Viernes, siempre llega el viernes :P Es bastante curioso lo que me está pasando con esta historia...
En primer lugar, nunca tuve la intención de que fuera larga... y ahora que veo que el final tiene que empezar, no quiero que llegue :/
No sé si alguna vez les pasó, pero tampoco quiero evitar lo inevitable. Prefiero una historia corta, pero de buena calidad; a una historia larga y bastante pesada y sin sentido.
Así que esto podría terminarse en el 10, o a más tardar en el 11... aunque uno nunca sabe.
En fin, gracias por sus lindas palabras en los comentarios y apoyar esta historia :)
Advertencia: No sé cómo explicarselos... sólo lean con cuidado (?) :P
PD: El mundo de Naruto le pertenece exclusivamente a Masashi Kishimoto, gracias Kishi! ^^
Disfruten.
8- Si dudas… podes saber la verdad.
Cada corto y lento paso que daba, desearía que fueran enormes y rápidos pero volviendo atrás.
Aunque sabía que era imposible, que eso nunca pasaría, pero de verdad no tenía ganas de ir.
Y el sofocante calor no la ayudaba mucho que digamos.
Hacía alrededor de una semana que había escuchado aquella frase: 'Kakashi-san y yo… vamos a vivir juntos' Y se repetía en su cabeza una y otra vez.
¿¡Cómo fue que llegaron a eso! ¡Ni siquiera se besaron y ya estaban viviendo juntos!
"Jamás tuve que haberlo ayudado…" pensó con algo de tristeza la pelirosa, mientras caminaba sin ganas de llegar a la casa de su ex sensei.
¿Y él por qué no dijo nada? Sólo la miró y musitó uno de sus típicos y aburridos 'ummm'
¡Al menos le debía una explicación! Y una muy buena, cabe aclarar.
"¡No, no, no! ¡No puedo exigirle eso!" se dijo segura.
(Al menos podrías hacerlo mientras fingís estar ofendida porque vos lo ayudaste, ¿no?) ideó su Inner.
"No, no puedo hacer eso" volvió negar. "Ya me va a contar…" dijo convencida.
(¿Cuándo? Toda esta semana estuvo ayudando a Iruka-sensei a mudarse, y ahora seguro él va estar ahí, así que no van a poder hablar solos) comentó algo molesta su voz interior.
"Ya sé…" le contestó ella de mala gana. "De verdad que me molesta que estén viviendo juntos…" contó irritada.
(Imaginate la cosas que harán…) dijo 'como quien no quiere la cosa' su Inner.
Y ella paró en seco.
Varias imágenes para nada agradables inundaron su mente, y quiso con todas sus fuerzas cachetear a cierto maestro de piel chocolate…
Pero no podía. Por más que le molestara, por más que le doliera, por más que lo odiara… Kakashi había elegido a Iruka, y no a ella.
Suspiró tristemente, y reanudó su tortuosa caminata.
Todavía le costaba creer la situación. Su ex y deseado sensei, a quién siempre miró con otros ojos, era gay.
Y no era por su orgullo de mujer que no lo creía, ¡claro que no!
"Bueno…" dijo en su mente, no muy segura.
Tal vez un 10 o 15% sí era por su orgullo femenino… pero su incredulidad estaba altamente concentrada en que jamás, jamás se imaginó eso del Hatake.
Había escuchado tantas historias, tantos nombres de mujeres, tantos números… ¿y ahora salía con esto?
"Sí… ahora que lo pienso… es raro…" comentó mentalmente, con dudas.
Recordaba como si fuera ayer cuando en una misión se toparon con una mujer de cabellos rubios y ojos cafés, que apenas vio al peligris se tiró encima de él.
Y claramente recordaba las tantas frases que ella dijo, sobre lo satisfecha que estaba por lo ocurrido en un noche y que nunca lo pudo olvidar.
Obviamente, ella simplemente lo dejó pasar. Pero quedó grabado a fuego en su memoria. ¡Algo así jamás se olvida!
También recordaba a varias mujeres de la aldea comentar lo atractivo que era, lo… habilidoso que era en cuanto a temas de habitación se trataba.
Y ni hablar de las veces que escuchó las anécdotas que Gai-sensei contaba después de que volvían de alguna misión juntos.
Entonces, teniendo todo eso como referencia, se puede decir que Kakashi Hatake es un Casanova. Un gran conquistador de mujeres. Un Don Juan de Marco.
Además de su gran reputación de pervertido, adicto a los libros de Jiraiya-sama. Sin contar todas las veces que lo atrapó mirando cosas que no debía en varios cuerpos femeninos.
El de ella inclusive.
Pero… ¿¡Por qué ahora decía ser gay! Ciertamente había algo extraño, muy extraño en todo eso.
"Además… si están viviendo juntos con Iruka-sensei… los demás van a saber" consideró con obviedad.
(En esta aldea TODO se sabe, Sakura) le recordó su Inner.
"Por eso mismo. Me dijo que yo sola sabía su 'secreto' ¿y ahora hace esto?" se preguntó dudosa.
(Mmm…) musitó su yo interior, dejándola con la curiosidad.
"Definitivamente acá hay gato encerrado" pensó segura. "Y yo voy a averiguar qué es" se decidió.
Pero antes de dar un paso más, se dio cuenta que ya había llegado a su destino.
-Lamentablemente…- masculló desanimada.
Inhaló y exhaló para calmarse y fingir una linda sonrisa.
Pero antes de golpear la puerta escuchó el sonido de voces hablar. Y la curiosidad la invadió.
Pegó su oreja a la puerta, esperando escuchar algo concreto.
-¡Kakashi-san! ¡No!- exclamó lo que parecía ser la voz de Iruka.
-Ummm… Iruka, sabes que algún día vamos a tener que hacerlo.- le dijo con obviedad y voz sensual la que parecía ser la voz de Kakashi.
"¿De qué están hablando?" se preguntó algo asustada Sakura.
-¡N-no! ¡Y-y dejá de hacer eso!- escuchó al maestro negarse otra vez.
-Ummm… no sabía que eras tan sensible acá, Iruka…- comentó lo que seguramente era el peligris.
"¿Q-qué?" pensó incrédula la pelirosa, imaginando lo peor.
-N-no… K-Kakashi… duele…- la voz lastimosa del castaño apenas escuchó.
-Iruka, tal vez si estuviéramos en otra situación te creería… pero sabes que queres…- dijo seguro su ex sensei.
"¡No!" gritó la médico en su mente. ¡Su Inner tenía razón!
Y empezó a golpear la puerta fuerte y rápidamente.
-Umm… Sakura.- la saludó tranquilo el Hatake al abrir la puerta, sin su remera azul.
-Kakashi… vine a visitar… visarlos…- comentó con una torcida sonrisa. -¿Llego en mal momento?- preguntó 'inocente'
-No, al contrario. Podrías ayudarme.- contó aburrido el shinobi.
-¿A-ayudarte?- repitió incrédula la pelirosa.
-Kakashi-san, ¿quién es?- Iruka preguntó desde adentro.
-Es Sakura, vino a visitarnos. Ella va a ayudarnos.- le contestó a su 'pareja'
-¿A-ayudarlos… con qué?- le preguntó con algo de miedo la chica.
-Ummm… vení, miralo vos misma.- dijo simplemente el peligris, invitándola a pasar.
Entonces la imagen de Iruka semi desnudo, o completamente desnudo, se formó en su mente. Y no quería entrar… ¡ni quería ayudarlos en nada!
-C-creo que vine en un m-mal momento… mejor v-vengo otro día…- dijo algo nerviosa la Haruno.
-No, de verdad podes ayudarnos. Iruka tiene problemas allá abajo…- comentó sin inmutarse Kakashi.
La tomó de la mano, y literalmente la arrastró hasta la sala.
-¡No! ¡No quiero ver, no quiero ver!- exclamó histérica la pelirosa, tapándose los ojos.
-Sakura-chan, qué bueno que viniste. ¿Podrías ayudarme con mi uña encarnada?- escuchó la amable voz de Iruka.
-¿U-uña encarnada?- preguntó confusa la kunoichi, todavía sin mirar.
Fue alejado lentamente sus temblorosas manos de sus ojos, y pudo ver al castaño.
Sentado en una silla, con su pierna derecha estirada y apoyada en otra silla. Con su torso desnudo y aquella agradable sonrisa en su rostro.
-Sí, hace bastante que la tengo y me duele mucho al caminar.- comentó tranquilo el castaño.
Parpadeó sin poder creerlo. ¿Una uña encarnada? ¿¡Eso era todo!
-¿En qué pensabas, Sakura?- le preguntó el peligris a su lado.
Entonces ella se sonrojó, ¡qué mente pervertida la suya!
-E-eh… no, nada.- contestó 'despreocupada' –Voy a sacarle eso a Iruka-sensei.- dijo rápidamente, y sin perder tiempo empezó con su labor.
Y resultó ser que el castaño sí qué era sensible en esa área. Al más mínimo movimiento, un quejido salía de sus labios. ¡Era hombre, por Kami!
(Bueno… un poco) comentó divertida su Inner.
Y Sakura sonrió sólo un poco, con diversión.
-Ya está Iruka-sensei.- dijo la pelirosa, terminando de extirpar el dolor del castaño.
-Gracias, Sakura-chan… de verdad que esa uña me estaba matando.- comentó aliviado, calzándose de nuevo.
-De nada.- las dio ella, con una falsa sonrisa amigable.
-Bueno, tengo que irme. Deje muchos papeleo sin hacen en la Academia.- comentó el maestro, vistiéndose.
-Adiós, Sakura-chan.- saludó a la pelirosa. –Kakashi-san…- musitó 'apenado', mirando a su superior.
-Ummm… nos vemos, Iruka.- le devolvió suavemente el Hatake, fingiendo estar embobado por el castaño.
Aunque por dentro, quería morirse.
El Umino se sonrojó un poco, y luego salió de la casa.
El silencio se formó instantáneamente entre Kakashi y ella. Algo incómodo.
-Y… ¿cómo están las cosas?- le preguntó con una torcida sonrisa.
Genial. No podía ocurrírsele una pregunta más estúpida. No lo veía hacía una semana entera, ¿y le preguntaba eso?
¡Tonta!
-Ummm… bien.- contestó simplemente el Hatake sentándose en el sillón, invitándola a hacer lo mismo.
La pelirosa lo imitó, y el nerviosismo de preguntar aquella duda que tenía no la dejaba tranquila.
-Kakashi… ¿puedo preguntarte algo?- cuestionó fingiendo estar calma.
-Ummm… claro.- respondió aburrido el peligris.
Pero… no era como que él le iba a contestar honestamente. Tal vez todo eso era una farsa, por algo que no podía contar. O porque no quería que ella supiera.
Pero también existía la posibilidad de que fuera verdad, de que a él sí le gustaran los hombres. Y entonces quedaría como la más idiota del mundo enfrente de él.
Entonces llegó a la conclusión de que no podía preguntarle directamente.
Porque si el contestaba que era verdad, podría ser una mentira y ella nunca lo sabría. O podía ser la verdad, y ella segaría dudando.
No lograba nada con preguntarle. Lo mejor era… ponerlo aprueba.
"Pero eso es muy cruel…" pensó con algo de culpa la chica.
(Pero es lo más eficaz) apoyó la idea su Inner.
"Tal vez…" dudó.
-¿Sakura?- la llamó el shinobi.
-¡Ah! Eh… ¿cómo es la convivencia? ¿Fácil, difícil?- preguntó, fingiendo interés.
-Ummm… Iruka se queja de que soy un poco desordenado.- contestó despreocupado el peligris.
-No lo dudo…- comentó ella con algo de buen humor.
-Ummm…- musitó su ex sensei. –Sakura… lamento no haberte contado de… esto.- comentó Kakashi, mirándola tranquilo.
-Mmm… no importa, está bien.- dijo suavemente la pelirosa, perdida en aquel ojo negro y vago de su exasperante ex sensei.
De verdad que no importaba. No importaba en lo absoluto… si podía volver a verlo.
-Pero como no hablamos en una semana, ¿qué te parece salir a comer esta noche?- le propuso con una cálida sonrisa.
-Ummm… cualquier lugar menos Ichiraku.- contó cansado Kakashi, imaginando a cierto rubio hiperactivo.
-¡Jaja! Conozco un buen lugar.- lo tranquilizó risueña la chica.
-Está bien. Te paso a buscar a las 20:30hs.- avisó el peligris.
-O sea, 21:30hs.- entendió la Haruno.
-Ummm…- musitó simplemente el shinobi, sonriendo divertido bajo su máscara.
-Bueno, tengo que irme, le prometí a Ino ayudarla con algunas cosas.- comentó Sakura.
-Ummm… te acompaño a la puerta.- dijo simplemente Kakashi.
Se pusieron de pie y al llegar a la entra se despidieron.
El peligris vio a su ex alumna alejarse, y francamente no podía entender que no haya hecho ningún escándalo por no haberle contado que Iruka iba a 'vivir con él'
"Hay algo extraño…" pensó el shinobi, sintiendo en el aire algo inusual.
"¿Estará dudando?" se preguntó curioso. "Ummm… tengo que cuidar lo que hago" se dijo a sí mismo.
Porque no quería que Sakura descubriera su mentira. Quería ser él el que le explicara todo.
Explicarle que por ella, tenía el mundo al revés.
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La cena había estado exquisita. Y con aquel exasperante peligris era imposible aburrirse.
Cierto es que él siempre tiene esa mirada de que nada le importa, de que nada tiene sentido para él o de que no lo divierte.
Pero ella no lo sentía así. Nunca lo sintió así. Aquel shinobi era tan singular, que cada palabra que salía de aquellos labios, aunque a veces la molestaran, la hacían reír.
Además lo conocía desde años, y compartían una buena cantidad de recuerdos y anécdotas, que siempre que se juntaban recordaban.
Eran tan tranquilizante y divertido estar con él. Tan sólo escuchar su aburrida voz con algún comentario sarcástico la hacía sonreír verdaderamente contenta.
Y su corazón no podía latir más feliz. Lo había extrañado tanto…
¿Pero por qué no podía decírselo? Tal vez él no le malinterpretaría.
Porque sabía que se sonrojaría, se pondría nerviosa, y se acercaría a él con hambre de volver a besarlo.
Entonces él lo sabría, se daría cuenta de su sentir. Y era justamente eso lo que ella no quería… al menos por ahora.
"Es verdad… él aceptó besarme…" recordó la pelirosa aquellos dulces y gentiles labios.
"¿Lo hizo sólo porque yo se lo pedí?" se preguntó dudosa.
Pero nunca tendría el valor de preguntarle.
"Además… si él no me lo preguntó… es porque no significó nada para él…" pensó tristemente.
Y sus ojos verdes perdieron aquel brillo característico, cosa que el peligris no pasó por alto.
-¿Tenes sueño, Sakura?- le preguntó tranquilo.
-E-eh… no…- contestó ella, algo atontada.
-Ummm…- musitó el Hatake, mirándola fijo.
Eso que a ella la ponía tan nerviosa.
-K-Kakashi… ¿puedo preguntarte algo?- cuestionó, mirándola tímidamente.
-Ummm… sí.- respondió tranquilo el peligris, sin dejar de mirarla.
-Bueno… todavía me cuesta creer que…- se sonrojó un poco. –T-te gusten… los hombres.- comentó la pelirosa.
-Ummm… ¿por qué?- preguntó 'curioso' su ex sensei.
"¿Está dudando?" se cuestionó ligeramente nervioso.
-Mmm…. Por muchas cosas, pero sobre todo... porque aceptaste besarme.- contestó apenada la Haruno. -¿P-por qué lo hiciste?- se animó a preguntar muy ansiosa por la respuesta, aunque trató de no demostrarlo.
-Ummm… porque vos me lo pediste. Y no veo nada de malo en que mi amiga sea la última mujer que bese.- le contestó 'aburrido' el Hatake.
Entonces lo entendió. Ella… sólo era una simple amiga.
-Mmm… sí… claro.- musitó suavemente, sin dejar salir su tristeza.
Ya no tenía caso tratar de buscar algo donde no lo había, era mejor desistir a esa ilusión esperanzada de que todo fuera mentira.
-¡Sakura-chan, Kakashi-san, así que vinieron acá!- exclamó la voz amable de Iruka.
Y era lo último que le faltaba para que se noche se arruinara completamente.
-Iruka-sensei…- lo saludó con una forzada sonrisa dulce.
-Ummm… Iruka, ¿viniste con alguien?- le preguntó Kakashi despreocupado.
-¿Celoso?- dijo el Umino con burla, que sólo el peligris decodificó.
-Ummm…- musitó simplemente el shinobi, matándolo con la mirada.
-Iruka, tengo que hablar con vos.- le dijo 'tranquilo'
Se levantó de su asiento y tomó del brazo al maestro.
-Y-ya volvemos, Sakura-chan- le avisó el castaño, mientras su superior la arrastraba hasta algún lugar.
"No sabía que era tan celoso…" pensó tristemente la pelirosa.
Suspiró cansada. Sólo quería irse a casa, y llorar tranquila.
Por otro lado, Kakashi por fin soltaba a Iruka cerca de la barra.
-Vine a tomar un par de tragos nada más, Kakashi-san. Me sentía solo en la casa.- se excusó el maestro.
-Eso no importa.- le dijo el peligris despreocupado. –Lo importante es que Sakura está dudando de que me gusten los hombres.- le contó un poco, sólo un poco nervioso.
-¿¡Qué! ¿Por qué? ¿Se enteró?- preguntó alterado el castaño.
-No, de eso estoy seguro. Pero algo sospecha.- explicó el shinobi.
-¿Y qué vamos a hacer? Estamos viviendo juntos, ella lo vió. No entiendo por qué duda.- comentó el Umino, confuso.
Kakashi suspiró cansado… no sabía cómo decirle al maestro lo que tenía pensado para que su mentira siguiera en pie.
-¿Y, Kakashi-san? ¿Qué vamos a hacer para que no sospeche nada?- preguntó inocente Iruka.
El Hatake inhaló y exhaló para encontrar la calma, y entonces soltó la bomba.
-Vamos a tener que besarnos.- dijo con pesadez.
-¿¡Qué!- exclamó histérico el castaño. -¡No! ¡De ninguna manera!- dijo molesto.
-Iruka.- masculló Kakashi seriamente, tomándolo de los brazos. –Sabes que es la única opción.- sentenció.
El castaño temblaba ligeramente, y sus mejillas ya estaban un poco rojizas… además de esa mirada aterrada que tenía en sus ojos cafés.
-¿Sakura está viendo?- le preguntó el shinobi, en voz baja.
Iruka desvió un poco su mirada, y encontró a la pelirosa mirándolos expectantes.
-S-sí…- contestó nervioso, volviendo a mirar a su superior.
-Está bien.- musitó el Hatake. –Sólo voy a pegar mis labios a los tuyos… no se va sentir mucho por la máscara.- explicó en voz baja.
-M-mmm…- musitó con miedo el Umino.
Pero desgraciadamente era la única salida.
"Las cosas que hago por vos, Sakura" pensó el peligris, recordando a la pelirosa.
Lentamente Kakashi se fue acercando a Iruka, y los ojos del maestro se abrieron con miedo.
Desvió su mirada, para cerciorar que Sakura todavía estuviera mirando y todo eso no fuera en vano.
-¡E-espera!- le dijo al peligris. –¡Sakura se fue! - le avisó, señalando la puerta de salida por donde la pelirosa acababa de salir.
Entonces Kakashi se dio vuelta inmediatamente, y vio que ella no estaba en la mesa.
Su corazón latió desesperado, ¿por qué se había ido?
Corrió esquivando gente hasta que logró salir del lugar, y a lo lejos entre la fina lluvia pudo ver a la pelirosa alejarse.
-¡Sakura!- la llamó, caminando algunos pasos hacia ella.
Pero la vio empezar a correr. Cada vez más rápido y cada vez más lejos de él.
Y no entendía por qué. Si eso era lo que ella quería ver. Era lo que ella quería lograr: que estuviera con Iruka.
Pero él no entendía, porque no sabía lo que ella sentía.
Ella sólo corría porque no quería verlo. No quería escucharlo ni tenerlo cerca.
Ella sabía que había perdido a Kakashi… aunque nunca fue suyo.
Y le dolía.
Ella sabía que de ahora en más nunca iba a ser lo mismo entre ellos.
Y le dolía.
Sabía que jamás podría estar en el corazón de su exasperante peligris.
Y le dolía.
Entonces corría, para alejarse de él… y poder olvidarlo.
Desahogar su pobre corazón, y llorar tranquila por aquel amor que jamás…
Jamás sería suyo.
