Los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, aunque puede que alguno me lo invente.
N/A: Quizás haya tardado un poquito, pero es que ando liadísima… jodido instituto…uff, si mi madre me pilla escribiendo hahaha se supone que estoy haciendo un trabajo de "historia" hahaha que ingenua mi viejilla xD Bueno, aquí el capítulo, muchas gracias por sus reviews pasando. Wow, 114 ya *_*
Me he cambiado el nombre, como habéis apreciado, ahora soy Jeanette Morrison :D
Miedos entre caricias.
¿Qué demonios es lo que tiene?
Edward POV.
-Edward por favor, ¿Puedes dejar de pasearte de un lado a otro? Te lo agradecería – soltó Rosalie con un bufido.
Ni siquiera me digné a mirarla o a contestarle, no quería malgastar mis fuerzas con ella, era simplemente egoísta, no le importaba que le pudiera pasar a Bella, al contrario que a mí, que parecía un león encerrado.
Paseaba de una esquina del salón a la otra mientras Carlisle estaba en su despacho-consulta revisando a Bella, aún no había abierto los ojos y eso me tenía preocupado. Según Carlisle, solo había sido un desmayo, pero yo no estaba tan seguro recordando lo pasado hacía semanas. Me odiaba por haber dejado que mi deseo como hombre fuera más fuerte que mi amor por ella, a partir de ahora tendría que tener mucho cuidado con Bella, ahora estaba como estaba por mi culpa, de esta se había salvado, ¿Pero y si de la próxima no podría salvarse? Solo el pensar que algún día podré perderla me pone enfermo, aunque no pueda pillar ni un simple resfriado.
-Hijo por favor, siéntate, todo estará bien – Esme se acercó a mí y pasó su suave mano por mi espalda en un intento de tranquilizarme.
La miré.
-Esme por favor, no me pidas eso, no puedo parar de moverme, es una manera de tranquilizar mi ansia, cuando la vi … - miraba a la nada en un intento por tranquilizarme – estaba muy pálida Esme, tanto como nosotros y ya escuchaste a Carlisle, algo dentro de ella falla.
Mi "madre" me obligó a sentarme en el sillón de la sala a un lado de Alice que estaba enroscada al brazo de Jasper con una mueca de dolor en la cara, al contrario que Rosalie, sufría por lo que le pudiese pasar a Bella.
-A ver Edward, cariño, no le va a pasar nada, los humanos de vez en cuando se ponen malos, algo dentro de ellos les puede fallar pero puede ser reemplazado… - cogió mi mano entre las suyas – hijo, es normal, cálmate.
Suspiré. Esme si sabía cómo calmar a alguien cuando quería, pero conmigo no lo había conseguido, estaba ansioso por saber que le pasaba, porque algo dentro de ella no andaba bien.
Después de unas horas más en las que todos permanecimos en la sala Carlisle bajo a avisarnos de que Bella había despertado, me parecieron días en vez de horas.
Suspiré, al menos estaba viva. Sé que puede sonar un poco dramático, pero con estos humanos no se saben, son tan frágiles y vulnerables…
-¿Qué es lo que tiene Carlisle? – pregunté preocupado, no había dicho nada del tema, solo había comentado que se había despertado y nada más.
Le miré directamente a los ojos dorados por la dieta vegetariana y vi la vacilación en sus ojos.
-No me mientas por favor – pedí casi suplicando.
Cogió aire y comenzó a hablar.
-No sé lo que realmente falla Edward, es muy raro el metabolismo de Bella últimamente, no es de una humana normal… su piel no ha vuelto a recuperar el color y se suponía que ya debería haberlo hecho, es lo normal, y…
-¿Y? – espeté nervioso.
-Algo dentro de ella se ha roto.
Me quedé clavado en el suelo. Como si me hubiesen puesto clavos en los pies y me hubiesen atado de esa forma tan cruel a la tierra. ¿Cómo que algo dentro de ella se había roto? Oh, dios, no quería saber que era lo que yo le había causado, porque sabía que yo era el causante de esa rotura dentro de ella.
-¿El…el que se ha roto? – casi ni pude pronunciar la pregunta.
-Una costilla Edward.
Tuve que sentarme. Aunque sabía que nada iba a estar mejor si lo hacía o que podía sentirme mejor, tuve que hacerlo, ¿Cómo pude haberle roto una costilla?
-Ehy hermano, no te eches la culpa, tú no has hecho nada – se adelantó Emmett a los acontecimientos.
La familia ya estaba al tanto de que Bella yo lo habíamos hecho. ¿Y cómo no después de los horribles moretones que le habías salido en el cuerpo a la mañana siguiente? Aunque ella se empeñaba en decir que no era nada y que fue el mejor día de su vida, yo seguía asustándome y no dejaba de estar tranquilo, porque eso no era normal y si tanto daño le podía causar mejor sería que me alejara de ella. Aunque eso no era lo mejor, tanto para ella como para mi, que me volvería loco si cerca de mí no la tengo. ¿Y cómo iba a hacer ahora que quedaban tan pocos días para que volviera a empezar la universidad?
Dios, todo esto era un completo cacao que me frustraba cada vez más.
-¿Edward?
Al parecer me estaban hablando, pero estaba tan absorto en mis pensamientos que ni cuenta me di.
No sé qué fue lo que me pasó, pero de un impulso empecé a subir las escaleras que me separaban de Bella.
-¡No, Edward! – reconocí la voz de Carlisle, pero ya era demasiado tarde como para detenerme, pocos pasos me separaban de ella.
Sentí los pasos veloces de Carlisle muy cerca, así que me apresuré a abrir la puerta. Lo que vi me dejó desolado.
Bella estaba en la esquina de la habitación acostaba en una camilla sin la su camisa y con un vendaje de un marrón canelo alrededor de su torso, tenía los ojos cerrados y pude apreciar como estaba de blanca, igual o más de cómo la había encontrado.
¿Qué significaba todo aquello?
-¿Qué… - no podía formular una frase coherente.
-Vamos a bajo hijo – murmuró Carlisle a mi lado cogiéndome por los hombros – déjala descansar, para un humano esto ya es mucho.
No sé ni por qué me alejé. Quizás el dolor de verla empotrada en la cama como si fuera aun muerto… ¡Pero no! Ella no estaba muerta, podía notarlo, respiraba, su pecho subía y bajaba cargado de oxígeno…
¡Demonios! ¿Qué era lo que pasaba con Bella?
Me di la vuelta para encarar a Carlisle. Él sabía más de lo que al parecer me decía y me lo diría, por las buenas, o por las malas.
Me sorprendí a mi mismo diciendo esto, ¿A caso sería capaz de luchar contra Carlisle? La frustración de no saber qué pasaba y el odio hacia mí mismo me estaban pasando factura.
-Qué es lo que verdaderamente pasa Carlisle – dije entre dientes.
-Edward, cálmate.
-No me pidas que me calme – dije quitando su mano de mi hombro, ahora no estaba para muestra de afecto.
Suspiró y se apartó un poco de mi, al parecer quería guardar las distancia.
-Hijo…
-Carlisle…
-Bien, no puedo decirte nada en claro, son solo suposiciones…
-¡Suéltalo ya! – espeté furioso chocando mi puño contra la pared haciendo que de esta salieran volando bloques de cemento.
A los segundos toda la familia estaba a nuestro alrededor analizando mis reacciones.
-No voy a decirte nada, no puedo decirte nada, todavía no son claras las hipótesis que tenemos…
-¿Tenemos? – pregunté confundido.
-Estuve hablando con Bella.
-¿Y? – estaba perdiendo otra vez los nervios.
-Que sea ella quien te diga.
N/A: ¿Qué me dicen? Hahahaha muy creativas vuestras teorías xD pero no sé, no sé, eso se sabrá dentro de poco, creo que el próximo capítulo :D Espero volver mañana con uno nuevo, gracias otra vez por sus reviews que aunque no conteste, todos los leo. Un saludo :D
