Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece, es de la autora Hiromu Arakawa.

Detrás del alcohol

Chapter 10

El lunes amaneció soleado. O eso le parecía al rubio que se estiraba sentado al borde de la cama para deshacerse de la pereza por no haber dormido muchas horas.

Aún así, pensando en lo que le depararía aquel día, se dirigió al baño para darse una ducha rápida y bajar a desayunar. Por suerte esta vez con el primer sonido que emitió el despertador pudo levantarse. Se encontraba muy ansioso, y su ansiedad podía más que su pereza.

Por primera vez en quién sabe cuantos días, pudo desayunar en paz. Su padre y su hermano aún no habían bajado, solo estaba su madre media adormilada preparando unas tazas de café. Bebió de su taza en silencio, y partió rumbo a la universidad con pasos lentos y pausados. Hacía mucho tiempo que no iba tan tranquilo, ya que siempre se levantaba a última hora y hacía todo a las apuradas.

Sonrió cuando vio a su amigo Ling llegar a la misma hora que él.

"Hey como estas? No puedo creer que andes por acá a estas horas. Te pasó algo?" Ling amplió más su sonrisa cuando notó la venita hinchada y cara de fastidio del rubio.

"Tiene que haberme pasado algo para que llegue un día mas temprano? Estoy bien, sólo que esta vez sí pude escuchar el despertador."

"Ah, claro, claro." Pero ese fue motivo suficiente para que lo molestara por el resto del día, junto a Russel, que era uno de los primeros en fastidiarlo por llegar tarde.


Roy Mustang salió de su casa esa mañana con cierta euforia que no había experimentado en bastante tiempo.

Subió a su auto y se dedicó a disfrutar de ese hermoso lunes a la mañana. Cuando aparcó el auto en el estacionamiento de la universidad, no pudo ocultar la enorme sonrisa que se le dibujó en el rostro cuando vio entrar por la puerta principal en ese momento a Edward acompañado por un amigo que parecía disfrutar molestarlo por algo. El rubio sólo se cruzaba de brazos y protestaba con aire dramático.

Esa situación le pareció muy cómica, bajó del auto y caminó derecho a la entrada. Como era temprano todavía no estaba muy concurrido. Se dirigió a su despacho a prepararse para su primera clase de ese día.


Edward revolvía los alimentos del plato. No tenía mucho apetito, y se estaba aburriendo de las clases de ese día. Lo único que hacían era darles mas y mas trabajos para presentar, y una gran cantidad de apuntes para los próximos exámenes.

A su lado Ling y Russel hablaban sobre las materias en las que tenían problemas, pero no participó de la conversación, simplemente no tenía ganas de hablar con nadie. Con nadie excepto con Roy. Que en ese momento entraba al comedor junto a otros profesores, mientras hablaba animadamente con ellos.

Frunció el ceño cuando vio a una mujer rubia acercarse a él más de la cuenta, y susurrarle unas cuantas palabras que hicieron sonreír al pelinegro. Un brote de ira surgió de algún lugar en el centro de su pecho. Por qué demonios tenía que acercarse tanto a Roy? Y él por qué no hacía nada para apartarse de ella?

Se obligó inmediatamente a apartar la vista de la mesa donde se hallaban los profesores. Se reprendió por los pensamientos que cruzaron su mente segundos antes. Él no era nada de Roy. Recién habían comenzado a salir. Quizá el moreno no quería nada serio con él. Sólo salir por diversión. Y él se estaba montando una película al respecto. Quizá solo se estaba sintiendo innecesariamente celoso de una amiga cercana. No tenía por qué comportarse así.

Sintió un extraño escalofrió por la espalda, y disimuladamente dirigió su vista a la mesa de profesores. Allí estaba él. Mirándolo fijamente con una leve sonrisa en los labios. No pudo evitar sonrojarse y devolver la sonrisa.

Sólo dejó de observar aquella mesa cuando Russel y Ling le reprocharon su falta de atención.


Estaba cansado. Cansado de corregir trabajos. Como si fuera poco estaba acercándose la época de exámenes, y por mas que no tuviera nada mas que hacer excepto pedir mas trabajos y mandar a sus alumnos a estudiar libros enteros, sabía que cuando todo terminara tendría una enorme cantidad de carpetas clasificadas en su escritorio para corregir en un corto margen de tiempo.

Suspiró resignado. Ahora que se había podido librar al fin de unos cuantos trabajos, se estaba preparando mentalmente para todo lo que tendría que hacer cuando acabara el período de exámenes.

Decidió despejarse de esos pensamientos y salió de su despacho rumbo al jardín de la universidad. A esta hora todos estarían en clases, y él podría relajarse bajo la sombra de aquél árbol donde había conversado con Edward hace unos días atrás.

Claro que no contó con encontrárselo ahí nuevamente. Pero no era una alucinación. Realmente estaba ahí. Tal como la primera vez que se habían visto en ese lugar.

El rubio estaba recostado en el árbol, sus pertenencias estaban a un lado desparramadas. Se acercó a él con pasos lentos, sus pisadas no hacían sonido alguno gracias al blando y algo crecido césped. Se alegró que no hubiera nadie más allí.

En el momento en que iba a saludarlo, el rubio se estiró para sentarse cómodamente contra el tronco del árbol. Cuando abrió los ojos para acomodarse, pegó un respingo al notar la presencia del moreno bastante cerca y contemplándolo.

"Hola...Que haces aquí?" De repente la figura de Edward estaba tensa. Roy solo suspiró y se acercó a él.

"Nada, sólo salí a despejarme un rato. Por fin pude deshacerme de los trabajos pendientes, así que decidí salir para aprovechar el día. Si mal no recuerdo, cierta persona debería estar en clases en este momento." Su mirada se clavó en el rubio, que sólo se encogió de hombros y esbozó una débil sonrisa.

"Si. Supuestamente. Se recuperó un profesor, pero ahora otro cayó enfermo. Pero en el fondo me alegro, estaba aburrido y venir acá a dormitar es muy reparador."

"Claro, pero dormitar no es lo mismo que quedarse dormido. También recuerdo haberte dicho que te quedarías encerrado."

"Si, lo recuerdo, pero no estaba durmiendo, solo estaba descansando la vista. Estoy atento a la hora y lo que pasa alrededor."

"Si, sobre todo cuando notaste mi presencia." Roy sonrió burlonamente, y se aguantó la risa cuando el rubio bufó molesto.

"Eso es tu culpa. No avisaste cuando llegaste, y encima no hiciste ruido al caminar. Ni que tuviera súper poderes."

"Tampoco es para tanto."

"O quizá…Podrías haberme mandado un mensaje de texto para avisarme que vendrías." Su mirada se tornó maliciosa, y Roy no desaprovechó la oportunidad para hablar del tema.

"O bueno, no iba a gastar dinero sólo por eso. Me disculpo si no fue la forma apropiada de darte mi número, pero en ese momento me pareció lo mejor. Y fue divertido." Recordó el mensaje que había recibido la noche siguiente a la cita. No pudo evitar copiar la sonrisa maliciosa del rubio.

"Maldito bastardo, la próxima vez que hagas algo como eso te golpearé." Cruzó sus brazos y giró su rostro para el lado opuesto fingiendo que estaba enojado con el moreno.

Roy por su lado, no perdió tiempo y se acercó más a él. Edward pegó un salto cuando sintió como alguien le pasaba el brazo por los hombros y con una mano era obligado a girar el rostro. Intentó evitar sonrojarse, pero le fue imposible dada la cercanía del pelinegro.

"Me dijiste que todo lo que te tuviera que decir te lo dijera en la cara, o lo que tenga que dar te lo dé de frente. Y eso es lo que pienso hacer. Gracias por el consejo." Sonrió seductoramente y se acercó al rostro del rubio que ahora se encontraba totalmente rojo.

No le dio tiempo a decir ni replicar nada, con sus labios atrapó los de Edward en un beso tierno. El rubio por su lado sólo pudo cerrar los ojos y disfrutar de la caricia.

Sintió la lengua de Roy delineando sus labios, e instintivamente los abrió para dejarle paso.

El beso se tornó más pasional, con la lengua de Roy jugando con la de Edward, en una danza que parecía no tener fin. Pero la falta de oxígeno se hizo presente haciéndolos separarse lentamente, con un moreno con ganas de más y con un rubio rojo como un tomate insolado.

De fondo pudieron escuchar la campana de anuncio para la siguiente clase. Era todo el estímulo que Edward necesitaba para incorporarse a juntar sus cosas. Roy lo imitó y lo siguió en silencio hasta que llegaron a la puerta del jardín. Tomó a un todavía sonrojado rubio del brazo, y lo acercó a él.

"El sábado a la noche. Estas libre?"

"S-si, estoy libre."

"Bueno, entonces te paso a buscar a las ocho para una cena, te gustaría?"

"Claro, me gustaría."

Edward evitaba por todos los medios la mirada de Roy, pero éste después de las escasas respuestas, lo tomó de la barbilla y lo volvió a besar, pero esta vez sólo fue un corto beso a modo de despedida.

"Genial. Nos estamos viendo entonces." Sin más, dio la vuelta rumbo a su despacho, conteniéndose las ganas de gritar de alegría y bailar indecentemente por los pasillos de las instalaciones.

El rubio lo observó alejarse, inconscientemente se relamió los labios y con pasos temblorosos se encaminó a lo que sería su última clase del día. Pero sabía que después de lo que había pasado, no iba a poder concentrarse en nada.


Por fin pude actualizar! En fin, cap 10 subido, espero que pronto pueda terminar el 11.

Saludos!!