Los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, yo solo juego con ellos y puede que alguno me lo invente.
N/A: Ahora queda las últimas cosas del final que se avecinan calentitas xD no voy a dar más detalles, gracias por sus reviews, como siempre :D
Miedos entre caricias.
Las cosas mejoran pero empeoran.
Bella POV.
La puerta de la habitación se abrió poco a poco con movimientos inseguros, cuando estuvo completamente abierta pude ver como Rosalie me miraba desde ella.
-¿Puedo entrar? – preguntó cariñosamente.
Esperen. ¿Esa era Rosalie Hale Cullen hablándome en modo cariñoso? No podía ser. Estaba sorprendida ante el comportamiento de Rose, normalmente era fría y distante, nunca me había hablado con aprecio como otro de los Cullen y menos con cariño.
Asentí.
Rosalie cerró la puerta detrás de ella y caminó hasta donde yo me encontrada. Me incorporé un poco en la camilla de médico en la que estaba, que por cierto era súper incómoda y me estaba rompiendo toda la espalda y le hice un hueco para que se sentara al lado mío.
La camilla se hundió ante el peso de ella.
-He leído tu mensaje, por eso estoy aquí – empezó diciendo.
Asentí y empecé con el discurso que tanto me había puesto a practicar en esa tarde.
-Rosalie – me miró atentamente, al parecer le interesaba lo que le iba a decir – sé que tú y yo nunca hemos cuajado bien, también sé que me odias aunque no sé por qué, pero eso no viene al caso ahora, lo que te voy a pedir no es por mí, sino por el pequeño que crece dentro de mi – desvió la mirada de mi a mi panza que se notaba mucho más que ayer, ¿Tanto podía crecer por horas?- no sé cómo terminará todo esto, tampoco es que me interese cual sea mi destino, porque este no está escrito y puede cambiar – volvió a mirarme y me pareció ver un gesto de tristeza – lo único que te pido es que protejas a mi pequeño cuando yo ya no esté aquí, porque puede ocurrir, es complicado todo esto.
-Bella – dijo y dejó escapar un suspiro – no digas eso, a ti no te va a pasar nada, Carlisle lo va a hacer todo para que no sufras ningún daño – me aseguró.
-Rose – sonreí apenas – esto no es un embarazo normal, es el hijo de un vampiro y una humana, pero, ¿Sabes qué? No me importaría dar la vida por mi bebé.
Y esto que pasó a continuación no me lo esperaba, realmente pensé que nunca pasaría, porque no cabía en mi asombro.
Rosalie se había abalanzado contra mí y me había estrechado entre sus brazos en una reacción de intenso cariño, ¿Cabría la posibilidad de que Rosalie y yo pudiéramos ser buenas amigas? Esto me había pillado desprevenida.
Le correspondí al abrazo tarde, pues la sorpresa no me dejó reaccionar, era raro y algo totalmente diferente a lo que Rosalie nos tenía acostumbrados, y más a mí.
-Claro que te ayudaré y haré todo lo posible por defender al pequeño, cuenta conmigo – dijo y se separó de mi pero siguió sentada en la camilla.
-Gracias – le dije con verdadera sinceridad.
Estuvo un rato en silencio en el que ninguna de las dos dijo nada, seguro sorprendidas por el efusivo abrazo o metidas de lleno en nuestros pensamientos, la cuestión era que el silencio era cómodo, nada habitual a los silencios que solíamos tener anteriormente, así que, la relación Bella-Rosalie había cambiado.
Sonreí aunque la sonrisa no me duró mucho ya que un dolor me hizo levantarme del golpe.
-¿Qué pasa Bella? ¿Qué tienes? – preguntó Rosalie alarmada a mi lado.
-El baño – susurré sin aliento.
Y dios, esto sí que no me lo esperaba. Rosalie me cogió como cuando un marido coge a su mujer en la luna de miel y me llevó en volandas hasta el baño, se paró al lado de la taza del váter y me incliné para vomitar, me sostuvo los pelos para que no me manchara y estuvo en todo momento a mi lado.
-No tienes por qué hacer esto – le dije cuando volvíamos de regreso a la camilla.
-Bella, ahora es mi deber protegerte, a ti, y a mi sobrinito, ¿A que sí? – le preguntó a mi gran panza y este se movió.
-¡Au mierda, no hagas eso! – medio le grité a mi panza.
Me llevé una mano al estómago involuntariamente y suspiré, sin saber que en ese momento Edward estaba allí y lo estaba mirando todo, más bien, lo había visto todo. Cuando levanté la vista me encontré con su mirada que me miraba preocupado y alarmado. ¿Ahora te vienes a preocupar? – pensé mentalmente.
Iba a empezar a comportarme de una forma dura con él. Volví a suspirar. No podría hacerlo, él no se lo merecía.
-Hola – dijo sin moverse cambiando la vista de mí a mi panza una y otra vez.
Cogí aire.
-Hola.
-¿Estás bien? – preguntó y se le veía realmente preocupado, me sabía toda y cada una de las expresiones de su cara.
Me pasé la lengua por los labios, me los encontraba resecos y me encogí de hombros, no iba a decir sí cuando había visto claramente que le gritaba de dolor a mi barriga.
-Bella, debemos hablar… - dijo acercándose a mí.
-No te acerques a ella, ya te ha dejado clara las cosas, no creo que haya más cosas que hablar – dijo Rosalie metiéndose entre nosotros dos.
¿Rosalie me protegía? Bueno, más bien protegía al niño.
-Tú no te metas – masculló Edward entre dientes.
-Me meto si me da la gana, además tengo el permiso de Bella para ello, ni tú ni nadie tocaran al bebé mientras yo viva, ¿Está claro? Y si no quieres tener nada que ver con él, será mejor que te largues porque no me pensaré meterte una ostia si es necesaria.
-¡Rosalie! – le grité y esta me miró.
Con la mirada que le eché ya sabía lo que quería decirle, como dice el dicho, una mirada dice más que mil palabras, y estaba técnicamente demostrado que así era.
-No Bella, os voy a proteger a ti y al niño hasta que todo esto acabe, no me fio un pelo de él, ¿O es que no recuerdas lo que dijo el otro día? 'Tranquila Bella, te sacaremos a esa cosa de ahí' – dijo imitando lo que Edward había dicho el otro día.
-Rose, no vuelvas a repetir eso – dijo Edward con los labios fruncidos.
-¿Te arrepientes? – le pregunté sin poder evitar desafiarlo.
-Claro que me arrepiento – me dijo con una mirada tortuosa.
-Bien, eso está muy bien, pero ya no hay perdones que valgan, la jodiste Edward, y perdiste a tu hijo y a tu chica, así que, figúrate – dijo Rosalie y se dio la vuelta para ayudarme a llegar a la habitación en la que me estaba quedando.
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Bien, eso está muy bien, pero ya no hay perdones que valgan, la jodiste Edward, y perdiste a tu hijo y a tu chica, así que, figúrate.
¿Nos había perdido? Suspiré y cambié de posición, era todo tan raro y tan frustrante.
Tenía un hambre voraz, pero no podía comer nada porque si no lo expulsarlo todo otra vez en forma de vomito y como que no tenía ganas, parecía que el niño era solo vampiro en vez de también mitad humano…
Espera. Vampiro= sangre. Humano= alimento.
¡Eso es! – me grité mentalmente. Quizás lo que el niño necesita es sangre.
-Rose – grité un poco, sabía que estuviera donde estuviera me escucharía.
A os minutos de gritar su nombre la aludida apareció a mi lado con la camiseta arrugada y ligeramente levantada y la cremallera de los vaqueros bajada.
-¡Ah! – grité – ponte la ropa bien – y reí mientras me tapaba los ojos en una forma tonta por hacer la broma, esta de mejor humor y eso se debía a que tenía una gran esperanza en que funcionara lo que había pensado sobre la sangre.
-Lo siento, Bella – murmuró Rosalie sentándose a mi lado – pero es que cuando hay ganas, hay ganas.
-Está bien, está bien – dije sonrojándome – no quiero saber qué hacéis tú y Emmett – reí.
-Oye, ¿Y ese buen humor? – Preguntó extrañado Carlisle entrando por la puerta – es extraño dado que llevamos unas semanas que estabas hecha polvo y tanto tu carácter como tu aspecto a mejorado gracias a que sonríes, ¿Pasa algo Bella? – preguntó Carlisle analizando la situación.
-Espero que esto funcione – dije en voz alta – necesito que os reunáis todos a bajo en el salón y que me llevéis a mi también, debemos hablar sobre algo que he estado pensando.
-Está bien, yo voy a avisarles – dijo Carlisle con su misma voz de precaución de siempre – Rosalie, tú llevaba abajo.
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Estaba sentada en el cómodo sillón de la sala delante de siete vampiros preocupados y esperando a que empezara a hablar.
-Venga Bells, dinos eso tan importante que tenías que decirnos – soltó Emmett como un niño pequeño.
-Espera Oso – dije y me coloqué mejor en el sofá ya que me estaba dando un dolor en el costado izquierdo – bueno, según Carlisle, el bebé es un híbrido, mitad humano, mitad vampiro – miré involuntariamente a Edward, que estaba en una esquina de la sala con los brazos cruzados y apoyado en la pared mirándome fijamente y con el seño fruncido – lo que los humanos necesitan para sobrevivir es alimento, comida, y los vampiros es sangre, y yo solo he ingerido comida humana, pero es que ahora no solo tengo que mirar por mí, sino también por él – sentí los ojos de Edward en mi y le miré, miraba directamente mi panza sin expresión alguna en la cara – y él también tiene parte vampira, ya hemos saciado su parte humana, ¿Pero su parte vampira? – dejé la pregunta en el aire.
En la sala se hizo un completo silencio, todos parecían estar pensando en mi teoría, hasta que Emmett se adelantó y habló.
-¡Ah…! – Dijo como si supiera de que iba la cosa – no lo pillo – soltó de pronto y me hizo estañar en sinceras carcajadas.
Todos en la sala estaban asombrados por mi felicidad, ¿Tan segura estaba en mi teoría que ya la daba por segura? La esperanza es lo último que se pierde – me dije a mi misma.
Edward me miraba desde la esquina de la sala con una sonrisa, ¿Sería eso que el niño y yo si le importábamos? Luego me encargaría de hablar con él.
-Entonces, lo que le falta al niño es saciar su lado vampiro – comentó Carlisle.
-Con sangre – completó Jasper.
-Exacto, ¿Creéis que me equivoco? – pregunté esperando que la respuesta fuera no.
-Eres muy inteligente Bella – se dirigió Carlisle a mi – no lo había pensado y la verdad es que esa loca teoría tuya tiene mucha lógica y creo que vas a estar en lo cierto, habrá que esperar para ver la reacción, pero ahora tendremos que probar con ello, ¿Estas dispuesta?
-¿Quieres que beba sangre? ¿Estás loco? – saltó Edward acercándose a nosotros, ahora que le veía mejor, tenía un aire cansado y la ropa toda arrugada como si no se hubiese cambiado en días y su pelo estaba demasiado despeinado, más de lo habitual.
-Edward – me miró – quiero hacerlo, es más, debo hacerlo.
-No tienes porqué, Bella – me contestó.
-¿Quieres que le deje morir? ¿Es es lo que quieres? – le pregunté con lágrima en los ojos.
No sabía cómo había llegado a esto, a llorar, la frustración se agolpaba en mí, pero más la rabia y el dolor, porque Edward no era así y se estaba comportando de un modo que hasta el mismo odiaba.
-No quiero eso Bella, claro que no lo quiero, es sólo que no quiero que te pase nada a ti – dijo.
-¿Y a él? – pregunté.
-A él tampoco Bella, a él tampoco.
Lo dijo sinceramente, y sabía que aunque fuera un increíble mentiroso, un buen actor en estos momentos no mentía.
Abrí los brazos invitándole a que viniera a ellos, no se lo pensó. Cruzó la sala y rápidamente se metió en mis brazos dándonos los tres así, un gran abrazo.
-Te amo Bella, igual que a él y no le haré nada, lo juro, también es mi hijo – me susurró al oído.
Mis brazos estaban alrededor de su cuello y estaba apretada contra su cuerpo.
-Gracias Edward, te amo – le contesté.
Nos separamos y me besó, un gesto de cariño y amor eterno, lo amaba con toda mi alma.
-Son tan lindo, ¿Verdad que sí, Carlisle? – Le preguntó Esme sollozando haciendo que todos estañáramos en carcajadas - ¿Qué? – nos preguntó con una sonrisa.
-Ahora, debemos hacer que Bella beba sangre, ¿Bella? – Asentí - ¿Edward? – y como n ole quedaba otro remedio, asintió a regañadientes.
-Voy a por ella arriba – dijo Jasper y desapareció por la escalera.
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Tenía en mis manos un vaso grande de sangre. Podía ver el líquido rojo rebosando en el vaso infantil de Bob Esponja, naturalmente, era de Emmett y como era el único vaso grande, que podía pasar por una jarra en el habían vertido la sangre porque necesitaría mucha.
-No tienes por qué hacerlo si te da asco – intervino Jasper.
-No te preocupes, lo haré, tampoco puede ser tan malo – dije y todos rieron.
Alice me trajo a tiempo una pajita, la puso en el vaso y miró deseosa el vaso.
-Si no me gusta, prometo dártelo – murmuré y todos volvieron a estañar en carcajadas.
Me tapé la nariz y me llevé la pajita a la boca, cuando sentí el plástico en la boca, cerré los ojos y chupé para que el líquido llegara a mi boca. No tardó mucho el líquido en empapar mi boca. Aunque me había tapado la nariz, seguía sintiendo el gusto de la sangre y no estaba mal.
Quité mi mano de la nariz y empecé a absorber por ella. Una cosa era verla y otra probarla, además, me había consensuado de que tenía que tomarla, por él.
El ruido de cuando el líquido de un vaso a pajita ha sido totalmente bebido sonó y supe que me había bebido toda la sangre. Jasper tendió la mano para que le diera el vaso y cuando lo tuvo en sus manos miró dentro de él.
-Se lo ha bebido todo, no ha dejado ni una gota – dijo con una sonrisa en sus finos labios.
-¿Y? – preguntó Edward cogiendo mi mano.
-Bien – dije simplemente.
-¿Bien? – preguntó Rosalie con una ceja alzada.
-Me ha gustado – comenté y todos soltaron el aire que había retenido durante el proceso que duró que me bebiera la sangre.
-Me alegra escuchar eso, ahora hay que ver como lo acepta el niño – comentó Carlisle.
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Estaba sentada en el sillón de la sala con solo una camiseta de manga corta y un pantalón deportivo puesto, ya que me había dado calor y me había tenido que quitar la sudadera.
Si antes con la sudadera se apreciaba mi barriga ni que decir ahora, parecía de una mujer embarazada de ocho meses, y no era una exageración, según Carlisle crecía por horas y joder, como no parara ya…
El timbre sonó y Edward que estaba a mi lado se tensó.
-No te muevas – me dijo y se levantó del sillón.
Al momento todos los vampiros de la casa llegaron a la sala. Algo malo pasaba, pues estaban todos tensos y gruñendo.
-Lleva a Bella arriba, Rosalie – comentó Edward.
-¡No! – dije yo, odiaba que me apartaran de los asuntos y no enterarme de nada. Edward se giró para mirarme y me fulminó con la mirada.
-Haz lo que te digo, Rose – volvió a repetir.
El timbre no dejaba de sonar insistentemente, ¿Pero qué pasaba aquí? ¿Estaban todos locos o qué? Lo que pasó a continuación me dejó helada.
La puerta estañó rompiéndose y haciendo que la madera volara en cachitos. Edward llegó a mi lado y me tapó con su cuerpo.
-Oye, está mal eso de no abrir a las visitas.
Esa voz… No podía ser, pero así era.
Enfrente de nosotros y con un traje precioso rasgado y sucio y con el pelo alborotado estaba Tanya Denali, mi mayor pesadilla, ¿Pero estaba loca o qué? ¿Cómo se le ocurría irrumpir así en la casa Cullen? ¿Y romper la puerta después de todo lo que los Cullen habían hecho por ella? Esto ya era pasarse de la raya.
-Veo que no me equivocado – murmuró Tanya mirándome directamente a mí – estás embarazada – rió – que tonta fui al verte hace unos días y pensar que tenías problemas estomacales.
-Lárgate Tanya – soltó en un gruñido Rosalie.
-¿Me has estado espiando? – pregunté incrédula.
-Wow, veo que al menos eso lo has pillado, no eres tan idiota como pensé – murmuró.
-No te consiento que le hables así.
-No me importa lo que tú consientas o no, Edward – nos miró a los dos y reparó en mi gran panza – fuiste tú el que se metió en todo este lío al rechazarme, por tu culpa es que van a pasar todas las cosas que ocurrirán a continuación.
-Tanya por favor, te pediría que te fueras de mi casa – tan amable como siempre, Carlisle intervino.
-Ya me voy, solo vine para averiguar lo que quería saber y para anunciaros qué no tardaréis mucho en tener visita.
Edward se tensó a mi lado.
-Perra asquerosa – gritó Edward a mi lado pero no se abalanzó sobre ella, aún me tenía entre sus brazos.
-¿Qué has hecho? – pregunté sin con prender.
-Los vulturis querida, vendrán a por ti, a por tu hijo, a por ti, y a por el cerdo que te dejó embarazada, ¿Comprendes que es eso?
Y ya no presté más atención, porque otra cosa llamaba la mía. Sentí un líquido rodar desde mi muslo por mis piernas… y sabía que no me había orinado por el miedo. Miré al frente. Tanya había salido corriendo y nadie había salido detrás de ella. Toda la atención estaba puesta en mí y miraban mi pierna, mi cara, mi panza.
Grité.
N/A: No podrás quejarse, he hecho el capítulo más grande toda esta historia, tiene 3.011 palabras. Bueno, ya estamos llegando al final. ¿Os ha gustado? Si dios quiere, mañana vendré con el siguiente capítulo, creo que en esta semana acabaré este fic. Saludos y otra vez gracias por sus reviews pasados, ¿Merezco en este?
