El eco de las pisadas de los tres shinobis resonaba en el oscuro pasillo. Caminaban tranquilamente, Kakashi con su eterno Icha Icha, Naruto con las manos cruzadas sobre la nuca y silbando, y Sai con la reserva de siempre. Al llegar a la puerta del despacho de Tsunade, Naruto puso la mano en el pomo, y sin darle tiempo a Kakashi de advertirle, saludó con el agradable mote a Tsunade.

— ¡Abuela! — se detuvo abruptamente al ver a los equipos de Gai, Kurenai y Asuma verlo con escepticismo y enfado—. ¿Qué hacen todos aquí?

Kakashi detuvo brevemente su lectura. ¿Acaso Tsunade no había oído el saludo de Naruto? Lo usual habría sido que lo recibiera con un magnánimo golpe, sin embargo ésta ni se inmutó. ''Algo no va bien. ''

— Ya que estamos todos reunidos, es mi deber comunicarles la razón por la cual los he citado a estas horas de la noche. Sé que muchos de ustedes tienen sueño— enarcó una ceja cuando Shikamaru bostezó—. En fin. Esto es algo sumamente difícil para mí de explicar, por eso quiero que presten atención.

Las chicas, temerosas, se encogieron ante las palabras de la Godaime. Sentían su corazón agitado, la calma antes de la tormenta. Temían por lo que fuese a decir la abatida mujer que tenían enfrente.

— Estoy esperando noticias de un escuadrón de Anbu.

— ¿Escuadrón de Anbu? — preguntó Asuma con escepticismo. A su lado, Kurenai se removió inquieta.

— ¿Qué es lo que sucede Tsunade-sama?

Oídos agudizados, sentidos alerta. Todos los presentes inconscientemente se acercaron al escritorio de Tsunade, para poder oír mejor lo que ésta estaba a punto de decir. La espera duró unos segundos que se les hizo minutos, al final de estos, la hokage suspiró y elevó sus ojos almendrados hacia ellos.

— Es… es sobre su compañera, Sakura.

Tsunade no se sorprendió ante la reacción de los demás. La miraban con una mezcla de incredulidad y enfado, como si les estuviese hablando de un desconocido, y no de una compañera con la que la mayoría había compartido tantos años. Murmuraban entre ellos, algunos sonriendo burlescos. Sintió como su sangre hervía; cerró los puños sofocando el impulso de darle una bofetada a cada uno de los que tenía enfrente.

— ¡Ahh Tsunade-sama! — Ino caminó hacia ella— Con todo respeto, creo que no es muy relevante para nosotros lo que pase o no con… una traidora como ella.

— ¿Qué puede ser? ¿Habrá decidido salir a dar una vuelta con sus amigos de la aldea de la niebla?

— Probablemente Chouji, probablemente. O quizás está planeando traerlos de nuevo a conocer la villa.

El veneno que destilaba sus palabras hería en lo más profundo el corazón de Naruto. Entendía la indiferencia a lo que pudiese sucederle a su amiga, pero no podía evitar sentir una punzada ante cada palabra, cada muestra de odio hacia la chica. Sin embargo, ¿hace cuánto no hablaba con ella? ¿Podía llamarse su amigo, si desde hacía 6 meses no la había visto ni una sola vez? Sintió un leve temblor a su lado; Hinata, su Hinata sollozaba en silencio. Pasó una mano por sus hombros, y ella se acurrucó contra el pecho caliente del rubio. Él sabía que Hinata también sufría por el maltrato a la chica; sobre todo después de haber forjado una sincera amistad con ella tras el noviazgo de ambos.

Kakashi bajó la cabeza, meditando. Hablar de Sakura era casi un tabú desde lo sucedido hacía un año. Sabía que algo se le escapaba, conocía lo suficiente a su alumna como para saber que ella jamás traicionaría su aldea, algo debía haber detrás de todo lo que ella había hecho. Algo importante para que Sakura los abandonara justo cuando daba inicio la invasión de la aldea de la niebla.

— ¡Basta! ¡No quiero oír ningún comentario despectivo hacia Sakura! — temblaba de rabia; un aura asesina rodeaba a Tsunade cuando se puso de pie, haciendo que todos retrocedieran—. No se atrevan a insultarla de nuevo, ¡no saben nada!

Shizune se adelantó y puso una mano en su hombro, reconfortándola. Inhaló una, dos, tres veces, hasta conseguir calmarse un poco. Sólo un poco.

— No saben nada— repitió—. Sakura nos salvó a todos justo cuando sentíamos que todo estaba perdido. Nos salvó sacrificándose a sí misma, ¿¡y así es como le pagan! ¡Si no fuese por ella, todos, absolutamente todos estaríamos muertos y la villa reducida a escombros!

— ¿Qué? — todos miraron anonadados a Hinata, cuya tímida voz reprodujo la pregunta que todos se estaban formulando—. ¿D-de q-que está hablando Ts-tsunade-sama?

— Yo les contaré lo sucedido— Shizune habló; Tsunade le miró agradecida— Esto es algo complejo y bastante largo, por lo que necesito que me presten atención y que no me interrumpan. Así que guarden las preguntas para el final, por favor.

El susurro de la brisa que se coló a través de la ventana, heló hasta los huesos a los shinobis y kunoichis, justo antes de que Shizune empezara el relato.

— El segundo día antes del ataque, Tsunade-sama nos encomendó, a Sakura y a mí, que recolectáramos toda la información posible acercas de las técnicas ninjas del enemigo para calcular sus puntos débiles y así llevar un mayor ventaja, haciendo más fácil la tarea de vencerlos llegado el momento. Pasamos día y noche consultando archivos, leyendo una y otra vez bitácoras antiguas. La noche antes de la invasión, me llamó la atención ver a Sakura tan concentrada con un viejo pergamino, sobre todo porque pasó toda la noche estudiándolo con suma atención. Me picaba la curiosidad, así que cuando iba a levantarme para ver de qué se trataba Sakura se levantó de golpe, buscó un mapa en uno de los estantes, y sonrió radiante. Nunca voy a olvidarlo. Se volvió hacía mí y me estrechó en un caluroso abrazo, dejándome boquiabierta. Se alejó un poco de mí, sosteniéndome por los hombros y hablando con rapidez. Me dijo que había encontrado la solución a todo y que le diera las gracias de su parte a todos, esencialmente a Tsunade y a su equipo. Caminó rápidamente hacia la puerta, no sin antes darse la vuelta y susurrar unas leves gracias y adiós.

Me llevó unos segundos reaccionar. Aún un poco confusa, corrí hacía donde se encontraba el extraño pergamino y vi, marcado con rojo, un sector especial, además de alguna que otra frase. Me limité a leer lo señalado, sintiendo como un escalofrío recorría mi espina dorsal. Todo lo dicho por Sakura encajó. Ella se había despedido, sí, pero no para desertar ni brindar su ayuda al enemigo como sé que todos piensan, si no para dar encuentro a la hechicera Midoriko, con el objetivo de que ésta le quitara la vida.

Hizo una pausa para tomar aire. La expresión en general era de puro horror y desconcierto, el temor de lo que sea que viniese les había dejado sin palabras. Shizune continuó.

— Desde tiempos inmemoriales, según los mitos y leyendas, cuando un pueblo se encontraba ante el peligro de ser destruida o ante una guerra inminente, los ancianos elegían una muchacha virgen y hermosa, y la llevaban con una hechicera para que ésta la sacrificara. Esto sin el consentimiento de la chica, claro. De ese modo, le pedían a Kami-sama que salvase al pueblo a cambio de la vida de la muchacha.

La miraban con el rostro desencajado por la sorpresa; levantó una mano cuando Ino hizo el intento de hablar.

— Suena absurdo, lo sé, pero ése era un método común utilizado debido a la falta de ninjas de la categoría actual, además, en el mismo pergamino donde ponía esto, se encontraban escritos varios testimonios de diversas aldeas donde se utilizó este ritual, por llamarlo de alguna manera, además de las hechiceras que lo llevaron a cabo. De ahí que Sakura acudiese a esta hechicera, Midoriko, puesto que según fechas del pergamino, ella seguía activa.

No tenía la menor idea de cómo proceder ante esto. Me parecía absolutamente irreal. Cuando lo asimilé por completo, salí corriendo por donde ella había salido y en el camino me topé con Tsunade-sama, que viendo la prisa que llevaba me detuvo y me hizo explicarle lo que había sucedido. Reaccionó igual o peor que yo, pero éramos conscientes de que no podíamos enviar a nadie por ella porque estábamos en guerra y pronto llegarían refuerzos enemigos desde la aldea de la cascada, no nos quedaba más que esperar a que se diera cuenta de la locura que pretendía cometer, o bien que no encontrara el escondite de la hechicera.

— ¿Entienden? Sakura se fue para salvarnos, no para traicionarnos. Ella creía fervientemente en que lo lograría, y así fue.

— Un momento, hokage-sama— intervino Tenten por primera vez desde que había llegado—. Si se fue para eso, ¿cómo fue posible que regresara?

— Sabía que lo preguntarías. Díganme, ¿qué fue lo que pasó el séptimo día de la lucha?

— Estuvimos a punto de perder— recordó Kiba rascándose la nuca con timidez.

— Exacto. ¿Y qué fue exactamente lo que nos salvó el trasero?

La pregunta quedó flotando en el aire. A sus mentes vino el recuerdo de aquel grandioso animal, con su pelaje blanco y destellos azules. ¿Había sido….eso?

— El lobo blanco— Hinata no lo dijo como una pregunta, sino como una verdad a voces que eran incapaces de ver.

— Correcto— Shizune asintió—. Si no lo recuerdan, aquella aparición nos salvó. Ese animal del tamaño de un caballo representó la inclinación de la balanza a nuestro favor. Recuerdo como nos quedamos helados al oír su aullido; y más aún cuando fue al encuentro de nuestros enemigos con sus enormes zarpas y afilados dientes.

— ¡Como si le huebiese hecho falta usarlos! — repuso Lee, enérgico. — Sólo bastaron un par de miradas suyas para que salieran huyendo despavoridos. Y cuando nos tocaba a nosotros…

— Se fue. Nos miró y se fue.

Nuevamente, la duda se cernió sobre ellos. Muchos le habían dado vueltas al asunto, sin hallar explicación posible a la actitud de gran lobo.

— Ah por cierto, no era un lobo— dijo Kiba, ganándose absoluta atención por los presentes—. ¿Qué? Los aullidos de los machos son completamente diferentes a los de las hembras. Akamaru fue el primero en advertir esto, ¿no es cierto Akamaru? — el perro ladró, moviendo la cabeza de arriba abajo y meneando la cola.

— ¿Tiene alguna relación esto con Haruno, Tsunade-sama? — se dirigió un impasible Neji a la hokage—. Si mal no recuerdo, ella regresó a la villa dos semanas después de eso.

— Tienes razón, Neji— Tsunade giró su silla, quedando de frente a la bruma del paisaje que se veía por la ventana—. Fue gracias a Sakura que apareció la loba. Me lo contó apenas puso un pie en esta aldea. Me dijo que ella había hecho aparecer al animal para ayudarnos gracias a su visita a Midoriko. Pero no lo tuvo fácil. Parece ser que Midoriko creía que los sacrificios estaban ''pasados de moda'' o algo por el estilo, por lo que se rehusó a ayudarle. Creo que Sakura fue lo bastante insistente ya que la hechicera, compadecida por la perseverancia de la chica y movida por el valor que demostraba, decidió enseñarle uno de sus hechizos para que pudiese cumplir su propósito. Fue muy difícil lograr llevarlo a cabo, debido a la falta de costumbre y a la enorme cantidad de chakra que ameritó el hechizo. Al final, no pudo regresar a tiempo, pues su reserva de energía se había reducido a cero; el no tener práctica al ''jugar'' con magia provocó que quedase inconsciente por varios días.

Todo esto fue una bofetada para los jóvenes. Debía ser una broma, una burla cósmica que justificase lo que acababan de escuchar. Había juzgado, rechazado e ignorado a la que alguna vez fue su amiga, sin siquiera pedirle una explicación de unos hechos que dieron por sentado que eran ciertos. El destino guardaría la forma más atroz de arrepentirse de haber obrado mal. Todavía no habían escuchado todo.

Después de unos segundos de letargo, Ino estalló en llanto cayendo al suelo; Hinata sollozaba mientras Naruto se aferraba a sus cabellos con desesperación, para finalmente asestar un sonoro golpe a la pared, dejando una gran marca como resultado. No recibió ni una sola palabra de reproche. Todos los demás bajaban la mirada ante la dolorosa escena, en parte avergonzados porque ellos mismos habían hecho que Sakura los abandonase en los últimos meses. Le habían dejado sola.

— Tsunade-sama— Asuma habló serio—. Antes de contarnos todo esto, usted dijo que estaba esperando noticias de un equipo de rescate por algo relacionado con Sakura, ¿de qué se trata?

La aludida volteó su silla de vuelta hacia los presentes; su corazón se encogió ante los quince rostros marcados por la pena.

— No… Yo no puedo— su voz se quebró al final—. Será mejor que lo lean ustedes mismos.

Dicho esto, entregó en manos de Asuma la ya arrugada nota que su pupila había escrito. Asuma la tomó con un ligero temblor; sus ojos iban de aquí a allá por cada párrafo. Se quedó estático. Ante la demanda de los demás por saber qué decía, empezó a leerla en voz alta, sin poder evitar que su voz se entrecortase por la conmoción. Al terminar, la estancia se llenó del sonido del llanto de las chicas. Incluso, los más fuertes no pudieron evitar derramar una lágrima por semejante atrocidad. Sabían que ellos eran los causantes.

— Oh, Kami— susurró Kurenai aferrándose al chaleco de Asuma— No puede ser…

— Los equipos de Anbu salieron hace aproximadamente 48 horas— informó Shizune haciéndose oír entre los lamentos—. Aún no hemos recibido noticias.

— Sakura no haría algo así. Es fuerte, ella es… es madura… yo…— Kakashi no sabía qué decir. ¿Tan mal sensei era, que ni siquiera conocía a sus propios alumnos? ¿Le era imposible salvar la vida de sus seres queridos? —. Tiene que haber algo más, Sakura no…

— Las hay y mucho— replicó Tsunade—. Sakura ha pasado por situaciones realmente difíciles en su adolescencia, su vida no era perfecta como todos creen. A pesar de todo, ella siempre se mostró con una sonrisa, con la vitalidad y fortaleza de quien ama la vida. Pero hay cosas, que definitivamente pueden más que uno.

— Si ustedes prefieren quedarse aquí charlando amenamente, háganlo— todos miraron la figura del rubio que caminaba decidido hacia la puerta. El dolor del chico era palpable a leguas—. Yo iré a buscar a mi hermana, y la traeré de vuelta aunque sea lo último que haga.

Una intento de sonrisa se asomó por los labios de Tsunade. Sabía que Naruto jamás se rendiría ni dejaría irse de esa manera a una amiga. No necesito decir mucho más. Una vez hubo cruzado el umbral con la chica Hyuga de la mano, todos los demás le siguieron decididos. Todos compartiendo un mismo deseo: encontrar viva a Sakura y pagarle todo el daño hecho. Fuese como fuese.

''Kami… devuélvemela con vida''.