Sé que la semana pasada dije que hoy se terminaba... pero una vez más, las cosas no salen como se planean -.-'
En cierta manera, es bueno. Ya que la historia sigue un capítulo más. Pero por otro lado, es horrendo. Porque odio cuando las cosas no salen como las espero.
Pero no quería darles un capítulo larguísimo donde se cansaran de leer y que una cosa no tuviera nada que ver con la otra.
Sólo me resta agradecerles una vez más por sus comentarios y seguir la historia a pesar de todo :) La semana que viene SÍ o SÍ se termina porque ya sólo me faltan un par de páginas para terminarlo ^^'
PD: El mundo de Naruto no me pertenece, es obra y gracia de Masashi Kishimoto.
Disfruten.
11- Una luz de esperanza llamada Takumi.
Kakashi inmediatamente rompió la fraternal unión que su hermano gemelo tenía para con él, odiaba cuando lo abrazaban si no quería.
-Sí, está cosa de acá es mi hermano.- afirmó con cansancio, señalando al aludido.
-¡Ey! ¡No soy una cosa!- se quejó el nuevo peligris.
-¿Ah, no?- 'preguntó' burlón el shinobi.
-¡No!- negó efusivamente el otro.
Y Kakashi rió por lo bajo, siempre le gustó molestar y más si a quién molestaba era a su hermano.
-¿Podrían explicármelo?- preguntó Sakura, interrumpiendo. –No estoy entendiendo nada.- contó ligeramente molesta.
-Ummm… no hay mucho que entender.- dijo simplemente el Hatake. –Él es mi hermano gemelo.- 'explicó' sin interés.
-Puedo verlo.- musitó con cansancio la pelirosa.
-Qué malo sos para dar presentaciones, niisan.- se quejó el otro.
-Ummm…- musitó sin importancia el ninja copia.
Ni lerdo ni perezoso, el gemelo de Kakashi le tomó las manos a Sakura.
-Soy Takumi Hatake, un gusto.- se presentó amablemente, mirándola a los ojos.
Y la pelirosa vio que tenía los mismos hermosos ojos oscuros que Kakashi… pero no le producían lo mismo que el exasperante peligris.
-Sakura Haruno…- se presentó algo tímida.
-Entonces, Sakura-chan, ¿sos la novia de niisan?- le preguntó arqueando sus ojitos.
Ella sintió su cara arder al instante, ¿¡tan obvia era!
-No tenes por qué preguntar esas cosas ni tomarla de la mano.- dijo con tono serio Kakashi, deshaciendo la unión. –Y dejar de llamarme 'niisan'- le ordenó, fulminándolo con la mirada.
-¡Jaja! ¡No es para que te pongas así, Kakashi!- exclamó animado Takumi.
-¿Qué haces acá?- le preguntó sin rodeos el peligris.
-¿Eso es lo que me preguntas después de tanto tiempo sin vernos?- cuestionó el gemelo. –¡Maaa! ¡No cambiaste en nada!- dijo desilusionado.
-¿Queres que te invite a tomar el té y hablemos de la vida?- preguntó sarcástico Kakashi.
-¡Eso sería genial! Creo que vi un lindo lugar a unas horas de acá…- comentó Takumi con una sonrisa.
El peligris suspiró cansado. Cierto era que su hermano siempre había sido un estúpido, pero a esa edad era increíble que lo siga siendo.
-Veo que todavía tu pobre cabecita no distingue el sarcasmo.- dijo mordaz Kakashi, sonriendo bajo su máscara.
-¡¿Eso fue sarcasmo?- exclamó sorprendido el gemelo. –Sos tan cruel, niisan…- suspiró con tristeza.
Sakura los siguió viendo discutir, entre sarcasmos e ironías de parte de Kakashi, y entre soplidos desilusionados y exclamaciones enérgicas de Takumi.
Eran tan, tan diferentes y a la misma vez tan, tan iguales.
La misma altura, los mismos ojos, el mismo cabello color plata y rebelde, la misma voz… y hasta aquella máscara cubriendo casi todo su cara.
Suspiró cansada, ¿de dónde venía esa afición por tapar aquel bello rostro? Si no recordaba mal, Sakumo Hatake no usaba una… o al menos eso le había contado la 5ª Hokage.
Aunque había algo que los diferenciaba enormemente: Takumi tenía sus dos ojos negros, y ninguna banda tapando el izquierdo.
En lo demás, físicamente, eran idénticos.
Pero Takumi no era un shinobi de Konoha, o al menos eso creía ya que no tenía su bandana. Además, ella jamás escuchó que su ex sensei tuviera un gemelo.
-Kakashi-niisan, ¿acaso no tenes corazón?- le preguntó su hermano.
-Ummm… sí, para mi Icha Icha.- contestó burlón el aludido.
-¿¡Todavía seguís con eso!- exclamó histérico el gemelo. -¡A papá nunca le gustó que lo leyeras!- le recordó.
Entonces la mirada divertida de Kakashi desapareció. Y una nostalgia ocupó su orbe negra.
-Ummm… sí… nunca le gustó…- musitó suavemente, mirando el pasto.
Takumi no supo que decir, había metido la pata y nunca sabía cómo sacarla… menos en ese caso tan especial para su hermano.
-Kakashi…- lo llamó Sakura.
El shinobi levantó la vista, posándola sobre la mujer que le robaba el sueño. Y sintió que su corazón dejó de latir por algunos segundos al verla sonreírle.
-¿Vamos a armar las carpas?- le preguntó amablemente. –Además hay que buscar agua, pronto va a oscurecer.- comentó sonriéndole.
Pero él no podía decir nada. No podía dejar de verla… y su corazón latió con fuerza al verla sonrojarse.
Una sonrisa se dibujó debajo de su máscara… estaba feliz.
-Ne, ne, niisan…- lo llamó su gemelo.
Él suspiró con cansancio.
-¿Qué?- le preguntó sin ánimos.
-¿Podría quedarme esta noche con ustedes?- preguntó Takumi, arqueando sus ojitos.
-Tenes todo el bosque…- le dijo Kakashi, dándole a entender que NO podía.
-Pero yo quiero hablar con vos, niisan.- contó el nuevo peligris. –Además de conocer a Sakura-chan…- dijo con sus ojitos a punto de llorar.
-Tenes 28 años y andas haciendo esas caras…- musitó con pesadez el shinobi, negando con la cabeza.
-Dejalo que se quede, Kakashi…- pidió Sakura, interrumpiendo. –Es tu hermano…- dijo suevamente mientras lo miraba.
-Ummm…- musitó el Hatake del Sharingan.
¿Por qué no podía decirle que no a Sakura?
-Pero vos dormís conmigo.- dijo con voz seria, señalando a su gemelo.
-¿Pero y si algo le pasa a Sakura-chan?- preguntó Takumi. –Yo puedo cuidarla.- le dijo a su hermano, guiándole un ojo.
-Intentalo… niisan…- lo retó Kakashi, con una peligrosa mirada sobre su gemelo.
-¡Jaja!- rió nervioso el otro peligris. –No es para tanto, niisan.- trató de restarle importancia el otro.
-Ummm…- musitó el shinobi de Konoha, sin sacar esa mirada sobre su hermano.
-Armá esa carpa.- le ordenó, señalando la tienda que estaba a medio hacer. –Yo voy a ayudar a Sakura a terminar con la suya.- avisó.
-Siempre dando órdenes. Niisan, no cambias más…- comentó Takumi, negando con su cabeza. –No entiendo cómo Sakura-chan puede soportarte.- dijo sin creerlo.
Pero la mirada que le dedicó su querido hermano gemelo y mayor por algunos minutos, le hizo saber que mejor era ponerse a trabajar y mantener su boca cerrada… de por vida, si podía.
No tardaron nada en terminar de armar el campamento. Kakashi prendió la fogata ya que la noche pronto caería, Takumi hablaba y hablaba pero su gemelo en nada lo escuchaba, y Sakura comenzó a sacar la comida para calentarla.
-Eh… no hay agua…- comento la pelirosa, mirando a ambos peligrices.
-¡Yo voy!- exclamó animado el gemelo menor. –Creo que vi un río hacia el Norte… ¿o era al Este?- se preguntó confuso.
Kakashi suspiró cansado, ¿por qué su gemelo tenía que ser TAN distraído?
-Yo voy…- avisó con pesadez, poniéndose de pie.
-¡Pero niisan, yo dije primero!- se quejó Takumi.
-Pero vos vas a tardar una eternidad.- le dijo burlón el Hatake mayor. –No podrías encontrar el río ni aunque lo tuvieras enfrente.- comentó mordaz.
-Niisan, eso es cruel…- musitó dolido el otro gemelo.
-Ah, una cosa antes de irme…- dijo con tranquilidad Kakashi.
Se acercó a su hermano y lo arrastró algunos pasos lejos de la pelirosa.
-¿Qué pasa, niisan?- le preguntó con sus ojitos arqueados el menor.
-Takumi, ¿te acordás cuando me pediste que te muestre lo que hacía el Sharingan?- le preguntó con 'amabilidad' el peligris mayor.
-Mmm…- pensó el otro. –Sí, lo recuerdo…- contestó con un gusto amargo en su boca.
-¿Qué fue lo que pasó?- le pidió que contara el jounin de Konoha.
-Moje la cama…- respondió con cansancio el gemelo menor. -¿Por qué me preguntas esto, niisan?- cuestionó con inocencia.
Entonces una macabra sonrisa se dibujó bajo la máscara del mayor.
-Porque si le pones un solo dedo encima a Sakura… vas a sentir en carne propia cuánto ha mejorado mi Sharingan…- le dijo con voz atemorizante, mirándolo fijamente.
Takumi sintió un horrendo escalofrío recorrer su espina. Si cuando su gemelo recién había obtenido el Sharingan lo había hecho mojar la cama por pura diversión… no quería saber qué podría pasarle ahora que era un ninja reconocido, temido y sobretodo, celoso.
-¡Jaja!- rió nervioso. –N-no te preocupes, Kakashi-niisan… n-no pienso h-hacerle n-nada…- dijo el menor.
-Mejor así, niisan…- musitó Kakashi amenazante.
Y con esas últimas palabras emprendió su viaje a buscar el preciado líquido cristalino.
Takumi suspiró aliviado una vez que el inquisidor ojo negro de su gemelo estuvo fuera de su alcance… y le agradeció al cielo que el ojo rojo estuviera tapado.
Caminó devuelta al improvisado campamento y se sentó enfrente de aquella linda pelirosa amiga y/o compañera y/o novia de su perverso hermano.
-Sakura-chan, no sé cómo lo soportas…- comentó cansado el peligris.
-Mmm…- musitó simplemente la muchacha, mirando arder el fuego.
Miro atentamente los ojos verdes de la chica, y claramente podía ver una gran tristeza y un profundo dolor. ¿Por qué sería?
"¿Acaso mi hermano…" pensó el gemelo.
-¡No me digas que mi hermano te hizo algo malo!- exclamó de repente el peligris, señalando a la pelirosa.
Sakura sólo lo miraba impactada, ¿¡era necesario que fuera tan abrupto!
-¿Qué?- le preguntó con un deje de molestia.
-Niisan, ¿qué hizo?- cuestionó con seriedad el muchacho.
-¿Qué hizo con qué?- devolvió confusa la pelirosa.
-¡A vos!- exclamó con obviedad. –No creo que te haya engañado, hasta un ciego vería cuánto le gustas…- pensó en voz alta.
Los ojos verdes de la Haruno se abrieron sorprendidos e incrédulos ante lo que oyó.
-¿Q-qué?- preguntó ligeramente nerviosa.
-¿Cómo que 'qué'?- devolvió Takumi. –Niisan y vos son novios, ¿ne?- dijo con obviedad.
Entonces sintió que su corazón dejó de latir… por cortos milisegundos.
-¿P-por qué p-pensas e-eso?- preguntó algo alterada la chica.
-Por cómo se miran… a demás de que él te cela mucho…- contestó lógico. –Tanto que hasta me amenazó…- comentó indignado.
-¿Pero por qué pelearon?- preguntó curioso. -¡Yo puedo ayudarte!- dijo con emoción, arqueando sus ojitos negros.
Pero Sakura no podía decir nada. Era… era… increíble que él… qué él pensara…
Bajo su mirada una vez más al fuego que quemaba delante de ella, queriendo que le diera un poco de calor a su desolado corazón… aunque sabía que sólo una persona podía dárselo.
-No… nosotros… no somos novios.- negó con voz baja la pelirosa, escondiendo su dolor.
-¿Qué?- musitó confuso el peligris, mirándola sin entender.
Pero la tristeza y el dolor que antes había visto en los ojos de la muchacha ahora estaban más claros y visibles que nunca. Además de poder leerlo en su marcada expresión.
-No se lo dijiste, ¿verdad?- le preguntó con tranquilidad.
-… No.- contestó con algo de timidez ella.
Entonces el menor de los Hatake suspiró.
-Él tampoco te lo dijo, ¿ne?- preguntó con seguridad.
Y ella subió rápidamente la vista, mirando al peligris que tenía en enfrente, divisando aquél brillo divertido en sus ojos negros.
-¿Qué?- preguntó confusa.
El muchacho suspiró una vez más.
-No sabía que niisan fuera tan lento en estos casos…- comentó con cansancio. -¡Ah! Pero eso es porque es Sakura-chan.- contó arqueando sus ojitos.
-No…- negó rápidamente ella. –A Kakashi… no le gusto yo…- musitó suavemente, escondiendo su tristeza.
-Claro que no le gustas.- afirmó con obviedad el Hatake. –Él te ama, eso va más allá de sentir una simple atracción.- aclaró seguro.
-No.- negó firmemente Sakura, arrancando el pasto debajo de sus manos. –Él ama… a Iruka-sensei…- musitó débilmente.
-¿Iruka?- preguntó Takumi. –Iruka, Iruka… ¿no es nombre de hombre?- cuestionó confuso.
-Sí…- afirmó la pelirosa.
Entonces el peligris calló por un momento, analizando.
-¿Estás queriendo decir que a niisan le gustan los hombres?- le preguntó el Hatake.
-¿Qué otra cosa voy a querer decir con eso?- le 'preguntó' molesta la pelirosa, mirándolo a los ojos.
Entonces el peligris soltó una risa enérgica. De esas que sólo salen cuando escuchas algo realmente gracioso.
-¿De qué te reís?- le preguntó enojada la médica.
Pero el muchacho no podía parar de reírse. Estaba, casi literalmente, revolcándose de la risa.
-¡No es gracioso!- exclamó furiosa Sakura, poniéndose de pie.
Y fue finalmente ahí cuando el peligris dejó de reír, al ver los hermosos ojos verdes de la chica llenos de amargas lágrimas.
-No tenes idea de cuánto me duele…- musitó con angustia, mirándolo desde arriba.
Entonces se sintió tan miserable. Un completo idiota insensible.
Se puso de pie y tomó a la muchacha de los hombros, para mirarla fijamente.
-Sakura-chan, quiero que me escuches atentamente.- le dijo Takumi. –Puedo jurarte por mi vida y la de mis padres que están en el cielo, que Kakashi-niisan no es gay.- le dijo con seguridad.
-Pero él… él me lo dijo… él me confió su secreto…- sollozó la pelirosa.
-¿Secreto?- preguntó el peligris. –Sakura, un hombre que no tiene problemas para leer novelas eróticas enfrente de quién sea y cuándo sea no tiene secretos.- le aclaró.
-P-pero… l-lo vi besarse… y decirle a Iruka-sensei q-que…- dijo con la voz quebrada la Haruno.
-No importa lo que viste o lo que escuchaste, puede ser un malentendido.- le contó el Hatake.
-P-pero ellos… v-viven juntos…- musitó con un nudo en su garganta la chica.
Y el peligris suspiró con cansancio. ¿¡Qué había hecho su estúpido hermano gemelo!
-Sakura-chan, ¿alguna vez viste a mi hermano teniendo relaciones con ese tal Iruka?- le preguntó directamente.
Entonces ella se sonrojó fuertemente.
-N-no…- negó apenada.
-Entonces no está nada dicho.- afirmó el muchacho. –Yo puedo ver lo que niisan siente, no soy tan estúpido.- aseguró.
-Así que lo mejor que podes hacer es decirle lo que sentís, él es algo tonto para esas cosas…- comentó con algo de diversión.
Pero Sakura todavía no estaba muy segura… lo que vio y lo que escuchó tenían un gran peso.
-Sakura…- la llamó el Hatake. –Si todavía tenes dudas, lo mejor es que pongas a Kakashi-niisan a prueba.- ideó.
-¿A-a prueba?- preguntó la Haruno.
-¡Sí!- exclamó con buen ánimo el peligris. –Sedúcelo, vas a ver que no va a resistirse.- contó con picardía.
-¿Seducirlo…?- musitó confusa la muchacha. –No, no a funcionar- negó con pesimismo.
-¡Sakura-chaaan!- se quejó Takumi. –Sólo hacelo.- le dijo con sinceridad.
-Pero… le va a dar asco…- musitó con tristeza la pelirosa.
-Si vieras cómo te miras, no dirías eso.- comentó el gemelo.
Pero vio que las lágrimas de la hermosa pelirosa no dejaban de caer, y él sólo quería ayudarla.
La abrazó protectoramente, dándole ánimos.
-Todo va a estar bien, Sakura-chan…- le dijo con tranquilidad al oído.
Se separó de ella y la miró a los ojos, regalándole una dulce sonrisa debajo de su máscara.
-Confiá en mí.- le dijo con seguridad.
Y ella no pudo ver ninguna mentira en aquellos orbes tan oscuros. Lo que le provocó un cosquilleo de bien estar en su estómago.
Se limpió las lágrimas y le regaló una sonrisa.
-Sí…- dijo suavemente.
Y vio los ojitos del gemelo arquearse contentos.
-Niisan…- llamó una voz falsamente amable.
Y Takumi sintió un horroroso sudor frío bajar por su nuca. De esos que no avecinaban nada bueno.
Giró un poco su cabeza, junto con la pelirosa, y ahí estaba su hermano gemelo. Mirándolo con una mirada que le hubieran calado los huesos de miedo al mismísimo Kyubi.
-Jaja… Kakashi-niisan…- saludó con nerviosismo el aludido, alejándose notoriamente de la muchacha.
Pero el Hatake mayor no dijo nada. Sólo le dio una última mirada gélida a su gemelo para luego acercarse a su compañera y entregarle el agua que necesitaba.
Sakura le agradeció algo confusa por la escena entre los hermanos. Pero entonces las palabras del nuevo Hatake golpearon su memoria.
'-Por cómo se miran… a demás de que él te cela mucho…-. –Tanto que hasta me amenazó…-'
"Kakashi… ¿celoso?" se preguntó dudando.
Miró a su ex sensei que aún estaba parado frente a ella, y aquella suave mirada que él siempre tenía estaba posada en ella.
Sintió el rose de sus largos dedos sobre los suyos, mientras sostenía la cantimplora, y no pudo evitar sonrojarse.
Se separó de él y agachó la cabeza, tratando de esconder su sonrojo… además de escapar de la mirada del Hatake que tantas cosas le producía.
"Tal vez, y sólo tal vez… Takumi tenga razón…" pensó con una diminuta luz de esperanza.
Ojalá y el otro Hatake tuviera razón.
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Takumi estaba sentado en el pasto, y a su lado tenía la agradable compañía de la pelirosa que hacía horas había conocido.
Entendía a la perfección por qué su hermano estaba enamorado de la Haruno, definitivamente la muchacha era encantadora.
Y aunque la había visto enojarse y había escuchado historias donde ella golpeaba a un chico llamado Naruto, aún así le parecía maravillosa.
Pero sentía una mirada peligrosamente fría encima. Y él mejor que nadie conocía esa mirada.
Del otro lado del fuego, apoyado en el tronco de un árbol, estaba su gemelo. Podía sentir que no estaba feliz. Y que en cualquier momento un kunai volaría directo a su yugular.
Eso si es que antes no caía en algún genjutsu del maléfico Sharingan de su querido hermano gemelo…
Habían cenado tranquilamente, entre charlas y recuerdos.
Sakura había logrado sacarle un poco de información al gemelo de su ex sensei, enterándose de que era un shinobi de la Arena y que Chiyo-sama lo había intentado matar más de 100 veces.
Takumi se había ido de Konoha luego de que su padre muriera, y rara vez se encontraba con Kakashi para no perder el contacto.
Le había jurado a su hermano mayor que algún día sería tan fuerte como él, y se lo comprobó luego de la 3ª Guerra Ninja.
Habían entrenado algún tiempo juntos donde el menor había aprendido varias cosas sobre el genjutsu y el Sharingan, pero luego volvieron a separarse.
Sabía que la vida de su ex sensei había sido difícil, pero luego de conocer a su gemelo… tenía que reconocer que Kakashi era mucho más fuerte de lo que pensaba.
Ella jamás hubiera soportado aquello. Perder a sus padres, a su mejor amigo, alejarse de su único hermano… ella nunca podría superarlo.
Lo miró mientras discutía con su gemelo sobre algo, y aquel brillo en ese vago ojo negro le dijo que estaba disfrutando, que de verdad estaba contento por ver a su hermano.
-¡Sakura-chaaan! ¡Niisan quiere usar su Sharingan en mi!- exclamó con miedo Takumi, escondiéndose detrás de la pelirosa.
La Haruno miro a su ex sensei sin entender nada.
-Ummm… deja de estar haciéndote la víctima y vamos a dormir.- comentó aburrido el peligris.
-Sí, mañana nos espera un largo día…- contó cansada la pelirosa, poniéndose de pie.
Apagó el fuego con un poco de agua y se dedicó a meterse en su carpa.
-Buenas noches…- saludó a los gemelos. -¡Y no peleen!- les avisó con una mirada intimidante.
Para luego, cerrar la carpa.
Los hermanos Hatake se miraron entre sí.
-Bueno, Takumi, vamos a dormir…- musitó desinteresado el mayor.
-Sí, niisan…- apoyó el otro. –Estoy tan cansado…- bostezó.
-Ummm…- musitó Kakashi. –Buena suerte tratando de dormir…- comentó mirando con malicia a su hermano.
Y luego entró en la carpa.
Takumi sintió un escalofrío recorrerlo de pies a cabeza, y recordó las palabras de su gemelo.
'Porque si le pones un solo dedo encima a Sakura… vas a sentir en carne propia cuánto ha mejorado mi Sharingan…'
Una gota de sudor frío resbaló por su cien.
Iba a ser una larga, larga noche…
