Sumary completo
Edward y Bella son una feliz pareja. En su sexto aniversario, Edward decide sorprender a Bella con una vista inesperada. Dos meses despes reciben una noticia que hará su relación mas solida de lo que ya era. Pero el destino les juega una mala pasada y desmorona todo en sus perfectas y felices vidas.
Disclameir: los personajes no me pertenecen. Son obra de la maravillosa mente de Stepenie Meyer.
QUEDA TOTALMENTE PROHIBIDO LA COPIA O PUBLICACION EN OTRA SITIO DE MIS HISTORIAS, SIN MI CONCENTIMIENTO O AUTORIZACION.
N/A: Hola mis queridas lectoras, les cuento que esta historia esta en proceso de edición. La trama de la historia no cambia en lo absoluto, solo es para arreglar un par de datos y errores.
Capitulo 2
Descubiertos
Edward POV
Me desperté cuando los rayos de sol daban de lleno en mi cara. Me voltee lentamente para no despertar a Bella y ver que hora era. Faltaban 20 minutos para las 7:30. A esa hora mi ángel se levantaba para ir a la universidad. Así que decidí levantarme y prepararle un delicioso desayuno. Cuando lo tuve todo listo, lo coloque en una bandeja y me dirigí a la habitación.
- Despierta mi Bellis. Hay que levantarse ya- le susurre dulcemente al oído. Comenzó a removerse en la cama y aun sin abrir los ojos, me pregunto con vos patosa.
- ¿Qué hora es?
- Son las 7:30.
- Hoy no tengo que ir a la universidad. – dijo aun sin abrir sus ojos.
- Lo siento amor, no lo sabia.- estaba apenado de haberla despertado. Sabia que llevaba semanas sin dormir bien a causa del estudio. Bella abrió lentamente sus ojos y me dedico una hermosa sonrisa cuando se percato del desayuno que había preparado.
- Mmm…. preparaste el desayuno.
- Si, pero duerme. Mas tarde desayunamos.
- No, hagámoslo ahora. En verdad tengo hambre. Y eso huele delicioso.- dijo mientras se incorporaba totalmente. Se volteo para recoger mi camisa que había quedado en el suelo y se la puso, yo me acomodé su lado en la cama y puse la bandeja entre medio de nosotros.
Desayunamos entre risas, coqueteos, besos y caricias. Amaba pasar el tiempo con Bella. Ya llevábamos seis años juntos, y ya era hora de dar el siguiente paso. Estaba decidido, le pediría matrimonio, solo estaba esperando el momento apropiado. Estaba sumergido en mis pensamientos cuando note que Bella movía una mano frente a mi, tratando de llamar mi atención.
- Hey! Se puede saber en que piensas?- me miraba frunciendo el seño.
- Nada cielo. Solo pensaba en lo mucho que te amo- le mentí, bueno, no del todo- ¿Qué te parece si aprovechamos y vamos a visitar a nuestros padres?- Su rostro se ilumino completamente.
- Me parece genial- me dijo entusiasmada- he estado tan ocupada, que llevo semanas sin ver a mis padres. Y Alice me dijo que Esme y Carlisle tenían ganas de vernos.
- Entonces no digamos más, y pongámonos en marcha.
- Voy a darme una ducha rápida- dijo levantándose de la cama, dándome una hermosa vista de sus largas y bien torneadas piernas.
- ¿Qué te parece si te acompaño?- dije envolviéndola con mis brazos por atrás y susurrándole al oído en un tono seductor.
- Mmm… suena tentador. Pero me temo que si me acompañas no será una ducha rápida. Y debemos salir rumbo a Forks hoy mismo.- me contesto a la vez que se daba vuelta y envolvía sus brazos en mi cuello. Le hice un puchero y por un momento creí que había funcionado. Pero me dio un corto beso en los labios, se zafo de nuestro abrazo y se encamino hacia el baño soltando una risita divertida.
Mientras esperaba que Bella terminara de bañarse, me encargue de acomodar la habitación y dejar todo el departamento en orden. Al cabo de 15 minutos, mi novia salió del baño, su cuerpo envuelto en una toalla y sostenía otra en su mano mientras se secaba el cabello.
- Ya esta cielo. Ahora puedes tomar una ducha- dijo Bella mientras se acercaba a mi y me daba un casto beso.
- De acuerdo. Prepara tus cosas, en una hora salimos a Forks.- tome una toalla del armario y me metí al baño.
Bella POV
- Ya esta cielo. Ahora puedes tomar una ducha- le dije a Edward, mientras me acercaba a el y le deba un casto beso.
- De acuerdo. Prepara tus cosas, en una hora salimos a Forks- tomo una toalla y se metió al baño.
Mientras me vestía, me percate de que todo estaba impecable en la habitación. ¿Podía tener un novio más perfecto? Creo que no. A veces me pregunto que fue lo que hice para merecerme semejante hombre. Comencé a empacar las cosas indispensables para nuestro viaje. Estaba terminando de empacar cuando Edward salio del baño, solo envuelto en una toalla, dejando al descubierto su irresistible abdomen, por el cual descendían gotas de agua. No me di cuenta de que me le había quedado mirando fijamente y con la boca abierta, hasta que Edward me preguntó
- ¿Te gusta lo que ves?- hizo su sonrisa torcida que me dejaba mucho mas embobada. Trate de recomponerme rápido y le dije
- Engreído.- y volví a lo que estaba haciendo.
Una vez estuvimos listos, cargamos las cosas a mi auto, regalo de Charlie y Renée, de graduación. Y nos encaminamos hacia Forks.
- ¿Sabes que Edward?- dije girándome en el asiento del copiloto para poder verlo. Edward iba manejando, si lo hacia yo, llegaríamos en el doble de tiempo- Deberíamos quedarnos en Forks para festejar mi cumpleaños. Ya que es el domingo y en verdad tengo ganas de pasarlo con nuestras familias.
- Me parece perfecto, vida. Esme se va a poner muy contenta.
- Estoy segura.
El viaje desde Seattle a Forks fue prácticamente en silencio. Un silencio cómodo, en el que solo hacían falta sonrisas y algún que otro "te amo". Siempre acompañados de música tranquila que nos ayudaba a relajarnos.
En cuanto entramos a Forks, nos dio la bienvenida la fría llovizna que caía constantemente en el pueblo. Nos dirigimos primero a la casa de los Cullen, mis suegros, mis segundos padres, mi otra familia.
- Esme se va a poner como loca en cuanto nos vea.- le comente a Edward mientras aparcábamos frente a la imponente mansión. Sonreí al ver el jardín de Esme tan bello como siempre, lleno de hermosas y coloridas flores.
- Si. Yo también lo creo. Hace tiempo que no los vemos- Dijo Edward antes de bajar del coche y apresurarse para abrir mi puerta.
- Siempre tan caballeroso- bromee.
- Así es como se debe tratar a una dama- me dio un beso y tomo mi mano.
Llagamos al porche y Edward toco a la puerta, unos segundos mas tarde, mi suegra nos daba la bienvenida en efusivos abrazos.
- No lo puedo creer. Mis pequeños se acordaron de nosotros.
- Claro mamá- dijo Edward con sarcasmo y la envolvía en un fuerte abrazo.
- Vengan, pasen- se hizo a un lado Esme para dejarnos entrar- Se van a helar ahí fuera-colgamos nuestras chaquetas en el armario y nos acercamos a la acogedora estancia.
- Ahora vuelvo. Voy por chocolate caliente.- Edward y yo solo sonreímos en señal de agradecimiento. Nos sentamos en uno de los sofás y Edward paso uno de sus brazos sobre mis hombros y atrajo mi cuerpo hacia el suyo.
- ¿Sabes una cosa?- gire mi cabeza para verlo y hacerle un gesto para que continuara- Adoro lo bien que se llevan mi familia con tigo.
- Sabes bien que tu familia es como la mía. Los quiero tanto como a mis padres.- conteste. En ese momento Esme llego con tres tazas de chocolate caliente. Puso la bandeja sobre la mesita del living y nos dio una a cada uno.
- ¿Cómo estuvo el viaje?- pregunto antes de darle un sorbo a su taza.
- Tranquilo- contesto Edward.
-¿Cómo fue que se dignaron a venir a visitarnos?- nos cuestionó.
- Digamos que le dí una sorpresa a Bella por nuestro aniversario, y ya que no tiene que volver a la universidad hasta el martes, decidimos pasar un par de días aquí y festejar el cumpleaños de Bella todos juntos.
- Eso es fantástico. Renée y Charlie se van a poner muy contentos. Te han echado mucho de menos.
- Lo se. Yo también los he extrañado.
Esme nos sometió a un interrogatorio, queriendo saber todo lo que habíamos hecho durante los últimos meses. El resto de la mañana pasó rápido, y sin darnos cuenta ya estábamos sobre la hora del almuerzo.
- Vamos Esme. Déjame ayudarte con el almuerzo- me ofrecí.
Preparamos algo rápido. En el preciso instante en el que sacaba la comida del horno se oyó la puerta de calle cerrarse, señal de que el doctor Cullen había llegado. Carlisle entro en la cocina y saludo a su esposa con un tierno beso en los labios. Cuando se percato de mi presencia, soltó inmediatamente a Esme un poco avergonzado, se acerco a mi y me dio un fuerte abrazo.
- Bella- exclamó- Pero que sorpresa. ¿Cómo has estado?
- Muy bien Carlisle, ¿y tú?
- Estupendo. ¿Y Edward?
- En tu despacho. Dijo que iba por unos libros que necesitaba para sus exámenes.
- De acuerdo. Voy a buscarlo.
- Avísale que el almuerzo ya esta listo- dijo Esme- No tarden.
Edward y su padre aparecieron en el comedor cuando terminaba que colocar la mesa junto a Esme.
- Mmmm mamá, eso huele delicioso.- comento Edward mientras se sentaba y yo hacia lo mismo a su lado.
- Pues, no me lo tienes que decir a mi, si no a tu novia. Ella fue quien preparó la comida- dijo Esme mientras servia en el plato de su esposo.
- Bueno- dijo mientras se giraba para mirarme dedicándome mi sonrisa favorita- Entonces ahora vamos a comprobar si sabe tan bien como huele.-
- Aun nadie ha muerto por lo que cocino – dije en tono bromista.
Todos comenzamos a comer, y me felicitaron por mi talento culinario. Yo solo me sonrojaba y rodaba los ojos ante cada halago. Carlisle también quiso saber todo al igual que Esme. Terminamos de almorzar y recoger la mesa cuando la madre de mi novio me sugirió que fuera a descansar.
- Hija, ve a dormir una siesta. Yo termino de ordenar.
- No Esme. Mejor me voy a saludar a mis padres. Llevo mucho tiempo sin verlos.
- De acuerdo. Ve y diles que esta noche los esperamos a cenar.
- Esta bien Esme. En un rato nos vemos.- me despedí y fui hasta la estancia donde Edward se encontraba sumergido en una charla con su padre acerca de medicina.
- Disculpen por interrumpir su charla. Edward, iré a saludar a mis padres.
- Bueno cielo- me dijo sonriendo- Papá más tarde continuamos con nuestra conversación.
- Oh, no Edward. Esta bien. Sigan platicando. No hay problema. No es necesario que me acompañes. - me apresure a decir. Mi intención no era interrumpir ese momento padre e hijo.
- ¿Estas segura?- yo asentí con mi cabeza a modo de respuesta- Ok, mándales saludos de mi parte. Y diles que luego paso a verlos. Ten cuidado.
- Siempre lo tengo. En un rato vuelvo.- tome mi campera y me metí a mi coche rápidamente. Encendí el motor y espere a que calentara antes de salir rumbo a la casa de mis padres.
Estaba ansiosa por verlos. Quince minutos mas tarde estaba frente a mi casa. Baje del coche y me encamine hacia el pequeño porche. Estaba frente a la puerta y dude en abrir con mi llave. Quería sorprenderlos, así que me decidí por tocar a la puerta. Golpeé varias veces. El coche de mi madre estaba sobre la entrada del garaje, por lo que me pareció raro que aun no abriera. Luego de un par de golpes mas y un "ya voy", tras la puerta apareció una muy agitada Renée.
- Vaya mamá! Siento mucho si interrumpí algo. Si quieres puedo volver mas tarde- bromeé.
- Hija… - dijo mi madre nerviosa y con la respiración entrecortada- No… no esperaba verte- en su cara se notaba algo mas que sorpresa, ¿miedo, tal vez?
- Bueno, ¿me vas a dejar pasar? Hace frío.- dije al ver que Renée no se movía de la puerta.
-Si, si Bella. Disculpa- se hizo a un lado y entre- Que sorpresa hija. ¿Por qué no me avisaste que venias?
- Pues si te hubiera avisado, no hubiera sido una sorpresa.
- Claro, claro. Tienes razón- dijo soltando una risita nerviosa.
El ambiente se notaba algo tenso, y no entendía el porqué del nerviosismo de mi madre. Estaba a punto de preguntarle si estaba todo bien, cuando empecé a oír pasos que provenían de las escaleras. Me volteé para ver quien era. Charlie no podía ser, él a esta hora ya estaba de regreso en la comisaría. Mi sorpresa fue enorme cuando vi a mi ex entrenador de la preparatoria, el profesor Phil, pero lo que mas me dejo sorprendida fue verlo solo en ropa interior. En ese instante comprendí el porqué del comportamiento de Renée.
- ¿Alguien me puede explicar qué significa esto?- inquirí, mientras dirigía mi mirada de Phil a mi madre. En ese momento, observe mejor a Renée y me preacate de que tenia el cabello revuelto y su ropa estaba mal puesta.
- Tranquila hija. Yo te explicaré todo.
- De acuerdo- asentí- Hazlo.
Phil se volteó y subió rápidamente las escaleras. Trate de mantenerme lo mas calmada posible. Me senté en uno de los sofás del living de casa, mientras esperaba que Renée se dispusiera a explicarme que era lo acababa de ver. Pasaron los minutos y mi madre aun no hablaba. Volví a oír como Phil bajaba las escaleras. Se apresuró a la puerta, se volteó y me dijo,
- Lo siento Bella- sin decir mas, se marchó.
Al cabo de unos segundos en los que estaba haciendo todo mi esfuerzo en controlarme para no estallar y gritarle un montón de barbaridades a mi madre, de las cuales sabia que luego me arrepentiría, le pregunté,
- ¿Y? ya puedes empezar a explicarme que hacia mi ex entrenador de la escuela en mi casa, con mi madre y prácticamente desnudo. Y mas te vale que me digas toda la verdad porque ya no soy una chiquilla a la que puedes engañar.
- Lo se hija. Lo siento, en verdad estoy muy apenada- dijo con arrepentimiento- Lo que sucedió es que desde que te fuiste a la universidad me he sentido un tanto sola y …
- Espera- la interrumpí- ¿me estas culpando de que yo sea la causante por la que te buscaste un amante?
- No Bella, no quise decir eso- se apresuró a contestar- Déjame contarte todo y luego me juzgas y me gritas todo lo que quieras- asentí y al deje continuar.
- Bueno, como te decía, me sentía un tanto sola y tu padre casi nunca estaba en casa, ya fuera por el trabajo o porque se iba a pescar con Billy y Harry. Y comencé a cruzarme mucho con Phil en el pueblo y… - hizo una pausa tomando valor- comenzamos a tener una aventura.
- ¿Desde cuando?- quise saber.
- Como unos dos años.
- ¿Llevas dos años engañando a papá, engañándonos a todos?
- Hija te juro que no quería que se prolongara tanto. Solo creí que seria algo pasajero, de una sola noche, pero se me fue de las manos. En verdad estoy muy arrepentida.
- ¿Arrepentida?- mi paciencia se estaba acabando- Si hubieras estado arrepentida, lo hubieras dejado apenas comenzó. De hecho nunca debería de haber pasado. ERES UNA CUALQUIERA.- le espete en la cara. Segundos después sentí una de mis mejillas arder; mi madre me había abofeteado.
- No te permito que me hables así, Isabella- me dijo apuntándome con un dedo. Contuve las lágrimas, me levante y fui hasta la puerta.
- Esme los espera esta noche a cenar- dije sin voltearme a verla. Salí de la casa dando un fuerte portazo y subí a mi coche. Me fui lo más rápido que pude de allí.
Conduje a toda velocidad. Deseaba con toda mi alma haberle hecho caso a Esme. Pero no, el destino había escrito que esto debía pasar. Me adentre en la calle secundaria que solo conducía a la casa de los padres de Edward. Me tiré a la banquina para hacer tiempo y tranquilizarme un poco. Había hecho todo el camino llorando y no quería que Edward me viera así. Aun no quería contarle lo que había sucedido. Luego de unos quince minutos logré recomponer mi cara y recuperar la calma. Encendí el coche y maneje lentamente hasta llegar a la casa de los Cullen.
Cuando entré, todo estaba en absoluto silencio, supuse que estaban descansando. Subí a la segunda plata y entre en la habitación de Edward. Ahí estaba mi dios personal durmiendo tan apaciblemente, con una pequeña sonrisa dibujada en su rostro. Me quité mis botas y me recosté a su lado. Dejé descansar mi cabeza en su pecho y rodeé su cintura con uno de mis brazos. Al cabo de unos minutos caí rendida en los brazos de Morfeo.
Cuando desperté busque a tientas a Edward, pero no lo hallé a mi lado. Lentamente me incorpore, la habitación estaba prácticamente a oscuras. Miré por la ventana que dejaba entrar los últimos vestigios del sol. Había dormido demasiado. En ese momento Edward entró.
- Hey mi Bellis. Ya era hora de que despertaras.
- ¿Por qué no me despertaste antes?
- Porque te veías tan bella dormida, tan tranquila; que no quise interrumpir tus sueños.
-¿Cuánto he dormido?
- Lo suficiente como para decirte que tus padres ya han llegado y en media hora cenaremos.
- Oh diablos! Eso es mucho.- exclamé, me levante rápidamente y fui hasta donde había dejado mi pequeña maleta- Voy a lavarme la cara y cambiarme de ropa y bajo.
- Te espero abajo- dijo Edward.
- En diez minutos estoy con tigo.
Cuando ya estaba mas o menos decente como para ir a cenar, me tomé mi tiempo en bajar las escaleras. Tenía que poner mi mejor cara y fingir que nada había pasado.
- Bella!- exclamó Charlie en cuanto me vio. Me apresuré a bajar los últimos escalones y lanzarme a los brazos de mi padre.
- Papá, ¿cómo has estado? No sabes cuanto te he extrañado.
- Bien hija. Yo también te he echado mucho de menos.
- La cena ya esta servida- anunció Esme saliendo de la cocina, acompañada por Renée. En cuanto nuestras miradas se cruzaron, nuestros rostros se tornaron serios. Pasamos todos al comedor, y me senté entre Edward y mi padre, mi madre estaba sentada frente a mi.
La cena fue tranquila, charlando acerca de cosas sin importancia. En ningún momento miré a Renée, y mucho menos converse con ella. Supe que Edward sabia que algo no andaba bien cuando apretó uno de mis muslos por debajo de la mesa en señal de confortamiento.
- Carlisle- dijo Charlie cuando ya nos encontrábamos sentados en el living bebiendo café- ¿Crees que podrías atenderme la próxima semana?
- ¿Por qué?- pregunté preocupada- ¿Qué te sucede papá?
- Tranquila Bella, es solo un mal estar que tuve hace un par de días. Pero de seguro no es nada grave.- trató de tranquilizarme.
- La próxima semana a decir verdad Charlie, no voy a estar en Forks. Debo asistir a un congreso en New York, y las siguientes dos semanas voy a estar muy ocupado, tengo muchas cirugías programadas. Si quieres te puedo derivar a algún medico de mi confianza.- le ofreció Carlisle.
- Preferiría que fueras tú. Esperaré hasta que tengas un lugar y me puedas atender. No es nada urgente.- dijo mi padre, restándole importancia.
- Papá, si te sientes mal, deberías de considerar la sugerencia de Carlisle.
- No tienes porque preocuparte hija. Esta todo bien.- el tono de mi padre era despreocupado.
- Solo no me preocuparé si me prometes que en cuanto te sientas mal, vayas a ver a un medico.
- Lo prometo.- contesto Charlie haciendo un gesto con la mano de "si capitán". Todos reímos ante tal comportamiento.
Cuando mis padres se fueron, me despedí de mis suegros y subí a la habitación de Edward, él me siguió. En cuanto estuvimos tras las puertas del cuarto, me preguntó, lo que sé que se estuvo aguantando durante toda la noche.
- ¿Sucedió algo Bella cuando fuiste a ver a tus padres, esta tarde?- lo dijo muy cuidadosamente. Largue un pesado suspiro antes de contestar.
- ¿Tan obvia soy?
- Sabes que te conozco como la palma de mi mano y sé perfectamente cuando algo no esta bien.
- Lo sé. Pero ahora no tengo ganas de hablar de ello.
- De acuerdo. Solo cuéntame cuando te sientas lista. Siempre voy a estar con tigo para escucharte y apoyarte.
- Siempre cuanto con eso.-conteste, mientras me sentaba a horcajadas sobre él que se encontraba sentado sobre los pies de la cama.- Ahora lo único que necesito es que el hombre al que amo me haga mimos- dije al mismo tiempo que pasaba mis brazos por su nuca.
- Que bueno que el hombre al que amas este siempre predispuesto.- sin decir más, nos sumergimos en un apasionado beso.
Este fin de semana pretendía disfrutarlo. Olvidaría por el momento lo ocurrido con Renée, cuando volviera a Seattle tendría tiempo para pensar.
Espero que haya salido bien y si lees por primera vez la historia, me gustaría saber tu opinion. Y no dejen de pasar opor mi nueva historia A corazón abierto. Besos.
Chayley
