Despues de un tiempo he vuelto con un nuevo capitulo de esta historia. Advierto que a partir de ahora el narrador cambia a tercera persona por lo cual podrán observar ciertas cosas que sucedieron durante el encierro de K, de esta manera no se limitará la visión a los ojos de K. Bien, eso es todo disfruten la lectura.


Marzo 1, 2002.

El aire comienza a entibiar en las calles de Japón y una bella joven de cabellos azules camina sin un rumbo fijo sin embargo sabe perfectamente lo que tiene que hacer, tiene la suficiente información para acabar con Shin Kanzaki pero debe actuar con sumo cuidado si no quiere acabar en una tumba, una triste sonrisa se forma en su rostro al recordar a la chica que le lleno de vida durante algunas semanas, a la persona que amó y ya no tiene miedo a decirlo, tal vez sea extraño que se siente enamorada de alguien de su mismo género pero ella no se enamoró de su físico, por lo menos no al principio, sino de la forma en que era tratada, fue la primera persona en mucho tiempo en tratarla completamente como una persona normal, la hizo alejarse de su cruel realidad mostrándole un cielo al cual nunca debió haber entrado pues por su culpa había lastimado al ángel más bello de ese firmamento. Piensa demasiado en esa voz, en esos ojos, le cuesta trabajo concentrarse en su objetivo, puede pasar horas divagando sobre su pasado y al final sólo consigue terminar con un terrible dolor de cabeza, después de tanto tiempo ha conseguido un poco de libertad, ha vuelto a ser Natsuki Kuga, le sorprende que nadie la haya buscado, que a nadie le haya importado en lo más mínimo su desaparición de la faz de la Tierra pero han pasado casi dos años desde ese momento, la policía la dio por muerta al pasar de los días al no encontrarla, sus amigos al escuchar eso en la televisión simplemente salieron adelante dejándola olvidada en lo más profundo de su memoria, los cárteles que meses antes estaban en cada poste ahora estaban en el basurero, siendo la comida de las ratas, ella se mantuvo entre las cuatro paredes de una prisión que le mantenía viva aunque cada minuto de su cautiverio deseara la muerte más que otra cosa excepto la venganza, cada hora se convertía en una eternidad mientras en el exterior poco a poco era olvidada por las personas que alguna vez la conocieron, no dudaba que si la veían nuevamente, la reconocieran y por eso mismo había decidido alejarse lo más posible de sus recuerdos pero sin exceder el límite para llevar a cabo su plan, la primera parte era encontrar un medio para sostenerse puesto que el poco dinero que tenía se había agotado en el pago de un lugar donde dormir principalmente hoteles de mala muerte por decirlo de alguna manera y en su alimentación, no podía negar que extrañaba las comidas de Mai pero debía conformarse con lo poco que podía costear. Aquí es donde entraba la fase uno para destruir a la compañía Kanzaki, Natsuki sabía la contraseña que el banco le pedía para realizar transacciones en la cuenta del pelinegro, manejaba demasiado dinero como para tratarlo físicamente, todos los pagos tenían que ser por medio del banco pero ella no podía arriesgarse a ser vigilada por los movimientos bancarios que hiciera por medio de la tarjeta que se le había proporcionado por eso al dejar aquel lugar retiró todo lo que tenía y desechó el plástico, después de todo no era necesario conservarla.

Su ligera caminata la llevó hasta un cabina telefónica, era momento para comenzar a destruir a Shin, marcó el número que le contactaría con el banco, al segundo timbre le recibió la contestadora.

-"Usted ha llamado al banco de Japón, a continuación se le darán las opciones disponibles, si quiere aclaraciones sobre el uso de nuestras tarjetas, marque uno. Si desea información sobre sus últimas transacciones marque dos. Si quiere realizar una transferencia marque tres. Si quiere adquirir nuestro seguro de vida marque cuatro. Si quiere realizar un retiro marque cinco. Para alguna otra consulta permanezca en la línea". – La ojiverde marcó el número cuatro.

-Buenas tardes, mi nombre es Shota ¿en qué puedo servirle?

-Es sobre mi padre, el está a punto de morir y quiere dejarle todo a mi hermana para después cancelar todas sus cuentas pero él no desea una transferencia sino que ella retire todo en efectivo.

-Claro, ¿puede darme la contraseña de la cuenta de su padre? – Natsuki sonrió ante la ingenuidad del pobre chico que la atendía al mismo tiempo que recordaba todas esas horas frente a un teléfono como ese intentando descubrir la combinación correcta de números a través de los sonidos que ella recordaba, hasta que luego de varios días consiguió descifrar las tres contraseñas de las diferentes cuentas más una cuarta que aquel último día había visto escrita en un papel cualquiera sobre el escritorio.

-Por supuesto, él tiene cuatro cuentas primero está la clásica la cual tiene el código 9487. – Escuchó como el joven tecleaba los números para después soltar un pequeño grito de sorpresa al hallar una suma impresionantemente grande guardada en esa cuenta.

-¿A nombre de quién irán los cheques? – Nat sabía que tendría que arriesgarse al ir por ellos pero estaba preparada, la mayor parte de sus ahorros los había gastado en identificaciones falsas y un celular que le serviría en unas pocas horas. La primera identificación estaba en su mano.

-Nat Kanzaki. – Una sonrisa torcida se plantó en su rostro.

-¿Ha dicho que su padre tiene tres cuentas más? ¿Puede darme las contraseñas?

-Claro. 0894, 6361 y 1508. – Los dedos rápidos se escuchaban en el teclado acompañados de pequeñas expresiones de sorpresa al ver cantidades similares a la primera, se escucha quedamente el sonido de la pluma mientras traza letras en el cheque. Unos cuantos segundos de silencio mientras la morena supone el pobre chico contempla el dinero que nunca en su vida podrá tener, pronto estará en sus manos el principio del fin para Shin. La oscuridad se ha vuelto sumamente densa alrededor de Natsuki quien sin tener la pequeña fuente de luz y vida que era Shizuru comienza a perderse totalmente en la venganza, un plato dulce que esconde el veneno más letal, ha renunciado a lo que le hacía feliz por conseguir ese plato, le echa la culpa a Shin Kanzaki cuando es ella la que realmente ha renunciado a su amor, pudo evitar cometer el asesinato de Reito y a la vez proteger a la castaña, tenía que haber huido a su lado y empezar una nueva vida donde nadie la conociera sin embargo eso significaría dejar libre al hombre que le arrebató a su familia aunque esto significara que gracias a él conoció al que tal vez fuese el amor de su vida. – Recuerde cancelar todas las tarjetas en el momento de vaciarlas, no queremos que entre ninguna inversión más.

-De acuerdo. Dígale a su hermana que hoy en la tarde puede recoger el dinero y que no olvide traer una identificación. – Natsuki salió de la cabina para ir inmediatamente por su "último sueldo", subió a su motocicleta ya que el camino no le llevaba ni media hora, quizá podría almorzar algo por ahí.

Mientras tanto una cabellera castaña deambulaba por la ciudad junto a Reito y su novia Nao, estaban en una ciudad diferente para evitar correr peligro, todo esto estaba relacionado con Nat, no podía sacársela de la mente por más que lo intentara, cada motocicleta negra que veía a su paso parecía ser idéntica a la de esa chica de ojos verdes pero sus ilusiones se esfumaban cuando un caballero se ponía el casco y subía para irse a toda velocidad hasta perderse en el horizonte, igual de rápido desaparecían sus esperanzas de volverla a ver, cuando recordaba ese último abrazo envuelto en el mareo de su amada para después verle partir acompañada de otra persona que no era ella no podía evitar que su máscara falsa, la que siempre mantenía la compostura frente a los demás y no dejaba que los sentimientos reales salieran a flote, se desmoronaba en cuestión de segundos dejando brotar las lágrimas del corazón, sangre del alma. La pelirroja no podía evitar sentir pena por ella, al pelinegro poco le importaba el dolor de la que fuera su amiga, a momentos se regodeaba con las palabras "te lo dije" y de forma extraña Julliet la protegía de los insistentes ataques. Shizuru parecía distante todo el tiempo pensando en si la peliazul estaría viva aún, en esa llamada le dejo ver que había una posibilidad de no seguir viva luego de veinticuatro horas y eso llenaba más de angustia a la castaña, ¿qué era lo que escondía? ¿Era tan grave que no podía decírselo? Aunque ella no había sido del todo sincera, también guardaba un secreto que jamás le confesó a su amada pero su secreto no ponía en riesgo la vida de alguien más y si lo hacía sería únicamente la suya. Inclusive en ese momento mientras caminaba bajo el sol abrazador sentía un frío incesante, un hueco en el lugar donde se encontraba su corazón, deseo con toda su alma encontrar a Nat a la vez que su corazón pedía a gritos la venganza de quien hubiese osado lastimar a la ojiverde y la hubiese separado de ella sin saber que ese ser era el objeto de venganza de su amada y padre del que alguna vez fuera su mejor amigo. Si acabar con él o ella significaría poder estar en paz con aquella chica que gustaba de la lencería fina entonces buscaría por todos los medios posibles como acabar con él, buscaría la manera de recuperar al amor de su vida. Con esa nueva idea en la cabeza dejo las lágrimas a un lado para convertirse en alguien que nadie había visto, decidida como nunca convirtiéndose así en una femme fatale. Vio al frente con una nueva perspectiva encontrándose en su camino una motocicleta negra junto a una cabina telefónica pero no le prestó demasiada atención pues era un juego cruel de su imaginación sin embargo nunca posó su mirada en la chica peliazul que hablaba entretenida dentro del cubículo pues se habría dado cuenta que estaban más cerca de lo que pensaban.

Cuando Natsuki estacionó su motocicleta frente al banco y se despojó del casco la oscuridad nubló su mente dándole salida libre al demonio dentro de ella al cual le puso el nombre de K, porque eso era, un demonio al cual no le importaba matar para ganarse la vida, un ser maligno que no lo pensaba dos segundos antes de cometer actos crueles, al contrario disfrutaba plenamente de ellos pero Nat intentaba controlarla y muchas veces lo conseguía pero Nat había desaparecido hace unos días y eso le daba la ventaja sobre cualquier pensamiento contrario a la voluntad de la venganza, ahí estaba con paso firme entrando al banco, atrayendo las miradas de los hombres, no pudo evitar sonreír al recordar aquella vez cuando por primera vez conoció la mansión que sería la fábrica de K, si alguno de esos hombres obesos y peludos se decidiera a ponerle una mano encima no dudaría un segundo antes de romperles la cara después de todo ella sólo se estaba defendiendo, llegó hasta la ventanilla donde se encontraba un chico nervioso de nombre Shota, el mismo que le atendió por teléfono, le sonrió de la manera más dulce que pudo pero siendo K fue suficiente para atemorizar al pobre hombre que tragó saliva audiblemente.

-Bu…buenas tardes. ¿En qué puedo servirle? – K se recargó ligeramente sobre el mostrador para acercarse un poco más al chico, lentamente introdujo su mano en la bolsa de la gabardina negra que llevaba, todos la observaron intuyendo que sacaría un arma o algo parecido, la gente se pegó a las paredes y un par de policías se acomodaron tras de ella con las armas apuntándole fijamente.

-¡Ponga las manos arriba! – K se rió, ¿tanto miedo causaba su sola presencia? – De forma pausada sacó la mano del bolsillo ya con la credencial que la identificaba como Nat Kanzaki en ella.

-¿He hecho algo malo oficial? – Su voz era totalmente irónica, burlándose completamente de la autoridad, luego con una sonrisa malvada bajo las manos. – Sólo vengo a recoger un retiro y si no me equivoco eso no es un delito, así que por favor bajen sus armas si no quieren que sus superiores sepan que ustedes par de idiotas, han apuntado a un civil solamente porque iba a recoger su dinero. – Ambos policías bajaron inmediatamente sus armas pidiéndole una disculpa, los demás civiles se relajaron un poco pero seguían viéndola de reojo intimidados por su presencia. – Mi nombre es Nat Kanzaki ya sabes porque vengo.

-Claro. – El chico parece sorprendido ante la ruda belleza que se encuentra frente a él y que se hará poseedora de varios millones de yenes, ¿qué más pudiera un hombre pedir? Con carácter, hermosa y millonaria pero sabe que no está al alcance de él y para ser sinceros no está al alcance de ningún mortal sólo de un ángel que quizá nunca vuelva a ver porque están tan cerca per a la vez tan lejos, siguen en la misma ciudad pero ninguna lo sabe, la mente de Shizuru le ha jugado tantas malas pasadas que ya no sabe si lo que ve es real o un juego más mientras que K aunque la vea se alejará lo más posible para no lastimarla. Pasan solamente unos cuantos segundos cuando la peliazul ya sale del edificio con varias bolsas repletas de dinero, las acomoda en el compartimiento que le ha agregado a su motocicleta y en unos cuantos minutos más recoge sus cosas del hotel "de paso", es hora de buscar un departamento que aunque sea modesto debe ser mejor que el basurero donde se quedaba, un lugar que sea seguro y que muy pocas personas conozcan para así evitar los inconvenientes que tarde o temprano llegarán, eso es seguro pero por lo menos tiene, quizá, un par de meses más antes de que la descubran y cuando lo hagan ya será demasiado tarde para salvar lo que quede, si aún lo hace, de Shin Kanzaki y su compañía de asesinos a sueldo.

El lugar donde vive Shizuru y compañía es un edificio bastante modesto, no es que el dinero sea un problema puesto que el padre de la castaña y la madre del moreno tienen bastante dinero como para hospedarlos en hoteles de lujo durante toda su vida si ellos quisieran pero alguien desea matarlos y lo último que deben hacer es llamar la atención, así que rentaron dos apartamentos donde podrán vivir cómodamente el tiempo que sea necesario, los padres de ambos no les acompañan puesto que no pueden abandonar sus respectivos trabajos y ellos están de vacaciones de la institución académica a donde asisten porque sí, toda la vida ambos han asistido a las mismas escuelas, incluso ahora que están en nivel superior. El pelinegro y nao viven en el mismo apartamento mientras que ella vive un piso abajo, estar sola le permite planear detalladamente su estrategia, se sienta cada noche a inventar un plan para conseguir un poco de información que le acerque a su objetivo, se ha obsesionado con una venganza que no le pertenece.

Marzo 11, 2002.

Son aproximadamente las dos de la mañana y la peliazul se encuentra aún en las calles, debe hacer una llamada que detonará todo y cuando eso suceda ya nada ni nadie podrá detenerla, tiene un celular en sus manos, hay un número ya tecleado que solamente espera la pulsación de un botón, la ojiverde solamente observa la pantalla durante unos segundos más, segundos que se convierten en minutos y poco a poco se transforman en horas, así llegan las cinco de la mañana, por fin se decide a pulsar esa último botón, suena dos veces y nadie contesta, al tercero el teléfono se descuelga, un instante de silencio.

-Kanzaki. – Toda la preocupación que rondaba en la mente de la peliazul desaparece, K se adueña nuevamente de ella al escuchar esa voz tan fría pero con un dejo de desesperación en la voz.

-Hola Shin, ¿me recuerdas? Porque yo a ti sí. – La sonrisa se ha plantado en su cara.

-Natsuki. – Por su tono el hombre ha enfurecido. – Pagarás muy caro el haberme mandado al hospital, me han mantuvieron en cuidados intensivos dos semanas y una más en observación, ciento veinte puntadas atravesaron mi torso, no pude hablar en días. Te juró que cuando averigüe en donde te encuentras te haré sufrir tanto que me suplicarás que te mate. – La chica ríe realmente divertida.

-Ya no soy Natsuki, Shin, mi nombre es K, si no puedes recordarlo ve tu torso donde encontrarás la respuesta. Así que estuviste en el hospital tres semanas, alégrate de estar vivo aún así podrás apreciar mejor todo el proceso hasta tu fin donde serás destruido lentamente. Serás tú quien pague cada herida que sufrió mi cuerpo, cada gota de sudor que perló mi frente durante los entrenamientos, cada gota de mi sangre que tocó el frío y sucio suelo de aquel cuarto donde me azotaste hasta hastiarte, pagarás cada día que pase encerrada en ese sitio. De hecho ya has empezado a hacerlo pero créeme que ni siquiera todo tu dinero salda tu cuenta, aunque hayas vendido tu alma…yo la tomaré primero. Espero que cuando llegue por ti, tus mejores hombres sigan contigo ahora que ya no tienes como pagarles, ni siquiera podrás mantenerte vivo por mucho tiempo sin ingresos, te tengo vigilado Kanzaki, en el momento en que pongas un pie fuera de tu propia prisión serás acribillado, la mansión es el único lugar seguro para ti…por ahora. – Antes de recibir cualquier respuesta colgó el celular y lo depositó en un basurero cercano luego de quitarle la memoria de aplastarla con un fuerte pisotón, caminó lentamente hacia su departamento, comenzaba a subir las escaleras que le llevarían al tercer piso cuando bajando se topó con una cabellera anaranjada y ojos violeta, ambas sonrieron al encontrarse, no podían hacer nada más que mantener el contacto visual, en esa situación estaban, Mai dos escalones arriba de K cuando una chica de cabellos escarlatas llego hasta quedar a la misma altura que la de ojos violetas, la sonrisa de las tres auguraba algo nada bueno.

-K ¿qué haces aquí? – La pelirroja la veía claramente sorprendida pero no por eso la sonrisa dejaba su rostro, tenía que advertirle sobre el peligro que corría estando en el mismo edificio que Shizuru.

-Pues aquí viviré por un tiempo Julliet. – La motociclista se hizo paso entre las otras dos jóvenes para seguir su camino hacia el que fuera su departamento siendo seguida por las otras dos.

-¡Es muy peligroso! – A pesar de que esa fue una exclamación fue en un tono demasiado bajo, cosa que sorprendió a K pero una vez más no lo demostró, giró la llave en la cerradura y las tres entraron.

-Nao, vine a este edificio porque sería el último lugar en el que Shin creería que estoy. – Cuando rentó el apartamento sabía que estaba amueblado como todos los del edificio, cosa que le agradó, así ya no tenía que gastar en muebles y esta era una razón por la cual las otras dos chicas habían decidió alojarse ahí también.

-No me refería precisamente a que te encontrara Kanzaki sino más bien…cierta persona que dejaste con el alma en un hilo pensando si estarás aún viva y que ahora te ve hasta debajo de las piedras…

-Shizuru. – Natsuki no terminaba de entender en donde encajaba la castaña en todo esto.

-…Y que está alojada en el departamento que está justo enfrente de este. – Bien, ahora lo entendía todo. Sus ojos se abrieron con total sorpresa pero debió de imaginárselo al ver a la pelirroja en el mismo edificio, jamás dejaría a Reito solo y este último por más que le costara decirlo, no dejaría a la ojirubí sola.

-¿Qué? – Necesitaba escucharlo de nuevo, saber que la belleza que había conocido en un accidente bochornoso, aquella joven que alteraba su respiración cuando la veía tan fijamente que sentía como si pudiese leerle el pensamiento, su Shizuru estaba tan cerca de ella. Los latidos de su corazón se hicieron fuertes, le golpeaban el pecho con tanta fuerza que le hacían doler. Seguía enamorada y no podía ocultarlo pero le dolía esa cercanía inquietante, Nat volvía más fuerte que nunca he intentaba guardar a K en el lugar más profundo de su alma para poder cruzar los metros que le separaban, pedirle perdón por haberle asustado de esa forma y besarla, desde ese día en el parque su cuerpo entero había reclamado la cercanía de la castaña, ansiaba poder disfrutar aunque fuera unos segundos de su calor, escuchar su voz por un instante aunque las palabras que salieran de su boca fueran hirientes y de desprecio. K por su parte luchaba para vencer a la única fuerza que podría mandarle de nuevo a las profundidades, la había lastimado para protegerla y no podía tirar todo eso por la borda, no podía permitirse dejarse llevar por el impulso, ella había escogido la venganza en vez del amor, ahora debía afrontar las consecuencias de sus actos.

-Vamos K, ya me escuchaste. – La lucha seguía en su interior. – Así que si vas a hacer algo debes andarte con cuidado, utiliza bien tus habilidades para no ser descubierta. Ella no te dejará en paz hasta que sepa la verdad y a menos que quieras ir a prisión debes tener cuidado extremo.

-Ahora será mejor que nos vayamos. – Tanto Mai como Nao se salir del departamento de Natsuki.

-Esperen. –Ambas la miraron un poco intrigadas. – Quiero darles las gracias por ayudarme a salir de ahí con vida, a proteger a Shizuru. Sé que les quite la entrada de dinero a ambas y quiero compensarlas. – Tomó dos bolsas deportivas donde tenía el dinero y lanzó una a cada una de las chicas que se encontraban frente a ella. Mai fue la primera en abrirla y al encontrarse tal cantidad de dinero abrió los ojos desmesuradamente, observó a Nat quien le sonreía tranquilamente.

-Esto es demasiado.

-Quizá te alcance para abrir tu propio negocio de comida y me invitas a comer. – Las dos se rieron, después de toda la tragedia podían reírse "tranquilamente". - ¿Qué harás tú Nao?

-No lo sé. – Se encogió de hombros para finalmente salir cuidadosamente para no llamar la atención de cierta castaña que probablemente dormía al otro lado de la puerta de enfrente.

Marzo 20, 2002.

El silencio en abrumador en dos de los departamentos de aquel viejo edificio, no están vacíos pero sus respectivas dueñas están sumidas en un sosiego, separadas por varios metros, por dos puertas y dos paredes sin embargo ambas se encuentran sentadas a la mesa, con la luz de una pequeña lámpara iluminándoles, con la mirada al frente en un punto fijo de la pared, si las barreras que les separan se desvanecieran dejándolas frente a frente se encontrarían viéndose directamente a los ojos, pareciese como si sus almas les dijeran a gritos que enfrente estaba la persona que más anhelaban ver. Shizuru estaba terminando de acomodar su plan para conseguir información sobre Nat y así saber el secreto de la peliazul, mientras tanto la ojiverde había ya acabado de planear el siguiente paso de su venganza. Actuaría cuando el reloj marcara las doce, el mediodía sería la hora de llevar a cabo ese plan. Al mismo tiempo se levantaron de la mesa para irse a la cama después de todo al día siguiente empezarían con un nuevo proyecto.

Marzo 21, 2002.

Vigilando la puerta desde muy temprano se encuentra la ojiverde, cuidadosa de la existencia de peligro que significaría encontrarse con la castaña, ha estado atenta durante hora a cualquier sonido que provenga del otro lado de la puerta, faltan pocos minutos para que el reloj marque el medio día, los pasos de Shizuru se escuchan unos cuantos metros alejados de la puerta, no parece que haya peligro alguno así que cuando llega la hora sale rápidamente pero cuando ya se encuentra en el proceso de cerrar la puerta a sus espaldas se abre otra, había planeado que si eso llegara a suceder debería actuar con la cabeza fría e introducirse nuevamente a su habitación pero al escuchar ese sonido se ha quedado congelada con la mano aún en la perilla, los latidos de su corazón corren acelerados bombeando la sangre necesaria a sus pulmones para que pueda respirar pero un nudo se forma en su garganta impidiéndole hacerlo fácilmente, jadea un poco pero el aire sigue reacio a querer darle vida, su vista se nubla un poco y está a punto de desmayarse, la chica detrás suyo parece inmersa en su propio mundo y no la toma en cuenta, se dirige con brío hasta las escaleras, es entonces cuando todo parece haber vuelto a la calma, el aire parece haber regresado y ahora puede respirar con normalidad, cierra la puerta de golpe sin notar que aquella chica de ojos escarlata no ha bajado sino que ha dado media vuelta y la observa fijamente con una extraña mueca en el fino rostro, parece estar sorprendida de verla ahí pero a la vez triste de saber que la peliazul no ha tenido el valor para cruzar aquella puerta y explicarle todo lo que ella no entendía, confundida y furiosa, dolida y feliz. Un gran tornado de emociones albergaba su interior buscando una salida pero ¿Cuál era la correcta? Dejarse llevar por la felicidad y correr a los brazos de la chica que amaba, por el enojo; gritarle en medio del pasillo todas las preguntas que no tenían una respuesta para luego cegada por la impotencia cayera de rodillas al frío suelo con las amargas lágrimas rodando en su rostro, tal vez debía aparentar no haberla visto, salir del edificio corriendo mientras intentaba no dejar los restos de su corazón regados por la acera para que luego todos los peatones terminaran de despedazarlo. Su corazón pedía a gritos una explicación, merecía una. Con pasos lentos se aproximó tocando el hombro de Nat quien se asombró al girar y dar la vuelta para encontrarse con esos ojos que ahora parecían lanzar llamas, que en tan sólo un par de segundos la habían hecho sentir en el calor del infierno, su boca se secó haciendo que no pudiera articular palabra alguna, un ligero ardor invadió una de sus majillas al recibir una bofetada por parte de la castaña. No le dolió el golpe, no le dolió saber que era ella quien se la había propinado, le dolía saber el dolor que albergaba a la otra.

-Shizuru. – Fue un ligero susurro, bastante audible para los oídos de la ojirubí.

-¿Por qué no puedes decirme lo que te sucede? ¿Acaso no te he demostrado que puedes confiar en mí? ¿No significo nada para ti? Porque déjame te digo una cosa Nat, por si no lo recuerdas perdí a mi mejor amigo por ti, hiciste el acto más vil que podrías haber hecho, hiciste que me enamorara de ti para luego irte sin darme más explicación, hiciste que me preocupara por ti diciéndome que tal vez no vivirías pero ¡aquí estás! ¿No pudiste llamarme para decirme siquiera que estabas viva? ¡He estado buscándote por todos los lugares donde he pasado! – Las lágrimas salían incontrolablemente del rostro de la castaña. – He intentado encontrarte en cada chica que veo, arriba de cada motocicleta que se atraviesa en mi camino. Pero claro a ti no te importa que yo te ame como jamás imaginé poder amar a alguien, lo ocupaste para lastimarme.

-Lo siento. – La peliazul tenía la vista baja. – Enamorarme de ti no estaba en mis planes, fue un error.

-¿Todo lo planeas? – La tristeza lentamente dejaba ver la cara de la ira.

-Debe ser así, cuando perdí el control tuve que alejarme de todo, lamento que por una confusión hayas salido tan lastimada pero debes entender que jamás imaginé que pudieses enamorarte de mí.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Shizuru…- Le costaba decir aquellas palabras llenas de hipocresía que le lastimaban también a ella. – la verdad cuando te enamoraste de mí yo no pude hacer nada más que quedarme a tu lado puesto que yo no sentía nada por ti. – El rostro de la joven de la alta sociedad se desencajó completamente. – Fingí por mucho tiempo pero me harté de mentirme, de engañarte y es que la verdad…-las palabras se rehusaban a hacerla perder todo lo que le hacía feliz, esto es lo que no quería hacer, no quería que Shizuru la odiara. – La verdad yo no te amo. – Lo había dicho a pesar de que su corazón se había roto en miles de pedazos al igual que el de la castaña. Si no quería verla muerta tenía que hacer que la odiara por más que eso le pesara por más que su cuerpo le pidiera incinerarse en las llamas de aquel amor prohibido. – No soy una buena persona, lo sé. Así que aléjate de mí, te he mentido muchas más veces pero lo que te diré a continuación no es una mentira más y quiero que escuches atentamente Fujino. No quiero volver a verte. – A paso veloz se alejó del lugar, las escaleras llegaron a su fin en cuestión de segundos, al salir el aire frío y las gotas de lluvia azotaron con violencia su rostro, probablemente la castaña estaría llorando intentando calmar su dolor, se mantendría en el calor de su apartamento o de su cama mientras veía montones de nubes grises pero sin escuchar nada más que los gritos de dolor de su alma al desgarrarse una y otra vez pero ella estaba sufriendo bajo una inmensa tormenta, caminaba por las calles vacías, la opción de ir a la mansión y entregarse por voluntad propia a Shin era demasiado tentadora sin embargo no había lastimado al ser que más quería para terminar entregándose tan fácilmente así que pronto desechó ese pensamiento, caminó durante largas horas hasta llegar a aquel acantilado donde Mai le mostró su amistad real por primera vez, recordó sus palabras y sus ojos se llenaron de dolor, mostraban el vacio en su corazón. El grito más desgarrador salió de su garganta pero nadie pudo escucharlo porque nadie paseaba por la playa en medio de una tormenta además de que el sonido de las olas furibundas colisionando con la roca y los rayos solemnes impedían que cualquier otro sonido fuera audible comparado con su grandeza.

-Vamos Nat, eso fue lo mejor para ambas. – La mano de Nao se posó suavemente sobre su hombro.

-Lo sé. He muerto en vida Nao, ella era la única persona que me hacía sentir como un ser humano y tuve que convertirme en su verdugo, imagina que Reito está en el lugar de Shizuru y tú en el mío. ¿Qué sentirías? A pesar de saber que con eso le salvas la vida nunca podrás perdonarte el haberle hecho daño. Jamás dejarás de sentirte miserable por lastimar a la persona que intentas proteger, inclusive puedes protegerla de la muerte pero ¿quién la protege del daño que tú puedas hacerle?


jessi: si es triste que se alejen así y ahora más pero prometo que valdrá la pena tanto drama aunque todavía le queda cuerda al drama xD Gracias por comentar, espero que hayas disfrutado este capitulo también.

Marcedhampir777: También me hubiese gustado dejarlo como un vegetal pero de esa forma no puede sufrir tanto como quiero hacerlo sufrir. Tomé tu idea de las piedras me ha parecido buena, espero que no te moleste. Creo que ahora sabes de quien sacó el dinero para mantenerse xD Me alegra que te guste mi manera de escribir...en ambas historias, te agradezco que te tomes el tiempo de leer mis locas historias.

Natsuki K. de Fujino: Si, podemos decir que así nace nuevamente la princesa del hielo sólo que ella está consciente de que una persona en el mundo puede derretir su barrera helada con una simple mirada.¿Un lindo shock? Si lo es pero ahora nadie sabe que le espera a nuestra adorada parejita excepto yo...claro. xD espero no decepcioanrte con esta historia por tener tanto drama. ^^

Zaii-chan: El tiempo de esa separación es indefinido aún pero intentaré no hacerlo en extremo grande, ya fue suficiente con el tiempo que pasaron en conocerse. Gracias por leer.

utau-mizuki: Debo admitir que al princiìo ese objetivo iba a ser Shizuru pero sería demasiado predecible así que decidí hacerlo un poco más original aparte de que esta historia se ha vuelto necia xD y no quiere seguir mis ideas originales sino que termino cambiandolas a la hora de escribir. Gracias por pasarte y espero te siga gustando. Sobre tu frase, lleva mucha razón aunque en este caso no fue un amor correspondido por los motivos equivocados sino más bien correspondido en el momento equivocado.

Vianka: Alejarse de la persona que uno ama es lo más dificil que podemos hacer aunque ese, ironicamente, pueda ser el mas grande acto de amor aunque eso no significa que no duela el alejamiento. Pero todo esto tiene una razon de ser, espero que ninguno de ustedes se lo imagine.

Ian.23: Cualquier ser humano sobre la Tierra debería odiar a Tate aunque yo lo odio por un motivo no muy normal que no puedo decir a menos de que quiera ser linchada por los fans del ShizNat xD Pobres chicas lo sé pero de verdad valdrá la pena si mi historia les sigue gustando. ^^

seelechan: Me alegra que te haya gustado, esta historia está basada en un genero que de un tiempo aca he sabido apreciar y como no hay demasiadas historias que tengan un ambiente de asesinos me he aventurado a escribir esto como mi primer ShizNat. Gracias por leer.


HASTA AQUI ESTE CAPITULO DE...OJOS DE RUBI (LA MIRADA DE UNA ASESINA) XD GRACIAS A TODOS POR LEER Y SI OS A GUSTADO FAVOR DE DEJAR UN RR XD

"Porque sólo el color de tus ojos puede enseñarme que el rojo no sólo es el color del infierno".