Capítulos románticos si los hay...
Pero ey, no se enojen, prometo que los próximos serán más largos y menos melosos. Pasa que quería este capítulo en esta historia, y es corto porque no quería dejarlo 'colgado', como decimos acá en Argentina, y que se viera como algo sin importancia.
Espero que estén muy bien, gente :) Como siempre, gracias por sus comentarios y seguir la historia ^^
PD: Los personajes de Naruto le pertenecen solamente a Masashi Kishimoto, yo sólo los tomo prestados :P Gracias, Kishi! ^^
Disfruten.
6- Él. Siempre él.
'…Siempre voy a estar con vos' escuchó aquella dulce frase en su oído.
Abrió lentamente sus ojos verdes, encontrándose con aquella melena grisácea enmarañada.
Entonces sonrió.
Él. Siempre él.
Sentía la calidez de su fuerte cuerpo, llenarla.
La suavidad de su piel, calmarla.
La comodidad de estar en sus brazos, protegerla.
-Kakashi…- susurró su nombre mientras lo abrazaba.
Pero él se soltó de su agarre. Delicada y dulcemente.
Se puso de pie frente a ella. Y la miró como quién va a despedirse.
Como quién va a decir 'adiós' cruelmente.
-¿Kakashi?- preguntó ella confusa, su mirada no avecinada nada bueno.
Entonces aquellos pozos, rojo y negro, se calmaron. Y sonrieron.
-Sakura…- la llamó con su voz tranquila. – No siempre voy a estar con vos.- le dijo sin emoción alguna.
Sus ojos verdes se abrieron impactados.
Entonces vio cómo una sombra a lo lejos se acercaba lentamente.
Y a cada paso se hacía más nítida.
Más alta. Más chocolate.
Y se paraba al lado de él, sonriente.
-Iruka…sensei…- susurró ella.
El castaño sólo le dedicó una mirada. Falsamente cálida, y burlona.
Pero entonces él tomó la mano del chunnin.
Y la miró por última vez con aquella mirada que lo decía todo.
Pero que ella no quería escuchar de sus labios.
-Adiós, Sakura…- le dijo con tranquilidad.
Y partió.
Su imagen cada vez se hacía más lejana.
A cada paso, más distante.
Y ella no podía decir nada.
Las lágrimas inundaron sus ojos.
El dolor creció en su despedazado corazón.
El frío terminó con la calidez de su cuerpo.
Y la oscuridad empezó a llenarla poco a poco.
Mientras él se alejaba más.
-Ka…ka…shi…- apenas murmuró.
Siempre causándole dolor.
Él. Siempre él.
-Kaka…shi…- susurró débilmente.
Siempre rompiéndole el corazón.
Él. Siempre él.
-Kakashi…- logró nombrarlo.
Siempre creando ilusiones.
Él. Siempre él.
-¡Kakashi!- exclamó.
Pero él no la escucha. Él se alejaba.
Poco a poco.
-¡Kakashi!- exclamó un poco más fuerte.
Pero sus lágrimas hacían más borrosa aquella simple imagen a la lejanía.
Él. Siempre él.
"No…" pensó con dolor. "Por favor, no…" rogó.
-Por favor, no me dejes…- pidió desconsolada.
-¡Kakashi!- gritó con el último aliento que le quedaba.
Y la oscuridad la consumió por completo.
-¡Sakura!- escuchó aquella voz. Su voz.
Pero todo era oscuro ahora.
-¡Sakura, abrí los ojos!- le pedía él.
Pero hacía tanto frío…
-¡Sakura!- su voz otra vez.
Y unos brazos la rodeaban.
Y ya no hacía frío.
-Sakura, por favor…- escuchó su voz temblar un poco.
-No me dejes…- le rogó él. Tan dulcemente.
Sus ojos verdes se abrieron lentamente. Todo se veía borroso.
Pero entonces los vió. Aquellos pozos, rojo y negro, mirándola preocupados.
-Kakashi…- susurró débilmente.
Entonces él suavizó su mirada.
-Estas bien…- suspiró aliviado el peligris.
-Kakashi…- dijo la pelirosa, con las lágrimas volviendo a llenar sus ojos.
Se abrazó fuertemente al cuello masculino, y lloró desconsoladamente en el.
Mientras sus fuertes brazos la protegían y le daban calor.
Mientras sus dulces labios le decían que todo estaba bien.
Mientras el palpitar de su corazón la hacía saber, que él estaba con ella.
Que él siempre iba a estar con ella.
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Miraba fijamente el té verde que Kakashi había hecho para ella.
Y conociéndolo, debía estar exageradamente dulce o asquerosamente insípido.
-Ummm… tendrías que tomarlo, te va hacer bien.- le comentó él, con su típico tinte aburrido.
Pero no lo miró. No podía mirarlo.
No después de semejante situación.
"¿Qué habrá pensado al escucharme llamarlo entre sueños?" se preguntó algo nerviosa.
Tomó la taza con la tibi bebida, y le dio un sorbo.
"¡Ugh! Muy dulce" pensó asqueada.
Pero no importaba. Él lo había hecho para ella.
Eran muy extrañas las ocasiones en que Kakashi preparaba té.
O alguna comida en sí.
-Ummm… ¿me vas a decir qué era lo que soñabas?- le preguntó ligeramente impaciente el Hatake.
"Quién sabe qué estará pasando por esa cabeza…" pensó cansada.
Entonces se encontró en una encrucijada.
Tenía que decírselo.
Después de todo… ella lo estaba llamando a él.
"Y de una manera desgarradora…" pensó algo apenada.
Desvió la vista del verde claro de aquél azucarado té, y la posó sobre la ventana de la sala.
-Todavía sigue lloviendo…- comentó suavemente, viendo el agua caer sin cesar.
-Sakura…- dijo con tono serio el shinobi, no estaba para bromas.
La pelirosa suspiró cansada. No tenía ganas de hacer esto.
-Soñé… que me decías que siempre ibas a estar conmigo…- empezó a contar suavemente, todavía mirando la lluvia caer.
-Te abrazaba… pero vos me soltaste… y me miraste como si te fueras a despedir…- continuó contando.
-Entonces Iruka apareció… y me dijiste que no siempre ibas a estar conmigo…- sus palabras se tiñeron de tristeza, que esperaba no demostrar.
-Lo tomaste de la mano… me dijiste adiós… y te fuiste.- sus ojos verdes comenzaban a aguarse.
-Cada vez estabas más lejos… y yo n-no podía decir n-nada…- su voz comenzaba a cortarse.
-Hacía mucho frío… y todo estaba oscuro…- las lágrimas comenzaron a caer por aquellos pozos verdes.
Pero un par de pulgares las borraron.
Gentil y suavemente.
Miró absorta al peligris enfrente de ella, sorprendiéndose por lo rápido que era.
Aún en aquella situación.
-Sakura… si te dije que siempre voy a estar con vos, es porque siempre voy a estar con vos.- le dijo con tranquilidad, pero sincero.
-No importa si me siento atraído a alguien… nunca podría dejarte…- la miró a los ojos.
Diciéndole, silenciosamente, todo lo que sentía por ella.
Pero ella no lo entendía. Aquél ojo negro y vago… tenía un brillo que nunca había visto antes.
Tan, tan misterioso.
-P-pero… n-no quiero que estés atado a e-esa promesa…- le dijo la pelirosa hipeando.
Y el shinobi suspiró cansado.
-Sakura, creo que a estas alturas… tendrías que saber que yo no digo las cosas porque sí.- le recordó con voz tranquila, pero seria.
-Si te lo prometo, es porque tengo una razón fuerte… porque me importas.- le contó suavemente, limpiando aquellas lágrimas que seguían cayendo.
-Si te prometo que siempre voy a estar con vos, es porque siempre voy a estar con vos… hasta que vos no lo quieras.- dijo decidido, mirando esos pozos verdes fijamente.
Entonces el corazón de Sakura palpitó locamente.
Ella tenía miedo de perder a Kakashi. La sola idea la aterraba.
Y que ahora él le dijera aquellas dulces palabras, la emocionaba aún más.
Sus ojos se llenaron de lágrimas, que cayeron una tras otras como caía la lluvia desde el cielo.
Se aferró fuertemente al pecho que gentilmente el peligris le ofrecía, y sintió aquella fragancia y aquél calor que sólo él emanaba.
Aquellos fuertes brazos se cerraron sobre su pequeña anatomía, y fue entonces que sintió que él nunca la iba a dejar ir.
Que él nunca se iba a apartar de su lado.
Ya que no había mujer ni hombre que pudiera lograrlo.
Porque su amado peligris le pertenecía a ella.
Porque era él por quien vivía.
Él. Siempre él.
