Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece, es de la autora Hiromu Arakawa.

Detrás del alcohol

Chapter 11

Durante el resto de la semana un asustadizo Edward se dedicó pura y exclusivamente a huir de la mirada y sobre todo cercanía de cierto pelinegro que lo empezaba a volver loco.

Como es que había llegado a eso? Después de aquel "incidente" en el jardín, no le daba la cara para volverse a encontrar con él. Aún cuando tuvo horas libres, las aprovechó para distraerse leyendo un libro en la biblioteca.

Pero Roy parecía haberse dado cuenta de sus tácticas, y siempre andaba cerca. Por suerte Ling y Russel en su desesperación por aprobar las materias que les complicaba la vida, le habían solicitado su ayuda con algunos trabajos. Y él había aceptado gustoso.

Se alegraba de estar en compañía. Sabía que si se encontraba solo y se descuidaba, Roy aparecería de la nada para entablar una conversación que él no estaba dispuesto a escuchar. No todavía. O peor aún, a besarlo nuevamente. Es que ese hombre no se daba cuenta de que estaban en una universidad?

Recordó que ese sábado, véase al día siguiente, tenía de nueva cuenta una cita. Con él. Ya era tarde para arrepentirse. En el fondo no pudo dejar de felicitar al moreno por tan buena jugada. Sabía que lo había hecho a propósito, en la confusión después de aquel beso, era obvio que le iba a contestar cualquier cosa. Y esa cualquier cosa fue un si.

Suspiró cuando escuchó la campana de finalización de la jornada, por fin era viernes, juntó rápidamente sus cosas y las metió de cualquier manera en su mochila. Se despidió de sus amigos y salió corriendo del aula a una velocidad sorprendente. No quería encontrárselo merodeando por ahí.

Volvió a suspirar cuando se encontró fuera de la universidad, a unas dos cuadras, caminando derecho a su casa. Esto de estar huyendo de Roy lo estaba agotando.

Y como si lo hubiese invocado con la mente, un auto de color negro se acercó a él y comenzó a andar a la par de sus pasos. Edward arqueó una ceja y lo observó detalladamente. No podía ver al conductor porque los vidrios de las ventanillas eran oscuros.

Su alma se cayó a los pies y su piel se tornó blanca como el papel cuando el vidrio del coche se bajó para revelar a Roy, que lo miraba con una sonrisa divertida en el rostro.

Ahora su piel se tornó de un color rojo profundo cuando recordó aquel beso en el jardín, y decidido, siguió con el mismo ritmo ignorando al pelinegro.

"Oye, no seas así. Te llevo a tu casa, por que no subes?"

Edward ya se estaba cansando de huir de él, y sabía que no tenía escapatoria esta vez. Resignado, se acercó al auto se subió sin mirar a Roy y se sentó en el asiento del acompañante.

Una vez que el coche se puso nuevamente en marcha, un silencio algo tenso se presentó en el ambiente. En todo el trayecto, Edward por todos los medios habidos y por haber se rehusaba a cruzar mirada con el moreno.

Escuchó un suspiro, y sintió claramente como su compañero frenaba el coche y lo miraba fijamente.

"Hemos llegado." Su voz sonaba un poco decepcionada y un leve sentimiento de culpa se coló en su pecho.

Miró por la ventanilla, y efectivamente, estaba en su casa. Era cierto que no quedaba muy lejos de la universidad, pero este era el viaje mas corto que había tenido en su vida. Ni que siempre fuera en coche.

Con la culpa a flor de piel, y haciendo el intento de que su voz no sonara temblorosa y su cara no se pusiera roja como un tomate, se giró para encarar a Roy que seguía con la vista clavada en él.

"Gracias por traerme, nos estamos viendo, cuídate." Se volvió a girar para salir del coche, pero una mano que lo tomó del brazo le impidió realizar movimiento alguno.

"Edward, te sientes bien? Hace unos días que me estás esquivando. Lamento mucho lo que pasó en el jardín, no quise asustarte, de veras. Aún me gustaría mucho salir contigo mañana." Su mano ahora se dirigió a su barbilla para volverlo a girar nuevamente para escuchar alguna respuesta.

Edward que ya estaba indudablemente rojo, volvió a encararlo y se acercó más a él.

"No…yo lamento haberme comportado así. Estaba un poco confundido. Pero yo también quiero salir contigo mañana." Percibió como un gran peso se le era quitado de encima al decir tales palabras. Realmente se sintió mejor.

Roy solo pudo esbozar una pequeña sonrisa mientras asentía a sus palabras.

"Puedo besarte?" Su mirada se clavó en los ojos dorados que en ese momento se abrieron como platos.

"Ahora? De todas maneras el otro día no me pediste perm…" No pudo terminar la frase porque Roy ya lo había tomado nuevamente de la barbilla y lo estaba besando de la misma manera que aquella vez en el jardín.

Al principio correspondió tímidamente al beso, pero tomando algo de confianza pasó sus brazos por detrás del cuello del pelinegro, y entreabrió sus labios para dejar pasar la lengua de Roy y jugar con ella.

Gimió levemente cuando Roy le mordió el labio inferior, sus pulsaciones cada vez se hacían más rápidas, y sentía mucho calor en la espalda por donde la mano del pelinegro lo acariciaba con ternura sobre la tela de la camisa.

La falta de oxígeno se hizo presente, y como la vez anterior, un sonrojado Edward tartamudeó un saludo de despedida, abrió la puerta del coche, y salió con pasos apresurados tratando de recuperar el aliento y no parecer tan perturbado cuando entrara a su casa.

Roy lo observó entrar, amplió mas la sonrisa que se le había formado cuando dejó de besar al rubio, y se puso nuevamente en marcha, definitivamente iría mas seguido a la universidad en auto.

Ninguno notó como en una ventana del primer piso de la casa un joven de cabello rubio y corto de ojos color almendra los miraba atónito. Escuchó como su hermano subía corriendo las escaleras para encerrarse en su habitación.


Edward intentó relajarse, pero le fue imposible, miró por la ventana y a lo lejos pudo divisar el auto de Roy. Eso no ayudaba a calmarlo en momentos como ese. Se cambió la ropa de la universidad, y se tumbó en la cama mirando el techo.

Se despertó cuando escuchó el grito de su madre anunciando la cena. Miró el reloj y comprobó que eran las nueve de la noche. El agotamiento que sentía por esquivar a Roy durante la semana le estaba pasando factura haciéndolo dormir toda la tarde.

En la cena se sintió un poco incómodo ante el constante escrutinio de su hermano. No entendía porque lo miraba de esa manera. Prefirió hacerle caso omiso y devorar con hambre lo que su madre había preparado.

Despúes de la cena subió a su cuarto para leer alguno de los libros necesarios para aprobar los exámenes que ya estaban próximos. Un rato mas tarde, se sorprendió al escuchar unos golpecitos en su puerta.

Miró la hora y otra vez se sorprendió al ver que eran las dos de la mañana. A esta hora solo podía ser su hermano, ya que sus padres se levantaban temprano para ir a trabajar hasta los sábados. Eso le hizo acordar nuevamente la cena que tendría con Roy esa noche.

Unos nuevos golpecitos lo sacaron de sus pensamientos. Dejó el libro sobre la cama y se acercó a la puerta para dejar entrar a su hermano.

"Perdón por la hora Ed, podemos hablar?" Su mirada no había cambiado desde la cena, cosa que al rubio le extrañó.

"Claro, pasa, solo estaba leyendo unas cosas para la universidad." Alphonse se sentó en la cama, dio un leve recorrido a la habitación observando a su alrededor con un poco de interés, antes de enfocar su mirada en su hermano mayor.

"Hermano, quería preguntarte algo."

"Claro Al, lo que quieras."

"Bueno, está bien. Estás saliendo con alguien, hermano?"

Edward abrió la boca en sorpresa, pero no articuló palabra alguna. En realidad no podía emitir ningún sonido. Se sintió petrificado como una estatua. Sus ojos parecían dos platos dorados, y definitivamente no se esperaba esa clase de pregunta por parte de su hermano menor.


He aquí el cap 11. Pronto el cap 12, no creo que le quede mucho a esta historia, tengo en mente otra acerca de esta pareja..pero mucho más maquiavélica muajajaj (risa malvada) muajajaj cof cof cof me pasa por mala persona (?)

Saludos!