Disclaimer:Los personajes de FMA no me pertenecen, son de la autora Hiromu Arakawa.

Detrás del alcohol

Chapter 5

Se dice que la atracción no tiene límites. Ni de edad ni clase social. Ni siquiera de género. Esa era la realidad.
Sábado en la noche.
La semana había pasado sin ningún revuelo en particular.

No hubo contacto alguno en las anteriores ocasiones en las que se habían encontrado, y ese accidente, esa casualidad por así llamarla, había desencadenado una corriente eléctrica que ninguno de los dos seguramente se esperaba y que obviamente no pudieron evitar.

Terminó de un sorbo su trago de whiskey y se dirigió a su habitación a dormir, o por lo menos a intentarlo.

Tal como había pensado la noche anterior, en el correr de las horas no había podido pegar un ojo. Se la había pasado contemplando el techo de su cuarto como si éste tuviera todas las respuestas a sus preguntas. En el trascurso de las horas muy poco había logrado deducir.

Nunca había tenido una conversación simple y casual con el rubio. Sólo la primera noche en que lo conoció, pero había sido muy breve su charla debido al tiempo que había jugado en su contra sin percatarse de ello en absoluto.

En la universidad solo lo había visto en alguna que otra ocasión, pero a la distancia, luego en el bar nuevamente en el cual no pudo cruzar alguna palabra decente debido al estado de ebriedad del joven. Y por último ese encuentro que lo había dejado confundido.

Lo que había sacado como conclusión era que ambos se habían sentido atraídos uno por el otro. Él por lo menos estaba conciente de este hecho. Pero no podría saber si Edward se había percatado de aquello. Ni siquiera lo conocía lo suficientemente bien, aún y cuando lo dejó desmayado en su casa el fin de semana anterior.

Te debo una, le había dicho el rubio. Quizá podía aprovechar esa oportunidad para invitarlo a salir y conocerlo un poco más. Sincerándose consigo mismo, le caía bien el pequeño, no tenía motivos para estar de malas con él, y el poco tiempo que estuvieron juntos en esos pasados encuentros habían sido bastante entretenidos y hasta alegres.

Si lo invitaba a salir y el rubio aceptaba, cabía la posibilidad de que pudiera aclararse un poco más la situación en la que se hallaba en estos momentos. Se preguntaba que pensaba el rubio acerca de aquella atracción. Lo que sí estaba seguro era que Edward la había sentido al igual que él. Sólo restaba esperar su reacción a este hecho. Eso le demostraría si el joven sabía de qué se trataba o no. Hora de averiguarlo, entonces.


Edward Elric tenía algo así como un torbellino de pensamientos rondándole en la cabeza. Temía que en cualquier momento le fuera a estallar. En unos pocos días sus padres regresarían y con ello se llevarían la atmósfera relajada que poseía su hogar en estos momentos. Si bien su hermano se llevaba mejor con sus progenitores que él, teniendo como don una extrema paciencia, carente totalmente en su hermano mayor, había momentos en los que se irritaba y deseaba que desaparecieran.

En el transcurso de la semana, y luego de la jornada de estudios de ambos, comenzaron a pasar mas tiempo juntos, yendo a hacer las compras pertinentes, o simplemente a ventilarse por ahí. En las noches antes de dormir se dirigían a la mesa del comedor a realizar sus deberes o estudiar para los próximos exámenes, de a momentos consultándose mutuamente alguna que otra duda.

Esto le sirvió para despejar su mente de las preguntas que le surgían relacionadas a cierta persona, a diferencia de cuando se quedaba en la soledad de su habitación por la noche. Por primera vez en quién sabe cuanto tiempo, no fue al bar a tomar unos tragos. No sabía muy bien el por que, pero no tenía ganas de encontrarse con el pelinegro allí.
Aunque también se hallaba la posibilidad de que no estuviera, ya que a diferencia de él, Roy no solía ir siempre al bar, lo que es lógico, sino lo hubiese conocido hace unos cuantos meses atrás.

Había buscado en un par de libros de la biblioteca acerca de este tema, pero nada había encontrado. No le quiso preguntar a su hermano menor en caso de que lo pudiera alarmar, y tampoco pensaba preguntarle directamente al moreno. No entendía la reacción que había dado su cuerpo, ni sabía si su acompañante la había sentido también por su parte, o sólo era cosa de él. Quizá solo fue algo del momento ante la inevitable caída lo que forzó dicha sensación.

Decidió encontrarse con él "casualmente" en la universidad, para tratar de obtener alguna pista sobre lo acontecido, por ahí tenía suerte y el moreno resultaba ser una confiable fuente de información. Después de todo era un adulto, algo tendría que saber. Era hora de averiguarlo. Pero discretamente.


Hola! He aquí la actualización. Otra vez me quedó corto el cap. Algún día, algún día, ya vereis...

Les agradezco muchísimo sus reviews^^

Saludos!