Los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, yo solo juego con ellos aunque puede que alguno me lo invente.
N/A: ¿He tardado en subir? Ups, si es así lo siento de verdad, no mido la velocidad del tiempo… bueno, aquí os dejo el capítulo… esperad… ¿Vamos ya por el capítulo trece? Wow *_* no pensé que fuera a escribir tanto de esta historia la verdad, no le veía futuro y ya casi los cien reviews, ¡99! Hhahahaha gracias, nos leemos a bajo.
Algunas imágenes del fic están en mi perfil.
Miedos entre caricias.
El bote de galletitas.
Bella POV.
Los días habían pasado rápidos, y con el fin de ellos daban paso a otro nuevo, y así fue pasando metida en la burbuja en la que Edward me tenía metida hasta que me di cuenta de que poco quedaba para marcharme. No podía dejar la universidad de lado y en poco tendría que volver a Denali a retomar lo que había dejado allí.
Suspiré mientras miraba por la ventana a Rosalie y Emmett sobarse, a veces desearía ser como ellos. No tenían problema para estar juntos, Emmett podía hacerle el amor a Rosalie sin que ella saliera lastimada… según Edward, el me había hecho daño el día en que lo habíamos hecho por primera vez, que para mí fue el mejor día de mi vida. Vale, tenía razón en el que estaba un poco magullada, pero apenas unos moretones y ya, tampoco era para ponerse a hacer el dramón que él hizo, la felicidad había sido mucho más grande que el dolor de las heridas, y encima más me fastidiaba el que fuera tan severo con él.
No debí tocarla, Eso no estuvo bien, Debí hacer sido más responsable Y muchas más frases así, toda echándose la culpa de lo que pasó, realmente empiezo a pensar que está arrepentido aunque me haya dicho muchas veces que no se arrepiente.
Ahora, después de haber descubierto el placer tendré que renunciar a él porque dice que no piensa volver a hacerlo hasta que se asegure de que no me va a volver a hacer daño, y lo que yo pienso es, ¿Cómo piensa hacer eso? Porque él dejó muy claro que no me iba a transformar.
Me aparté de la ventana y me dirigí a la cocina, tenía un hambre de oso.
Todas las cosas se me amontonaban ahora que las navidades estaban por finalizar. Me quedaban tres días más aquí y luego tendría que volver a Denali. A mi pequeño apartamento compartido de dos habitaciones, un baño, una cocina, un salón y una estufa.
Sin Edward.
La soledad me invadió.
Ahora que éramos algo más que dos chicos tontos enamorados, ¿Qué íbamos a hacer? Edward no había entrado en la universidad este año, tampoco tenía planes ni lo habíamos discutido y encima no podía preguntarle porque no estaba en casa. Había salido con Carlisle, Jasper, Alice y Esme a cazar y además de todo eso le había aplicado la ley del hielo a ese estúpido cabeza de chorlito. Llevábamos una hora enfadados y parecían años, nosotros no estábamos hechos para pelear.
Flashback – minutos antes de Edward irse a cazar.
-No Bella, nunca te transformaré en lo que yo soy, no mientras pueda evitarlo y no hay más discusión – dijo Edward mientras subía el volumen de la música del estéreo de su cuarto.
Me acerqué al aparato y lo apagué.
-¡¿Pero porqué Edward? – dije perdiendo la paciencia. Llevábamos así media hora y no sacábamos nada en claro.
-Porque no quiero que te conviertas en lo que yo soy – dijo volviendo a encender el aparato.
Volví a pulsar la tecla de apagado y a volver a cortar la suave melodía que Edward tanto se empeñaba en poner.
-¡Dame un motivo! – exclamé subiendo los brazos al aire.
Suspiró y se volvió a sentar en su cómodo sillón negro sin encender el aparato, al parecer esa guerra había acabado.
-Siéntate – dijo palmeando un lugar al lado de él en el sillón.
Hice lo que me pidió y me recosté en el sillón a su lado cogiendo su brazo entre el mío. Cogió los dedos de mis manos y empezó a sobarlos con sus frías y delicadas manos.
-No quiero que seas el mismo monstruo que yo soy Bella, no me lo perdonaría nunca – no me miró en ningún momento, parecía tener la vista perdida en un lugar lejos de donde estábamos – no tengo alma Bella, no la tengo y no sería capaz de arrebatarte eso también.
Me levanté enseguida del sillón, ¿Cómo que no tenía alma? ¿Un monstruo? ¿Él? ¡Já! Entonces si él era un monstruo ni que decir de Paris Hilton recién levantada.
-¿Cómo puedes decir eso sobre ti? – le grité a modo de preguntar.
Me sorprendí al escucharme gritar de esa manera. Yo no era una persona que perdía los estribos tanto como para gritar de esa manera. Apunté esto como nuestra primera pelea seria. Últimamente no sabía que me pasaba que todo me irritaba, para todo tenía un por qué, una queja… tenía un humor asqueroso.
-¿Por qué gritas? No es necesario gritar – dijo tranquilamente, odiaba esa tranquilidad que lo caracterizaba.
-¡Si es necesario que grite! – Seguí chillando como una descocida - ¡Porque estas todo el día manuspreciandote!
-¡Pero mujer! – Dijo esta vez elevando un poco la voz – no berrés de esa forma, no es necesario que te perfores los tímpanos.
-¡No te intentes hacer el gracioso conmigo Edward! – no podía parar de gritar, ¿El motivo? Ni idea.
-Sigue gritando tú sola, me voy a cazar – dijo y salió del cuarto dejándome más sola que la una y más perdía que un pulpo en un garaje.
¡Genial! Con mi buen humor – nótese el sarcasmo- había conseguido enfadarlo.
Fin del flashback.
-¡Eh! ¡Bella! – Gritó una voz fuerte que reconocí como la de Emmett - ¿Estás bien? – me preguntó cuando le miré.
-Si… - dije saliendo de mi ensoñamiento - es solo que… no sé, me quedé pescando – sonreí ante la palabra que había usado, era producto sacado de la cosecha de Emmett.
Este rió conmigo.
-¿Te apuntas a ver una película, Isabella? – preguntó Rosalie.
Aunque las cosas entre Rosalie y yo habían cambiado notablemente en el último año, todavía seguíamos tratándonos como dos personas que se empiezan a conocer, no era que fuera mala, si no que a veces podía ser un poco fría y cruel, solo eso, además, no era el tipo de chica que sería mi mejor amiga, Alice cuajaba muchísimo mejor conmigo.
-Claro, ¿Cuál veremos? – pregunté haciéndome la interesada, la verdad no me apetecía nada ver una película, pero por matar el tiempo… bien recibida era.
-Pesadilla antes de navidad – dijo Emmett poniendo cara de Jack Skellington (N/A: para el que no lo sepa, Jack Skellington es un dibujo de Tim Burton que cobró vida en la gran pantalla en la película de pesadilla antes de navidad, no pude resistirme a ponerlo, ¡Me encanta!)
-¿Otra vez? - dije estirándome hacia arriba para coger el sobre de palomitas que quería hacer al microondas – no sé ni cuantas veces la hemos visto ya Em.
-Pero Bella, se sale muchísimo.
-No sé cual es tú concepto de se sale oso, pero desde luego no es el mismo que la mía – yo prefería algo así como novelas románticas que hacen llorar, un tipo Romeo y Julieta.
Emmett me alcanzó las palomitas al microondas y las puso a calentar. Me dirigí a la despensa y me puse de puntillas para coger un tarro de galletas. Cuando las tuve en mi mano me puse sobre mis pies, fui a caminar y un dolor intenso agudo me hizo soltar todo lo que tenía en mis manos y gritar de dolor. El chillido fue fuerte, gutural, salido del alma.
Sentía como si se hubiese roto algo dentro de mí.
Al minuto Emmett y Rosalie estuvieron a mi lado y Emmett me agarró para que no callera redonda al suelo. El dolor era tan intenso que no podía ni sostenerme en pie.
Llevé mi mano al lugar dañado y sostuve como si eso fuera a bajar el dolor.
-Rosalie, corre y avisa a Carlisle de que algo va mal con Bella – rugió Emmett - ¡Ahora! – gritó y fue lo último que escuché y vi.
El dolor me venció.
N/A: ¿Teorías? Hahahahaha supongo que se harán una idea de lo que puede pasar, pero puede que no estéis en lo cierto, o puede que si xD Espero que os haya gustado y que la espera haya merecido la pena. A ver si mañana puedo subir otro, o sino pasado mañana vuelvo con otro, no se impacienten, es que tengo otras dos historias que actualizar. Besos, gracias por todos sus reviews que aunque no os conteste, los leo todos.
