Viernes por fin! Es lindo llegar al fin de semana, y más si venís esperando un nuevo capítulo de esta historia que te tiene con los nervios de punta (?)
Bueno, no es TAN así... pero creo que cuando terminen de leer este capítulo, seguro los van a tener ;)
Gente que lee el manga, la historia cada vez se pone mejor! Y el anime? La semana que viene, un especial de una hora! :D No se puede estar más feliz! ^^
Como siempre, les agradezco su apoyo y sus lindos comentarios :)
PD: El mundo de Naruto le pertenece únicamente a Masashi Kishimoto, yo sólo lo tomo prestado ^^
Disfruten.
7- La mentira… tiene patas largas.
La tarde había pasado lentamente.
Entre películas, juegos de mesa y siestas bastante largas.
Y la lluvia no había parado de caer en ningún momento.
Pero él siempre estuvo ahí con ella. Nunca se fue.
No podía irse. No quería irse.
Y ella parecía feliz, entonces ¿por qué no quedarse?
-¡Jaja! ¡No, Kakashi!- reía la pelirosa.
Muy feliz.
-¿Por qué no? Cuando eras pequeña te gustaba que te haga cosquillas.- comentó 'inocente' él, torturando a su ex alumna.
-¡Pero ya no soy una niña!- exclamó ella mientras tomaba sus manos, terminando así con la tortura.
-Ummm… lo sé….- dijo él suavemente, mirándola desde arriba.
Entonces vio el color rojo apoderarse de las mejillas de la chica.
Y entonces lo entendió, estaban en una posición muy comprometedora.
Él encima de ella, acostados en la cama.
-E-eh…- musitó algo nerviosa la pelirosa.
Él se alejó lentamente de ella, para no incomodarla más.
-Sakura…- la llamó con su tono de voz tranquilo, casi aburrido.
Pero cuando ella lo miró, su mente quedó en blanco.
Aquella verde y suave mirada que su pelirosa poseía, era el más dulce hechizo que podía haber en el mundo.
-I-Iruka-sensei debe estar preocupado…- escuchó su tierna voz comentar.
-Ummm… ¿por qué?- preguntó algo atontado el shinobi, sin demostrarlo.
-Porque no lo viste en todo el día, ¿qué explicación le vas a dar cuando lo veas?- preguntó tranquila la Haruno.
-Ummm… ¿tengo que darle una explicación?- preguntó él confuso.
Sakura suspiró cansada.
-¡Claro!- exclamó con obviedad. –Casi lo besas la otra noche, ¿y después desapareces por todo un día sin ninguna explicación?- dijo con ironía.
-Ummm… entonces voy a decirle la verdad.- resolvió despreocupado el peligris.
-No, no podes decirle la verdad.- negó segura la pelirosa. –Tal vez… pueda malinterpretarlo…- comentó apenada.
-Ummm… no, no lo creo.- dijo tranquilo él. –Iruka sabe que él me 'gusta'.- contó indiferente.
Pero por dentro, quería vomitar.
-Sí… es verdad…- murmuró suavemente la chica.
-Ummm…- musitó simplemente el peligris, mirándola.
Entonces el silencio se formó entre ellos.
Y era extraño para Kakashi. Los silencios entre ellos nunca fueron extraños.
"¿Qué está pensando?" se preguntó curioso, deseando poder leer su mente.
"Tal vez algo considerado con el beso que casi le doy a Iruka…" supuso.
"Beso…" repitió en su mente, mirando aquellos labios rosados que había besado.
"¿Por qué quiso besarme… la otra noche?" se cuestionó confuso.
"Tal vez… ¿eso intentaba decirme Iruka?" se preguntó. "¿Qué ella quería besarme, y que… le gusto?" la duda se formó en su mente.
Y quería saberlo. Quería preguntarle y tener una respuesta.
-Kakashi, ¿puedo preguntarte algo?- le preguntó ella con tranquilidad.
Pero Sakura fue más rápida, su pregunta tendría que esperar.
-Ummm… claro.- respondió simplemente, mirándola tranquilo.
Entonces vio las mejillas de su ex alumna arder un poco más, tan adorable.
-Mmm… bueno… tal vez no tendría que preguntar…- comentó algo nerviosa la chica.
-Sakura…- le dijo él con tono serio y algo cansado, mirándola fijamente.
La pelirosa suspiró cansada, como rindiéndose.
-¿Alguna vez… estuviste con un hombre?- preguntó apenada.
Él, por otra parte, casi perdió la calma.
Casi porque era Kakashi Hatake, afortunadamente.
-Ummm… ¿por qué preguntas?- cuestionó 'aburrido'
-Bueno porque… siempre escuché que estuviste con mujeres…- contestó la pelirosa.
-Ummm… no, nunca estuve con un hombre.- respondió simplemente el peligris.
-Entonces… ¿cómo vas a saber q-qué hacer c-cuando estés con Iruka-sensei?- preguntó con algo de preocupación la Haruno.
"Nunca se me había cruzado eso por la cabeza" pensó el peligris. "Sakura y sus ideas…" dijo algo cansado en su mente.
-Ummm… supongo que Iruka sabrá qué hacer.- contestó despreocupado.
- O sea… que vos vas a estar 'abajo'- comentó lógica la chica.
"¿Abajo?" se preguntó confuso el shinobi.
Pero su maravillosa mente le dio la imagen para que entendiera.
Su ojo negro y vago se abrió sólo un poco ante imaginar semejante situación. Y sinceramente, quiso vomitar.
-Ummm… vos lees yaoi, ¿verdad, Sakura?- le preguntó 'tranquilo'
-E-eh… s-sí…- contestó algo avergonzada la pelirosa. -¿Queres que te preste alguno para que veas?- preguntó inocente.
Él suspiró cansado, por no decir asqueado.
-No.- negó seguro. -¿Podrías explicarme vos?- le pidió 'aburrido'
-¿Yo?- dijo incrédula la muchacha.
-Ummm… supongo que habrás visto cómo lo hacen, ¿no?- comentó lógico el peligris.
-B-bueno… s-sí…- musitó apenada su ex alumna.
-Entonces, explicame.- dijo 'aburrido' el peligris.
Ella lo miró con su típica mira que ponía cuándo verdaderamente algo le costaba entender.
Pero él, con su mirada calma y segura, pareció convencerla.
Ella le pidió que se recostara en la cama. Y él, gustoso lo hizo.
Pensó que tal vez le pediría que cerrara los ojos e imaginase lo que le diría.
Pero su sorpresa fue tal al verla sentarse sobre él, que apenas y podía estar tranquilo.
-¿Sakura…?- musitó algo confuso.
-Vamos a pretender que vos sos Iruka-sensei, y yo soy vos.- le dijo ella con tranquilidad.
-Ummm…- musitó él simplemente.
Aunque tenía la seguridad de que eso iba a ser peligroso para él.
La pelirosa se inclinó lentamente hacia él, quedando cara a cara.
-Primero lo vas a besar…- dijo suavemente la chica, mirando sus labios enmascarados.
"Muy peligroso…" pensó el shinobi.
-Después vas a bajar besando su cuello…- siguió diciendo ella, mientras delineaba con su mano el cuello masculino.
-Y cuando llegues a su pecho…- musitó, dejando caer su mano en el lado izquierdo del amplio tronco del peligris.
–Vas a empezar a sacar su chaleco…- contó mientras desabotonaba la prenda del shinobi.
"Muy, muy peligroso…" dijo él en su mente.
Sintió como ella logró desprender el chaleco, y lo abrió un poco.
-Después vas a subir su remera…- continuó explicando, subiendo la tela azul, dejando su blanco pecho expuesto.
-Y… vas a acariciarlo… todo lo que quieras- susurró suavemente la pelirosa, con sus ojos verdes en aquella blanca piel.
-¿E Iruka que va a hacer… mientras tanto?- preguntó él, tratando de sonar tranquilo.
-Va a suspirar… y tal vez te pida que pares…- respondió con calma la pelirosa, bajando sus manos.
-Pero vos tenés que seguir…- le dijo segura mirándolo a los ojos, mientras sus manos rozaban el principio de su pantalón.
-¿¡Y qué pasó entonces!- exclamó Iruka con curiosidad.
Kakashi suspiró cansado, ¿para qué le contaba? Si al final se reiría de él.
-Ummm… pensé que iba a seguir, pero dijo algo como 'y luego hace lo que quieras con su cuerpo' con voz cantarina- respondió aburrido el shinobi.
-Se levantó y siguió diciendo cosas como 'si es su primera vez le va a doler, no seas bestia' y otras tantas…- contó desinteresado el peligris.
Pero el maestro poco y nada lo estaba escuchando. Aguantar la risa era más importante.
-Ummm… ¿qué es tan gracioso?- preguntó con algo de mal humor el Hatake.
-Tu mala suerte.- contestó sincero el chunnin. –Después de haber tenido a Sakura-chan así encima tuyo, ¿qué hiciste cuando llegaste a tu casa?- preguntó burlón el castaño.
-Ummm… me dio un baño de agua helada.- contestó cansado el shinobi.
Entonces escuchó la risa del maestro, que reía con lágrimas en los ojos.
-¡Jaja! ¡Hubiera pagado para ver tu cara en esa situación, Kakashi-san!- dijo entre risas el castaño.
Entonces el peligris sonrió bajo su máscara, maléficamente.
Se acercó sigiloso al oído del maestro, y lo abrazó por la cintura.
-¿Queres ver mi cara en esa situación, Iruka?- le preguntó con voz seductora.
El chunnin pareció congelarse al instante, y el sonrojo no tardó en aparecer en sus mejillas achocolatadas.
-Esta es la parte cuando decís que 'no', Iruka.- le dijo burlón Kakashi, alejándose de él.
El castaño lo miró enojado, fulminándolo con la mirada. ¡Ese exasperante jounin podía ser tan maldito!
-Ya sabes que no es por vos…- masculló molesto y apenado.
-Sí, sí, eso no importa.- dijo despreocupado el peligris. –Lo importante es qué vamos a hacer ahora.- se preguntó cansado.
-¿Qué vamos a hacer con qué?- cuestionó confuso el castaño.
-Con nuestra 'relación', Iruka.- le contestó cansado el shinobi. –Por algo Sakura me preguntó si había estado con algún hombre…- comentó con obviedad.
-Mmm… tal vez para saber si tenía alguna esperanza.- dijo 'como quien no quiere la cosa' el chunnin.
-Qué gracioso, Iruka-sensei.- se burló el shinobi, con algo de molestia.
-¡Ah! ¿¡Pero qué puede querer ahora! ¿Qué terminemos en el cama?- preguntó con sarcasmo Iruka.
Entonces Kakashi sonrió una vez más, con malicia.
-Ya quisieras, Iruka.- le dijo con una mirada provocadora, pero con tono burlón.
-D-deja de hacer eso…- masculló molesto y sonrojado el castaño.
-Ummm… no creo que quiera que lleguemos a la cama, eso lo puede suponer.- analizó el shinobi, ahora hablando en serio.
-¿Entonces?- preguntó cansado el chunnin.
-Ummm… supongo que todavía quiere ver el beso.- comentó aburrido el peligris.
-¡No pienso besarte, Kakashi-san!- exclamó rápidamente el castaño.
-Tranquilo, yo tampoco quiero besarte.- le dijo despreocupado el Hatake. –Sólo tenemos que pensar en algo que Sakura crea que de verdad nos besamos.- contó el peligris.
-Podemos usar unos clones de sombras…- propuso el Umino.
-Ummm… no, sería como besarnos de verdad pero sólo que gastaríamos chakra.- explicó aburrido Kakashi.
-Mmm… sí, es verdad…- musitó Iruka. -¿Y si le pedimos a Kotetsu e Izumo que se transformen?- ideó el Umino.
-Tendrían que besarse...- dijo con obviedad el peligris.
-Sí, no creo que tengan problema con eso.- comentó el castaño.
El ojo negro de Kakashi se abrió ligeramente ante la idea que se formó en su cabeza.
-Estás diciendo que ellos dos… ¿están juntos?- preguntó incrédulo.
-Claro, ¿no lo sabías?- dijo con tranquilidad el maestro.
"Qué sorpresa…" pensó el peligris. "Quién lo hubiera pensado…" dijo en su mente, sorprendido.
-Ummm… pero esa idea tiene dos grandes fallas.- dijo seguro el Hatake, volviendo al tema.
-¿Cuáles?- preguntó confuso el chunnin.
-Sakura notaría inmediatamente que no somos nosotros, como te dije antes, Tsunade-sama la entrenó.- le explicó lógico.
-Y para que Izumo y Kotetsu nos ayuden tendríamos que contarle la historia, y no quiero que nadie más sepa de esto.- contó cansado el Hatake.
Iruka suspiró cansado, cuando Kakashi tenía razón, tenía razón.
-¿Entonces qué vamos a hacer? ¿Besarnos de verdad?- preguntó sarcástico.
Pero la mirada seria y cansada de su superior le dijo que no había otra salida.
-¡No! ¡De ninguna manera!- exclamó el maestro, algo histérico.
-Ummm… a mí tampoco me gusta la idea, pero no queda otra.- dijo molesto el peligris.
-¡Kakashi-san, tiene que haber otra forma!- dijo alarmado el castaño.
-¿Vos tenes otra idea, Iruka?- le preguntó el shinobi, mirándolo serio.
Entonces un escalofrío recorrió la espalda del chunnin.
No quería hacer enojar al Hatake… ¡pero tampoco quería besarlo!
"¡Pensa, pensa!" se decía a sí mismo con desesperación.
Pero ninguna idea venía a su sobrecargada mente.
No podían fingir, no podían usar clones de sombras, ni involucrar a nadie más.
Parecía que, desafortunadamente, tendrían que besarse.
"¿Por qué me metí en esto?" se preguntó algo molesto consigo mismo el maestro.
-¿Y?- le preguntó el peligris.
Iruka suspiró rendido.
-No, no tengo otra idea.- contestó desanimado.
-Ummm… entonces está decidido.- dijo Kakashi.
-¿Qué es lo que está decidido, Kakashi?- preguntó aquella dulce voz que a él tanto le encantaba.
Ambos, jounin y chunnin, miraron unos arbustos que había en aquél gran bosque de Konoha.
Y de entre ellos, salió la dueña de aquella voz.
-Sakura…- murmuró el peligris, mientras la veía acercarse a ellos.
-¿Qué es lo que está decidido?- preguntó una vez más la pelirosa, con su tono inocente.
Kakashi e Iruka se miraron sin saber qué decir.
-¿Se lo digo, Kakashi-san?- le preguntó el maestro.
¡No! ¡No podía decírselo! ¡No podía decirle la verdad!
-Me están asustando…- comentó suavemente la Haruno.
-No te preocupes, Sakura-chan. No es nada para asustarse.- contó tranquilo el castaño.
Camino hasta donde estaba el peligris, y se abrazó tiernamente al brazo izquierdo de él.
-Kakashi-san y yo… vamos a vivir juntos.- contó con una forzada sonrisa.
Entonces el ojo negro y vago de aquél exasperante peligris pareció gritar lo que su boca no podía.
-¿D-de verdad?- preguntó sorprendida la pelirosa, mirándolo fijamente a él.
-Ummm…- musitó simplemente el Hatake.
¿Qué más podía decirle?
Jamás imaginó que su mentira llegaría tan lejos.
Pero al menos ya no podía empeorar… ¿verdad?
