Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece, es de la autora Hiromu Arakawa.

Detrás del Alcohol

Chapter 6

El comienzo de una nueva semana se hizo notar con el sonido chillón del pobre y maltratado despertador de Edward. Aún así no había podido dormir mucho en la noche, lo que le resultó fácil levantarse esa mañana al estar ya despierto. El desayuno fue muy silencioso. Alphonse estaba concentrado, ese día tenía un importante examen que rendir, y había estado estudiando unas cuantas horas desde hace un largo período de tiempo. No se perdonaría ninguna falla, eso Edward lo sabía muy bien; ya que él mismo se comportaba de esa manera cuando tenía que rendir un examen, aún cuando últimamente su cerebro se desconectaba de la realidad y su mente viajaba en un tornado de pensamientos quién sabe cuantos kilómetros lejos de su entorno. Y en gran medida se debía a aquellas salidas nocturnas, con el alcohol como causa principal.

Salieron juntos de su casa con paso tranquilo, hablando alguna que otra cosa sencilla cada tanto, Al sabía que su hermano no quería interrumpir de ninguna manera su concentración, y estaba agradecido por ello.

A mitad de camino se separaron, Edward dirigiéndose a la universidad, y Al a la secundaria que se encontraba a unas cuadras, bastante cerca.


"Buenas Ed, Russel! Un joven de cabello largo y negro se acercó con una enorme sonrisa hacia ellos. Desde que el rubio había comenzado a estudiar ahí, se había hecho pocos amigos pero muy confiables, entre ellos Russel y el recién llegado estudiante de intercambio, Ling.

Pero al formarse un grupo de tres, y con las ocurrencias graciosas de Ling, la mañana pasó mas rápido de lo que se había imaginado, cuando se quiso dar cuenta, ya estaban en el comedor decidiéndose por el almuerzo.

Pero a Edward esa distracción le duró poco. Alzó la vista de su plato de comida para observar a Russel que en ese momento estaba contando supuestamente algo divertido, y por el rabillo del ojo vio una silueta por demás conocida que lo hizo poner tenso como un alambre. Se giró con disimulo, y efectivamente, Roy Mustang estaba pasando por el comedor por lo que se podía ver con dos profesores mas, hablando y llevando sus almuerzos. Fue una fracción de segundo, en la que el moreno paseo la vista despreocupadamente por el salón, y clavó su mirada en Edward formando una leve sonrisa antes de volver a dirigirse a los otros profesores y seguir su camino.
Ese gesto dejó al rubio congelado. Y se preguntaba cómo iba a poder hablarle de modo natural después de aquel pequeño incidente, si con solo verlo ya estaba con los pelos de punta.

Suspiró lenta y profundamente para controlar su repentina oleada de nervios, y volvió a centrarse para dirigir su atención a Ling y a Russel, que en ese momento se estaban riendo de algo como un par de desquiciados. Debería cambiarse de mesa y fingir que no conocía a esos dos. Pero ya era demasiado tarde, Ling se había recompuesto y le ofrecía un flan de postre.


Ya faltaba poco para poder marcharse a casa, sólo dos clases más y podría irse a dormir una larga siesta. Había ayudado a su hermano a prepararse para el examen, se había puesto al corriente de sus trabajos tareas sin contar que cada vez que pensaba en cierto pelinegro se ponía a divagar en sus pensamientos, que no había podido dormir bien el fin de semana y no daba más de cansancio.

Para su suerte anunciaron que un profesor había faltado, pero aunque tuvieran una clase libre, tendría que regresar al salón para su última clase, la cual el profesor siempre se encargaba de hacerla densa y aburrida.

Aprovechando que podría dormir un rato hasta la próxima clase, se encaminó hacia un pequeño jardín que tenía la universidad en la parte trasera para aquellos que fuman como condenados, dado que la institución prohibía claramente fumar dentro de sus instalaciones, así como tampoco permitía salir de ésta durante el horario de clases, ni a alumnos ni profesores, a no ser que sólo se tratara de alguna emergencia. El carácter estricto de la universidad era lo que le daba su buena reputación, a pesar de ser pública.

Sonrió para sus adentros cuando notó que no había nadie, era lo normal debido a que todos estaban en clases menos él y su grupo. Se acostó en el pasto, debajo de un árbol y colocó sus brazos detrás de su nuca como almohada cerrando los ojos para disfrutar de la brisa primaveral relajante que había en esos momentos.

No escuchó ruido de pasos, quizá por el abundante pasto, o porque se quedó dormido apenas se tiró en él. Abrió los ojos con sorpresa y pegó un saltito cuando sintió que le pellizcaban una mejilla.

"Auch! Pero qué dem..?" Se le cortó la respiración al ver la cara mitad sonriente mitad burlona de Roy a unos pocos centímetros de la suya.

"Buenas tardes dormilón. No deberías estar en clases?" Roy lo miraba con simpatía, sin borrar la sonrisa de su rostro, al contrario, ampliándola mas cuando Edward enrojeció hasta la punta de los pelos de la cabeza y se empezó a incorporar lentamente, como intentando no rozarlo. Se apartó dejándole espacio para que pudiera sentarse y recostar la espalda en el tronco del árbol. Notó que su sonrojo se estaba yendo, pero aún se podían apreciar sus mejillas teñidas con un leve color rosa.

"Qué manera tan agradable de despertar a la gente tienes, Mustang" Intentó sonar a modo de reproche, pero su voz le tembló saliendo una frase casi inaudible.

"Peor si te hubiese pinchado. Pero aún no me respondiste." Fue entonces que Edward volvió a la realidad y miró su reloj. Suspiró de alivio al ver que sólo se había dormido una media hora, aún faltaba una hora y media más para su última clase.

"El profesor faltó, estoy esperando para asistir a mi última clase, y hubiese dormido plácidamente durante estas dos horas libres si cierto ser molesto no se hubiese aparecido a despertarme."

"Mira el lado positivo. Te habrías quedado dormido como una roca toda la tarde, y luego al tratar de salir encontrarías la universidad cerrada, por lo que tendrías que esperar al día siguiente, y no creo que eso sea una grata experiencia" Edward se quedó mirando el pasto pensativamente, repasó cada oración en su mente asintiendo resignado al comprobar que probablemente tenía razón.
Cuando dormía profundamente debido al cansancio, podía haber un terremoto y él ni se enteraría. De pronto recordó un detalle del incidente en que casi se cae al suelo de no ser por los brazos de Roy que lo sostuvieron en el momento preciso. Alejó de sus pensamientos ese hecho al recordar el escalofrío que sintió y comenzó a introducirse en el tema con la mayor calma que pudo.

"Tienes razón, me habría despertado a la noche. Ya son dos las que te debo" Al percatarse de la sonrisita de Mustang, agregó. "Y tampoco me hace mucha gracia, bastardo" Sólo logró que el pelinegro ensanchara más la sonrisa. Ahora quería golpearlo.

"Bueno, eso es porque soy una persona responsable, no como otros" Un tono descarado que demostraba altanería de sobra.

"Ah, si? Y que estás haciendo aquí?" Inquirió de modo calculador con una ceja en alto.

"Escapándome de corregir una tonelada de exámenes que tengo pendiente" Soltó de una manera natural, como si fuese lo mas normal del mundo para un profesor.

Se miraron un segundo, y al otro los dos habían estallado en sonoras carcajadas.

"Estás libre este sábado?" La voz de Roy se hizo escuchar por sobre la risa del rubio y la suya propia. "Dijiste que me debías dos, y quizá planeando la salida pueda encontrarte sobrio en otro lugar que no sea éste" Edward que en ese momento se estaba recuperando de su ataque de risa, se puso levemente colorado, y asintió ocultando sus ojos en su largo flequillo dorado.

"Me parece bien, suena divertido. Pero tú pagas!" Y lo señaló con un dedo acusador.

"Jaja está bien, eso me permitirá evitar que llegues a una borrachera atroz" Rió para sus adentros cuando el rubio giró la cabeza y cruzó sus brazos haciéndose el ofendido.

"Entonces, te importa que me quede acá haciéndote compañía hasta tu siguiente clase, o prefieres dormir?" Edward mostró una sonrisa sarcástica ante esa pregunta y respondió con fingida molestia.

"Ya te gustaría cabrón"

El tiempo que pasaron hablando de nimiedades y tonterías para alguien que lo viera desde afuera le parecería eterno, pero para ellos, esa pequeña plática sólo duró un suspiro. Renuentes a alejarse de aquel jardín, pero contentos de que más adelante podrían disponer de todo el tiempo que quisieran para conocerse mas el uno al otro.


Aunque no lo parezca es un poquititito mas largo. Va queriendo, va queriendo.
Para la próxima espero llegar a más.

Muchas gracias por sus reviews^^

Saludos!!