Hey¡ Hola a todos pues como ven y sus ojos no les engañan he traído lo que realmente es el último cap. Muchos de ustedes tras de mí pero veo que ninguno recuerda lo que dije en capitulos iniciales. En esta historia NADA ES LO QUE PARECE.

Bien sin más que decir por el momento, disfruten la historia.


Marzo 28, 2002.

Hora: 02:03

Es una noche fría pero Natsuki no lo siente con tanta intensidad, su corazón ahora está más frío que el mar frente a ella rompiendo violento contra las rocas, su corazón comienza a cubrirse con una espesa capa de hielo por no tener el calor de esa mirada rubí, de saber que nunca podrá volver a darle un poco de ese calor, había sido un día extraño desde el momento en que salió el Sol hasta que el cielo se llenó de estrellas, ahora ni siquiera la luna por más brillante que estuviese tenía la suficiente luz para alumbrar su camino, odiaba haber sido tan cruel frente a Shizuru sin embargo al mismo tiempo se sentía miserable, se dejó llevar por los sentimientos incorrectos y ahora sufriría por toda la eternidad pues perdió lo que más amaba quizá para siempre. La brisa marina que desordenaba suavemente su melena azulada intentaba llevarse a su paso todos esos sentimientos encontrados sin tener mucho éxito, en sus manos sujetaba firmemente una carpeta, una que contenía la información de la castaña, sus intenciones eran lanzarla lejos, dejarla caer al mar pero eso sería despedirse de todo lo material que pudiera recordársela, al hacerlo todo se convertiría en un sueño, su mente jugaría contra ella y jamás sabría si todo fue verdad o mentira. La información quemaba sus manos pues fue esta lo que le hizo tomar una decisión tan crucial sin pensarlo más de una vez. Cuando por fin iba a hacerlo a sus pies cayó un página, una hoja que ella no había visto antes al llenarse de furia luego de ver el disco, ese CD que le mostró una verdad dolorosa que lo cambió todo.

FLASH BACK

Con el pequeño Dhuran detrás de ella avanzó hasta la sala de estar donde había un computador, insertó el disco para poder ver su contenido, era una grabación donde se mostraba a la castaña con el uniforme policiaco. A pesar de ser consciente del riesgo no le importó demasiado de inicio que la ojirubí fuera policía pues confiaba en ella. Shizuru se encontraba en una sala de interrogatorio perteneciente a la policía.

-¿Cuál es su nombre? – Una voz profunda y masculina era quién había formulado la pregunta.

-Fujino Shizuru, graduada de la Academia de Policías de Japón con el número de placa 110894 – CVL, a sus órdenes señor. – Mostraba un rostro de total calma pero Natsuki la conocía bastante bien si se toma en cuenta que realmente se conocen de hace muy poco tiempo, la peliazul sabe que la otra está nerviosa.

-Fujino – san, como recién graduada de la APJ como la mejor estudiante de su edad en varias generaciones se ha decidido otorgarle el privilegio de elegir su primera misión, debe saber que esto será la más difícil decisión que va a tener que tomar en muchos años, por eso son pocos los alumnos graduados a los que se les puede conceder algo así, confiamos en sus habilidades para llevar exitosamente una misión de alto riesgo, después de considerarlo por mucho tiempo sus superiores hemos optado por estas tres alternativas: como número uno el tráfico de drogas impulsado por uno de los hombres más peligrosos del país. Número dos: agentes corruptos activos trabajando en conjunto con criminales potenciales y como tercera y última opción tiene la red de asesinos a sueldo más grande del país. Como puede observar escoger alguna de estas no es nada fácil pero repito, confiamos en su buen criterio y le deseamos la mayor de las suertes. Tendrá solamente una semana para tomar su decisión, hasta ese entonces nos veremos Fujino – san. – La cinta se corta por unos segundos pero el rostro de la morena se descompone un poco al intuir por donde va todo eso.

-¿Ya ha elegido usted su misión agente Fujino? – Luego de la previa identificación de Shizuru comienza una nueva serie de preguntas, en la mirada rubí ya no se aprecia nerviosismo, ahora hay seguridad y decisión.

-Sí señor. Lo he hecho ya. – Contestó con una voz que transmitía lo mismo que sus ojos.

-Bien, diga cual es y por qué la ha elegido además de describir a detalle su plan para llevar a cabo exitosamente dicha misión. – La castaña asintió ligeramente con la cabeza antes de comenzar a hablar.

-Me he decidido por la tercera opción, la compañía de asesinos será mi primera misión porque ya contamos con un servicio especial contra el narcotráfico sin embargo la policía ha estado tres años buscando indicios sobre el paradero de dicha red de asesinos sin obtener ningún resultado favorable, solamente pistas falsas que nos han hecho perder el tiempo, se han montado varios operativos fallando uno tras otro, desde que el coronel Fujino ha tomado el cargo de jefe no se han escatimado esfuerzos para encontrarla pero lamentablemente aún no conseguimos nada. Así que quiero participar en uno para cerciorarme de que nada sea pasado por alto, en estos momentos nos ha llegado una pista sobre una nueva asesina, inexperta en el campo, eso es lo que trataré de ocupar a nuestro favor, daré mi mejor esfuerzo para atrapar a la susodicha oculta bajo el seudónimo de K, la táctica que utilizaré será acercarme sigilosamente a ella no importa si para eso debo convertirme en una femme fatale hasta ganarme su corazón, me aseguraré de tenerla en mis manos para luego poder destruir desde adentro la compañía, la información anónima no nos ha brindado una descripción física lo cual puede resultar en otra pista falsa pero debemos confiar en que esta vez es diferente pues es lo único que tenemos además estamos casi completamente convencidos de que K es la asesina del inocente Homura Nagi. – La mirada esmeralda dejó de mostrar sentimientos, así que Shizuru Fujino debería saber quién era ella, qué hacía incluso antes de decírselo, por eso la castaña había tenido tanto interés en ella desde un principio, ¡Todo había sido un juego! Una trampa vil y ella había caído sin darse cuenta, el odio la invadió inmediatamente sin darle demasiado tiempo a pensar, se había sentido miserable al haberle hecho sufrir cuando le mintió sobre su amor y al final resultaba que la ojirubí era quién jugó con ella todo el tiempo, no podía creerlo, no quería hacerlo pero las pruebas resultaban irrefutables, la castaña solamente la engañó para cuando el momento llegara entregarla a la policía. Aún con su corazón lastimado prosiguió viendo el video en compañía del cachorro que comenzaba a dormitar en su regazo. – Si es necesario me infiltraré en la compañía bajo el nombre de "Vampire Amethyst" tan sigilosa como una vampiresa experta en las artes de la seducción siendo el color de mis ojos lo único que recuerden antes de irse al infierno. – Ese era el fin de la grabación pero aún había una posibilidad de que la ojirubí en verdad la amara ¿o no? Todo se reducía a la confianza, necesitaba saber si Shizuru confiaba en ella aún luego de saber sobre sus crímenes atroces, luego de haberle confesado todo incluso luego de ver su lado cruel e insensible, si después de todo eso la castaña podía confiar entonces ella haría todo hasta ir a prisión pues al final la confianza es la más grande prueba de amor. Dejó al cachorro en la cama para que siguiera durmiendo y llamó a Mai para avisarle que todo está listo, el plan se había puesto sobre la mesa hace algunos días, todos habían estado de acuerdo en ayudarle así que sólo se programó una pequeña reunión, al terminar la llamada se dirigió a comprar el instrumento final de aquel elaborado plan, un objeto fácil de manejar pero en las manos adecuadas causante de un gran daño físico, un arma larga con la punta dividida en doce largas tiras, un látigo igual al que Shin utilizó para intentar someterla, el pagaría de la misma forma, su prueba para la castaña consistía en algo simple, si la policía llegaba antes de consumar su venganza se sentiría un poco decepcionada pero aún quedaría una segunda opción, para eso necesitaba comprar balas, antes de salir de la tienda de armas pidió al dueño hacer un tiro de entrenamiento, deseo que fue concedido, luego de disparar recogió el casquillo guardándolo en su gabardina, con todo listo; incluyendo una botella de alcohol, regresó.

FIN FLASH BACK

Al tomar esa hoja tirada a sus pies como por cuestión del destino y leer la única línea escrita en ella su mundo dio un vertiginoso giro, tal vez cometió un grave error pues las palabras agrupadas decían lo siguiente: "Nombre del cliente: Anderson Fujino" En tan sólo un instante ya estaba de pie casi corriendo hasta su motocicleta para intentar enmendar su error, había comprendido tantas cosas en apenas cinco segundos; el coronel Fujino y Kanzaki habían sido amigos desde la infancia pero jamás le dio demasiada importancia hasta ahora que estaba enterada de que Anderson era jefe de la policía por eso es que desde su inicio como la cabeza no habían tenido pistas reales, ellos estaban aliados, cuando la policía tenía problemas sobre testigos de la policía "corrupta" la compañía Kanzaki se encargaba de callarlos gentilmente mandándolos a la tumba, nadie de la compañía había caído pero Fujino padre sabía que Shizuru no estaría de acuerdo con trabajar de la misma forma, no podrían incluirla en el "negocio" familiar y por eso debían mandarla desaparecer pero la primera vez el plan se vino abajo cuando Haruka se rehusó a acabar con su vida mientras tanto Shin le temía a ella pues sabía que K no era igual a los demás ella tenía el valor que los otros perdieron con el paso del tiempo y el caso Fujino jamás llegó a sus manos, la información anónima fue dada por Shin así se mantendrían cubiertos ambos, Shizuru estaría ocupada siguiendo a K y esta última no tendría idea hasta que fuera demasiado tarde, así se seguían protegiendo el uno al otro. Estaba a punto de arrancar su motocicleta para entregar las pruebas a la policía cuando esa voz la detuvo.

FLASH BACK

En su arma sólo queda una bala que no piensa desperdiciar en ese hombre que estará muerto en no más de diez minutos, o eso es lo que todos podrían creer pero la verdad es que solamente era un casquillo vacío.

-Nat, por favor, vete. – K se pregunta si su dolor es verdad o es un truco dentro de una guerra invisible por capturarla, le costaba confiar en ella pero se obligaba a hacerlo. Sus emociones querían salir a flote para reclamarle todo lo que su corazón pedía pero no era el momento, aún no era tiempo.

-Claro, debo seguir las órdenes de la "Vampire Amethyst". – Al ver como las lágrimas se detenían le pareció todo tan falso, tal vez su amor jamás había estado destinado a ser, lo habían intentado pero ambas habían ocultado grandes secretos dejando a su paso heridas que dolían profundamente. – Yo confiaba en ti y se perfectamente que hice muchas cosas malas, se que mate a varias personas a sangre fría pero intenté protegerte sin embargo cuando mis sentimientos se desbordaron no pude seguir ocultándote la verdad, te confesé mis secretos más oscuros, te conté mi vida entera sin omitir ningún detalle por más doloroso que me resultara recordarlo inclusive busque consuelo en tus brazos y tú…Shizuru Fujino no tuviste el valor de decirme quién eras en realidad, ahora comprendo tantas cosas. Por ejemplo tu; estudio lo que mi padre quiere que estudie de seguro te divertías viendo todo mi dolor esperando el momento para poder conseguir tu objetivo pero no importa cuánto me duela Shizuru, he llegado muy lejos por mi misma y sé perfectamente que podré salir adelante sin ayuda alguna. – Levantó su arma apuntando al entrecejo de la castaña quién no podía decir palabra alguna, no sabía qué hacer. La morena jaló el gatillo sin reparo alguno dejando que el casquillo vacío cayera al piso al igual que la castaña, a pesar de saber que la amaba el verla actuar de una manera tan sádica impedía que su confianza fuera libre, había intentado no hacerlo pero era necesario, Shin ni siquiera estaba muerto, moribundo y gravemente herido por supuesto pero era seguro que la ambulancia llegaría antes de que perdiera la vida, el dolor invadió su cuerpo de golpe, había alcanzado una falsa libertad pues seguramente ahora la policía estaría tras ella sin descanso alguno y la única cosa que podría haberle hecho feliz siempre fue una mentira, recogió el casquillo para dar una última mirada a su alrededor viendo el cuerpo de Kanzaki totalmente maltrecho en un charco de sangre y la ojirubí se mantenía de rodillas en el suelo con los ojos abiertos por la impresión, su mirada se quedó totalmente vacía como si no pudiera entender todo lo que había pasado ahí en tan sólo unos segundos pero para la ojiverde todo se resumía a una simple frase; Shizuru no confiaba en ella, (N/A: Igual que ustedes no confían en mí T_T) tal vez tenía razón pues era difícil hacer el miedo a un lado cuando eres testigo de las cosas tan horribles que pudo llegar a hacer pero aunque fuera una buena excusa no dejaba de doler, un inmenso boquete se abrió en su corazón, las lágrimas corrían por su rostro y las limpió con furia, no quería verse débil ante nadie, si no lo hacía frente a Kanzaki nadie más debería verla llorar pero no podía controlar a su cuerpo, le dedicó a Fujino una mirada más que con coraje con tristeza y quizá un poco de decepción, de esa que seca la garganta y deja un sabor a hiel. Quería correr para salir de ahí lo más pronto posible, lo hizo, intentando dejar su dolor atrás, corrió sin descanso hasta subir a su motocicleta para alejarse minutos antes de que llegara la policía y una ambulancia. Fue directamente a su apartamento, aún con el sentimiento de traición tomó la carpeta con letras rojas de Shizuru y volvió a la carretera, condujo a altas velocidades hasta encontrarse en el que se había convertido en su refugio, aquel acantilado con hermosa vista al mar, ver la inmensidad de este le hacía sentir pequeña y sus problemas ya no eran tan grandes, esperaba que la castaña llegara y le dijera que todo era una tremenda equivocación, se sentó sin demasiadas ganas de hacer nada, solamente desaparecer del mundo.

FIN FLASH BACK

-Nat ¡espera! Por favor. – Sintió un gran alivio al verla ahí, de forma extraña no podía odiarla y mucho menos luego de haber leído esa frase, su castaña estaba en peligro, no podía perderla una vez más, así que se bajó de la moto velozmente y corrió a abrazarla sorprendiendo a la agente de la policía.

-Lo siento, en verdad lo lamento. – Se sentía tan bien ese abrazo, le regresó la vida al cuerpo.

-Debería ser yo quién se disculpara, debí decírtelo en el primer momento en que me contaste todo, es verdad que sabía tu secreto casi desde el principio, ese casi es lo que hace la diferencia, si no me atreví a decírtelo fue porque temía a tu reacción, temía a que me odiaras y te alejaras de mí, no podía soportarlo, por eso callé mientras guardaba también tu secreto, estaba protegiéndote igual que tu lo hiciste conmigo, toda la agencia estaba tras de ti, me sentía obligada a cumplir mi primera misión, debía hacerlo en parte y por eso llamé a la policía, no quería que te sobre tus hombros cayera el peso de una muerte más, no quería verte tras las rejas y a él desgraciado que te hizo todo ese daño pudiera disfrutar de la paz que brinda la muerte, él debería pudrirse en una celda mientras nosotras disfrutábamos de la libertad y quizá algún día cuando todo esto hubiese terminado te lo confesaría todo implorando porque eso no te importara pero de pronto todo se salió de control, debí imaginar que Shin tendría mi información gracias a mí padre. – La ojiverde se confundió con esas últimas palabras. ¿Lo sabía? – Ese es el verdadero motivo por el cual escogí la compañía de asesinos, hace tiempo, al principio de que mi padre tomara la jefatura lo escuche hacer una llamada por teléfono pero no supe con quién, el tema de esa llamada era "callar" a alguien, no supe muy bien a quién se referían pero poco tiempo después lo entendí, cuando me graduara me enteraría de todas las cosas turbias dentro de la policía e intentaría que la justicia realmente fuera justa, así que mi padre mandó matarme y esa persona sobre la que habló era nada más que yo. Me decepcioné de él cuando Haruka corrió a mí para decírmelo pero cuando ella murió me puse como objetivo acabar con esa red, no sabía en ese momento que tú eres K, no sabía cómo eras y mucho menos que habías asesinado a alguien, en esos momentos para mí eras Nat, la chica de la cual caí perdidamente enamorada desde el momento en que chocamos y su ropa interior quedó desperdigada por toda la acera causándole un fuerte sonrojo. – Uno que dicho sea de paso se hacía presente nuevamente en la chica de cabellera cobalto. – Cuando por fin una fotografía tuya como K terminó en mis manos tú ya no estabas a mi lado, comprendí entonces que intentabas protegerme y quise buscar al hombre que te retenía, quise encontrar a la persona que era cómplice de mi padre pero no conseguí nada, más que odiarte me odié a mi misma por no haber hecho nada para ayudarte, me costaba confiar en ti pues no me lo dijiste todo en un principio, ahora suena cínico pues yo tampoco fui sincera contigo, al ver cada una de tus cicatrices ya no dudé ni un poco de tus palabras, cuando estuvimos en tu departamento quise decírtelo pero no pude, no me atreví, me cuestioné incontables veces sobre si tenía el suficiente valor para ser policía, si podía enfrentarme a criminales peligrosos debería poder enfrentarme a mis miedos pero el temor de perderte apenas a unas horas de recuperar tu amor no me era fácil y opté por callar. – La castaña se mantenía refugiada en el abrazo de la otra mientras lágrimas silenciosas corrían por su rostro. – Al momento de verte en frente de mí, apuntándome tan firmemente no opuse resistencia a que me mataras pues había sido mi culpa, si con mi muerte te podías sentir al fin liberada entonces yo sería feliz, cuando vi el casquillo en el suelo comprendí mi error, dude de ti de forma inconsciente pero no quería hacerlo…te lo juro. – Un sollozo salió de lo más profundo de su corazón. – Es verdad que yo sabía quién eras, es cierto que supe sobre K apenas saliendo de la APJ pero cuando lo supe también te acababa de encontrar, no me enamoré de una asesina, no me enamoré de la persona que eras en realidad me enamoré de la persona en la que te convertiste para mí, yo amaba a Nat, sólo a Nat pero aprendí a conocerte en todas tus facetas y entonces amé con todas mis fuerzas a la chica que ha sufrido tanto, mi Natsuki pero también amé a esa joven con una mirada fría pues al conocer las otras dos caras pude comprender todo ese odio. Cuando me enteré de tu identidad ya era demasiado tarde, mi amor era y aún es completamente tuyo, no importa lo que pase de aquí en adelante pues te amaré de aquí al final de mis días Natsuki Kuga, Nat, K o como quieras llamarte. – Una sonrisa se formó en el rostro de la morena a pesar de que su rostro también estaba mojado por las lágrimas que surcaban su rostro, se sentía inmensamente feliz pues nunca nadie en su vida le había dicho algo tan bello en toda la extensión de la palabra, acarició el ondulado cabello antes de recordar lo de Anderson, era hora de terminar con todo el engaño del coronel Fujino y sus negocios por debajo del agua. Pero no quería moverse, estar en esa posición, abrazada a esa chica de ojos rubíes, en medio de la nada era algo que se sentía realmente bien pero era mejor terminar con tanta injusticia de una buena vez.

-Shizuru, lamento no haber confiado en ti. Me deje llevar en ese momento, nunca me detuve a pensar en qué momento habías averiguado la verdad completa, mi furia me cegó, lamento haberte mostrado la parte más oscura de mi ser pero cuando se trata de Shin Kanzaki no puedo evitar ser así. – La belleza de Kioto no dijo nada simplemente la besó lenta y dulcemente otorgándole de esa manera el perdón que la otra necesitaba. - ¿Crees que la policía aún se encuentre en la mansión?

-Tal vez pero ¿por qué quieres ir ahí ahora?

-Tenemos suficientes pruebas ahora mismo para detener al coronel Fujino. – Al pronunciar el apellido de su novia se dio cuenta de un pequeño problema, era la única familia de la castaña así que probablemente no sería un paso fácil, tal vez no quería hacerlo aún, tal vez necesitaba un poco de tiempo antes de meter a la cárcel a su propio padre. Shizuru pareció comprender sus pensamientos y acarició suavemente su mejilla.

-Estaré bien, es lo correcto y no puedo sentir ni una pizca de afecto por un hombre que me hubiese vendido por dinero, si él no sintió ni un poco de remordimiento al mandarme matar entonces yo no sentiré remordimiento al mandarlo a prisión. – Es la mirada roja como el fuego se notaba un brillo especial, uno demasiado similar al de la peliazul cuando K invadía su cuerpo, la peli ocre quería venganza. – Pero antes de hacerlo debemos pasar a mí departamento ahí tengo pruebas para poder hacer algo en su contra.

-No te preocupes por eso, tengo las suficientes para el momento ya luego podremos arreglarlo todo bien para que le den un buen castigo, ¿hay alguien dentro de la policía en quién podamos confiar?

-Sí, en Reito. – La ojiverde hizo una mueca que se le hizo adorable a su contraparte. – Ya sé que ustedes dos no se llevan pero él es único en que podemos confiar ahora, además creo que me ayudará luego de saber que nuestros padres estaban actuando en conjunto y por supuesto que mi padre fue quién mandó matarlo pues él también estaba en la misma misión que yo y por obvias razones era un obstáculo para mi padre.

-Eso no lo sabía. Cuando me dieron la misión de matarlo yo…- Una vez más había dicho algo que podía lastimar a la castaña pero esta se mostraba tranquila e incluso le brindó una sonrisa que le hizo sentir un poco relajada sin embargo tendría más cuidado al medir sus palabras.

-No lo sabías, lo sé y no sabes cuánto me alegra que no lo hayas matado aunque él te diera más de una razón para querer hacerlo, te contuviste por mí, es por eso que cuando me dejaste una gran parte de mí no quería creerlo, mi corazón estaba herido pero mi mente y la razón sabían la verdad, tú me amabas de la misma manera y con la misma intensidad que como lo haces en este mismo instante. – Se quedaron viendo a los ojos por unos instantes hasta que la belleza de Kioto volvió a hablar. – Pero aún así será mejor ir al departamento, por ser el coronel mi padre no será nada fácil de hundir, ahí tengo pruebas casi irrefutables de todos sus negocios sucios pues él tiene a unos cuantos policías más trabajando en lo mismo. Llamaremos a Reito para que él esté listo cuando lleguemos, estarás en peligro pues la policía estará toda ahí pero no dejaré que nada te pase, si algo llegara a salir mal prométeme que saldrás cuando yo te lo diga, vendrás aquí asegurándote de que nadie te siga y me esperarás, esta vez seré yo quién te proteja y nada de lo que digas o hagas en este momento me hará cambiar de opinión. – Su voz fue tan firme que nadie, ni siquiera K se atrevió a contradecirle. Subieron a la moto dispuestas a dar un giro radical a sus vidas una vez más desde el momento en que se conocieron, no tardaron más que unos cuantos minutos en llegar al departamento, cada una se entró en el suyo propio para guardar la información necesaria, mientras Shizuru tomaba un par de carpetas, investigaciones y uno que otra cinta de video la morena tomaba algunas carpetas que guardó en la bolsa deportiva asegurándose de guardar los documentos que eran realmente importantes, dos minutos después ya estaban en el estacionamiento preparándose para salir rumbo a la mansión.

-¿Quieres que conduzca nuevamente?

-No gracias, por lo menos espero llegar viva a la mansión. – Ambas rieron un poco intentando aligerar un poco sus nervios, a pesar de que una era parte fundamental de la policía y la otra había pertenecido a la más grande compañía de asesinos de Japón y siendo inclusive la mejor no podían evitar ese nudo en la boca del estómago causada por los nervios, la castaña llevaba la bolsa negra, se mantuvo aferrada a la cintura de su querida ojirubí durante todo el trayecto de apenas unos quince minutos de duración. Cuando la Ducati entró en los extensos terrenos de la mansión la policía realmente no le prestó atención, no fue hasta que ambas chicas aún con los cascos puestos subieron las escaleras que varios policías se interpusieron en su camino ganándose la mayoría un fuerte golpe en la nariz pero al final llegaron a donde se encontraba Reito junto con un grupo más o menos grande de policías claro en compañía de Anderson Fujino, intentaban encontrar algún rastro que pudiera llevarles a la persona que había dañado tanto a un "inocente" como lo era Shin Kanzaki pues por obra de el coronel el cabecilla de la compañía era su amigo de la infancia y posiblemente había estado en cautiverio por todos esos largos años, ¿en cautiverio? Era obvio que animal si era pero inocente ni siquiera su hijo le creía, ahora estaba siendo atendido por los paramédicos que habían decidido no moverlos pues cualquier movimiento brusco podría resultar fatal, en medio de aquella macabra sala el pelinegro tenía una intravenosa, sus heridas se estaban suturando a excepción de los huecos dejados por las balas, una transfusión de sangre ya le había sido dada y estaba perfectamente consciente.

-¡Señoritas no pueden pasar es una escena del crimen! – El coronel iba hacia ellas cuando su hija se quitó el casco dejando ver su larga y ondulada cabellera al igual que su mirada rubí.

-Creo que si podemos hacerlo padre. – Los tres se adentraron en la sala donde Shin intentaba hablar con su hijo, un Reito que lo miraba con desprecio, con rencor y asco.

-¿Qué pasa Reito? ¿No vas a darle un abrazo a tu viejo luego del calvario que sufrió? – Esto era simplemente el colmo, se hacía la víctima cuando era todo lo contrario. La morena apretó los puños.

-Tú eres todo menos la víctima, ¿acaso crees que no sé la verdad? – Shin intentó mostrarse confundido, intentó tomar la mano de su hijo quién dio un paso para atrás y antes de que pudiera siquiera plantearse volvérsele a acercar sacó su arma, el disparó fue rápido y certero en el corazón de Shin, nada de lo que hicieran los paramédicos podía salvarle ya, K no lo mató pues quería alargar lo más posible su martirio pero al mismo tiempo no quería comprometer demasiado a la castaña, no quería que ella también fuera a prisión.

-¿Qué rayos hiciste Reito? ¡Era tu padre! – El señor Fujino comenzó a sudar frío pues veía su propio fin.

-Ahora. – Esa era la señal de la castaña para que lo atraparan a él y a sus secuaces, pronto el jefe de la policía y cuatro hombres más se vieron rodeados, Reito había recibido su mensaje aceptando apoyarla incondicionalmente. – Anderson Fujino queda arrestado por su alianza con el crimen organizado, negocios ilegales utilizando su posición como coronel, abuso de poder, además de intento de homicidio.

-¿Te volviste loca Shizuru? – Intentaba mostrarse como inocente pero su voz reflejaba el miedo. – Hija…

-Un hombre tan inhumano como para condenar a su propia sangre tan sólo por un poco de dinero jamás ha sido, es o será mi padre. Lo lamento señor. – Una risa histérica salió de Anderson quién en menos de un parpadeo despojó de su arma al pelinegro y disparo en contra de la que era su hija pero jamás la tocó puesto que un cuerpo la quitó del camino dejando que la bala hiciera un hueco en la gabardina negra y dejara otro al salir en el abdomen de cierta chica de ojos verdes que aún conservaba el casco. Un charco de sangre cubrió rápidamente el suelo mientras el coronel era esposado y sacado del lugar, Shizuru le quitó el casco a su pareja observándola con una profunda preocupación, la morena aún seguía consciente, sus ojos apenas se mantenían abiertos observando la bala que le atravesó incrustada ahora en la pared frente a ella.

-Natsuki, no. – La sangre seguía corriendo, manchando la blusa blanca que traía la ex princesa de hielo.

-Lo siento Shizuru, no esperaba que todo terminara así. – La peli ocre negó con la cabeza mientras sostenía la cabeza de la otra en su regazo y la acariciaba. – Pero valdrá la pena si tú sigues viva.

-No me dejes Nat, no ahora. – La chica de Kioto lloraba desconsoladamente mientras los paramédicos intentaban hacer algo por la peliazul, inmediatamente la llevaron a la ambulancia, Shizuru subió junto a ella, la morena ya estaba temblando, había perdido demasiada sangre en tan sólo unos segundos y lo seguía haciendo de forma alarmante. – Resiste, por favor, resiste.

-Te amo Shiz. – Sus fuerzas se estaban yendo tan rápido que sentía como su vida estaba a punto de acabar. – Estarás bien, eres muy valiente y seguro encontrarás a alguien que realmente pueda cuidarte.

-¡No hagas eso! No te despidas. – La golpeó suavemente en el pecho antes de llorar en él. La morena levantó su rostro lentamente y la besó antes de sonreírle levemente.

-Lo siento. – Esas fueron sus últimas palabras antes de cerrar los ojos y quedar inconsciente sobre la camilla.

FIN.

Ahora si de verdad xD


Ahora no me pueden acusar de nada, no mate a Shizuru y todas sus amenazas decian mas o menos asi: "Si mataste a Shizuru..." "Si le pasa algo a Shizuru..." Pues no le paso nada y ustedes no pueden culparme xD Hablando en serio quiero agradecerles a todos por seguirme y espero verlos en la ultima entrega, la subire pronto...o eso espero. Nos veremos luego.


Zaii-chan: Pues no fue un sueño sólo un juego cruel de mi mente perversa xD Muchas gracias por leer y espero que no mueras, de tu muerte si se me puede culpar xD

leva21: Espero que luego de saber la verdad

Marcedhampir777: tengo un gusto por la crueldad... que mi madre no comprende. Por un instante creí que esas eran mis propias palabras, no mate precisamente a Shiz así que me salve de la tortura ^^ Gracias por seguirme.

jessi: Yo tampoco quisiera que mi historia terminara porque K es parte de mí, ella es mi lado oscuro y solamente en esta historia puedo hacer todos mis deseos realidad porque en la vida real tengo a un Shin, claro que no soy asesina ni el tampoco xD pero lo detesto con todo mi ser, despedirme de esto no será facil, decirles adios a ustedes tampoco pero espero haya logrado cautivarlos como para que lean algun otro de mis proyectos futuros. Muchas gracias por seguirme.

Natsuki K. de Fujino: Espero no haberles decepcionado con toda la trama, espero que en cada capitulo los haya dejado mas intrigados que en el anterior y hayan disfrutado tanto como yo. El secreto, bueno que tu novia sea policia cuando eres asesina y ande tras de ti sin que lo sepas debe ser un buen secreto...o eso espero. Gracias por haberme seguido hasta el fin, espero que el epilogo tambien te guste.

Izanagi87: Yo jamás dije que Shin ya estuviera muerto en el capitulo anterior, ¿o si? Me gusta jugar con las palabras y haceros creer cosas que no son del todo ciertas, lo siento en parte me resulta divertido ja, claro hasta que algunos me amenazan de muerte ¬¬ Muchas gracias por leerme.


Si les ha gustado este ultimo cap, favor de dejar su comentario gracias. xD


"Porque sólo el color de tus ojos puede enseñarme que el rojo no sólo es el color del infierno".