Aclaraciones:

—diálogos.

"pensamientos".

[1], [2], etc. Notas al pie.

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Pareja: Yuuri/Wolf; Maou/Wolf.

Advertencias: POV de Yuuri, POV de Wolfram; fanfic narrado en primera persona.

Autora: Seamusog (enlace al fic original en inglés en mi perfil)

Traductora: Red Glasses Girl.


Capítulo 5

-Yuuri-

De verdad, no tenía idea de porque lo soportaba. Seguro, era bonito. Y devoto. E inteligente. Y un buen padre. Y maravilloso. Y fuerte. Y determinado. Y honesto. Y amable, en cierta forma brusca. Con cabello color miel, pero eso no importaba. Azul, o verde, o marrón hubieran estado bien para mí. Tenía la cara de un ángel; pero yo no necesitaba estar en el cielo. Sus ojos me recordaban lo profundo de un lago; lo que me hacía sentir que me estaba ahogando cuando los miraba por mucho tiempo.

"Wolfram, von Bielefeld, ¿qué es lo que voy a hacer contigo?"

Estábamos sentados en el estudio de Gwendal mirando su escritorio mientras el hombre ensombrecido tejía con sus dedos. Se veía como si estuviera por tener un aneurisma.

Wolfram y yo decidimos (luego de una larga discusión que duro prácticamente toda la noche) que: uno, no volveríamos a la Tierra hasta que el asunto del compromiso estuviera arreglado; dos, no le diríamos a nadie de nuestro problema excepto a Gwendal; lo que significaba que, tres, Wolfram atendería el consejo. Esto, por supuesto, significaba que yo no tenía palabra alguna sobre mi futuro. No es como si hubiera sabido que hacer si hubiera sido el que se sentara en el banco de los acusados. Y no era como si tuviera alguna palabra sobre mi futuro en primer lugar. Otros parecían ya haberlo estado planeando mucho antes de que yo naciera. Solo me estoy dejando arrastrar por la corriente.

Por lo menos, Wolfram era una persona en la que confiaba sin reparos. Era un lanzador demasiado recto para tener trucos bajo la manga.

—Díganmelo de nuevo —gruñó Gwendal—. ¿Su Majestad no está completamente en el cuerpo de Wolfram?

—Dejó su parte pervertida —dijo Wolfram.

—No tengo una parte pervertida —grité.

—Tengo que concordar con Su Majestad, Wolfram. No puedo verlo… —Gwendal dio un largo y sufrido suspiro—, deberías entender, él es tan…

—¿Enclenque?

—Si-no… ¡Maldición! —exclamó Gwendal mientras golpeaba su puño en el escritorio—. ¿Dónde está esa bebida que pedí? ¿Dónde está Conrart en momentos como este?

—Lo mandaste a la frontera.

—Grrrr… —el hombre de verdad gruñó. Como un tigre. Me pregunté si habían tigres aquí.

—Yuuri, no creo que realmente quisiera una respuesta —susurró Wolfram.

—Bien, solo vamos a acordar que no tengo una parte pervertida —dije—. ¿Podemos seguir?

—Tú tienes una parte pervertida. Me ha estado haciendo compañía todo el día. Y. Toda. La. Noche.

—¡Ah! Como si no tuvieras ninguna. Aparentemente, tú dejaste tu parte pervertida junto con tu Maryoku en este cuerpo. Me mantuviste despierto toda la noche con todos esos sueños sucios que estabas teniendo.

—¿Estás seguro que esos no eran tuyos? Creo que todas tus personalidades son pervertidas. ¿Sabías lo que el Maou me estaba haciendo anoche? Bueno estaba xxx mi xxx, y entonces él xxx, y me hizo xxx…

Tenía las manos en mis orejas así no podía escuchar lo que Wolfram estaba diciendo. Sin embargo podía imaginarlo demasiado claramente.

Ambos saltamos cuando el piso comenzó a temblar. Ah, sí, Gwendal aun estaba aquí.

—De verdad no me importa, o tengo la necesidad de escuchar que es lo que pasa en su habitación —gritó a toda voz—. Tú —apuntó a su hermano que todavía estaba en mi cuerpo—, tienes que reunirte con el concejo en cinco minutos. Desearía que me hayan dicho esto antes y pudiésemos haber pospuesto la conferencia. Pero ya es demasiado tarde.

"¿Porque los planes razonables siempre llegan demasiado tarde?", pensé para mí.

Gwendal se levantó y cerró sus ojos—. Voy a conseguir una bebida y mejor que no te demores. Tú —me apuntó—, quédate aquí.

Esperé a medias que la puerta rompiera sus bisagras por la forma en la que la azotó. Observe a Wolfram, que ahora lucia una mirada que me asustó. No, no era la mirada violenta de "voy a molerte a golpes hasta dejarte tirado en el piso". Era una mirada pensativa. De las que usualmente preceden a una sesión de pintura, o una charla sobre la boda, o cualquier actividad más Wolfriana que Yuuriana.

—¿Que es lo que quieres? —preguntó en un tono que no pude encasillar en una emoción. Sonó un poco egoísta, un poco frustrado, un poco asustado, y un poco, demasiado, indiferente.

—¿Um… nada? —respondí tentativamente. No estaba seguro de que era esta atmosfera, incluso si yo estaba en su cuerpo, no pensaba que eso pudiera detenerlo de me remunerara con algún castigo. Su cara (que era la mía) no tenía la misma capacidad para inducir miedo que su belleza al estilo shoujo manga tenia, pero ciertamente hizo que mi cara se viera más temible de lo que en promedio yo podría. Entonces me di cuenta—. Oh, quieres decir el compromiso.

No respondió. ¿Me estaba dando una salida? ¿El Wolfram cuya vida entera repentinamente se había vuelto en torno a mí desde la infame cachetada? ¿El Wolfram que dio la vuelta al mundo contra las órdenes de su hermano para buscarme? ¿El Wolfram que se había auto insertado en varios aspectos de mi vida: metiéndose furtivamente en mi cama, tomando el rol de padre con mi hija adoptada, congraciándose con mi familia, bañándose siempre conmigo, arrojándose entre el peligro y yo? ¿El Wolfram que desafío al mareo solo para estar a mi lado? ¿El Wolfram que fue a territorios humanos empapados de Houryoku incluso si eso lo debilitaba solo para salvarme? El Wolfram obsesivo, posesivo. Me quedé de piedra. No podía decir nada.

—Enclenque —murmuró. Se levantó y se fue, cerrando la puerta suavemente tras de él. Me senté aquí y me quedé mirando a la puerta por un largo rato.

Todavía la estaba mirando cuando Josak la abrió.

—Su Excelencia Wolfram —dijo mientras entraba—, supongo que el consejo ya comenzó.

Asentí. Cerró la puerta y me dio una mirada evaluativa. Posiblemente no podría saber que yo no era Wolfram, ¿o sí? Cuando habló, me di cuenta de que en su mente estaba en otra cosa.

—Acabamos de recibir un mensaje del Capitán —dijo cuando me extendió la carta.

Era corta y escrita a las apuradas. Hizo que se me parara el corazón. Me paré abruptamente volteando la silla que cayó de lado. Volé fuera de la habitación y por los pasillos. Josak debía haber malentendido lo que quería; no di ninguna orden aun, sin embargo, fue solo unos minutos después que la guardia personal de Wolfram estaba en la puerta esperando a su comandante. Estaba agradecido de ver que un pelotón de soldados regulares nos acompañaba. No sabía qué hacer con los hombres de Wolfram, pero al menos sabía que Josak podía comandar a los otros.

El espía cabalgaba a mi lado cuando me informó de los preparativos apresurados. Tan pronto como terminó, rompimos en galope. Si él pensaba que era extraño que estuviera cabalgando a Ao, no lo mencionó.


-Wolfram-

Cuando el tío Waltorana me informó de la decisión de hacerme el 28avo Maou, pude probar por mi mismo la infame silla giratoria, la que crearon para luchar contra el hábito de mi madre de mirar solo a los más apuestos de los miembros del consejo. Preferiría decir que ayudó, pero después de ser girado varias veces y los saludos no habían finalizado aun, estaba listo para vomitar. Fue peor que estar en un bote.

El consejo era en verdad solo una formalidad. Al menos eso era lo que me dije. Me habían elegido anteriormente como Maou, no tenía duda de que pasaría con honores cuando llegara el momento de aprobarme como Consorte Real. Sin embargo, los preparativos que había hecho eran para cuando me interrogaran a mí, Wolfram von Bielefeld, no para cuando cuestionaran a Yuuri. Como iba a saber que estaría sentado en el lugar de Yuuri respondiendo por él. Y haciendo todo eso sin causan ninguna sospecha.

—¿Os habéis olvidado de mi? —la profunda voz del Maou hizo eco en mi cabeza.

Como podría. Me persiguió durante toda la noche. Me habría dado por vencido si Greta hubiera decidido dormir en su habitación. Pero tenía mi orgullo. Cuando me uniera a Yuuri, no solo seria con una parte de él, sino con todo de él, cada simple mota de su ser yendo del terrorífico Maou hasta todos los pedacitos del enclenque.

"Estoy intentando concentrarme aquí. Este no es el momento y lugar para… ya sabes."

—Confiad en mí —fue su única respuesta.

"¿Me darás una opción?"

La única respuesta fue un sutil cambio, pero sabía que ya no tenía el control del cuerpo de Yuuri. Estaba relegado a ser parte de la audiencia. Odiaba no tener el control.

—Las preguntas son para mí después de todo —dijo luego de un momento. No sabía si estaba tratando de apaciguarme. De cualquier manera, mi irritación disminuyó.

—Me propuse porque es hermoso —dijo el Maou en voz alta ante el consejo. No me había dado cuenta de que el interrogatorio ya había comenzado.

"¿Qué? ¿Solo te interesa mi cara?"

—Decir tal cosa es una grave injusticia para mí —respondió.

—P-pero Su Majestad —instigó Günter—, seguramente usted siente la orgullosa nobleza corriendo en las venas de Wolfram von Bielefeld…

—No, todo lo contrario, me enojó con su rudeza —interrumpió el Maou—. Noble no sería lo que lo describiría en el momento de mi propuesta. Quería lastimarlo. Pero tenía una cara bonita así que en vez de golpearlo, lo abofeteé.

Sabía esto, por supuesto, pero escucharlo ser dicho tan simplemente, no podría describir el dolor que se disparo a través de mi corazón. Estaba contento de que era una mente desenvuelta sin control sobre un cuerpo, porque tratar de controlar las lágrimas de caer era irritante. No. No iba a llorar. No iba a llorar por esto. Debería estar enojado. Estaba enojado. No. Estaba furioso. Estaba…

Una sensación exterior se apoderó de mí y la ira se había ido. Lentamente, la tristeza desapareció y el dolor se convirtió en un recuerdo. Era un cálido sentimiento de atención, de ser abrazado desde el interior. Sin brazos que me rodearan, pero sentí que había llegado de un largo viaje. Él no necesito decir palabras. Y no lo hizo.

"Confío en ti", le dije.

Le sentí animarse y su despreocupada alegría me lleno.

La silla giró y le dábamos la cara a Stoffel.

—Está diciendo, Su Majestad, ¿que la proposición fue un accidente? ¿Y que no fue su intención comprometerse con Wolfram?

—Sí.

Los jadeos de asombro en la habitación no eran inesperados. Se suponía que esto iba a ser una mera formalidad, donde Yuuri me alabara hasta la medula y jurara su amor eterno. ¿Cómo se suponía que iba el consejo a apoyar a un prometido adquirido por accidente?

La silla se dio vuelta hacia Lady von Rochefort.

—¿Por qué no terminó con el compromiso inmediatamente?

Ahora era el tío Waltorana.

—¿Toma a Wolfram tan a la ligera?

Ahora Lord von Gyllenhaal—. No importa lo poco que sabía sobre nuestras leyes en ese momento, seguramente usted no creía que nadie lo forzaría a contraer un matrimonio no deseado.

Ahora era Lord von Radford—. Y aun así, debe asumir la responsabilidad por dichos actos.

Ahora Lord von Karbelnikoff— ¿Que ha dicho Wolfram de esto? ¿Sabe él cómo se siente…?

De vuelta con Lady von Rochefort—. Los sentimientos son una cuestión aparte. Aquí hay una alianza estratégica en juego. El vínculo de Su Majestad con Bielefeld ha proporcionado un tipo de estabilidad para la gente de Shin Makoku.

De vuelta con el tío Waltorana—. Todos deben saber ahora que Wolfram cumplirá con sus obligaciones, no importa que.

Ahora hacia Gwendal—. Aprecio la curiosidad de todos, pero deberíamos darle la oportunidad a Su Majestad para responder sus preguntas.

"Gracias, hermano mayor." Pensé que iba a desmayarme por el mareo.

—Gracias, Lord von Voltaire —indicó el Maou—. ¿Por qué no terminé el compromiso inmediatamente? No quería enojar a Wolfram. ¿Lo tomo a la ligera? No. ¿Pensé que alguien me forzaría a un matrimonio no deseado? No. ¿Tomaré la responsabilidad de mis acciones? Si. ¿Sabe Wolfram como me siento? Si. ¿Cómo se siente él al respecto? Me ama. Y con respecto a las alianzas, mi compromiso y eventual casamiento tendrá la menor incidencia en la estabilidad del reino. Y si, Lord von Bielefeld, espero que Wolfram cumpla con sus obligaciones hacia mi tanto como él espera que yo cumpla las mías hacia él. Y para agregar mi propio punto de vista, esté o no este consejo de acuerdo, me casaré con Wolfram.

Gwendal habló—. Antes que nadie haga más preguntas, ahora llamaremos por Wolfram. El consejo deliberará mientras esperamos. Su Majestad, puede tomar un descanso para asentar su estómago.

El Maou me volvió a dar el control y me paré tan rápido como fui liberado de la silla. Un guardia fue llamado y se le ordenó escoltar a Yuuri. Pero en vez de dar la vuelta, el guardia anunció—: Su Excelencia, Lord Wolfram, se fue para asistir a Lord Conrart.

—¿Qué? —gritamos Gwendal y yo al mismo tiempo. Pero en vez de interrogar al guardia como Gwendal, salté sobre el arco más cercano de la mesa circular y corrí lo más rápido que pude a los establos.

"Conrart, siempre es Conrart."


-Yuuri-

La escena delante de nuestros ojos podría haber desencadenado al Maou en mí. El suelo estaba empapado de sangre, la villa medio quemada. Por suerte, el fuego había sido apagado y nuestras fuerzas habían sido capaces de empujar la lucha lejos hacia los campos. Había cuerpos hacia donde quiera que volteara. Soldados y civiles. Amigos y enemigos.

Josak tomó mis riendas antes de que me encaminara hacia el campo.

—Su Excelencia Wolfram —dijo—, deme unos pocos segundos.

A pesar de que estaba impaciente por comenzar a moverme, espere mientras emitía varias órdenes. La mayoría del pelotón cabalgó hacia la batalla a toda prisa mientras que el resto cabalgó hacia el exterior en la dirección opuesta a nosotros. Los demás se encamino hacia el pueblo. Finalmente, comandó a la guardia de Wolfram—. Caballeros, recuerden su primera prioridad —sentí gran alivio cuando al fin soltó a Ao.

Los cultivos que los habitantes del pueblo habían atendido con cuidado habían sido todos destruidos por el ardor de la batalla. El chochar del metal contra metal resonaba con fuerza en mi cabeza. Perores fueron las explosiones que marcaron los llantos en la batalla y los gritos espeluznantes.

"¿Por qué?" Las lágrimas caían por mi rostro. Nunca me había sentido tan frustrado en toda mi vida. ¿Dependía demasiado del Maou para arreglar estos problemas?

Antes de que me diera cuenta, estaba recitando en voz baja. Pero antes de que pudiera terminar y sentir los elementos del fuego reunirse en mi mano, Josak me agarró el brazo.

—Su Majestad —susurró severamente—. No soy un usuario de Maryoku, pero incluso comprendo el peligro. Todos los elementos pueden ser usados para destruir, pero el fuego es el más destructivo. No tiene control sobre los poderes de Wolfram. Es mejor que haga uso de los que puede dominar.

Me quedé atónito ante él.

—Entiendo cómo se siente —dijo—, pero sería inútil para nosotros muerto.

—¿Donde está Conrad?

La mirada furtiva fue breve, no me habría dado cuenta si no lo estuviera mirando tan de cerca.

—Es mejor si se queda atrás, la guardia de Wolfram lo protegerá con su vida.

Juró a mi espalda cuando Ao rompió en galope hacia el área con mayor acción. Lo sentí antes que verlo.

Era insano haber montado en el medio del caos. Fue con un extraño aislamiento que noté los intentos de Josak y los hombres de Wolfram por volver a encaminar mi vida. Escuché a Josak gritar a uno de ellos—. Tú, usuario de agua, mantén tus ojos completamente sobre él. Si miras a otro lado por al menos un segundo, voy a despellejar tu perfecta piel. Y no me importa de qué familia noble seas.

Entonces lo vi. Estaban peleando en un área vacía de otros hombres, como si todo el mundo automáticamente le diera lugar al fiero combate entre los dos. Tenía una herida grande en su lado izquierdo y podía ver sangre fluyendo libremente. Él aun continuaba con lo suyo, pero vi la malvada sonrisa de triunfo en la cara de su ponente. Los elementos del fuego rodearon mi cuerpo mientras que Ao se abrió paso cuidadosamente a través de los escombros de los cuerpos destrozados.

—Apágalo —escuché a Josak gritar—, ¡continua haciéndolo!

Entonces estaba frente a mí, y yo estaba mojado. Su caballo y su cuerpo cubrieron brevemente la visión de Conrad y su oponente, y el fuego me rodeó de nuevo. Y, otra vez, agua cayó sobre mí. Josak ni siquiera detuvo su caballo cuando saltó.

Era como ver una película en cámara lenta. Vi el cuerpo de Josak moverse en un arco en el aire y caer con gracia sobre sus pies. Tomé las riendas de Ao y sabía que los hombres de Wolfram se esparcirían en círculo alrededor mío. Vi a Conrad bajar su espada, y la cara de su oponente resistir la sonrisa de satisfacción cuando esta se meció hacia abajo. Grité y mi cuerpo explotó en llamas. Entonces vi la terrorífica cara de Conrad reflejar esa misma sonrisa malvada que el otro hombre tenía antes.

No.

Ese no era Conrad.

No.

El cuerpo de Conrad se movió con enceguecedora velocidad y lo próximo que vi fue sangre fluyendo del cuello de su oponente.

No.

La escena se aceleró y todo parecía borroso mientras el firmamento se oscurecía y la lluvia caía del cielo. El piso retumbó y cayó un rayo en varios lugares. Todos se detuvieron, y miramos la oscura figura ensombrecida de ojos rojos por encima de nosotros.

—No tomo las vidas de los hombres, pero no me han dejado elección —la profunda voz dijo exactamente lo que yo quería decir, excepto que en palabras salidas de un drama histórico Japonés.

Es extraño verse a uno mismo fuera de uno mismo. Es como escucharse en una grabación. Sabes que has dicho las palabras, pero casi suena como un extraño porque no estás acostumbrado a oírte a ti mismo fuera de tu cabeza. La voz sonaba un poco apagada. Tal vez no reconocías ese extraño acento que tenias, o esa manera particular en que sonaban las R.

Y todo había terminado demasiado rápido. En realidad nunca intente, ¿no? Se presenta un problema, entonces bum, usamos un poco del Maou Ex Machina [1] y voila, problema arreglado. ¿Era de verdad esto todo lo que importaba de Shibuya Yuuri Harajuku Fuuri? Vi la figura de Wolfram encogerse luego de que el Maou se fue, y Gwendal atrapó a su hermano antes de que golpee el piso. Volteé a buscar a Conrad.

Estaba apoyado en Josak y sangraba sobre todo su amigo. Sonreí a pesar de la carnicería, a pesar del horror, a pesar de la tristeza, a pesar de todas las cosas terribles que no podía controlar. Porque si no sonreía, estaba seguro de que me iba a quebrar.

—Su Majestad, ¿qué está haciendo aquí? — Pregunto el que me puso mi nombre—. ¿Dónde está Wolfram?

—Conrad, estás vivo —alcancé a decir mientras él dejaba a Josak y me atrapaba en un fuerte abrazo.

—Capitán, no creo que a Wolfram le vaya a gustar que sangre encima de todo su uniforme —comentó Josak secamente.

Conrad aflojo el abrazo aunque aun tenía sus manos sobre mis hombros, se volteó hacia Josak quien forzó una sonrisa traviesa, y entonces se desmayó. Por fortuna, Josak lo atrapó antes de que golpeara el piso.

—Sé que mi cara hace a hombres adultos desmayarse, pero no tenia que tomárselo tan literal Capitán —las suaves palabras no pudieron desmentir la preocupación en su voz.

Podría haber llorado, pero no lo hice. En vez de eso mantuve mi sonrisa mientras Josak levantaba a Conrad.

Todavía tenía la estúpida amarga sonrisa en mi cara cuando miré a mi prometido. Estaba rodeado de los Diez Nobles y me sentía demasiado ido para preguntarme que estaban haciendo aquí. Aunque encontré divertido, de una manera mórbida y fascinante, que ellos no se veían tan inmaculados como normalmente lo hacían.

Enfadar al rubio bishounen cuando yo no tuve la culpa causaba una incalculable cantidad de dolor físico. La culpa que venía cuando si era mi culpa era peor. Sin embargo, esta vez, solo pude reír en su cara. Porque él estaba usando la mía. Debería temerle, porque aun era Wolfram, e incluso peor, tenía los poderes del Maou.

—¿Qué demonios estabas pensando? —gritó cuando me sacudía—. ¿Cómo se supone que te proteja cuando andas corriendo a mis espaldas? Y esta tiene que ser la peor vez. No tienes control sobre mis poderes y el Maou no está contigo.

—Pero funciono, ¿o no, Wolf? —dije riendo y sofocándome al mismo tiempo—. Lo trajiste, ¿no es así? Y ahora todo está arreglado, ¿verdad?

Lagrimas caían por mis mejillas y sobre su hombro, porque me estaba sosteniendo con fuerza.

—¿Qué pasa, Wolf? —pregunté—. ¿Conrad, él va a estar bien, verdad?

Sentí su cuerpo tensarse y me dejó ir de su abrazo reconfortante. Mirando a mi propia cara mediocre, me di cuenta de algo.

—Esta… esta era tu… Wolfram, esta era tu misión —estaba horrorizado. Tomé su cuello y traje su cara cerca de la mía—. No me dijiste que iba a ser peligroso.

Esa declaración debía haber abierto las compuertas de su furia. Me tomó por mi cuello y trajo nuestras caras aun más cerca. Estábamos tan cerca del otro como era posible sin besarnos.

—Tu… —su cara se retorció de furia—, ¿qué crees que hacen los soldados? Por supuesto que era peligroso. Soy un soldado, y mejor que te hagas rápido a la idea. Somos todos soldados. ¿Piensas que el titulo "Lord" es solo para adornar? ¿Crees que lo usamos para hacernos ver más grandes? ¡No! Hay una responsabilidad que viene con eso. Todos somos, todos y cada uno de nosotros —asintió con su cabeza hacia los Diez Nobles y me di cuenta de que se veían un poco andrajosos porque habían estado peleando—, estamos entrenados para morir por nuestro país. Un día, Yuuri, voy a morir por ti. Llora si quieres. Pero vas a tener que aprender a moverte sin mi… —su voz sonaba ahogada antes de que agregara— …sin Conrart.

Me empujó lejos y trastabillé hasta que mi espalda chocó con Gwendal. Levanté la vista ante el severo hombre muy alto.

—Su Majestad —dijo—, es bueno ver que no está herido.

Pude oír el alivio en su voz. Y si no había sentido culpa hasta ahora por hacer que Wolfram se preocupara, entonces esto ciertamente la trajo a casa.

—Irás con Conrart en el vagón —declaró Wolfram.

—¿Huh? —fue mi elocuente respuesta.

Alguien le trajo a Ao y se subió a la silla—. Soy el rey —explicó—, soy el que se supone cabalgue al frente. No puedes manejar mi caballo así que iras con Conrart en el vagón. Esto no causará ningún revuelo porque la gente solo pensara que estoy preocupado por él. Es mejor que dejar que piensen que su príncipe se volvió de repente un enclenque torpe. No te preocupes, cabalgaré a tu lado en cuanto lleguemos a la capital.


Continuará…

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[1] Ex Machina: "Deus ex machina" es una expresión que significa "Dios surgido de la Máquina". Proviene de las épocas del teatro griego y romano, donde cuando había que resolver problemas aparecía un dios salido de la nada, volando sostenido por una grúa. Actualmente es utilizada para referirse a un elemento externo que resuelve una historia sin seguir su lógica interna (Wikipedia). Pero en este caso, vemos que además de este significado, se refiere a lo literal de que el Maou aparece volando para arreglar los problemas como un dios todopoderoso. Claro que este si vuela solo, sin ayuda de cables o grúas, pero ahí está el chiste.