Pido disculpas por lo corto, la universidad estos últimos días me ha consumido como nunca antes en mi vida lo había hecho, se los juro que ha sido horrible, sin embargo de igual forma quería compartir este cap con ustedes, a mi me encantó como me quedo no sé porque :3 espero que les guste, ja nee!
Capitulo 2: Ordenando sentimientos
Matt nos llevo a casa en su auto, yo estaba en lo correcto, a la media una intensa lluvia se abrió paso por el cielo, mi hermano chasqueo la lengua diciendo algo sobre que él quería jugar un rato futbol, lo de siempre, yo sonreí, la lluvia me encantaba, pocos lo sabían pero no me importaba, de igual manera deberíamos encontrar la forma de tener una noche muy divertida, pero creo que habían abandonado la idea de los videojuegos porque sabían que serian aplastados por T.k y por mí, son un par de cobardes. Gatomon iba en mis piernas ya dormido, jugó tanto con los demás digimons que termino exhausto, yo lo acaricié, era tan lindo cuando dormía.
A mi lado T.k miraba distraídamente la ventana, tenía la mirada bastante perdida, yo podía presumir que lo conocía muy bien, es mi mejor amigo, lo es desde hace mucho tiempo ya, me he acostumbrado a sus distintos rostros, el feliz, el triste, el preocupado, el ansioso, y el que más me gusta de todos: el taciturno, era adorable, no puedo buscarle otro adjetivo, adorable le sentaba bien, y en ese momento llevaba ese rostro, aquel semblante que cambiaba la mirada sin ver nada realmente, me encantaba, era extraño pero cierto
Pero como venía de él, no pude evitar preocuparme
- ¿Pasa algo? -pregunte sacándolo de su ensimismamiento, el dio un sobresalto y luego sonrió con toda la naturalidad del universo
- ¿Eh? No, no pasa nada, es que estaba pensando… no es nada –poso su brazo por detrás de mi hombro, como en ademan de un medio abrazo –solo estaba… no sé, algo tenso
- ¿Y te quitas el estrés conmigo? Muy lindo, muy pero muy lindo –ambos reímos de nuestras tonterías, para mi estar con él era tan natural como respirar ¡es que su compañía me sentaba tan bien! Era refrescante, me hacía sentir yo de nuevo, y eran pocas las personas que hacían eso
Yo no tenía ninguna duda, él es mi mejor amigo, y asi quería que fuese para siempre
Al llegar dejamos dormir a nuestros compañeros en la habitación de Matt, estaban rendidos ya, no me imagino las razones, aparte de que saltaron todo el día y comieron como nunca, bueno si, esas eran razones suficientes para tener un sueño mortal. En la sala de Matt yacía la consola ya instalada, mi hermano y él se pusieron a intentar decidir que juego colocar primero, uno quería de autos y el otro de futbol ¡a mi hermano le encantaba el futbol hasta en video-juegos! Que obsesionado, yo preferí acompañar a T.k a la cocina para ayudarle con su labor, hacer cena cuando mi hermano estaba presente no era tarea fácil, yo puedo decirlo y el mundo debería creerme
- A todo esto T.k ¿Qué es el flan… fran… fa…?
- ¿El flammkuchen? –yo asentí, el rio –no es difícil de pronunciar Kari
- Para ti que eres medio Europeo no, pero recuerda que yo soy japonesa y no sabemos cómo se dicen esas cosas –me sonroje un poco por culpa de su comentario, el solo asintió y dejo de burlarse de mi -ahora sí, dime que es
- Emm, es algo parecido a la pizza, ven y te enseño
Bueno, en esta vida es bueno aprender de todo, por lo que acepte su propuesta, si de hecho si se parecía mucho a la pizza, solo que la masa parecía más una galletita tostada, me comí varios pedazos de la masa porque estaba deliciosa, él me regaño y luego le tire harina por tonto, hizo lo mismo y pues… podríamos decir que la cocina de aquella casa jamás será la misma de nuevo, no es nuestra culpa, es culpa de que él es tonto y yo le sigo la corriente… ok, entonces si es nuestra culpa
- Mi hermano me asesinara si ve esto –dijo mientras yo seguía en lo mío, que era lanzarle harina en la cara, ya se veía mucho más claro de lo normal, y la harina hacia una perfecta mancha redondeada en su nariz, era muy graciosa –oye te pasas –dijo y me volvió a atacar
- Defiéndete chico, que en cualquier momento te ganare, soy la mejor
- Vaya ¿y esa determinación tan nueva de donde la sacaste? –dijo tomando, peligrosamente, un huevo con sus manos
- Es la que me merezco ¿acaso dudas de lo genial que soy? –dije tomando el frasco de salsa de tomate para usarlo como arma si él atacaba –no deberías hacerlo, soy mucho más peligrosa de lo que piensas querido rubio mío
- Me puedo dar cuenta por su actitud, queridísima castaña mía –cada vez se acercaba mas y mas con el huevo, yo retrocedía apuntándolo con el frasco de la salsa de tomate –por eso, me temo que tengo que tomar medidas al respecto –vi como aquella comida estaba a punto de parar en mi cabeza… no ¡en mi cabello no!
- No T.k ¡espera no lo hagas! ¡ESPERA! –y allí paso lo que yo me temía, y no fue exactamente el huevo en mi cabeza
Mi mano choco contra el borde de la mesa en mi intento de protección, esta se levanto un poco e hizo que el resto de la harina volara y cayera sobre nosotros, pero junto con la harina volo algo que estaba a su laso, yo supuse que era otro huevo, choco contra mi pie derecho y me resbale, en un intento por salvarme de la caída T.k me sostuvo un brazo, pero yo con torpeza en vez de sujetar su brazo me sujete de su camiseta atrayéndolo hacia mí, ambos gritamos y la siguiente escena fue la de ambos en el suelo, él sobre mí, cubiertos de cabeza a pies con harina y, también, con la salsa de tomate con la que yo pretendía defenderme
Nos miramos unos momentos a la cara y luego comenzamos a reír, era esa clase de risa histérica que es difícil de controlar hasta que no es agotada por completo, creo que hasta lloramos de la risa, éramos los dos un par de torpes, no se cual de los dos lo era más, pero si sabía que ambos lo éramos, pero la verdad asi nos divertíamos mas ¿a quién le gusta tomar la cocina en serio? Pues a nosotros no, eso era seguro
- Kari, ya fue demasiado jugar con la comida, hay que terminar la cena o vendrán a lincharnos dos chicos que mueren de hambre y desean su cena –T.k se puso a imitar las voces de nuestros hermanos versión zombificada –"dennos comida, alimento, yo querer alimento" –luego se puso a rodar los ojos, él quería que a mí me diera dolor de estomago por reír, yo estaba segura de ello
- Bueno, si es mejor terminar la cena… pero hay un pequeño detalle querido amigo mío
- ¿Qué cosa es? –dijo ladeando la cabeza con inocencia
- Que si no te bajas de encima mío, yo no podre ayudarte en nada
- ¡Caray es cierto! –se levanto y vi como un rojo bastante pronunciado invadía sus mejillas, luego me extendió la mano –lo siento mucho, no quería dejarte aplastada
- Bueno, te creo señor rey de los tontos –tome su mano y, con su ayuda, me levante del suelo –ahora sí, enséñame como se prepara el frankulen en serio
- Jo Kari, que es flammkuchen, no es tan difícil –hizo ademan de poner una mano en su rostro y yo rodé los ojos
- El como se llame, solo enséñame ¿sí?
- Bueno, está bien, ahora si manos a la obra con seriedad señorita ¿entendido?
- Si profesor –hice un mohín al mejor estilo militar y él sonrió, antes de seguir con su explicación
Tenía mucha flojera, por lo que solo hice la salsa, digo, yo tenía derecho a no hacer nada, en la mañana había cocinado lo suficiente como para un batallón y aun no habían ni pasado 12 horas de eso, dudo que tan siquiera hallan pasado 8 horas completas… pero ese es ya otro tema. Debo admitir que me encantaba ver a mi amigo cocinar ¡parecía de esos chefs televisivos que ves y todos sus platos quedan deliciosos! No hay justicia, se veía perfecto en ese estado, la galleta de base le quedo deliciosa (aunque solo le pude robar un pedacito porque no me dejo robarle mas) y las capas de quesos… eso no tiene nombre, estaban divinas, aunque si soy honesta, ese calificativo se quedaba corta, eran muchísimo más que divinas
Al final me ayudo a colocar la salsa, porque yo no soy muy experta en el tema que digamos, entre los dos la picamos y la arreglamos, aunque los ingredientes de arriba aun estaban crudos se veía realmente provocativa, ahora solo restaba esperar un minutos para ver que tal quedaba nuestra obra culinaria, yo me senté sobre la mesa de la cocina y luego choque las manos con mi amigo
- ¡Solo hay que esperar un rato y comeremos como los reyes! –se jactó T.k
- Vaya, al parecer tenemos un poco de ego hoy ¿no?
- En parte tu también hiciste la comida, asi que deberías estar de mi lado y halagar nuestras artes culinarias
- Cierto –dije y le sonreí, él ahora se situaba frente a mí, muy cercano a mi pecho, pero decidí no decirle nada
- Oye Kari…
- ¿Dime?
- Tienes harina en el cabello –alzo su mano a mi rostro y, con suavidad, empezó a sacarle la harina, no estaba acostumbrada a su toque tan cercano, asi que puedo decir con toda seguridad que estaba sonrojada, al menos un poco
- Tonto, tu también estas lleno de harina por todos lados –trate de limpiarle la cabeza pero él esquivaba mi mano, era un tonto insufrible
- Bah, se quita con un baño, no es nada del otro mundo
- Entonces si no me dejas ayudar a limpiarte, suelta mi cabello –le ordené y el alzo una ceja, ahora aferraba mas su mano a mi cabello
- Pero esto es otra cosa, tu eres una dama, y siempre que un caballero puede ayudar a una dama lo hace, es algo asi como una ley
- Ley o no, suéltame –le ordené y asi lo hizo, Dios, ¿Por qué sentí como que mi alma volvió a mi cuerpo? Estos últimos cambios en mi empezaban a asustarme –últimamente andas con esa cosa de las damas y los caballeros y no sé que otros cuentos más, creo que ir a Francia te afecto, y no solo en tu sentido culinario ¿sabes?
- Si, yo pienso lo mismo –dijo sonriendo y posicionándose a mi lado sobre la mesa –debe ser que me quiero volver un chico ¿Cómo les llaman? ¿chapados a la antigua?
- Vaya… eso suena tan lindo… y preocupante al mismo tiempo –yo me reí y él tomo la poca harina que quedaba en el tazón y me la lanzo -¡Oye!
- Bueno si no te gusto asi, entonces te tratare como lo normal, asi es mejor ¿no crees? –me dedico una larga sonrisa y yo lo abracé solo para poder rascar su cabeza
- ¡Hecho tontísimo rubio!
Luego de decirnos tonterías por un largo rato mas, fuimos por el flammkuchen ya terminado, Dios ¡olía de muerte! Yo estuve tentada a devorarlo de un bocado mientras T.k seguía con su discurso de que no me quemara y de lo grandiosos cocineros que éramos en equipo. Nuestros hermanos ni cortos ni perezosos comieron sus trozos mientras platicaban de no sé que, no les preste atención, yo solo me fijaba en T.k y su forma de comer, últimamente lo miraba con más detalle que antes pero… ¿eso es normal cierto? ¿No había nada de extraño en observar a tu mejor amigo cenar no es cierto? Bueno, al menos yo pienso que no.
Al final, terminamos fue leyendo historias de terror que mi hermano consiguió por la red, la mayoría en vez de miedo lo que daban era risa, pero yo no sería quien dijera eso, no quería que me cortaran la cabeza por insensible, lo último que recuerdo de la noche fue que contemple la luna y cierto chico rubio se sentó a mi lado, yo me recosté en su hombro, y tanto fue mi ensimismamiento que perdí la consciencia al instante, me perdí en la luz de la luna, y también me perdí en el fuerte hombro del chico a mi lado, y soñé con su sonrisa toda la noche, la sonrisa de mi mejor amigo… la del chico que más quería en todo el mundo.
