Los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, yo solo juego con ellos, aunque puede que alguno me lo invente.
N/A: ¡Hay chicas! Los einto realmente el haber faltado a mi palabra pero es que en serio, estaba demasiado ocupada con el instituto como para poder escribir y encima mi madre se fue para Inglaterra y me dejó en con mis abuelos, ¿Lo veis justo? ¡Pues imaginaros mi cabreo! Bueno, no os mareo más y os dejo el capítulo ¿Doce? Si, el doce. Wow, doce ya, gracias a ustedes sigo escribiendo, espero que os guste. Nos leemos abajo (:
Las fotos de este fic están en mi perfil (;
Perdonen las faltas de ortografía pero es que en este ordenador el WordPad no tiene correctión.
Miedos entre caricias.
Bosque con nombre desconocido.
Las semanas pasaban en la casa Cullen y la relación de Edward y Bella ya estaba confirmada, eran oficialmente novios. Al principio lo ocultaron por temor a lo que pudieran pensar, pero se arrepintieron de no haberlo dicho en cuanto se declararon mutuamente al día siguiente a la caída de Bella pues en la casa se lo tomaron más que bien y estaban muy contentos.
Aunque Bella no lo sabía, Edward estaba atormentado con la idea de que algo le pudiera pasar a ella, la amenaza de Tanya había sido directa y clara y si a ella le pasara algo, él se moriría, y más ahora que habían empezado algo serio.
Edward POV.
-¿Por qué tengo que ser yo el sensato de los dos? - pregunté contra sus labios.
El cuerpo de Bella estaba encima del mío tan precionado que estaba seguro que se estaba congelando, pero como ella era así de especial pues no decía nada.
-Pues - dijo besando otra vez mis labios - porque - otro beso - tú - otro beso - eres - otro beso - el más - otro beso - mayor.
No esque me molestara que me besara, pero es que lo hace tan bien que es que tengo miedo de perder el control con ella porque no me perdonaría ni por el mínimo margen de error, con ella tenía que ser todo perfecto, porque yo sabía que ella era mi chica, la chica de mis sueños, de mi vida, de mi eternidad.
-¿ Me estas llamando viejo? - le pregunté alsando una ceja comicamente en parte para separarme de ella, aunque estuviera congelado podía notar como subía la temperatura.
-¿Yo? - preguntó asustada ante la serediedad de mi rostro.
Me reí a carcajada limpia y la agarré por la cintura dejandola en el suelo de pie delante mía.
-Si, tú - le dije otra vez serio.
-¿Eres bipolar, Ed? - me preguntó con el seño fruncido.
-Pagarás por ello Bella Swan, a mi, el vampiro más temeroso de todo Forks nadie le dice bipolar - dije y la miré, tenía una nota cómica de sorpresa en la cara.
La cogí sin dejar que previera mis pasos y la alzé como un saco de papas en mi hombro y caminé a paso humano hacia la casa mientras ella se resistía, me gritaba y me decía de todo, nada lindo por cierto. ¡Ah! y me amanezaba, cosas como : " Edward Cullen, bajame ahora mismo o buscaré la manera de cortarte la pichila" , "Edward idiota, que me sueltes", "¿Quieres que te pegue, verdad?", me reí ante las ocurrencias de esa loca humana que me tenía tontamente enamorado, ¿Como podía ser tan maravillosa aún insultandome?
Esta chica es, será y fue mi perdición. ¿Qué haras cuando no la tengas? - me preguntó alguien en mi fuero interno.
No, no podía pensar en eso ahora, ahora que todo iba feliz no iba a echarlo por la borda solo por pensar en el futuro, ya me enfrentaría a él más adelante.
Al fin llegamos a la casa, me desesperaba andar a paso humano, era tan desesperante, ¡Y luego ellos se quejaban de los pobres animalitos las tortugas! Ellos eran peor.
En el salón todos estaban haciendo diferentes cosas. Jasper y Emmett como siempre enganchados a los videojuegos mientras Alice diseñaba nueva ropa para vestirnos al mismo tiempo que se derretía por Jasper, la verdad me sorprendía la relación de mi hermano el emo y de mi hermana la duende, eran muy discretos, nunca los había visto delante nuestra con una acción subida de tono, al contrario que Rosalie y Emmett que cada dos por tres nos brindaban con una de ellas, ¿Porqué se tomaban el sexo tan a la ligera? Eso era algo demasiado bonito como para convertirlo en algo tan asqueroso como la barbie y el ken lo hacían. Carlisle no estaba por todo aquello, seguro estaba en su despacho, no salía de allí y Esme tampoco se veía por aquí así que... mejor no pensar en donde podría estar y con quien, aunque...
Más Carlisle, más.
¡Oh, dios! No, no puede ser, ¿Por qué me castigas de esta manera Diosito? Era realmente asqueroso poder ver las relaciones sexuales de tus hermanos y encima, como eran pocas, las de tus padres, cualquiera que no fuera como yo se hubiera pillado un trauma ya desde hace mucho, pero yo había conseguido controlarlo y podía esquivar pensamientos que no me interesaban.
Desvié mi atención de Carlisle y Esme, mejor así.
-¡Sueltame bestia! - gritó Bella aporreando mi espalda, apenas podía notar un sensible cosquilleo en la espalda.
-¡Emmett bajala! - gritó Rosalie desde el sillón mirandome enfadada - se va a vomitar - me advirtió pero no le hize caso hasta que lo escuché.
No quize mirar y subí hacia el cuarto de Bella y corrí al baño. La bajé de mi hombro y mis sospechas se hicieron ciertas, había vomitado, estaba toda manchada, al igual que lo estaría mi espalda.
Bella corrió al bater y siguió echandolo todo por la boca.
Me sentí culpable, estaba así de mal por mi culpa, ¿Es que nunca podría estar con ella sin hacerle daño? Cada cosa, cualquier gesto...
Me sentí como una basura.
Después de unos diez minutos en los que no vomitó se separó de la taza del bater y se sentó en el suelo con las piernas estiradas y la espalda y la cabeza apolladas en la pared. Me sentí aún más mal al ver su rostro pálido como la leche.
-Antes de que digas nada - me miró levantando una mano hacia mi debilmente - no estoy mal y no es culpa tuya.
Se levantó y salió del baño empujando torpemente la puerta. Tendría que recompensarla.
La seguí y ella se acostó en la cama. Palmeó un sitio a su lado invitandome a acostarme a su lado, no sabía si era lo correcto, pero podía ver en su mirada el "por favor". Me acerqué cautelosamente a su lado y me tumbé frente a ella. Cogió mi mano y la puso en su cintura, se acercó hacia mi todo lo que la naturaleza humana le fue posible y se acurrucó en mi pecho.
-Cánta por favor - dijo y depositó un suave beso en mi cuello que me hizo estremecer.
Eres todo lo que quiero
Todo lo que siempre anhelo
Tu eres mi voz, mi ser, mi ángel en la oscuridad
-Me encanta - susurró pasando sus brazos por mi cuello.
Bésame te hare feliz yo estaré para ti
La soledad se marcha cuando tu estas aquí
Besarte me hace feliz quédate junto a mi
Le acaricié el pelo caoba con mi mano y sonrió ante mi conctacto.
Bella nada temo nada nos separa
Estaré cuidándote por siempre estoy aquí
Bella no te vayas romperé murallas
Y estaremos juntos hoy y siempre ven aquí
Mírame a los ojos sabes que te quiero
Me siento tan solo no te tengo junto a mi
Con toda mi alma estaré contigo
Hasta que despiertes y sonrías para mí
-Te amo.
Sonreí ante lo que salió de sus labios, me ama.
Al despertar oir tu voz me llena de emoción
Duérmete otras ves que por ti cantare
El crepúsculo se esconde y contigo estoy
Pídelo y mi ser yo por ti mi amor te daré
- ¿Tú me quieres?
-Yo te amo, Bella.
Edward no me dejes llévame contigo
No quiero ir al cielo si no puedes ir ahí
Toda mi confianza estará contigo
Hasta que los dos estemos juntos hasta el fin
-¿Y Tanya?
-Bella - suspiré contra su cabello - ¿Por qué sigues dandole vueltas a lo de Tanya?
-No sé, es que... - se giró y me miró - tengo un mal presentimiento...
La volví a acostar contra mi pecho y la acurruqué todo lo más que pude contra mi, no quería que me viera el rostro, ella también lo había notado.
-Duerme Bella, estás un poco débil por que vomitaste.
Seguí cantando.
Edward yo te amo no vengas en vano
No me arrepiento de lo que sentí por ti
Tu eres mi vida toma ya mi alma
No la necesito porque tuya siempre fue
Bajo esta luna llena siempre te diré
Que a ti yo te doy mi amor y mi ser
Tu beso casi mágico me lleva junto a ti
Esta vez yo por ti mi vida entregaré
-¿Estarás siempre a mi lado? - me preguntó adormilada.
-Siempre.
Cuando Bella se hubo dormido salí de su cama y la tapé bien antes de irme, con un suave roze de nuestros labios salí dejandola dormida en su cama, parecía un ángel soñador.
Busqué a Alice por toda la sala, la necesitaba para la sorpresa que le iba a dar a Bella, era como una pequeña compensación por lo que hoy le había echo cuando la subí a mi hombro, en ningún momento pensé que se podía poner así, sé que los humanos son delicados, pero por dios, de qué manera lo son.
-¿Donde está Alice? - le pregunté a Emmett que estaba acurrucado al lado de Rosalie en el salón sentados mientras veían el titanic no se ni por cuanta vez ya.
-No sabemos - dijo Emmett concentrado en la película.
Vale, no me iban a decir nada porque la película era mucho más importante que su hermano, genial.
-Es que no puedo leer su mente - dije frustrado.
-¿Tehas concentrado? - preguntó Rosalie asqueada porque no la dejaba ver la película en paz.
-No - contesté sinsero.
-¡Pues hazlo! - me gritó Emmett dirigiendome una mirada asesina.
Pero que caracter dios mío, es peor que cuando me tocó hacer aquel trabajo de ciudadania en el instituto de Australia y me tocó ir a cuidar a una viejecita por la tarde y me gritó porque le hacia preguntas y ella quería ver en paz su telenovela, ¡Hay que joderse! - pensé.
Me concentré en Alice.
Alice, Alice, Alice.
Mmm, Jasper, como me encanta que metas tus dedos en mi... ¡Grr!
¡Para! me dije a mi mismo y desvié mis pensamientos.
Segunda vez en el día de hoy. ¿QUé le pasaba a esta gente? Estaban completamente locos.
Subí hacia la habitación de Jasper y Alice, en la última planta y toqué apenas con un simple golpé en la puerta, esperé a que me abrieran.
En unos minutos Alice estaba delante mía vestida como antes.
-¿Qué se te ofrece? - me preguntó con los ojos llameantes de rabia.
-Necesito que me ayudes.
-¿Qué quieres? - preguntó todavía con la ira contenida.
-Voy a hacerle una sorpresa a Bella y necesito que la vistas - dije.
La cara de mi hermana pasó del más profundo odio al más tierno y feliz amor, ¿Y luego el bipolar soy yo? Já.
Bella POV.
-¡Por dios Alice! ¿Por qué estoy así vestida? - pregunté furiosa, odiaba que no me dijeran nada, no me gustaban las sorpresas.
-Ya te he dicho que no puedo decirtelo Bella, es una sorpresa - dijo Alice con una sonrisilla sabionda en los labios.
-¿Qué tipo de sorpresa? - enarqué las cejas.
-Ya lo verás, ahora vamonos - dijo mi hermana la duende empujandome delicadamente por la cintura.
Parecía su barbie. Me había dejado vestir por ella durante toda la tarde, además de que me tuvo que maquillar y peinar, es un suplicio tener como hermana a Alice.
Llevaba puesto un precioso vestido ancho con trozos de tela en forma de serpetinas colgando por el cuello, de un fantástico lila primaveral y con unas botas marrones de tacón, y para rematar me había puesto un sombrerito muy gracioso. Encantadora Alice - notese el sarcasmo.
Llegué hasta el salón arrastrada por Alice y salimos de la casa casi volando. Nos metimos en el coche de la duende y no hablamos en todo el camino. Yo queria estar con Edward no pasarmela con mi hermana vete a saber haciendo qué.
Suspiré y me recosté contra el sillón.
Unos minutos después el auto paró en la entrada de un bosque del que desconocia el nombre.
-A...Alice, ¿Qué hacemos aquí? - pregunté asustada, las ideas y los planes de Alice eran muy locos y solían salir mal, además de que tenía ese extraño presentimiento de que algo saldría mal.
-Ponte esto en los ojos hermanita - dijo al tiempo que me tendía una bandera de Inglaterra en forma de pañuelo.
-Oh no - exclamé soltando el pañuelo - no pienso vendarme los ojos, a saber que pensarás hacer conmigo - dije sintiendo miedo por primera vez.
Alice rodó los ojos y suspiró.
-Venga Bella, yo no haría nada que te hiciera daño, ¡Por dios! confía en mi - dijo y fue tan rápido todo que cuando me quize dar cuenta no veía nada y tenía alglo de frío, habíamos salido al bosque.
-No te muevas - me dijo al mismo tiempo que me dejaba en no se donde.
-Alice, no te vayas - le dije y tendí mis brazos desesperadamente para atraparla, pero estaba ciega por el pañuelo.
La perra de Alice me había dejado sola en medio del bosque, ¿Qué sorpresa era esa? ¡Iba a matarla!
Agarré el pañuelo con mis dos manos furiosamente y me lo aparté de la cara, ¿Para qué tanta estupidez? Frustrada y enojada abrí los ojos y me quedé sorprendida.
Mi cerebro tardó un poco en procesarlo todo. Cuando pude reaccionar comenzé a llorar.
¿Y? ¿Gustó?
De verdad, siento no haber podido actualizar antes.
Os adoro, muchas gracias por todos vuestros reviews, me dan muchos ánimos y me encantan todos y cada uno de ellos.
¿Merezco más reviews?
¡Saludos y besos!
