

Septiembre 16, 2001.

Se me ha revelado la ubicación del lugar en donde me encuentro, he superado mi estado de hace unos días, creo que ahí quedó el último rastro de mi consciencia, puedo salir cuando quiera tomando prestado un auto, me han dado una paga bastante buena por mi primer trabajo el cual ha salido incluso en las noticias pero nadie sabe nada, al ver esto mi maestro ha sonreído felicitándome una vez más. Mai parece estar tranquila pero se que una parte de ella desearía que no lo hubiese hecho, aún así me sigue tratando igual e increíblemente ella es la única que no ocupa un apodo para ocultar su verdadera identidad, todos la conocen por su nombre real y ahora me siento mejor al llamarla por su nombre todo el tiempo, podría decir que he hecho amigos pero eso sería intentar engañarme a mi misma, si no supiera cual es su trabajo hasta podría decir que son buenas personas pero me cuesta demasiado formar vínculos profundos con la gente, la única es Mai y no espero que eso cambie.

Septiembre 27, 2001.

Es increíble como pasa el tiempo, hace un año estaba en casa, escuchando música en mi recámara sin imaginar que en unas horas más cambiaría mi vida, cuando sucedió todo no imaginé vivir para contarlo pero heme aquí, siendo una persona completamente distinta a lo que una vez fui. Hoy se me proporcionará un auto que será exclusivamente mío, iré a elegirlo, además de comprar cualquier cosa que desee con mi dinero. Me acompaña Mai, quiere que compre un buen auto pero la verdad es que en mi mente no hay precisamente un auto. Es ahí cuando la veo, en el aparador del concesionario, un hermosa Ducati de carreras negra, no quiero un auto por más lujoso que sea, sólo deseo esa motocicleta, mi pelinaranja amiga sigue mi mirada y sonríe.

-¿Va contigo no? – Sólo asiento con la cabeza. – Bien, vamos. – Me jala llevándome al interior para comprar aquel vehículo. - ¿Vas a comprar algo más? – Asiento con la cabeza mientras el encargado arregla los papeles de compra. – Entonces vete, te veo aquí en un par de horas en lo que arreglo esto. – Salgo del lugar viendo por última vez esa moto en el aparador después será mía,

Camino distraídamente por las calles entrando a alguna que otra tienda, hasta llegar a una que vende lo que más atesoro, una de mis grandes pasiones y a la vez uno de mis más grandes secretos; lencería. Al salir de la tienda choco con una persona, una chica, cabello castaño con toques de oro a la luz del sol, una linda sonrisa pero lamentablemente falsa, muy bien practicada pero si algo he aprendido es a leer esos pequeños detalles, su mirada es rubí y por un momento me recuerda los ojos de Nagi, un escalofrío me recorre pero al verlos nuevamente me doy cuenta de que son completamente diferentes, a pesar de tener el mismo color Homura era un demonio y ella…parece un ángel.

-¡Fujino-san! – Un hombre de cabellos pelinegros se acerca a nosotras su apariencia me recuerda demasiado a alguien, es idéntico a un hombre que detesto.

-Reito. – Mi maestro…Kanzaki.

Continuará...


Amane-chann: Claro que habrá ShizNat no te preocupes por eso, Shizuru es escencial para la historia. Me alegra que te vayan gustando los capitulos, espero que este no te haya decepcionado.

Pumitas: Ya veremos que tanto consigue apaciguar tu Shizuru a mi Nat, xD espero que te guste el cap.

Ian.23: Siento la tardanza, gracias por comentar. ^^


Si les ha gustado el capitulo, si no les ha gustado, dejenmelo saber por un RR y disculpen que sea sólo un mes pero tenía que dejarlo ahí xD.

Hasta la próxima.

"Porque sólo el color de tus ojos puede enseñarme que el rojo no sólo es el color del infierno".