Los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, yo solo juego con ellos, aunque puede que alguno me lo invente, si es así os daréis cuenta.

Jeanette: Para este capítulo no he tenido música de inspiración, si no a él rarito de Roger Federer enfrente mía jugando contra Soderling, mundo tenistico gente, pero bueno, mi Rafel Nadal ganó hace media hora y estoy alegre, además de que leí vuestros Reviews y me hacen aún más feliz, así que, como estoy de vacaciones -de momento, no por mucho tiempo, hasta que vuelvan a empezar las asquerosas clases- este capítulo lo haré grande, grande y lo mejor que pueda, hoy estoy inspirada. Nos leemos abajo, que lo disfruten.

Miedos entre caricias.

Pequeña cosita humana.

Esme.

Estaba pintando las paredes del cuarto de los invitados, tendríamos visita, los de Denali venían a pasar unos días con nosotros, cuando Edward pasó por la puerta con la cabeza gacha y las manos en los bolsillos, estaba pensativo, era extraño. Desde el día en que él y Bella fueron al centro comercial con Jasper y Alice estaba raro, pero no solo él, Bella también y no me explicaba por qué, no lo sabía, ellos siempre se habían llevado bien. Cuando Bella llegó a la casa por primera vez, Edward se sintió muy protector con ella y ella con él, desde el primer momento ellos tuvieron una buena relación, pero ahora no sé qué le pasa y me estaba empezando a preocupar, porque llevaban evitándose y ignorándose unas semanas, no podía determinar el día, pero más o menos dos o tres semanas, desde que se fueron de compras, ¿Qué habría cambiado en la vida de mis hijos?

Bella.

Intentaba estudiar, pero no podía concentrarme, con él ruido que hacía Esme en la habitación de al lado y Alice y Rosalie en la otra, aquí no había quien estudiara, y es que, los de Denali venían a hacernos una visita, que casualidad y que agradable, ¿No?

Intenté concentrarme en lo que hacía, dentro de poco tendría examen de biología y no podía permitirme suspenderlo, no quería decepcionar a Carlile.

Suspiré y me acerqué el libro más a la cara.

La anorexia es una enfermedad sicológica en la que la persona afectada piensa que está gorda, pero en realidad está por debajo de su peso ideal, no lo ven por su obsesión y dejan de comer, estos casos son muy difíciles y necesitan mucho apoyo familiar, esta enfermedad puede aparecer, por la obsesión de la gente en parecerse a los famosos, por la moda y la televisión, suele darse en las chicas.

La bulimia es otra obsesión sicológica parecida a la anorexia, lo único que, la persona come incluso más de lo que su cuerpo necesita para luego vomitarlo.

¡Demonios! No conseguía que nada del tema se me quedara en esta estúpida cabeza que tenía, solo tenía cabeza para pensar en Edward, en Edward y en Edward.
¿Porque era tan importante?

Bella, tiene novia, está feliz y enamorado, y encima es Tanya, ¡TANYA! Que es muchísimo más guapa que tú, tiene un cuerpazo de infarto, es más inteligente que tú, más alta, más mayor, más mujer y puede darle algo que tú nunca podrás darle.

Vale ya, para por favor. Conciencia, tus intentos de hacerse olvidarme de él, solo consiguen herirme, ¿Sabes? ¡Cállate un poquito por favor!

...

No logré concentrarme en toda la tarde, no conseguía pensar en otra cosa que no fuera la imagen de Edward besando a Tanya, era tan doloroso y jodido.

Bien, más sufrimiento para el montón-pensé con una sonrisa triste.

Estaba en la cocina intentando comerme la cena que Esme había cocinado para mí con mucho cariño, una ensalada normal, pescado y papas.

No conseguí comérmelo todo, pero lo que conseguí llevarme a la boca le bastó a Esme para darse por satisfecha y dejarme volver a mi cuarto.

Por el pasillo me encontré a Edward, pero hicimos lo que se había hecho costumbre desde hacía unas semanas, ignorarnos y hacer como si no nos hubiésemos visto.

Bien, será lo mejor.

Entré en mi cuarto y me tiré en plancha a la cama, no tenía ganas de hacer nada, lo mejor sería dormirme para olvidarme un rato de que Edward existe y de la cruda realidad que me abruma.

...

-Bells-me susurró una voz de pito en la oreja.

-Hay no por dios Alice, eres peor que una pesadilla-murmuré y me eché la almohada por encima.

-¡Bella!-me gritó pero supe que se estaba riendo-eres imposible.

-Tú si que eres imposible-dije y me quité la almohada de encima y me incorporé en la cama y me quedé mirando a Alice-¿Porqué me despiertas tan temprano?

-Hoy vienen los de Denali-dijo sin mucho ánimo.

-Ya.

-Hay que despertarse, en dos horas como mucho estarán aquí-me avisó.

-Pues si que corren, sí-murmuré para mí pero Alice lo escuchó.

-Si, Tanya está... como decirlo, entusiasmada por ver a su "novio".

Se me heló la sangre. Me quedé pálida. Así que Alice lo sabía.

Fui la única en toda la familia que no se enteró al parecer. Genial, si lo decía Alice era verdad que Edward y Tanya estaban... saliendo.

Suspiré y me levanté de la cama.

-¿A dónde vas?-me preguntó el duende sin despegar la mirada de mí.

-A donde vamos querrás decir.

Sonrió y se acercó a mi pasándome una mano por los hombros.

-Eres la mejor-me dijo mi hermana.

-¿Sabías que eres una pelota?

Ella solo río y me acompañó al armario, iba a vestirme, esto iba a ser un desastre.

Después de mucho batallar con Alice, me dejó ponerme un vaquero con la condición de que me pusiera tacones y bueno, no pude decir que no, prefería tacones que traje.

Al final acabé con unos vaqueros azulados vaqueros, unos tacones-botas negros y un jersey de punto de algodón marrón, pero que dejaba al descubierto mi hombro y muchas partes de mi cuerpo, era de punto así que tuve que ponerme una camiseta de tirantes negra por dentro.

Después de que Alice me torturara con la ropa me hizo una coleta de caballo y bajamos al salón a esperar a los "adorados" de Denali.

No tardaron mucho en llegar. La puerta se abrió y entraron Carmen, Eleazar y Kate, detrás de ellos Edward y Tanya llegaron con las manos entrelazadas, Edward le llevaba la maleta y en ese momento me quise morir. Nunca había experimentado lo que se sentía al ver a la persona que quieres de la mano de otra, lo había visto en novelas, en películas o incluso lo había "sentido" a través de los personajes de un libro, pero nunca lo había experimentado yo y quise ahogarme dentro de un vaso de agua.

Al ver entrar a Tanya con esa sonrisa de oreja a oreja y Edward a su lado quise desaparecer, sentí que me hice más pequeña de lo que ya era y Jasper me miró, sabía lo que sentía, me sonrió con tranquilidad y sentí como mi cuerpo se relajó un poco.

-¡Bella!-exclamó Carmen y corrió hacia mí para abrazarme- ¡Pero qué grande estas! Ya eres toda una mujercita, estas preciosa.

-Dios Bella, has crecido muchísimo, eres muy bella, como tú nombre-dijo Eleazar y se rió de su propio chiste tontos, todos en la casa le siguieron el chiste con carcajadas falsas menos yo, no estaba de humor.

-Gracias-contesté sonrojándome.

-No se dan preciosidad.

-Guau, es verdad que estas preciosa, y tienes un gran estilo al vestir, pareces sacada de la Cosmopolitan-dijo Tanya y llegó a mi lado en un minuto de la mano de Edward claro, no le soltaba por nada del mundo.

-Gracias, pero tampoco debes de mentir así-dije con una sonrisa que nunca llegó a mis ojos, todos pensaron que lo dije en plan de cumplido, pero solo Alice y Jasper y quizás Edward supieron que lo dije con maldad.

Me di la vuelta y me dispuse a irme de regreso a mi cuarto cuando Esme me paró con un comentario.

-Bella y Edward estarán encantados de enseñarte un poco esto Tanya, sabemos que no es la primera vez que vienes, pero siempre vienes a lo loco y seguro no habrás tenido tiempo de echarle un buen vistazo a Forks, es precioso-dijo mi "madre" y ahora si quise morirme.

-Claro que si Esme, muchísimas gracias, ¿Nos acompañaras Bellas?-preguntó Tanya.

-Yo...-dije todavía de espaldas.

-Venga Bella por favor, me gustaría pasar la tarde en compañía tuya y como no de mi amorcito lindo-dijo y besó a Edward en los labios delante de todos.

Ahora sí, mi peor pesadilla se había hecho realidad. Ahora sabía realmente lo que era sufrir por amor.

Mi labio inferior empezó a temblar de rabia, las lágrimas amenazaban con salir de mis ojos y me iba a derrumbar en cualquier momento, Jasper o sabía y Alice también.

-Mamá, Bella ahora baja, Alice y yo tenemos un pequeño regalo para ella, subimos se lo damos y bajamos-dijo Jasper, me cogió de la mano y subimos las escaleras a un paso veloz.

Alice nos seguía y no dijo nada hasta llegar a mi cuarto.

-Bella aguanta por dios, no le des el gusto a la buscona de Tanya, ¿Vale?-dijo Alice abrazándome.

-Ahora baja y muéstrale a Tanya que eres fuerte y que no te intimida y que Edward no te importa una mierda-dijo Jasper y me abrazó también.

Ahora estábamos abrazados los tres, Alice, Jasper y yo, parecíamos una familia.

Asentí y bajé las escaleras torpemente y con cuidado, estos tacones eran traicioneros y no estaba acostumbrada a andar con ellos, era más de deportivas y bailarinas.

Llegué hasta la sala y miré hacia Tanya y Edward, les sonreí con una de las sonrisas más falsas de toda la historia y me despedí de todos antes de irme.

-Vamos en mi coche- murmuró Edward por primera vez.

Cerré los ojos al escuchar esa voz, cuanto lo había echado de menos.

Me subí en la parte de atrás de su volvo, me puse el cinturón de seguridad y me dediqué a mirar por la ventana, no quería mirar como ellos se demostraban su amor mientras yo estaba aquí, dentro de su coche, con un frío que me helaba todo el cuerpo y mirándoles como una desgraciada.

No tardaron mucho en subir.

-¿A dónde vamos?-preguntó Tanya con una emoción que detesté aún más.

-A donde quieras amor-dijo Edward.

Genial, si vamos a estar así todo el camino mejor voy y me tapo los oídos, ¿Vale? No quiero escuchar como la persona que quiero le hace mimos y le declara su amor a su novia delante mía, ¡No agrada!

Tanya pareció apreciar mi dilema interior y me preguntó.

-¿Estás bien Bella?-preguntó con esa falsa voz de interesada.

Yo sabía que lo que me pasara le importaba una mierda, pero como ella era tan falsa y tenía que hacerse la perfecta preguntaba, pero solo por quedar bien delante de Edward.

-Si Tanya, estoy muy bien, gracias por preguntar-dije derrotaba y me hundí en el sillón.

Edward encendió el estéreo, supongo que para no irme más y puso uno de los tantos cds de Van Morrison que tenía, se puso a cantar y Tanya le siguió, eso partió mi pobre corazón más de lo que ya estaba.

Seguí apreciando la escena, Tanya cantaba a grito pelado y Edward le seguía con una suave voz, estaban cogidos de la mano y parecían una pareja normal, feliz, inundando el coche de amor y compartiendo cosas juntos.

La lágrimas amenazaban con echarse cuesta abajo por mis mejillas, estaba frustrada y destrozada, me dieron ganas de gritarle a Tanya, de gritarle que ese era mi sitio no el de ella, que solo YO podía cantar con Edward Van Morrison, que solo NOSOTROS, Edward y yo, Bella podíamos estar así como ella estaba ahora, pero no hice nada, no podía hacer nada, solo aguantarme y mirar para otro lado.

Paré las lágrimas con mi mano y las sequé con el dorso de la rebeca y me dediqué durante todo el camino a mirar por la ventana y a intentar hacer oídos sordos a Tanya y a Edward.

...

Cuando menos lo pensé estábamos en Seattle, Edward aparcó el volvo en el aparcamiento del cine y se quedó mirando a Tanya.

-¿Vamos al cine?-preguntó.

-Claro amor, lo que tú quieras.

Salí del coche sin esperar que nadie me preguntara, de todos modos no lo harían, no les importaba lo que yo pensase o lo que yo quisiese, solo era la aguanta velas de la velada, en fin, pasé mi mano por mi cabello, solía hacerlo cuando estaba frustrada.

-Haces lo mismo que mi Eddie-dijo Tanya llegando a mi lado con Edward detrás de ella.

-Él hace lo mismo que yo-dije y caminé hasta perderlos de vista, mejor, así me ahorraba un poco de dolor.

Edward.

Mierda. Joder, odiaba toda esta situación. Odiaba cuando Tanya ponía su mano en la mía, o cuando me besaba en los labios, no es que besara mal o que no me gustar a su lado, pero no era la persona que yo quería que hiciese eso, sin embargo, la persona que yo quería que hiciese todo este montaje que Tanya hacía estaba unos metros delante de nosotros mirando despreocupada las taquillas de las películas.

-¿Qué película quieres ver Bella?-le preguntó Tanya.

-La que tú y él quieran-murmuró sin despegar los ojos de las taquillas.

Él. Eso iba por mí. Me dolía tanto eso, él, como si no fuera nada. Es que realmente no era nada. Sentí como un dolor penetraba en mi corazón, no podía sentirlo, mi corazón no latía como el de Bella, pero me dolía, porque me estaba engañando a mí mismo.

A donde iba a parar, yo no amaba a Tanya, yo amaba a la pequeña cosita humana que tenía delante de mí mordiendo el labio inferior.

Dios, cuanto deseaba besarla en estos momentos, ¿Por qué me había enamorado de Bella y no de Tanya como debería de ser? Si me hubiese enamorado de Tanya, todo sería distinto, y más fácil.

-¿A tres metros sobre el cielo te parece bien, cariño?-preguntó " mi novia".

Asentí, intentaba hablar lo menos posible.

No soportaba a Tanya cuando me decía " cariño", bueno, realmente no soportaría a nadie que me dijera eso a no ser que fuera Esme o Bella, mi Bella.

Dios, ¿Pero que nos estaba pasando?

-Voy a por palomitas-dijo y desapreció de mi vista.

Genial, ahora me dejaba solo con la sicópata de Tanya.

¡Bella no te vayas, por favor!-quise gritarle.

-Amor, te veo raro, ¿Te pasa algo?

¿Cuántas veces te he dicho que las únicas que me puede llamar amor son Esme y Bella? Joder, que pesadita Tanya con " amor".

Cállate Edward, que tú fuiste el que empezó toda esta mierda que tu familia y la de Tanya se empeñan en llamar relación.

Tanya cogió las entradas para la película y fuimos a buscar a Bella al puesto de golosinas.

La busqué desesperadamente con la mirada, pero no la encontré.

-¿Donde está Bella?-pregunté, a lo mejor Tanya si la vio.

-Allí-murmuró y miré allí donde su dedo señalaba.

Estaba pagando en la caja de golosinas, llevaba un cubo gigante de palomitas y estaba sonrojada, agudicé mejor mi oído vampiro y pude escuchar como el dependiente del puesto de golosinas la cortejaba, quise matarlo, quise clamar mi dentadura llena de morfina en su asqueroso cuello y no dejarlo respirar nunca más.

Cálmate Edward-me dije a mi mismo, estaba un pelín agresivo.

Llegamos hasta donde Bella se encontraba y luego entramos al cine.

La película era un muermo, dos adolescentes totalmente distintos y con vidas diferentes se enamoran y no pueden estar juntos porque los padres de ella no la dejan, luchan, luchan y luchan por su amor pero al final, a exención de las demás historias, está no tiene final feliz.

La película no me gustó y me aburrió muchísimo, pero al parecer Bella no pensaba lo mismo, había vivido la película con tal sentimiento que hasta pude ver como pequeñas lágrimas invadían sus ojos y se precipitaban por sus rozadas mejillas.

Quise acercarme a ella, limpiarle las lágrimas y acunarla en mis brazos, susurrarle que no pasaba nada, que todo estaría bien, que si quería yo le pintaría un final feliz a esos dos chicos, pero como que mejor me guardo mis fantasías para mí.

La película acabó y salimos del cine.

-¿Vamos a cenar?-preguntó Tanya llena de alegría.

-Ya que yo voy a ser la única que coma, digo que mejor es irnos a casa, no aguanto más estos zapatos, me están matando-comentó mi Bella.

-Venga Bella, no seas amargada.

-No soy amargada Tanya, casi no puedo ni caminar, me duelen los pies.

-¿Quieres que te lleve preciosidad? Yo te cargo en mi espalda-dijo un chico acercándose a Bella.

-¿Y tú quieres que yo te parta la cara, idiota?-dije y miré al chico con la mirada que usaba para cazar y se alejó rápido, salió corriendo me atrevía a decir.

Bella me miró y me derretí, ¿Porque era tan hermosa? Quería comérmela, en el buen sentido de la palabra.

-Bella, que te lleve Edward si tanto te duelen los pies, nos vamos a casa.

¿Qué? ¿Qué llevara a Bella hasta el coche? Uf, no sé si eso era lo más sensato. Espera, ¿Tanya acaba de decir a casa? ¿A CASA? Oh dios, solo espero que no se esté formando su bonita película de boda y esos royos porque con la única persona que lo iba a hacer estaba muy lejos de conseguirlo.

-Vamos Bella, te cargo-le dije y me acerqué a ella.

-No Edward, déjalo.

Le miré y cogí su mano.

-Vamos Bella, sé que te duelen mucho los pies, te llevo.

Y la cogí llevándola en peso, como si ella fuera mi mujer, mi esposa y estuviéramos recién casados y lo estuviéramos celebrando.

Aparté ese precioso sueño de mi mente, eso nunca ocurriría, estaba tan cerca pero tan lejos a la vez.

Podía sentir su cuerpo irradiar calor, estábamos tan juntos.

Llegamos al coche y tuve que dejarla en el suelo, yo no quería pero no podía hacer otra cosa. Podía jurar, al mirar a Tanya, que estaba celosa, pero ella no tenía motivos para hacerlo, ¿O si? No me dejó ni bajar a Bella tranquilamente a suelo cuando se tiró a mi cuello y me besó en los labios agarrando mi cuello.

Pude ver por el rabillo del ojo como Bella se incomodaba y se daba la vuelta.

Supongo que ver a tu hermano besarse con su " novia" es realmente repulsivo, yo a veces lo había sentido con Jasper y Alice, incluso con Esme y Carlile y cómo no, con Rosalie y Emmett, aunque esos dos no se besaban, se comían la boca el uno al otro.

En fin, cuando a Tanya le dio la gana de soltarme pude entrar en el coche.

Encendí la radio y Van Morrison cantaba tranquilamente en el estéreo, empecé a cantar y minutos después Tanya me siguió.

¡Era horrible poder cantar con ella haciéndolo también! Mejor dicho, con ella berreando, por dios, no se parecía nada a la dulce y frágil voz de mi pequeña cosita humana, la amaba tanto y no podía estar con ella.

...

Llegamos a casa y aparqué el coche en el garaje. Bella se bajó nada más apagar el motor y Tanya lo hizo minutos después al ver que no lo hacía yo.

Al fin unos momentos a solas, los necesitaba, tenía que pensar en todo esto que estaba pasando.

Mi amor por Bella, cada día iba a más, y no ayudaba mucho que Alice la vistiera así, estaba increíble, en escasas ocasiones la había visto con tacones, si ya me gustaba sin tacones, con ellos me volvía más loco aún, se veía más alta y con un cuerpo de infarto, y eso que antes su cuerpo ya escandalizaba. Dios, estaba irrevocablemente enamorado de ella y cada día iba a más, ¿Podría llegar a enloquecer un vampiro por amo? Si todavía no había ningún caso, el mío sería el primero.

Subí todas las escaleras de la casa hasta llegar a mi cuarto.

Abrí la puerta de mi cuarto y me quedé anonadado. Tanya estaba desnuda delante mía, y cuando digo desnuda es desnuda, sin nada, si nada que tape nada, nada de nada.

¡La madre que la trajo! ¿Por qué había hecho eso?

No me dejó reaccionar, cerró la puerta detrás de nosotros y se pegó a mí.

¡No, no quiero!

Me quitó los pantalones y la camiseta a velocidad vampira, no pude forcejear con ella, me besó con pasión, iba a apartarla pero su fuerza era inmovible. Al minuto sentí una puerta cerrarse y un olor colarse en mi nariz, ese olor fue el que hizo que no separáramos, Tanya lo había olido al igual que yo... Bella, fue Bella la que había abierto la puerta y nos había visto.

No, no podía ser, ella no. Ahora sí, quería morir.

Bueno, a lo mejor no es tan grande el capítulo, pero tuve que cortarlo ahí, no puedo dar más detalles de lo que pasa, en el próximo capítulo, se sabrá WAAHAHAHAAHAHAHA. Tiene 10 folios el capítulo (:

Dejen reviews por favor, me hacen feliz. Si hay una cantidad considerable actualizaré pronto, antes del Domingo.

Un beso. Saludos.