Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece, es de la autora Hiromu Arakawa.

Detrás del Alcohol

Chapter 7

Roy Mustang todavía no podía creer que esa misma noche iba a tener una cita con Edward. Parecía impensable. Pero ahí se encontraba, en su habitación, nervioso por lo que pasaría o podría pasar en unas horas. Esos nervios jugaron en contra, no permitiéndole dormir mas de dos horas seguidas, y ahora se levantaba con pesar y un gran cansancio en el cuerpo. De todas formas, estaba feliz. Feliz de que Edward aceptara aquella salida.

Al principio le costó superar su asombro. Temió que su pregunta repentina molestara al rubio. Pero nada de eso, pareció confundido en un momento, pero le respondió afirmativamente sin darle mas vueltas al asunto. Hasta llegó a pensar que lo consideraría alguna clase de pervertido al que denunciaría de un momento a otro. Y le pareció fantástico que haya sido así, cuando lo conoció su intuición le dijo que era un joven bastante maduro, y no se equivocó al respecto.

En el transcurso de la semana se lo había encontrado un par de veces. Parece que uno de sus profesores estaba enfermo, y en ese momento no había ningún suplente disponible, por lo que tres días seguidos pudo encontrárselo en el jardín de la universidad para conversar con él y conocerlo un poco más. Habían sido fructíferos dichos encuentros, ahora podía entender un poco mas sus sentimientos con respecto a su familia, los problemas que le aquejaban, algunas manías, fobias y demás. Le resultaba muy fácil establecer una sana conversación con él, y habían empezado a entenderse. Sus sospechas de que el rubio también se sentía atraído por su persona y que estaba conciente de este hecho, le brindó un gran apoyo moral para que esta noche pueda dar un paso más, pero se mantendría expectante de las reacciones de su joven compañero segundo a segundo.

La tarde pasó infinitamente lenta, reprochándole la felicidad que sentía, aún así se dispuso pacientemente a esperar. Buscó entretenimiento limpiando la casa, preguntándose si algún día podría llevar a Edward allí para que la conozca, y quizá hasta su habitación y…y dejó de divagar en ese preciso instante desechando aquellos pensamientos de su mente para que no le crearan una ilusión. Ya vería con el tiempo como se daban las cosas. No cabía en su cerebro el hecho de que se comportara como una chica de quince años, se abofeteó mentalmente para despabilarse de sus cavilaciones, que de nada servirían en esta noche.

Se dio una ducha y se vistió elegantemente sin llegar a los extremos, le había dicho a Edward que primero irían al teatro, en sus charlas había descubierto que el rubio tenía una gran cultura general, sabía de muchas cosas que pasaban en el mundo, y aún mas era lo que le interesaba. Descubrió que literalmente se tragaba los libros, le había prestado tres grandes volúmenes y en el correr de la semana se los había devuelto. Así también era su afición por el cine y el teatro.

Pensaba que esta sería una gran oportunidad para llevarlo a ver una de las tantas obras que se mostraban en la ciudad. Dedujo que jamás había podido ir a ninguno de estos eventos por el nivel económico de su familia. Este sería un buen comienzo para una cita. Luego irían a cenar, pero tampoco pensaba llevarlo a un restaurante demasiado fino, no lo creía apropiado, podría abrumarlo y las primeras impresiones siempre tienen que ser buenas. Y después de cenar... ¿Que harían? No tenía ni idea. No recordaba cuándo fue la última vez que tuvo una cita. Pero sabía perfectamente lo que seguía después, y como concluía dicha salida. Pero no albergaba intenciones de hacer algo con Edward. No por que no quisiera, sino por que el rubio era muy joven, cascarrabias, desafiante, orgulloso, violento y probablemente virgen. Si se le llegaba a tirar encima con un tiburón hambriento echaría por la borda todo lo que había conseguido hasta ahora. Y no quería nada de eso.

Se echó una ojeada por última vez en el espejo, y salió rumbo a su encuentro con Edward en el lugar que habían pactado el día anterior.

Aún no había llegado. Miró su reloj. Era obvio, aún era un poco temprano, en su ansiedad terminó llegando una media hora antes. Por suerte habían decido encontrarse en un pequeño y acogedor parque. Se sentó en un banco a esperar. Pero el rubio llegó bastante temprano al igual que él.

Sencillamente hermoso. No podía creer que se viera así. Se pellizcó disimuladamente para comprobar que estaba despierto y no era un sueño lo que tenía delante de él.

Edward brillaba con luz propia, una luz cegadora, que irradiaba alegría. Lo observó de pies a cabeza a medida que se acercaba. Pantalones negros de cuero que se ajustaban a sus esbeltas caderas y sus piernas como una segunda piel, una camisa negra elastizada, llevaba como abrigo una chaqueta negra, y terminaba con unas botas también negras de cuero. A pesar de la poca, o nada, variedad de colores en su vestimenta, su cabello dorado sujetado en una cola alta de caballo, ondeaba de manera que capturaba la atención de mas de uno que pasaba a su lado. Se veía como una hermosa cascada dorada, suave como la seda, que invitaba al tacto. Las manos de Roy se movieron involuntariamente al observar el balanceo de su cabello cuando Edward se acercó inclinándose para saludarlo.

"Hace mucho que esperas? Parecía ligeramente nervioso, pero su sonrisa era sincera. Él se encargaría de que su velada fuera estupenda, levantó la vista y con una de sus más tranquilizantes sonrisas le devolvió el saludo.

"Claro que no, recién llegué. Vamos?" Le tendió el brazo para que se sujetara a él. Pero el rubio no daba signos de tomarlo, solo se quedó plantado mirándolo con una ceja en alto.

"Que haces?"

"Comportándome como un caballero Ed, lo que es normal en este tipo de salidas, no estamos como dos borrachos tirados en el bar. Yo considero esto un poco mas serio, aunque comprendería que no hayas pasado por esta experiencia antes" Sabía que sus palabras eran correctas, mas no así tan serias como para asustar al rubio. Lo comprobó cuando este se relajó optando por hacerle caso asintiendo levemente y tomándolo por fin del brazo.

"Esta bien. Tienes razón. A ver el genio como se encarga de no hacer el ridículo y en cambio hacerme pasar una noche divertida" Roy sonrió ante la provocación del rubio. Notó con alegría que ya no era un manojo de nervios, y empezó a caminar junto a él hacia el teatro.

"Va a ser una buena noche. Ya lo verás"


Ayer pensaba actualizar, pero la página me lo impidió. Me quedó corto de nuevo, pero esta vez lo hice a propósito, voy a dejar los detalles de la cita para el siguiente capítulo. Ya casi está terminado, asique lo voy a subir pronto. ^^

Muchas gracias por los reviews^^

Saludos!!