Aclaraciones:
—diálogos.
"pensamientos".
[1], [2], etc. Notas al pie.
*para estar al tanto de mis actualizaciones pueden visitar mi Livejournal, busquen la dirección en mi perfil*
Pareja: Yuuri/Wolf; Maou/Wolf.
Advertencias: POV de Yuuri, POV de Wolfram; fanfic narrado en primera persona.
Autora: Seamusog (enlace al fic original en inglés en mi perfil)
Traductora: Red Glasses Girl.
Nota de la Traductora: ¿Se acuerdan de Hashimoto Asami? Porque volvió, y sería bueno que si no la tienen fresca en su mente relean la aclaración que puse en el capítulo 1 acerca de quién es, que tiene que ver con Yuuri, y que papel jugó en la novela.
Capítulo 8
-Wolfram-
Ir a la escuela no parecía tan difícil. Me sentía un poco desnudo caminando por ahí sin una espada. Pero siendo que no tenía que matar a nadie en el camino hacia allá, no era tan malo. El Maou me indicó donde doblar, que carruaje andante tomar, donde sentarme, a quien decirle hola también. Me había preguntado si prefería mirar, pero lo rechacé. Creo que podría aprender más si soy el que interactúa con el mundo de Yuuri. Él me había dado un encogimiento de hombros mental—. Lo que sea que deseéis, amado mío.
Ya que anteriormente había ido en algunos viajes con Yuuri y mis humanos alrededor de Tokyo, no me maravillaba la gran cantidad de soukokus. Sin embargo, estaba atónito cuando llegue a la escuela de Yuuri. Lo esperaba, pero aun estaba asombrado por la gran cantidad de chicos parecidos a Yuuri. Por supuesto, ninguno era tan hermoso como él, pero Günter podría haber sangrado un rio si estuviera en mi lugar.
Mientras caminaba hacia la puerta, escuché a alguien llamarme—. ¡Oi! ¡Shibuya-kun! —seguido de una amistosa palmada en la espalda.
"¿Quién es este tipo? ¿Y porque está siendo tan amistoso?"
—Vuestros celos son adorables —respondió el Maou—, pero no os preocupéis mi amor, este es Ishida-kun, usualmente nos juntamos para el almuerzo. Tanto como con ese chico más adelante que espera por nosotros. Su nombre es Takada. Le llamamos Takada-san.
"¿Por qué los diferentes títulos, cuáles de ellos son soldados que se sacrificarían por su país?
—Ninguno, mi adorado. Los diferentes honoríficos no son necesariamente títulos, es un indicador de la relación entre la persona siendo titulada y la que lo titula. Conocemos a Ishida-kun desde la secundaria, él también ofrece un servicio invaluable para nosotros en el equipo de beisbol que dirigimos. Takada-san, por otro lado, lo hemos conocido este año. Y como en Shin Makoku, si dos personas son intimas o cercanamente relacionadas, entonces pueden prescindir de los honoríficos y llamar al otro por su primer nombre.
—Te había estado llamando y me has estado ignorando —dijo Ishida-kun.
—Buenos días, Ishida-kun, me disculpo, no te escuche —respondí.
—¿Qué pasa con esa formalidad? ¿Estás practicando para un omiai?
"¿Qué es eso? ¿'Buscándose el uno al otro'? ¿Es mi aparato traductor funcionando?" [1]
—El habla de matrimonio arreglado —respondió el Maou.
"Yuuri ya lo ha anunciado, porque madre y padre arreglarían un matrimonio para él."
—No temáis, Ishida-kun solo tiene la impresión equivocada de que tiene gracia.
"¿Quieres decir como Conrart?"
—Exacto. Encontrareis que habla incesantemente, y casi exclusivamente, acerca de mujeres.
—¡Hey Takada! —gritó Ishida-kun—. ¿Cómo fue con ese grupo de citas? ¿Tuviste suerte?
—Buenos días —Takada-san saludó—. ¿Ya chicas, tan temprano en la mañana?
—Somos chicos jóvenes con hormonas alborotadas, ¿de qué más habría que hablar? ¿O me estás diciendo que pateas para el otro lado? ¿Preferirías hablar de chicos jóvenes entonces? —dijo Ishida-kun burlonamente.
—Por lo que sabemos, Ishida-san, todo tu parloteo acerca de chicas es solo una tapadera para tu flamante homosexualidad. Ne, ¿Shibuya-san?
Realmente no debería abofetear a esos dos detrás de la cabeza, son amigos de Yuuri después de todo.
—No entiendo cual es la diferencias exactamente —dije con honestidad.
—¿Qué pasa Shibuya-san? ¿Aun estás deprimido por el partido de los Lions vs. Tigers?
"¿Los Lions es el equipo de Yuuri, verdad? ¿Perdieron?"
—Sí, y ha sido un gran mis fortunio que no pudiésemos presenciar el partido mientras nuestra atención estaba ocupada con asuntos más importantes en Shin Makoku —respondió el Maou en un tono agresivo.
—Supongo que lo estoy —dije en voz alta—, ni siquiera pude ver el partido. Tenía algunas responsabilidades de las que hacerme cargo.
Las bromas entre ambos continuaron hasta que pasamos la puerta y entramos a uno de los edificios. El Maou me guió hasta el casillero de los zapatos. Era extraño tener que cambiar de calzado solo para entrar a clases.
—Nuestra aula es la marcada como 1-C —indicó el Maou. Seguí a los otros estudiantes hacia ese lado. El aula era chica y llena de pequeños escritorios. Supuse que para los plebeyos era bastante bueno. Fui a la silla que el Maou me indicó era de Yuuri y colgué el maletín en el escritorio.
Me encontré disfrutando de la experiencia a pesar de la constante concentración de escuchar al Maou e intentar conversar con la gente a mí alrededor. Una vez la clase empezó, fue más fácil.
La profesora entró a la sala.
—De pie — ordenó la presidenta de la clase. Me paré con los demás.
—Atención —continuó.
—Aseguraos de inclinaros exactamente al mismo tiempo que el resto —indicó el Maou.
"Si, lo sé."
—Reverencia.
La Tierra parecía tener muchas de estas pequeñas tradiciones y ceremonias. Günter probablemente disfrutaría aprendiendo cada pequeño detalle. Tal vez, debería insinuarle a Anissina de poner el alma de Günter en un robot Japonés.
Una de las primeras cosas que aprendí fue que la cantidad de profesores con respecto a los estudiantes no era de uno a uno, o incluso uno a cinco. En realidad la clase consistía en que todos los estudiantes en la habitación eran instruidos por varios profesores. Supuse que eso tenía sus pros y sus contras. Debía ser útil tener un instructor enseñando solo su tema especifico, pero se pierde un poco con respecto a la relación alumno-profesor.
Estaba a punto de comentar sobre el fomento de la unidad, teniendo a todos los estudiantes en la misma clase, cuando el Maou me explicó que en realidad cambiaban cada año. Bajé la vista al formulario que Matsuda-san, la presidenta de la clase, había dado a cada persona. Este pedazo de papel iba a determinar a qué clase iría Yuuri el próximo año.
No podía leer la escritura de la Tierra, pero el Maou sí. El formulario pedía que enliste mis tres opciones de carreras principales a elegir. O más bien, de Yuuri. La única cosa que sabía que Yuuri siempre quiso ser, era convertirse en un jugador profesional de Beisbol. Una elección de carrera inservible en mi opinión.
—A propósito, Shibuya-kun, no creo que se supusiera que escribas receptor, lanzador y primera base en el formulario —bromeó Ishida-kun.
—Hmmm… supongo que tampoco permiten proxeneta y prostituto en ella tampoco —respondí.
Varias risitas explotaron a nuestro alrededor.
—¡Ouch! —respondió Ishida-kun—. ¿Cuándo obtuviste esa lengua afilada?
El día completo, cada descanso entre clases, discutimos nada más que los formularios. Estaría mintiendo si dijera que no me interesé en sus sueños. Era tan diferente de mi propio mundo, dónde el futuro de uno era decidido por la posición de nacimiento. Aquí, uno podía soñar. Y tal vez, incluso conseguir esos sueños. No importa que padres uno tenía y la fortuna o des fortuna con la que se nació. Sakata-san quería ser un doctor y estaba planeando ir a la Universidad Y. Nakamura-kun iba a hacerse cargo de la tienda de sushi de su padre. Kagawa quería ir a una escuela de arte y convertirse en pintor, o al menos administrar una galería de arte. Kuroda-san quería ser una novelista, pero dijo que no podría continuar costeando los estudios y que podría ayudar a su madre en su tienda en vez de eso.
Se burlaron de mí, acerca del sueño de Yuuri de convertirse en un jugador de beisbol; creo que encontré algunos otros chicos con el mismo sueño, pero que escribieron elecciones de carrera más realistas en sus formularios.
Era extraño pensar que Yuuri tenía toda esta vida y futuro aparte de mí. Aparte de Shin Makoku. Quiero decir, lo sabia en una forma teórica. Había supuesto en mi mente, que la Tierra solo consistía en su familia. No me había dado cuenta que la mayor parte de su tiempo lo pasaba aquí, en estos edificios, con estos amigos. Amigos de los que no conocía. Futuros de los que no era parte.
Durante el almuerzo, seguí a Ishida-kun y Takada-san a las máquinas que entregaban comida empaquetada cuando se ponía dinero dentro. El Maou dijo que eran llamadas máquinas expendedoras. Normalmente elegiría cosas dulces, pero por alguna razón no tenía ganas. Tal vez, era porque estaba en el cuerpo de Yuuri. Así que elegí lo que a Yuuri le hubiera gustado.
Llevamos nuestros almuerzos afuera y nos sentamos en césped a disfrutar la calidez del sol. Se nos unió un chico llamado Nomura-san que tenía un almuerzo casero llamado bentou. Era el único en el grupo que tenia novia y a ella le gustaba cocinar. Esto se consideraba una cosa muy afortunada, y su enorme almuerzo fue repartido entre nosotros.
—Así que Sasaki-chan —dijo Ishida-kun levantando su bebida enlatada—, cada uno de nosotros debería encontrar alguien como ella antes de que termine el año.
—¿Eso es lo único que buscas en una pareja? —pregunté—. ¿Alguien que sepa cocinar?
—Por supuesto que no —respondió—. Tiene que ser bonita…
—E inteligente —agregó Takada-san.
—Con una buena figura…
—Tal vez rica…
—Buena en la cama.
—Definitivamente buena en la cama.
—Nomura-san, ¿Sasaki-chan es Buena en la cama? —pregunté.
La bebida de Nomura-san salió por su nariz y empezó a balbucear. Takada-san que estaba cerca de él comenzó a golpearlo en la espalda, lo que en realidad no ayudo siendo que la cara de Nomura-san se puso más y más roja.
La cara de Ishida-kun estaba casi tan roja por la risa—. Shibuya-kun. Ja, ja, ja. Shib- —jadeó—. Ja, ja… hoy estas en Buena forma, no puedo… no puedo creer que incluso la tomaras con Nomura.
—Nomura, no vas a morir de vergüenza, ¿verdad? —preguntó Takada-san.
Cuando se calmó, Nomura-san decidió inclinar la conversación fuera de su vida personal—. Así que, ¿qué pusiste en tu formulario Ishida?
Sacó el formulario de su bolsillo y nos mostró.
—Profesor de Educación Física, Entrenador Deportivo, Contador —leyó el Maou.
—El último es por mis padres —dijo.
—¿Profesor de Educación Física? —preguntó Takada-san.
—Bueno… siempre me ha gustado jugar al beisbol. Sé que no tengo el talento para volverme pro. Pero eso no significa que no puedo jugarlo. Enseñarles a los niños como jugar debe ser suficientemente bueno. Además, me gusta jugar con los niños.
—Tú aun eres un niño —comentó secamente Nomura-san.
—Aun así, nunca habría pensado que seguirías ese camino —dijo Takada-san.
—Es todo gracias a Shibuya-kun —respondió Ishida-kun.
—¿Yuu-Yo? —pregunté sorprendido—. ¿Qué hice?
—Bueno, has puesto mucho esfuerzo en juntar a nuestro equipo y hacer que funcionara. Y todos te agradecen que lo hicieras. Porque amamos el beisbol y jugarlo esta en nuestra sangre, tú lo dijiste. Simplemente no puedo dejar ir esa sensación de estar en el campo. La sensación de la pelota en tu mano, el olor de los guantes, el sonido del bate cuando golpea una bola rápida. Me di cuenta de que solo no puedo darme por vencido. Me di por vencido en el equipo de la escuela porque quería hacer a mis padres felices y concentrarme en los estudios, así podría ir a una buena universidad y hacerlos sentir orgullosos de su hijo. Pero creo que al final, simplemente no puedo dejar ir mi sueño. Tonto, ¿he?
—No —dije—. No del todo.
Al final, en el formulario de Yuuri escribí (con la ayuda del Maou): primera opción, Rey; segunda opción, Jugador de beisbol de los Seibu Lions; tercera opción, Samurai. Se lo dí a Matsuda-san que cuando lo leyó vino a mi asiento y lo golpeó en mi escritorio.
—Shibuya-san, ¿qué es esto? —me preguntó ella en un tono enojado.
Miré el trozo de papel y dije con simpleza—. Es el formulario de elección de carrera.
—Eso no es lo que quiero decir. Esto es serio, que te pasó por la cabeza para que lo usaras como una gran broma.
—No estoy bromeando —fruncí el ceño ante ella—. No entiendo de que te estás enojando.
—¿Rey? Escribiste rey como tu primera opción.
—Sí, lo hice. Este país tiene un rey, ¿verdad?
—Si, por supuesto, tiene. Lo cual es el por qué no puedes ser rey.
—¿El rey vive para siempre?
—No…
—Así que alguien mas tiene que hacerse cargo, ¿verdad?
—Si…
—¿Entonces por qué no puedo ser yo?
—¡Porque no eres parte de la Familia Imperial!
—¡Ah! Bueno, solo me casaré y entraré.
—Incluso si te casas con alguien de la Familia Imperial, eso aun no te da la chance de ser rey.
—¿Por qué no?
—Porque solo los hombres pueden heredar el trono.
—Entonces solo me casaré con uno de los hombres herederos… oh, espera. Aquí no se permite eso, ¿verdad?
Ella dio un largo y sufrido suspiro.
—Bueno, Matsuda-san —dijo Nomura-san—, no podemos no ser positivos de que en el futuro el Régimen podría cambiar las Leyes de la Casa Imperial y permitir a las mujeres suceder el trono, especialmente desde que la Familia Imperial podría terminar con el Príncipe Hisahito si ningún otro hombre heredero es concebido.
—Ves, entonces hay una posibilidad de que yo sea el rey, ¿cierto?
—¿Por qué quieres ser el rey? Si quieres liderar el país, ¿por qué no solo pones Primer Ministro?
Primer Ministro suena como Gwendal.
—Bien, pondré Primer Ministro —dije intentando no mortificarla. No quería causarle problemas a Yuuri.
—¡No puedes poner Primer Ministro! —me regañó.
—Me dijiste que ponga eso.
—Estaba siendo sarcástica.
"Ayuda con esto."
—Pero corazón —la voz profunda del Maou hizo eco en mi cabeza—, esto es bastante divertido.
"Maravilloso."
—¿Entonces qué quieres que escriba? —pregunté en tono lastimero.
—No sé, pon político.
—Bien —tomé el papel, taché rey y escribí "Político"—. Ten —dije sonriendo.
Ella se ruborizó y entonces apunto la secunda opción—. Um… esto.
—¿Qué tiene de malo esta? —protesté—. ¿No me digas que el beisbol es hereditario también?
Escuche risas explotar detrás de mí.
—¡Por supuesto que no! —ella se masajeo la cien de la misma forma que Gwendal lo hacía cando estaba intentando no explotar—. ¿Estás tratando de meterte conmigo?
—No… Solo no entiendo porque no puedo poner jugador de beisbol como una opción de carrera.
—No es esa parte, se supone que solo taches los Seibu Lions, entonces podría aceptarlo.
—Podrías haberlo dicho desde el principio —dije mientras tachaba las palabras ofensivas—. ¿Esta perfecta la forma ahora? ¿O el tercero no está acorde a tus estándares?
De nuevo, el largo suspiro sufrido. Ser la presidenta de la clase debe ser una gran carga.
—Ser un Samurai es hereditario en realidad —dijo.
"Hey tú ahí."
—Sí, mi querido adorado, ¿cómo puedo serviros? —respondió el Maou.
"Corta con la charla melosa. La tercera es tuya. Te lo dije, juzgar se te da mejor a ti. Yo iba a ir por detective, pero no eres la persona más observadora que hay."
—¡Me habéis cortado y herido!
"Yo también te quiero."
—Bueno, Matsuda-san, tienes razón. Poner Samurai es ridículo. Qué crees que me quedaría mejor, ¿juez o detective?
—Francamente, ninguno —respondió cruelmente.
—Pon detective —comentó Ishida-kun—, eso es más excitante.
—Realmente no puedo imaginar a Shibuya-kun de detective — opinó Nomura-san—. No es la persona más observadora que hay. Ni el mejor estudiante tampoco, así que quien sabe si sería capaz de lograrlo como juez. Aunque si lo hiciera, sería mejor juez que detective.
—En realidad no importa —dije—. Voy a ser rey de todos modos.
—Bien, escribe juez —cedió Matsuda-san—. De verdad deberías hacerlo mejor en tus estudios. No estás usando todo tu potencial.
"Ves, no soy el único que lo dice."
La única respuesta fue un bufido.
Estaba entristecido de verdad cuando escuche la campana final, porque me había llegado a gustar las personas que eran cercanas a Yuuri aquí. Esta sería la última vez que podría verlos. Solo podía imaginar cómo se sentiría Yuuri cuando se encontrara cara a cara con la decisión de nunca ver a su familia y amigos. Eso se sentiría infinitamente peor. Tal vez incluso tan doloroso como me sentí yo cuando se fue.
Era uno de los pocos que no tenía actividades en un club después de la escuela. El Maou me dijo que Yuuri había considerado levemente unirse al club de Kendo, pero lo había dejado cuando se convirtió en Maou y cuando creo su equipo de beisbol.
Ishida-kun y yo notamos un sequito de chicas gritando a un lado de la puerta antes de que nos dijéramos adiós el uno al otro—. Debe ser algún Idol —dijo envidiosamente—. Tal vez, debería poner eso como mi primera opción de carrera.
Intentaba rodear la gran muchedumbre cuando sentí a alguien tomar mi muñeca. Volteé y vi una chica con pelo largo negro por los hombros, ojos negros y un uniforme que no era familiar.
—Shibuya-kun —sonrió, alivio claramente escrito en su cara—, temía que iba a perderte.
"¿Quién es? ¿Por qué está usando un uniforme diferente? ¿Quién es ella para Yuuri?"
—Ella es Hashimoto Asami, asiste a una prestigiosa Preparatoria Femenina. Podéis llamarla Hashimoto —respondió el Maou—. Nos reencontramos durante uno de los festivales escolares de Murata.
—H-hola, Hashimoto-san. ¿Como estas?
—Mejor, ahora que estamos juntos.
¿Qué quiso decir con eso? "Es un poco extraña", pensé.
—Concuerdo —respondió el Maou.
—¿Se suponía que debíamos reunirnos? —pregunté finalmente.
—Sí. No. No exactamente. Quiero decir, nunca pusimos fecha y hora…
Me sentí como si estuviera jugando un juego de adivinanzas.
—No te he visto en un tiempo —continuó—, pero Murata-kun dijo que habías estado muy ocupado con la escuela y tu equipo de beisbol. Pensé que podría atraparte volviendo a casa y podríamos pasar un poco de tiempo juntos.
—Está bien… —respondí intranquilo. Supongo que sí es una de las amigas de Yuuri, al menos debería pasar tiempo con ella también.
Mientras caminábamos lejos de la multitud, pensé escuchar que me llamaban por mi nombre. No el nombre de Yuuri, sino el mío. Volteé pero no vi a nadie más que el montón de chicas gritando.
—¿Pasa algo ahí? —preguntó Hashimoto.
—No… ¿que están mirando tanto allá de todos modos?
—Oh, solo un chico extranjero bonito —contestó tratando de ser indiferente, pero el rubor en sus mejillas traicionó su interés.
—¿Supongo que no estás interesada? Es decir, podría esperar por ti si quieres mirar con las otras chicas.
Me miró de manea extraña como si hubiese dicho algo terrible.
—O no —agregué tardíamente.
—Ahora que estamos juntos, no tengo interés en otros hombres.
—No tienes que ser tan seria acerca de eso —me encogí de hombros—. No me molesta si mis acompañantes no mantienen toda la atención en mí.
—¿Así es como te sientes? —su voz tenía un poco de confusión y un poco de miedo.
"Está bien, tú ahí dentro, ¿qué demonios está pasando? ¿Qué anda mal con esta chica?"
—Francamente, mi ángel, ella siempre me ha parecido un poco extraña —dijo el Maou.
"No estás ayudando."
—¿Tal vez…? —respondí en voz alta.
Su rostro rompió en una explosión de emoción. Sus cejas se pusieron verticales como si no pudiera creer lo que sus oídos escuchaban. Sus ojos estaban húmedos y sus labios se voltearon hacia abajo imposiblemente. Su nariz se arrugó como si estuviera tratando de no sollozar.
—Tal vez deberíais haber respondido negativamente —el Maou dio su opinión no solicitada.
Ella volteó su rostro y oi que tomaba un profundo respiro. Su cara tenía mejor compostura cuando volvió a mirar. Forzó una sonrisa en su rostro—. Probablemente es porque no pasamos mucho tiempo juntos durante un tiempo —dijo con valor—. ¡Eso es! Solo necesitamos pasar más tiempo juntos.
Con eso, ella me sonrió con determinación y tomó mi mano, arrestándome por la calle.
—Hashimoto, seria mas fácil para mi caminar si me sueltas.
—No, ahora que te tengo Shibuya-kun, vamos a tener una linda cita.
—¿Una cita?
"¿Que es una cita?"
—No es más que una de sus peculiaridades, una tendencia a soltar declaraciones extrañas.
—Mira, sé que no me pediste salir formalmente en una cita, pero siendo que somos novio y novia-
No escuché nada más pasado el novio y novia, solo me quedé mirando su boca abrirse y cerrarse.
—Amado… Wolfram…
El Maou estuvo a punto de tomar el control del cuerpo de Yuuri cuando fallé en responder, pero me di una sacudida mental y lo detuve. "Está bien."
—Mi amor…
La sonrisa en mi cara no podría haber sido más agridulce, pero seguí a Hashimoto voluntariamente a un café.
Continuará…
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[1] Omiai: o también conocido como miai. Literalmente sería algo como "buscándose el uno al otro". Son las citas concertadas para que dos personas se conozcan en plan de un futuro casamiento. Los japoneses tienen lugares donde pueden dejar sus datos y estos se encargan de armar las citas, o lo pueden hacer las propias familias con respecto a sus hijos. A veces se toman la delicadeza de mostrar la cartilla con la foto de la persona y los datos y dar a elegir si citarse o no, y otras los padres les dicen "mañana conoces a la persona x" y se acabó el asunto. Pero esto último es una tradición antigua, ya no tan usada usualmente excepto en muy raros casos. Es más normal que los propios interesados acudan por su cuenta a una asesora para encontrar pareja, la diferencia con occidente es que nosotros lo hacemos más informalmente, como buscar pareja en chats, por teléfono u otros medios. En cambio el omiai es serio, siendo que si dan el sí ambas partes, en poco tiempo se casan. Normalmente la gente de edad adulta es la que acude por cuenta propia, siendo que los jóvenes son impulsados por sus padres a un matrimonio por conveniencia.
