Aclaraciones:

—diálogos.

"pensamientos".

[1], [2], etc. Notas al pie.

*para estar al tanto de mis actualizaciones pueden visitar mi Livejournal, busquen la dirección en mi perfil*


Pareja: Yuuri/Wolf; Maou/Wolf.

Advertencias: POV de Yuuri, POV de Wolfram; fanfic narrado en primera persona.

Autora: Seamusog (enlace al fic original en inglés en mi perfil)

Traductora: Red Glasses Girl.


Capítulo 9

-Yuuri-

Era mi culpa el perder a Wolfram. Había sido muy impaciente.

Cuando tuve mi epifanía durante la conversación con mamá, salí corriendo de la casa y enfilé derecho a los videojuegos buscando la planta bromista que decía la fortuna. Pensé que sería fácil. Solo había que pedirle a la planta que revirtiera el hechizo, o lo que sea que me tuviera atrapado en el cuerpo de Wolfram, y todo volvería a lo normal. O tan normal como mi vida había sido desde que fui succionado por un inodoro estilo occidental y aterrizado en reino de los demonios.

Pero no, no podía ser tan fácil, ¿verdad? No sabía qué tipo de nefasta conspiración tenía para mí. Cuando llegué con la planta, estaba más que aliviado de en verdad encontrarla. Para ser sincero, tenía miedo de haber soñado todo el episodio de los videojuegos con la máquina, Murata y Hashimoto. Luego estaba asustado de que hubieran reemplazado la máquina con un nuevo y más moderno video juego. Y luego estaba asustado de que la casa de juegos haya ido a la banca rota y fuera reemplazada por un Cosplay Café. Después mi imaginación se puso salvaje de verdad, e imaginé un meteorito aterrizando en el lugar cuando estaba a punto de entrar. Y eso fue reemplazado por una escena de Godzilla pisando el edificio.

Lo que no pude prever fue que la máquina de decir la fortuna actuaria exactamente como una máquina de decir la fortuna, y no del todo como una planta mágica que concedía deseos. Le grité y golpeé el cristal y… nada. Rogué y supliqué. Y le expliqué que era yo, ese chico desgraciado al que le concedió un deseo. Por fortuna era un día de escuela durante las horas de curso, y el lugar estaba vacío. Si no, seguro alguien habría reportado a la policía que un extranjero loco estaba tratando de darle una paliza a un video juego.

"Ya sé" dije para mí mismo. Busqué en mis bolsillos algunas monedas y fui a cambiar unas de 500 yen por algunas de 100 yen. Puse una en la máquina y miré parpadear las luces. El cartel de "Ve tu futuro" se encendió.

—Está bien, ahora háblame —ordené.

Nada.

Tomé la tarjeta blanca, decía: "La perseverancia vale la pena."

Seguí rápidamente con las otras monedas.

"Para levantar un objeto pesado, el cerebro es más útil que los músculos."

"Los grandes trabajos no son hechos por una gran persona, sino por el trabajo duro de muchas personas normales."

"No seas tonto, continua en la escuela."

"No hay soluciones mágicas."

Entonces, solo se estaba burlando de mí. ¿Son estos algunos de esos malditos dichos de Confucio? ¿Dónde está el que me decía que me iba a casar con el hombre de mis sueños? Metí las tarjetas en mi bolsillo y pasé la próxima hora o más alternando entre gritarle a la planta, sentarme en una silla mientras le gruñía, rogarle, caminar atrás y adelante en frente de ella y golpeando mi cabeza en varios objetos. Decidí en un punto que sería mejor pensar con el estómago lleno, así que salí a la caza de algunos aperitivos.

Estaba en frente de una pastelería, mi boca haciendo agua ante la gran cantidad de tortas, tartas y otros tipos de postres que Wolfram habría amado. Entré y salí una hora después con una gran bolsa de pasteles. Aun estaba algo confundido de que había pasado. Caminé dentro examinando las cosas en las estanterías cuando escuché un chillido agudo venir de detrás del mostrador. La próxima cosa que supe es que estaba teniendo una extraña discusión con las vendedoras acerca del pago. Ellas insistían en que no tenía que pagar, y yo seguía insistiendo con mucha vergüenza que en realidad si tenía que pagar. Al final, acepté posar para algunas fotos con varios pasteles como pago por la gran cantidad de dulces que me habían dado.

Estaba reflexionando sobre la utilidad de la cara bonita de Wolfram mientras me sentaba en frente de la máquina de adivinar la fortuna comiendo un pedazo de tarta de frutillas, cuando el silencio fue roto por un fuerte "Ehem" que casi me hizo caer de la silla.

—¿Dónde está mi porción? —¡la planta finalmente estaba hablando!

—¿Todo lo que querías era un pedazo de torta? —pregunté incrédulo—. Si hubieras empezado por eso desde un principio, podrías haberme ahorrado mucho tiempo y preocupaciones.

—¿Por qué debería? Tú eres el que se olvidó su promesa de traerme algo dulce.

Una puerta se abrió y una bandeja se deslizo debajo del cristal. Abrí una porción de torta de manzanas y la puse con una cuchara de plástico en la bandeja. La bandeja se deslizo dentro, la puerta se cerro y la vi acercarse a la planta. Tomó la cuchara con una de sus hojas y lanzó un "Hmm… hmmm… hmmm". Esa era una planta feliz. Le dejé disfrutar cada bocado de torta mientras terminaba la mía antes de hacer preguntas.

Luego de que literalmente lamiera el recipiente limpio, pregunté—. ¿Quieres otra?

Asintió con énfasis.

La bandeja se deslizo afuera de nuevo y tomé el recipiente vacio cambiandoló por otro con una porción de chocolate.

Reí cuando le escuche gemir un "Ohhh…" de apreciación y sacudir sus hojas en deleite.

—Entonces… —comencé—, ¿puedes revertir lo que sea que hiciste?

—Seguro —respondió entre mordidas.

—¿Es es todo? ¿Simplemente despertaré mañana en el cuerpo correcto?

Se rio con disimulo burlonamente. Por supuesto, no va a ser tan fácil. ¿Qué había estado pensando?

—No, por supuesto, no va ser tan fácil —hizo eco de mis pensamiento. "No tenias que decir exactamente lo que estaba pensando"—. Si fuera tan fácil, no necesitaríamos tratar —continuó—. De todos modos, deshacer algo es diez veces más difícil que hacerlo en primer lugar. Eso es el por qué debes ser cuidadoso de lo que deseas.

—¿Me lo dices ahora? ¿Por qué no lo dijiste antes?

—¿Tus padres y las películas baratas no te han enseñado eso? Une pensaría que alguien a tu edad sabría.

—Mira, solo dime como revertir lo que sea que es esto.

—Tráeme al otro tipo y entonces podre hacer mi hocus pocus abracadabra.

—¿Te estás burlando de mi?

—¿Quieres averiguarlo?

—En realidad no.

Me dio una sonrisa burlona y maliciosa cubierta de chocolate.

Corrí a mi casa a buscar a Wolfram solo para darme cuenta de que se había ido a la escuela en mi lugar. Sin más que hacer, estaba ansioso frete a la televisión en el living hasta que mi mamá trajo un montón de vestidos y comenzó a medirme. Corrí a mi habitación tan rápido como pude apenas me dio la espalda. Una vez que me asegure que la puerta estaba trabada, caí en mi cama e intenté tomar una siesta. Eso no funciono, así que miré el reloj y vi pasar cada segundo. Si, podría haber estado haciendo algo más productivo como buscar como esconder la apariencia de Wolfram. Pero estaba tan ansioso que no podía pensar. Y pagué por eso.

Fue un error ir a mi escuela en el cuerpo de Wolfram. Un súper bishounen mas chicas de preparatoria, solo podían resultar en una cosa. Caos. Había llegado a ver a Wolfram e intente llamarlo. Sin embargo la multitud implacable de chicas que empujaban, tiraban, tomaban mi fotografía y pedían mi autógrafo no se apartó cuando intenté alcanzarlo. No pude hacer nada más que mirarlo irse con Hashimoto, la chica de la prestigiosa Preparatoria Femenina.

Probablemente habría sido mejor idea esperar a Murata primero, siendo que él iba a una preparatoria masculina donde carecen de chicas que podrían gritar al ver un bishounen rubio extranjero de ojos verdes. Maldito Wolfram y su buena apariencia. Ya era suficientemente irritante cuando lo había llevado por Tokyo y había tenido que andar echando constantemente a las chicas obsesivas de las fotos y sus celulares. Realmente debería estar agradecido de que hice eso por él. Si hubiera buscado a Murata primero, él podría haber hecho de mi guardaespaldas.

A alguien por aquí aun le gustaba al parecer, porque alguien gritó—, ¡Hey, miren, es Matsujun! —un murmullo por lo bajo atendió al llamado, y entonces algunos susurros aun poco convencidos de "Matsujun" y, a regañadientes, la apretada multitud de cuerpos a mi alrededor se perdió. De repente sentí una mano alrededor de mi muñeca y mi cuerpo siendo jalado. Me encontré corriendo detrás de Murata y comencé a reír con fuerza.

Cuando dimos vuelta la esquina, paró, miró alrededor y encajó un sombrero tejido en mi cabeza. Me extendió un par de anteojos de sol.

—Shibuya, de verdad que sabes cómo atraer problemas, ¿he?

—Gracias, Murata, no sé que habría hecho si no venias. ¡Adivina que! Lo he descubierto.

—Me pregunto si es la primera para ti…

Ignoré la burla—. Primero tenemos que encontrar a Wolfram. Hashimoto vino y lo agarró antes de que pudiera alcanzarlo.

—Tu prometido y tu novia saliendo juntos, de verdad que no sabes cómo atraer problemas.

—No es mi novia. No sé porque ella sigue diciendo cosas como esa.

—Me pregunto si tu príncipe celoso estaría de acuerdo.

—Solo ayúdame a encontrarlos. ¿Dónde suele ir siempre ella? ¿Qué le gusta?

—¿No sabes?

—Um… ¿no…?

—¿Qué le gusta a Lord Bielefeld?

—Los dulces. Supongo que tenemos que revisar las pastelerías —dije pensando un poco mas dónde le gustaría ir al rubio—. Le gusta pintar… pero aquí no hay museos alrededor, y no querría mirar las tiendas de arte. Prefiere esa pintura de osoabeja. Tal vez en la librería, pero él no puede leer japonés a menos que lo ayude el Maou. No hay tiendas de artes marciales cerca de aquí, así que no podría haber ido ahí. Podría estar de compras para conseguir vestidos para Greta…

—Revisemos el nuevo Cosplay Café.

—Wolfram no estaría interesado en eso. A menos que tengan una buena selección de postres.

—¿No crees que sería Hashimoto la que estaría arrastrándolo por ahí y no de la otra forma?

—Ah, ya veo… ¿Entonces por qué preguntaste que le gusta a Wolfram?

—Solo me aseguraba de algo.

Wolfram estaba actuando muy extraño. Estaba callado y pensativo; sus ojos tenían constantemente esa mirada lejana. Y lo peor de todo, no estaba celoso. Debería haberme pegado ya varias veces para ese momento. La mitad de mi clase consistía en chicas y él solo se fue en lo que parecía ser, de todas las cosas, una cita con Hashimoto. Estaba preocupado. La única vez que Wolfram se puso así fue cuando estaba poseído. Pero considerando el hecho de que yo estaba poseyendo actualmente su cuerpo, pensé que era mejor no indagar tan profundo. Puede que una vez que volvamos a ser nosotros, volverá a lo normal. No puedo creer que en realidad estoy buscando el abuso domestico del Wolfram celoso. Bueno, elegiría al Wolfram celoso antes que al poseído en cualquier momento.

Parte del Wolfram normal volvió cuando fuimos a la máquina de adivinar la fortuna y explique qué era lo que había pasado.

—¿Esto? —apuntó incrédulo a la extraña planta parlante—. ¿Esta es la causa de todo este problema? ¿Pediste un deseo a un capullo de flor sobrealimentado con aspecto extraño, labios grandes y dientes afilados? Dímelo de nuevo, Yuuri, creo que me perdí, ¿Qué deseaste?

—Bueno, eso no importa ahora —dije acercándolo a la máquina y alejándolo de los ojos curiosos de los clientes—. Creo que lo que importa ahora es arreglar esto. Así que déjame presentare. Wolfram, esta es… —hice una pausa, ¿acaso tiene nombre la planta?—. Esta es la Sra. Planta. Sra. Planta, este es el tipo del que te hablaba.

—Ah sí, el chico bonito con el que estás obsesionado —respondió la Sra. Planta.

Ignoré la observación. Y claramente Wolfram la ignoró también.

Y esperamos.

Y…

—Um… disculpa. ¿Estamos esperando algo? —pregunté.

—¡Oh! ¡Quieren que haga algo! —respondió.

Deseé poder romper el cristal y estrangularla… o mejor aun, podría encontrar algunas tijeras de podar.

—Podrían haber preguntando en vez de pararse ahí como estúpidos —continuó—. Todo lo que tienen que hacer es besarse.

—¿Qué?

—¿En público? No puedo hacer eso. Yuuri, solo lo haremos cuando lleguemos a casa.

—Oh no, tengo que verlo. Ven, necesito una prueba de que pasó.

—Bueno, no voy a esperar a llegar a casa para recuperar mi cuerpo, ¿hay alguna otra manera?

—Seguro, hay otra manera.

—Genial.

—Pueden esperar cien años y ver si encuentran otra planta de los deseos.

—No tienes que ser tan sarcástica al respecto.

—No tienes que ser tan fastidioso al respecto.

—Muy bien… lo siento Wolf, se cómo te sientes acerca de las demostraciones públicas de afecto, pero… —hice una pausa luego de mirar a Wolfram y volteé de nuevo hacia la planta—. Mira, ¿tenemos que hacerlo aquí? Es decir, ¿no podemos hacerlo en otro lugar más privado? Si todo lo que necesitas es una prueba, tal vez, podemos conseguir un testigo… —pensé que volver al Cosplay Café y agarrar a Murata significaría ver a Hashimoto de nuevo. Entonces se me ocurrió—…o podemos ir a esa cabina de allí y tomar una foto.

"¡Dios! Por favor di que sí."

—Bien, pero es de labios a labios, no labios a mejilla, o mejilla a labios, o mejilla a mejilla… —entonces agregó—, a menos que sea la otra mejilla —bufó de su propia broma.

Por lo menos, Wolfram había empezado a actuar como el mismo, si el aumento de su temperatura ante el insulto era una señal. Antes de que pudiera encontrar como descargar su repentina ira, tomé su mano y lo arrastré a la cabina de fotos. Era una desgracia que no fuera una de esas cabinas donde entras y quedas casi completamente aislado del resto de la habitación. No, era una de esas dónde la única cosa que te mantiene separado de lo demás y te da un poco de privacidad era una fina cortina. Al menos era mejor que besarse a la vista delante de todos. Esperaba que fuera suficientemente bueno para el Sr. Mojigato.

Honestamente, no lo entendía a veces. Era tan contradictorio. Se rehusaba a sacarse la remera en frente de unas pocas personas, y entonces se mostraba desnudo en mi cama. Era como la cosa del travestismo.

Me aseguré que la cortina nos tapara completamente antes de poner el dinero en la ranura. Toqué opciones al azar para los fondos, bordes y detalles. En verdad no me importaba mientras que la planta estuviera satisfecha. Una vez hecho, le expliqué a mi compañero—. Está bien, tan pronto como apriete este botón, tenemos que besarnos para asegurarnos de que la cámara lo tome. O tal vez deberíamos comenzar a besarnos antes de apretar el botón solo para estar seguros.

Wolfram aun se veía muy indeciso—. No se Yuuri, esto se siente muy, muy extraño.

—Mira, se que somos dos tipos y que es raro para dos tipos besarse. Pero ya nos hemos besado al menos una vez, ¿verdad? Es decir, no sé si puedes contar esa ya que estabas poseído y yo atado. Pero, no es como si no recordáramos como hacerlo… Además ¿no estabas dispuesto a llegar hasta el final? —deje de hablar porque mi cara se sentía realmente caliente.

—Imbécil, ¡no es eso! Me siento extraño de tener que besarme a mí mismo.

—Ah sí… —no es como si podría olvidarlo, pero solo quería dejar atrás todo el problema—. Mira, solo cierra tus ojos y podemos pretender que no estamos besando nuestras propias caras.

—Mejor que no pretendas que soy una chica.

—No, voy a pretender que eres tú con cabello dorado, rostro angelical, la elegancia de un mazoku, ojos como el fondo de un lago, más bonito que cualquier chica y toda esa basura. Solo vamos a terminar con esto. ¿No quieres estar en tu propio cuerpo?

No se veía como si estuviera convencido. Nada que hacerle. Apreté el botón, lo agarré y cerré mis ojos. Estampé mis labios en los suyos. ¡Click!

¡Hecho! Ahí estábamos Wolfram y yo besándonos con un montón de flores cursi y burbujas shoujo en el fondo y alrededor de nosotros.

—¡Hump! Se ve como si te hubiera atrapado y abusado sexualmente de ti.

See, podía ver eso. El Wolfram en la foto estaba agarrando los hombros de Yuuri atónito, que tenía unos ojos bien abiertos.

—No es como si alguien fuera a ver esto. Y ambos sabemos quién es quién. Además, ¿no me quieres? Quiero decir, estamos comprometidos así que no importa quién bese a quien en la foto.

Su cara se volvió violentamente roja y no podía mirarme a los ojos. Debía haber estado de verdad aterrado, porque no tenía idea de porque estaba mencionando estas cosas. No era la persona perfecta, pero una cosa que encontraba irritante de mi, y que por cierto Wolfram también encuentra irritante, era mi tendencia a balbucear sin sentido cuando estaba nervioso. Pero una vez las palabras salían de mi boca, no era como si pudiera volverlas a meter, así que solo las dejaba donde estaban. Lo arrastré fuera de la máquina de fotos y de vuelta con la máquina de la fortuna. Una vez allí, estampé la foto contra el vidrio en frente de la planta.

—¡Ojojojojo! Eres tan agresivo aquí.

La bandeja de en frente se deslizo y coloque la foto encima. Luego, la bandeja volvió a entrar y las puertas se cerraron, la planta tomó la foto con sus hojas.

—Me encanta el fondo que eligieron. Tan romántico —la panta fingió un suspiro sosteniendo la foto. Se volteó y la metió en una ranura oculta. Estaba frotando dos hojas juntas como manos cuando volvió a mirar—. ¿Entonces, donde nos quedamos?

—Ibas a corregir este lio —respondí con voz apagada.

Nos mostró todos sus dientes afilados. Casi podía oír la risa maníaca pero no había llegado tan lejos. Solo pude oír risitas suprimidas.

La bandeja salió de nuevo y vi dos píldoras en ella, una azul y una roja.

—Todo lo que necesitan hacer es tomar esas píldoras…

—¿Qué es esto, la Matrix? —"Es decir, ¿cuántas referencias a películas puede exprimir esta planta en este escenario?"

—Mat… ¿qué?

—No importa.

—De todos modos, antes de que fuera tan rudamente interrumpido, tienen que poner cada uno una píldora en su boca, no importa quién tenga la azul o la roja. Solo colóquenla en su lengua y luego únicamente necesitan intercambiarlas. Una vez hecho eso, volverán a sus propios cuerpos.

—¿Q-Q-Qué? Tus instrucciones no tienen sentido. Entonces metemos eso en nuestras bocas ¿y luego tenemos que sacarlas y cambiarlas?

—No.

—Yuuri, creo que quiere que nos besemos de nuevo.

—¿Q-Q-Qué?

—Sabes chico, eres probablemente la persona más repetitiva que jamás conocí. En realidad, ni siquiera pensaba que nadie pudiera ser tan despistado.

—¿Por qué tenemos que hacer eso?

—No tienes que.

—Si no tenemos que, ¿entonces por qué nos estás diciendo que lo hagamos?

—Pensé que querían regresar a sus cuerpos.

Mantuve el silencio. Juro que esta planta está intentando hacer que mi cabeza explote.

—No tienes que hacerlo. Simplemente pueden pasar el resto de sus vidas en el cuerpo equivocado.

—Planta — habló Wolfram—, por lo que entiendo, quieres que pongamos las píldoras en nuestra boca, nos besemos y las intercambiemos.

—Así es.

—El cambio tiene que ser instantáneo, ¿correcto? Una vez las píldoras sean intercambiadas.

—Correcto.

—¿Qué pasa si dos píldoras terminan en el mismo cuerpo?

—No recomendaría terminar el beso si una persona tiene ambas píldoras.

—Ya veo. ¿Tenemos que hacerlo en frente tuyo?

—No.

—Bien. Vamos, Yuuri, volvamos a casa.

—¡Espera! ¿Qué está pasando?

—Y asegúrense de tragar —gritó la planta cuando salíamos del videojuego.

Aun estaba inseguro de que se suponía exactamente iba a pasar cuando me sentara en mi cama después de la cena. Por lo que Wolfram explicó, esto necesitaría mucha habilidad. Moví mi lengua simulando lo que supuestamente tenía que hacer.

—No se Wolf. ¿Realmente podremos hacer esto? Odiaría liarla y que ambos terminemos en el mismo cuerpo. No es como si ya hubiéramos hecho este tipo de cosas antes.

—Habla por ti. Tú eres el único inexperto por aquí.

—Aw, vamos. No seas así.

—Tal vez deberíamos apagar las luces. Es realmente un gran cambio tener que besarme a mi mismo.

—¿De verdad? Pero eres tan bonito.

—¿Te gusta besarte a ti mismo?

—No… —¿Qué demonios estaba balbuceando ahora? Es solo que estaba tan nervioso por esto. Besarse solo con los labios era una cosa. Solo presionas tus labios en los del otro, sin habilidad necesaria, ¿verdad? Besarse con lengua estaba en un nivel completamente diferente. Sin mencionar que iba a estar haciendo esto con un chico. Y con mi propio cuerpo. Así no era como había imaginado mi primera experiencia.

Wolfram dio un gran suspiro de derrota—. Solo vamos a terminar con esto. No es como si en realidad tuviéramos opción. Cierra tus ojos, enclenques.

Puso la píldora en su boca y lo imité. Cerré mis ojos… y los abrí de nuevo para ver donde estaba él. Mi cara (¡mi cara!) estaba a centímetros con los ojos cerrados con fuerza como si Wolfram intentara asegurarse de no ver su cara escudriñándose en su campo de visión. Cerré mis ojos rápidamente, antes de que pudiera pensar más en lo que estaba pasando.

Sentí sus labios posarse en los míos, y abrí mis labios un poco. Sentí su lengua deslizarse dentro un poco. Intenté no tragar ya que la píldora estaba en mi boca. Su lengua tocó la punta de la mía y empujo hacia arriba. Accedí y sentí la píldora azul deslizarse bajo mi lengua. Lentamente tomé un profundo respiro mientras su lengua salía de mi boca. La seguí con la mía pasando por sus labios entreabiertos. ¡Tenía mi lengua metida en la boca de otro chico (que tenía mi cuerpo)! Lentamente deslicé la píldora en su boca.

Habíamos decidido que si esto no funcionaba a la primera, seguiríamos intentando sin apartarnos hasta que estuviéramos seguros de que cada uno tenía una píldora.

Nuestros labios se separaron y un intenso dolor se disparó en mi cabeza. Sentí como si fuera jalado y retorcido al mismo tiempo. Vi luces parpadear tan brillantes que todo se volvió oscuro. No sé cuanto paso, pero me pareció una eternidad. Caí en la cama sudando, intentando recuperar mi aliento. Abrí mis ojos despacio y volteé mi cabeza hacia mi compañero. Mi perspectiva había cambiado, me sentía un poco desorientado. Giré hacia el otro lado y lo encontré. Cabello dorado caía sobre su pálido rostro, y podía ver gotas de sudor en su frente. Se estaba esforzando un poco por respirar normalmente.

Me acerqué y coloqué un brazo protectoramente sobre él. Apoyé mi cabeza en ese lugar entre su cuello y el hombro, y respire su esencia.

—Lo siento, Wolf —susurré. Me sentía horrible de haberlo hecho pasar por esta experiencia. ¿Y por que fue? Solo por mis palabras descuidadas.

—Ya no puedo escuchar al Maou —su voz sonó tan solitaria que sentí en mi pecho el mismo dolor que tuve antes en la cabeza—. Pero tú estás aquí —continuó—, mi Yuuri volvió completo y está a mi lado.

Apreté mi brazo alrededor de él y sentí sus brazos rodearme. Nos quedamos en esa posición por un largo rato, sin decir nada, casi sin atrevernos a respirar. Probablemente habríamos estado en esta posición toda la noche, si no es que mi hermano irrumpió en mi habitación y nos vio en esta posición comenzando a gritar que su Yuu-chan todavía era muy joven para tener relaciones sexuales. Pero que si yo creía que ya estaba listo, él podía guiarme a través de los peligros de la intimidad homosexual, no como si él tuviera alguna experiencia en esa área, claro, aclaró.

No esperé a que mi mamá se uniera en cualquier idea loca que estaba pasando por la demente cabeza de Shouri, agarré a Wolfram, lo arrastré al baño y saltamos en la bañera antes de que Shouri nos alcanzara.


Continuará…

.

.

.

.

.