Geeente! Les comento que mis vacaciones son maravillosas! :E Mucha inspiración para futuros fics ;)

Todavía sigo esperando el primer capítulo de la 2ª temporada de Kimi Ni Todoke u.u

En fin, gracias por los comentarios y leer ^^'

PD: El mundo de Naruto le pertenece única mente a Masashi Kishitomo. Gracias, Kishi :)

Disfruten.


3- Todo bajo control… aparentemente.

-Gracias por acompañarme, Kakashi.- las dio con una gran sonrisa feliz cierta pelirosa.

El aludido suspiró cansado, dejando las bolsas repletas de ropa dentro de la casa de su ex alumna.

-Ummm… de nada…- devolvió aburrido. –Nos vemos más tarde…- saludó empezando a irse.

Pero el fuerte agarren su brazo lo hizo frenar.

-¿Vas a ir al mismo lugar que yo?- le preguntó curiosa la chica.

-Ummm… claro.- respondió obvio el shinobi.

-Entonces tenemos que planear algo.- dijo convencida la Haruno.

-¿Planear?- repitió confuso el peligris.

-Para que conquistes a Iruka-sensei.- 'aclaró' algo cansada la chica.

-¿Seguís con eso?- musitó aburrido del Hatake.

-¡Por supuesto! Se trata de tu felicidad, Kakashi.- dijo con obviedad Sakura.

-¿Mi felicidad?- preguntó sarcástico el shinobi, claro que no lo demostró.

-Tengo el plan perfecto. No admite fallas.- contó segura la pelirosa.

-Ummm… Sakura, creo haberte dicho que no quiero intentar nada.- dijo cansado el peligris.

-Pero te prometo que es un plan muy sutil y muy simple, además de eficiente.- juró la médico.

-No, Sakura.- negó firmemente, cansado de esa pantomima. –Cuando sea el momento… se lo diré.- dijo 'seguro' el Hatake, aunque por dentro quería vomitar de sólo imaginarse declarándosele a un hombre.

La pelirosa resopló irritada. Dejaba de lado sus propios sentimientos para ayudarlo a ser feliz, y él lo rechazaba.

"Tal vez debería enfocarme en tratar de olvidarlo…" pensó algo triste la chica. "Pero no puedo, no soy así de egoísta" agregó con dolor.

-Está bien…- musitó cansada. –Cómo quieras…- murmuró molesta mientras se cruzaba de brazos.

Kakashi la miró con un dolor y una tristeza… que sólo podían compararse con las que sintió cuando perdió a Obito.

-Ummm… nos vemos.- saludó antes de desaparecer en su típica nube de humo.

La pelirosa miró cómo el humo iba disipándose lentamente, y no pudo evitar derramar algunas lágrimas.

¿Por qué justo cuando había juntado el valor para decirle a Kakashi lo que sentía… todo empeoraba?

-Eso me pasa por cobarde… esperé mucho para decírselo.- murmuró acomodando la ropa en su closet.

Tal vez no era su destino estar con el peligris… ¿pero entonces por qué lo amaba tanto?

Quizás su destino era sufrir por un amor no correspondido.

Quizás, sólo quizás.

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El lugar estaba repleto.

Era increíble la cantidad de ninjas que bajaban su guardia para pasar un buen rato divirtiéndose.

Claro que él jamás lo haría.

¡Sí hasta cuando se bañaba estaba atento al más mínimo sonido o presencia!

Entonces se preguntarán qué hacía un shinobi de su intelecto y porte despreocupado en un lugar así.

-Kakashi, creo que veo a Iruka…- comentó la muchacha a su lado, mirando cierta parte del lugar.

¿Pero cómo podría negarse si Sakura lo invitaba a tomar algo? ¡Y vestida cómo estaba!

Su ex alumna tenía puestos unos shorts negros que mostraban sus largas y blancas piernas, y una remera verde que dejaba al descubierto uno de sus hombros… invitándolo a besarlo.

Corrió la mirada de la anatomía femenina, o a su ex alumna no le quedaría duda de que a él no le gustaban los hombres.

Para nada.

-Ummm…- musitó él sin interés en lo que dijo.

-¿Vamos a bailar?- lo invitó con una sonrisa la pelirosa.

Entonces se perdió en esos pozos verdes tan hondos, y en esa sonrisa dulce que sabía siempre tenía para él.

-Ummm…- musitó aburrido, pero aceptó.

La pelirosa tomó su mano y lo arrastró, literalmente, al algún lugar de la pista de baile.

Ella se abrazó a su cuello, y él se aferró a su pequeña cintura.

El tema lento se prestaba a forma una atmosfera romántica y melosa.

Por lo que él agradecía a los cielos tener esa oportunidad única para disfrutar de su pelirosa sin culpa alguna.

Miro esos ojos verdes tan hechizantes… pero no encontró en ellos la calidez y la alegría que siempre tenían.

Ahora estaban teñidos de ¿tristeza?

Ella pareció percatarse de eso, y fingió una sonrisa.

De esas que había visto cuando Sasuke y Naruto no estaban.

De esas que le dolían más que cualquier herida física.

Tan absorto estaba en sus cavilaciones, que no vio a la pelirosa acercarse tanto.

Hasta que sintió su cálido aliento golpear contra su cuello y su suave voz en su oído.

-Sé que dije que no iba a planear nada, pero Iruka-sensei parece muy celoso…- susurró la chica.

El peligris rodó los ojos, sabía que Sakura no iba a rendirse tan fácil.

Pero la charla que había tenido con Iruka hacía algunas horas lo tranquilizaba.

Flashback.

Luego de dejar a la pelirosa en su casa, se dirigió a buscar a cierto sensei de piel chocolate para hablar sobre algunas cosas.

No se sorprendió en absoluto al encontrarlo en Ichiraku comiendo ramen junto a Naruto.

Suspiró aburrido y los saludó a ambos, claro que el rubio Uzumaki gritó tanto que los oídos le dolieron. Y aunque quiso matarlo, él no estaba ahí para cometer un asesinato.

Afortunadamente el portador del Kyuubi salió corriendo, excusándose con que tenía que ir a ayudar a Hinata con algo que no especificó.

Igual a él poco y nada le importaba.

-Ummm… Iruka, ¿podemos hablar?- le preguntó tranquilo el Hatake.

-Claro…- contestó algo confuso el Umino.

Después de todo, Kakashi nunca hablaba mucho… y menos con él.

Caminaron por la calles de Konoha, hasta llegar a una de las partes más alejadas de la aldea.

El castaño estaba ligeramente incómodo, ¿por qué el peligris lo llevaba tan lejos para hablar?

-Ummm…- musitó Kakashi mientras se apoyaba en el tronco de un árbol, después de haberse asegurado de ninguna otra presencia.

-¿De qué queres hablar, Kakashi-san?- preguntó curioso el maestro.

El Hatake resopló cansado, eso iba a ser tan denigrante.

-Sabes que no soy de dar vueltas con los problemas, así que te lo voy a decir directamente.- avisó serio el peligris.

-Sakura cree que me gustan los hombres y que vos me gustas, por lo que quiere ayudarme a conquistarte.- explicó cansado el shinobi.

Iruka apenas y podía creer lo había escuchado.

-¿¡EH!- exclamó descolocado. -¿¡Por qué Sakura piensa eso! ¿¡Y por qué yo!- preguntó efusivo.

-Primero, no grites.- pidió el peligris. –Y segundo, lo cree porque yo se lo dije.- contestó aburrido.

-¿¡QUÉ!- gritó más descolocado el Umino, con un leve color rosado en sus mejillas chocolate.

Kakashi rodó los ojos, ¿de verdad creía que a él le gustaban los hombres?

¡Qué ingenuo!

-No te creas tanto, Iruka.- le avisó el peligris. –Fue sólo un error.- aclaró un tinte de molestia.

-¿P-podrías explicarme el error para entender mejor?- pidió nerviosa el castaño.

El Hatake suspiró aburrido, para luego empezar con su patética historia.

Iruka trató de no reírse cuando el peligris terminó de hablar… ¡pero era tan difícil!

¿¡Quién podría cometer semejante error!

-Tremenda tu suerte, Kakashi-san.- comentó con un poco de burla el castaño.

Pero la fulminante mirada de su superior le sacó cualquier gana de reír.

-¿Y-y qué tengo que ver yo?- preguntó intimidado el Umino.

-Como te dije, ella cree que me gustas… y está muy segura de que yo te gusto.- contó ácido el Hatake.

-¿Q-qué? ¿P-por qué piensa eso?- preguntó aún más nervioso, y algo más sonrojado.

El peligris sonrió debajo de su máscara.

-Justamente por eso.- contestó Kakashi con una ceja arqueada.

-¡N-no es porque me gustes!- exclamó molesto. –Siempre fui así… soy bastante tímido.- explicó el castaño.

Kakashi suspiró una vez más.

-No me importa si te gusto o no.- avisó aburrido. –Lo que quiero es que me ayudes a hacer creíble esta farsa.- contó con algo de tristeza, imperceptible para el maestro.

-Pero si te ayudo a seguir con esta mentira… cuando Sakura se entere… no se lo va a tomar bien.- contó sincero Iruka.

-Ya lo sé…- suspiró cansado el Hatake. –Pero planeo decirle la verdad antes de que se entere.- avisó seguro.

-Mmm… está bien.- aceptó el castaño. –Voy a ayudarte, Kakashi-san.- dijo tranquilo.

Kakashi miró a su compañero, y silenciosamente le agradeció.

-¡Pero ni creas que voy a besarte!- exclamó obvio el maestro.

El peligris sonrió divertido debajo de su máscara.

-Eso debería decírtelo yo, Iruka.- se burló el shinobi.

El castaño sólo se sonrojo un poco… aunque le gustaría ver la cara del ninja enmascarado… ¡Pero jamás, jamás lo besaría!

-¡Nos vemos Iruka!- saludó el Hatake con su ojo arqueado, antes de desaparecer en una nube de humo.

Fin Flashback.

Oh, sí… definitivamente tenía todo bajo control.

O al menos eso creía.