Hola a todos nuevamente traigo cap. espero no haber tardado tanto y si fue así espero compensarlo con este capitulo, dentro de todos este ha sido uno de los que mas he disfrutado escribir y espero que ustedes disfruten leer.


Febrero 2, 2002.

Antes me preguntaba como las polillas podían viajar durante horas, vagando en la oscuridad, buscando una fuente de luz y calor por más mínima que fuera para al encontrarla sacrificar sus vidas dejando que el fuego consumiera sus alas, su cuerpo, su vida, de forma lenta y sin apuros pero incesante al mismo tiempo, dejándose envolver en una sensación placentera, la calidez abrigadora de las llamas, esa sensación que invade el cuerpo dejándonos en un letargo no demasiado profundo pero completamente mortal e insoportablemente dolorosa cuando ese fuego es extremadamente caliente pero es demasiado tarde para salir puesto que han perdido sus alas y ahora siendo simples polillas no pueden alejarse de lo que hace minutos parecía una salvación de la oscuridad y del frío que acontece con ella. Caer a los maderos ardiendo sin tener la más mínima posibilidad de sobrevivir, deseando jamás haber entrado en esa sensación reconfortante sin saber que de no hacerlo la muerte sería su fin de igual manera, de una forma más dolorosa y lenta, sin nadie que pueda observarte ante la inminente oscuridad, congelándose lentamente cada parte del cuerpo y alma hasta llegar a una muerte agonizante en donde de nada sirve tener las alas, al fin y al cabo una polilla sólo puede terminar muerta no importando la manera. Yo me he convertido lentamente en una simple polilla destinada a morir, cambié mis alas de mariposa por la muerte, no quise encerrarme en el capullo y desesperada por obtener mi libertad para surcar los cielos decidí hacer un trato, tal vez con el mismo demonio, para obtenerla antes dándome éste alas de polilla pero pronto me vi envuelta en la profunda y densa oscuridad de la venganza, simplemente buscando la más pequeña luz para intentar salvar pedazos de mi alma y la encontré, lo hice en un par de ojos carmesí que me brindaron un calor capaz de derretir el hielo de mi corazón dándole una razón importante por la cual seguir viviendo sin embargo las llamas me consumieron a tal grado que aunque aún puedo salir de ellas no quiero volver a mí, de todas formas moriría y prefiero hacerlo en un fuego placentero y mortal, en el rojo intenso de las llamas antes de morir sola y sin nadie que pueda observarme por más que deba ser así, ¿morir en el fuego o en la oscuridad? Reito es el único que tiene la respuesta, matarlo sería acabar con todo indicio de calor sumiéndome en la oscuridad de mi propia alma sin poder salir de ninguna otra manera que no sea la muerte, pero ya no tendré una razón para seguir, una razón que me enseñe el sentido de lo correcto y lo incorrecto, seguir matando no me importará, dejaré de sentir cualquier pizca de remordimiento que mi alma aún pueda concederme; si lo dejo vivir moriré en los brazos de Shizuru y jamás podré lograr el objetivo por el cual me arriesgue a hacer todo, de nada servirán mis intentos por ser libre, alguna vez llegué a pensar que la muerte era también una libertad de una forma distinta pero morir me dará la libertad de algo de lo que no quiero escapar jamás, dos cadenas que pueden ser más fuertes que el diamante, los brazos de Shizuru se han convertido en mi prisión una a la cual entro sin ningún temor con la intención de no salir jamás.

Febrero 7, 2002.

Su calor me consume lentamente mientras rodeo su cintura con mi brazo, no quiero dejarla ir, no quiero que este lejos de mí ni por un segundo y menos hoy que es un día bastante frío en Japón, una vez más no quiere decirme a que juego iremos pero ya no me sorprende ha sido así todo el día, me pide que cierre los ojos confiando en ella, no me deja saber a qué atracción subiremos hasta que ya es demasiado tarde para dar marcha atrás o simplemente ya estamos arriba, ir al parque de diversiones ha sido idea suyo y como ya es costumbre no pude negarme a sus suplicas, no puedo negarlo, ha sido divertido, inclusive subir a la rueda de la fortuna deteniéndonos en lo más alto para admirar la ciudad desde las alturas aunque me den vértigo.

-¡Vamos Nat! Éste será el último antes del almuerzo. – Muero de hambre y si esa es su condición para dejarme comer algo deseo cumplirla lo más rápido posible, tengo la pequeña esperanza de ver a donde me lleva sin embargo sólo me mira esperando a que realice lo que ella desea, no me queda otra opción ya no pienso con el cerebro sino con el estómago. – Será divertido. – Su tono de voz suena malicioso.

-Shizuru. –Mi voz tiene un poco de reproche cansada un poco de su juego pero al parecer la castaña solamente ha ignorado todo lo que sale mi boca, no me queda más remedio que seguir caminando agarrada a su cintura intentando adivinar hacia donde nos dirigimos, debería ser fácil prestar atención a los sonidos de mi alrededor y así poder retirarme del juego antes de que acabe muerta sin embargo hay dos razones que me impiden hacerlo, la primera; confío en ella, en segundo, hay demasiada gente como para separar todo.

-Ya casi hemos llegado. – Estamos casi al frente de la fila de un juego más, puedo escuchar las risas de las personas que bajan, caminamos un poco más, una mano se posa en mi hombro impidiéndome el paso para segundos después escuchar la voz de un hombre.

-Sólo quedan los asientos de al frente ¿Quieren tomarlos? ¿O esperan a que regrese?

-Los tomamos. – Shizuru contesta y puedo adivinar una sonrisa falsa en su rostro, subimos al juego y aún no me deja abrir los ojos, no me dirige palabra alguna hasta que nos encontramos aseguradas a los asientos. Siento como el carro en el que vamos comienza a moverse. – Puedes abrir los ojos. – Cuando me acostumbro nuevamente a la luz lo último que consigo ver es un gran letrero con el nombre del juego "Paseo de los ángeles" por el nombre parece ser algo tranquilo, esta idea se borra totalmente cuando veo lo que nos espera y es que no estamos en otro lado más que en una montaña rusa, una enorme montaña rusa.

-Oh, rayos. – Tomo la mano de Shizuru con fuerza mientras me aferro fervientemente a la seguridad mientras comenzamos el ascenso, desvió la mirada del camino pero esto es un error puesto que lo único que consigo ver es la distancia entre mi cuerpo y el piso, una distancia para nada corta. – Esto es mala idea.

-Tranquila, es sólo un juego. – Ella parece divertirse con mi situación.

-No es así, le tengo miedo a las alturas. – Nos acercamos rápidamente a la cumbre y solamente quedan algunos metros para comenzar la pesadilla lo que se traduce en segundos de vida.

-Yo estaré contigo. – Asiento con la cabeza sin creer realmente que su presencia pueda salvarme.

-Voy a morir…dile a mis amigos que yo…-No puedo continuar hablando puesto que un grito sale de lo profundo de mi garganta, no sabía de capacidad para gritar tan alto y por tanto tiempo ya que no me callo hasta llegar a la plataforma de salida, probablemente Shizuru haya quedado medio sorda después de eso, respecto al juego no sé muy bien por qué le pusieron ese nombre, tal vez por ser tan alto, casi hasta alcanzar el cielo o tal vez porque casi muero y me convierto en uno de esos seres alados.

-Te ves tan linda cuando tienes miedo. – Odio que ni siquiera K pueda controlar eso.

-¡No tenía miedo! – Levanta una ceja divertida. – Tenía terror. – Su suave risa llega hasta a mí, sus brazos rodean mi cuello en un abrazo para intentar tranquilizarme, es un recurso muy bueno, sus brazos, su aroma, su calor, son las medicinas para hacerme olvidar cualquier cosa por más horrible que sea incluso si lleva por nombre Reito y por apellido Kanzaki. - ¿Qué hace él aquí? – No iba a acordarme de él solo así.

- Supongo que también quiere divertirse, como nosotras. – Parece no darle demasiada importancia, eso me alegra aunque sigo un poco desconfiada de su presencia, de pronto una chica pelirroja se acerca a él, no puedo verle la cara pero algo en su apariencia se me hace familiar. Es sólo una décima de segundo lo que me hace saber quién es. – Julliet. – Acaso ¿intenta proteger al hijo de mi maestro?

-¿La conoces? – Shizuru parece impresionada por ese hecho.

-Sí, estudiamos en la misma escuela. – El pelinegro ve a mi novia y la pelirroja me ve a mí, caminan lentamente hasta llegar frente a nosotras, Julliet y yo nos saludamos como si fuéramos amigas de toda la vida causando el asombro de los otros dos presentes. - ¿Por qué no se sientan mientras nosotras vamos por algo para almorzar? – Dejarlos solos no era bueno pero no tenía opción, tenía que hablar con la ojiverde.

-¿Estás segura? – La voz de Shizuru escondía una súplica para no dejarla sola con Reito.

-Sí, lo está. – Mi compañera no me dejó hablar, sólo pude pedirle perdón con la mirada antes de verme arrastrada hacia el área de compra. Cuando nos alejamos lo suficiente nos vimos por un segundo intentando descifrar lo sucedido. - ¿Qué haces con ella?

- Ella es mi novia. – Contuve un suspiro antes de mostrar mis sentimientos ante alguien de la compañía.

- ¿Y sabe quién eres K? – Su preguntaba llevaba demasiada malicia.

-¿Y Reito lo sabe Julliet? – Comprendió que no caeré en su juego sucio. – No quiero pelear, ahora no estamos trabajando y no tengo intención de hacerlo.

-Entonces dejemos esto por la paz. Cada quién está con su respectiva pareja así que simulemos ser buenas amigas. – Llegamos a la barra y pedimos comida para cuatro.

-¿Reito es tu novio? – Tomamos la comida dirigiéndonos nuevamente hasta donde se encontraban.

-Sí. – Me sorprende que se haya conseguido a alguien en tan poco tiempo después de todo era el quién juraba amar a Shizuru pero me doy cuenta que su sentimiento no era para nada profundo o intenta darle celos a mi castaña saliendo con alguien más. – ¿Todo bien? – Shizuru parecía estar tranquila y para nada molesta, eso es preocupante sin embargo me sonríe como siempre lo hace y eso me calma por completo. A mi mente llega otro pequeño detalle el cual me hace palidecer, tengo tres semanas para acabar con el chico frente a mí, han pasado poco menos de dos semanas y el tiempo comienza a agotarse, no he tomado aún la decisión, si lo mato perderé a Shizuru para siempre aunque ella no sepa que fui yo la culpable, dentro de su ser conservaría el odio hacia una persona sin saber que esta se encuentra a su lado. Además de echarme encima a Julliet puesto que ahora están juntos y no habría forma de ocultarle esto. Si decido no matarlo moriré y probablemente pierda el cariño de la castaña en el momento de saber quien soy realmente. El almuerzo transcurre tranquilo pero mi mente se encuentra distante, vagando en mi interior intentando tomar una decisión, intentando tomar la decisión correcta.

-¿Te encuentras bien Nat? – Volteó para encontrarme con unos ojos rubí, sumamente preocupados.

-No, creo que será mejor ir a casa. – Julliet también parece un poco preocupada o tal vez confundida.

-Puedo llevarte, si quieres. – Esto es extraño pero no puedo pensar demasiado, sólo asiento con la cabeza, confío lo suficiente en Shizuru para saber que no siente nada por Reito. – También debo irme cariño, - observa al moreno mientras habla – así aprovecho esta situación ya que vivimos en la misma residencia de la universidad. – Bueno al menos tuvimos la misma idea y no me metió en problemas.

-Está bien Nao. - ¿Ese es su nombre? – Cuídate. – Se acerca para besarla suavemente, mi vista comienza a nublarse y me cuesta un poco enfocar a Shizuru cuando me abraza, cierro los ojos concentrándome en ella, tratando de imaginar su rostro preocupado pero es demasiado.

-Te amo Shizuru. – Es lo último que digo antes de dirigirme a la salida junto con la pelirroja, caminamos con dirección a su auto, es necesario hablar con ella, he tomado una decisión y espero que sea la correcta.

-Nunca te había visto así K, ni siquiera cuando casi mueres por ser golpeada brutalmente.

-Nao, debo hablar contigo. – Su mirada me observa con un poco de odio al llamarla así.

-¿Sobre qué Nat? – Debí imaginar su reacción pero ya es demasiado tarde.

-Lo siento, no es con el afán de molestarte. – Me siento en la banqueta y ella hace lo mismo. – Necesito confiar en ti, necesito que seas mi amiga y es por eso que debes ser Nao y no Julliet. – Parece sorprendida.

-Sabes que eso es como ponerme un arma en la cabeza ¿cierto?

-Lo sé, pero esto no se trata de mí, ni de ti, todo gira alrededor de tu novio.

-¿Qué hay con él? – Necesito la ayuda de alguien más, de Mai. La llamó esperando a que conteste.

-Te lo diré cuando Mai llegue. – No pasan más de cinco minutos cuando ya estamos juntas las tres y es cuando empiezo mi relato, tiran las barreras que el trabajo nos obliga a poner, les cuento sobre mi plan, les digo todo lo que me ha dicho Kanzaki, parecen sorprendidas pero al final me apoyan, me impresiona Nao de quien jamás imaginé recibir tanto apoyo.

- Es muy noble lo que haces. – Mai hace que me confunda. – Lo odias demasiado, a ambos pero aún así sabes que lastimarás a alguien a quien quieres, aún tienes consciencia K, aún la tienes. – Tal vez, sólo espero que todo salga bien porque puedo perder todo lo que intentaré proteger.

Febrero 16, 2002.

Mañana Reito debería estar muerto y ni siquiera he intentado ponerle las manos encima, es complicado solucionar el rompecabezas interno que tengo, no he visto a Shizuru desde el día del parque, seguramente estará preocupada por mí, no la he llamado y ha llegado la hora de hacerlo. Camino por las calles sintiendo aún el viento frío sobre mi rostro hasta llegar a una cabina telefónica, me introduzco en ella para después realizar lo que tengo que hacer, su número está marcando y comienza a sonar.

-Mansión Fujino ¿con quién desea hablar? – Es el padre de Shizuru quien contesta.

-Buenas tardes señor, habla Nat, quisiera hablar con su hija, si es posible. – Intento controlar los nervios para que estos no se transmitan en mi voz. Siento como mi corazón late demasiado rápido.

-Claro Nat, dame un segundo. – Todo sonido cesa por unos instantes que parecen eternos, unos cuantos segundos interminables, un momento más de vida antes de escuchar nuevamente la voz que me condenó a muerte desde la primera vez, la voz de Shizuru.

-¡Nat! ¿Estás bien? ¿Dónde estás? ¿Por qué no me has hablado? ¡Me tenías preocupada! ¿Sabías? – No puedo evitar sonreír tristemente, le importo demasiado y aún así mis palabras no serán para reconfortarla.

-Estoy bien Shizuru, disculpa que no haya hablado antes pero he tenido unos problemas; sólo te llamo para decirte algo importante, quiero que me escuches atentamente. – Al otro lado de la línea solamente se escucha el silencio lo cual significa que tengo toda su atención. – Hay algo que debería haberte dicho desde el principio pero no sabía cómo hacerlo y no es que en este momento exista una forma fácil de decirlo, Shizuru yo…voy a cometer una locura, lo sé. – No puedo evitar que mi voz se quiebre a media frase.

-¿Qué vas a hacer Nat? – Simplemente ignoro su pregunta ya ni siquiera yo conozco la respuesta.

-No intentes buscarme porque si consigues encontrarme probablemente termines muerta, lo mejor será que no sepas nada de mí, claro si sigo viva luego de esta noche. Lo siento, de verdad lo siento Shizuru. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida y te juro…no era mi intención perderte pero no me ha quedado otra salida que cometer esta locura, es algo que no puedo posponer más tiempo, debo hacerlo ahora y te prometo que si mi corazón aún late mañana seguirá siendo por ti, te recordaré por el resto de mi vida.

-¡Nat! ¿Qué harás? – Puedo sentir la desesperación en su voz, seguramente está llorando.

-Te amo. – Son mis últimas palabras antes de colgar el auricular, al salir de la caseta una mano se posa en mi hombro intentando tranquilizarme, darme apoyo y un poco de consuelo. – Gracias Mai. – Caminamos bajo el cielo gris, como un manto de tristeza cubriendo la Tierra para acompañarme en mi dolor, no puedo evitar mi destino, es algo que tengo que hacer y aunque parece un desatino para evitarlo tendría nuevamente que nacer.

-Todo estará bien K. – Sonrío sin poder creer realmente en las palabras, suenan tan imposibles.

Eso espero Mai, eso espero. – Hemos llegado a la mansión, antes de entrar sale Nao, todo empezara en unos cuantos minutos, cuando la pólvora se encienda…nadie la podrá apagar. – Gracias por todo Mai, eres una gran maestra y espero algún día puedas montar tu propio restaurante. Nao cuida a Reito, haz que ella encuentre a alguien que no viva de matar personas, así podrá ser feliz. – Ambas asienten ligeramente con la cabeza, le doy mi arma a Mai quedándome sólo con la daga, entro a paso firme caminando hasta el despacho del que fuere mi maestro. Ni siquiera me molesto en tocar la puerta.

-K ¿has acabado ya con el trabajo? – Apenas separa la vista de sus papeles.

-No voy a hacerlo. – Mi voz resulta ser simplemente más segura de lo que pensé sería.

-¿Qué has dicho? – Su mirada se posa fijamente en la mía pero no es a él a quien temo.

-Ya lo escuchaste, ¿o acaso debo repetírtelo Shin? – Parece realmente sorprendido.

-Entonces será tu cabeza la que ruede…Natsuki. – Lo miró con una sonrisa fría en el rostro.

-¿Crees que me intimidas? Natsuki Kuga murió el mismo día en el que tú mataste a mi madre, fuiste tú quién se encargó de convertirme en quién soy ahora, no tengo nada que perder Shin, solo mi vida y después de haber matado a todas las personas que maté mi vida no tiene demasiado valor, la única cosa que podrías quitarme ya no existe porque simplemente renuncié a ella. Pero…si yo logro salir de aquí con vida te apuesto a que cada día de tu mísera vida te arrepentirás de haberme conocido, porque estoy segura de que tu esposa no sabe que aún están vivos, o dime ¿crees que no se qué Mikoto también es tu hija? – Su piel ha perdido todo color, sus pupilas están completamente dilatadas, su frente ha adquirido una capa de sudor, sus labios se han secado. – Vi en ti una debilidad, una muy pequeña cuando me diste a Reito, en tus ojos había culpa, miedo a perder a tu pequeño hijo, jamás te importó dejarlo solo porque él me dijo cuánto tiempo lloró por ti, esperando que volvieras a su lado, ellos te creen muerto y tú los ibas a traicionar, ibas a matar a tu propio hijo como si no fuera nada más que otro trabajo, podría haberle matado sin problema alguno, cobrándomelo como venganza pero hacerlo me hubiera convertido en alguien peor que tú, mi venganza no tiene porque incluirlo cuando puedo hacerte sufrir poco a poco, tú tienes una gran compañía que seguramente dedicará día y noche a encontrarme pero yo tengo toda la información que necesito, si cometo un error me acecharás de la misma forma en que me hiciste hacerlo con Haruka pero ella no tuvo el valor para delatarlos y yo…K, si lo tengo. – Parecía haber perdido el habla. – Prometo destruirte poco a poco Shin Kanzaki y si por eso me voy al mismo infierno que te quede claro que te arrastraré conmigo. – Doy media vuelta para salir de ahí pero como era de esperarse el no se quedaría sentado viéndome salir con su vida en mis manos, en menos de cinco segundos se encuentra tras de mí con una daga, con la misma con la cual asesinó a mi madre, sonrió de lado al sentirlo tan cerca, evado su primer golpe; directo al corazón, pero él ni siquiera se da cuenta de que lo he herido, un largo trazo en el cuello, suficiente para inmovilizarlo pero no lo suficientemente profundo para matarlo, he sufrido tanto por su culpa que sería demasiado bueno para él morir en sólo cuestión de segundos, un año cinco meses, un largo periodo antes de disfrutar un pedazo de gloria, una pequeña y asquerosamente diminuta cantidad de venganza. Lo observo por unos segundos, tirado en el piso, intentando respirar consiguiendo la mínima cantidad de aire apenas, recuerdo cada golpe con el látigo y mis venas se llenan de ira. – En la vida todo se paga Shin, por tres. – Tengo tiempo para probar sólo un poco más de venganza, sólo quiero una probada más de ese plato tan dulce. Desabotono lentamente su camisa dejando al descubierto su torso desnudo. – Tomaré esto prestado. – Digo tomando la daga que lleva grabado su nombre. – Está será la daga de tu fin, con la misma arma con la cual marcaste mi vida yo marcaré tu cuerpo. – Lentamente rasgo su piel dejando una línea larga, luego otra y otra más hasta llegar a formar una letra. – K, una letra que significa todo, K por mí, K de Kuga por mi madre y curiosamente K de Kanzaki, ahora jamás podrás olvidarme, porque está aquí. – Presiono la herida y sus ojos comienzan a empañarse. – Nos veremos…maestro. – Por primera vez una risa malévola sale de mi garganta, se siente tan bien hacerle eso. – Una última cosa…me advirtieron que si cometía un error al luchar contigo me costaría la vida pero a ti nadie te advirtió que si tú fallabas serías destruido.- Sin más salgo del lugar para encontrarme con Mai y Nao en la salida, ambas me miran preocupadas.

-¿Lo mataste? – Mi mirada es serena, mi rostro impasible no muestra nada de lo que sucedió.

-Mai…llama una ambulancia, lo quiero vivo porque todavía no acabo con él. – Ella asiente mientras llama al 911. – Nao, por favor haz lo que te pedí. – Ella también asiente antes de llamar a Reito. – Debo irme.

-¿Y a donde irás? – Las veo un segundo antes de contestar.

-Tengo que recoger algo antes de irme. No sé a dónde me llevará el destino pero debo hacerlo antes de que Kanzaki padre recupere el habla y mande a su tropa tras de mí. – Tomo mi motocicleta para salir del lugar y sin ver atrás emprendo el camino hacia un lugar desconocido, mi furia se evapora tan rápido como llego, mi mente se llena con un rostro, no puedo contener las lágrimas al saber que no podré verla nunca más, lo único que me logra dar un poco de consuelo es saber que a pesar de todo esto ella estará bien. He llegado a mi antigua casa, la puerta está sin llave y puedo entrar sin ningún problema, todo se encuentra exactamente igual que cuando la dejé, subo a mi habitación recordando todo, al llegar solo tomo un poco de ropa antes de salir de ahí quizá para siempre. Dejar atrás los recuerdos nuevamente no es fácil, cuando habla el corazón intentar ignorarlo es casi imposible, hacerlo resulta desgarrador para el alma dejando a su paso sólo fragmentos de lo que alguna vez fui, parece que no aprendo de mis errores, caigo vez tras vez siendo las personas que quiero mis verdugos, este día me prometo no volver a sentir ni cariño, mucho menos amor por alguien, me prometo a mi misma ni siquiera confiar en nadie porque no quiero volver a sufrir este dolor, el dolor que causan las llamas ardientes envolviendo mi alma se volvieron insoportables dejándome sólo en cenizas pero también debo convertirme en un fénix y renacer como una persona incapaz de amar ya que este sentimiento no me daña solamente a mí sino a las personas que más he querido, las pierdo lentamente, las separa de mí la muerte o debo renunciar a ellas sabiendo que mi alejamiento las lastima, no tengo otra opción si quiero protegerlas de sufrir aunque tal vez el dolor provocado por mí sea más grande que cualquier otro físico ya que me voy sin dar explicación dejando un vacío en su corazón.


Marcedhampir777: Ese era el punto, causar la expectativa de la muerte de Shizuru dando un giro drástico pero no por eso haciendole a Natsuki la decisión más fácil.

jessi: No te preocupes aún habrá mucho más ShizNat.

Amane-chann: Siento tardar tanto pero ahora que estoy de vacaciones espero poder actualizar más rápido, a veces debo cortar las escenas porque en algún momento cambiaré la forma de narrar y haré algunos flash back para explicar lo sucedido en esos cortes.

Natshiro: Espero que este capitulo tambien te guste. ^^

Natsuki K. de Fujino: Creo que nadie se lo esperaba, creo que al principio ni siquiera yo simplemente la historia a tomado un rumbo diferente al que había planeado pero no puedo negar que el resultado es totalmente de mi agrado.

naginat: Si tal vez el grito de Haruka se hubiera escuchado por eso no lo hizo xD Gracias por comentar y espero no haberte decepcionado ya que aunque no torturo a Reito si a su padre.

Ian.23: Tengo que matar a muchos a los cuales lamentablemente no puedo darles un lugar demasiado relevante y es por eso que ayudan a Nat en su progreso. A Tate ya lo mate aunque no de una forma dolorosa U_U lo siento. Amo a K, su personalidad es igual a mí hasta cierto punto y todo lo que hace me gustaría hacerlo ^^

Izanagi87: Me alegra haber cumplido con tus expectativas ^^ amo a K y esa parte me resultó divertida, la leí varias veces y me sigue divirtiendo, escribir esta historia me fascina porque en partes es demasiado tenso el ambiente y a veces intento aligerarla con escenas como esa.

Vianka: Habrá drama y más drama el final aún no lo tengo porque está historia se fue por donde se le dio la gana xD Pero intentaré no hacerlo trágico.


SI TE HA GUSTADO ESTE CAP PPOR FAVOR DEJAME UN RR ^^

"Porque sólo el color de tus ojos puede enseñarme que el rojo no sólo es el color del infierno".