Sumary completo

Edward y Bella son una feliz pareja. En su sexto aniversario, Edward decide sorprender a Bella con una vista inesperada. Dos meses despes reciben una noticia que hará su relación mas solida de lo que ya era. Pero el destino les juega una mala pasada y desmorona todo en sus perfectas y felices vidas.

Disclameir: los personajes no me pertenecen. Son obra de la maravillosa mente de Stepenie Meyer.

QUEDA TOTALMENTE PROHIBIDO LA COPIA O PUBLICACION EN OTRA SITIO DE MIS HISTORIAS, SIN MI CONCENTIMIENTO O AUTORIZACION.

N/A: Hola mis queridas lectoras, les cuento que esta historia esta en proceso de edición. La trama de la historia no cambia en lo absoluto, solo es para arreglar un par de datos y errores.


Capitulo 3

Cumpleaños y compromiso

Edward POV

Me desperté cuando los primeros rayos del sol daban de lleno en mi cara. Estaban las persianas levantadas; anoche había olvidado bajarlas. Cuidadosamente me deshice del agarre de Bella y me levanté para bajarlas, no quería despertarla, aun era temprano. Antes de volver a la cama, me puse unos boxers. Habíamos quedado rendidos luego de la ardua actividad de la pasada noche.

Me recosté y comencé a acariciar el cabello de mi ángel. Dormía tan apaciblemente. Me preguntaba qué era lo que había sucedido ayer entre ella y su madre, porque claramente se notaba que lo que la afligía, era algo relacionado con mi suegra. Se debía de tratar de algo grave, ya que Bella jamás se enfadaba con alguien por alguna estupidez. Por más de que me muriera de ganas por saberlo, no la iba a presionar. Cuando ella estuviera lista me lo contaría.

Un suave golpe en la puerta, interrumpió mis cavilaciones.

- Hey Edward, ¿estas presentable?- sonreí al reconocer la voz de Alice.

- Si enana, pasa.

- Hola hermanito- Alice hablaba apenas susurrando. Sabía perfectamente que detestaba que despertaran a Bella.

- ¿Qué haces aquí?

- Vamos a pasar el fin de semana todos juntos. Emmet y Rose también vienen. Aparte el domingo es el cumpleaños de mi cuñadita y mejor amiga. ¿Creías que me lo perdería?

- Seguro que no- sonreí- ¿Cuándo llega Emmet? Hace siglos que no lo veo.

- Hablé con Rosalie hace un rato y me dijo que llagarían a media mañana.

- Ok. Oye Alice, ¿por qué no llevas esta tarde de compras a Bella? Creo que le vendría bien distraerse un poco- sugerí.

- ¿Qué es lo que sucede?- mi gemela se había dado cuenta que algo me preocupaba. Era imposible ocultarle algo a Alice.

- En realidad, no lo se. Anoche me dijo que luego me contaría, pero estoy casi seguro que tiene que ver con Renée.

- ¿Por qué estas casi seguro?

- Anoche Charlie y Renée vinieron a cenar. Y Bella no le dirigió la palabra en toda la noche. Se notaba algo tenso el ambiente entre ellas.

- De acuerdo Edward. Cuenta con migo.

- Gracias enana.

- De nada. Ah, y me debes otra- dijo Alice con una sonrisa picara- Bueno me voy antes de que despierte a Bella, no quiero ser la culpable de tu ira- dijo mientras fingía un escalofrío.

- Esta bien. En cuanto Bella despierte, bajamos a desayunar.

- Los espero.

Luego de la pequeña charla con mi hermana, volví a caer en la inconciencia.

Bella POV

Desperté y vi la hora sobre la alarma en la mesa de noche, marcaba las 10:15. Me volteé hacia Edward y contemplé lo perfecto que era. No existía un hombre más maravilloso sobre la faz de la tierra, a veces parecía irreal.

Comencé a dejar besos húmedos sobre su pecho, lentamente fui subiendo por su cuello, para luego seguir por su mandíbula y finalizar en sus labios. Sonrió contra los míos.

- Buenos días mi bello durmiente- susurre contra sus labios.

- Si que son buenos – contestó antes de atrapar mis labios en un profundo beso. Cuando nuestras bocas se separaron a causa de la falta de aire, mi estómago rugió. Ambos reímos.

- Creo que alguien tiene hambre- dijo Edward.

- Yo también lo creo.

- Vamos a vestirnos y a desayunar- propuso mi novio mientras se levantaba de la cama. Yo le seguí.

- Creo que necesito una ducha antes de bajar- dije, después de pasar frente al espejo y ver el desastre que era mi pelo.

- Esta bien. Yo te espero abajo. No tardes- Edward se terminó de vestir en lo que yo buscaba mi neceser y me encerraba en el baño.

Luego de una relajante pero corta ducha. Me vestí y bajé a desayunar. Mientras me aproximaba a la cocina, comencé a oír mucho barullo y risotadas. Grande fue mi sorpresa cuando vi a Alice con Jasper, a Emmet con Rosalie, y obviamente, mi dios griego. Todos estaban riendo a carcajadas.

- Hey ¿qué hacen aquí?- interrumpí su algarabía con una sonrisa enorme dibujada en mi rostro.

- Hey Bellita- dijo Emmet mientras se levantaba y venía corriendo hasta mi. Me estrechó fuertemente entre sus brazos.

- EMMET- dije con el poco aire que quedaba en mis pulmones- Su…suéltame, no pedo respirar- inmediatamente me liberó de sus musculosos brazos.

- Lo siento Bellita- se disculpó- Es que te extrañé mucho.

- Yo también te extrañé mucho. Y por favor, no me digas más Bellita- odiaba que me llamaran así. Mi abuela era la única que lo hacia, y por desgracia un día Emmet lo escuchó cuando mi abuela Marie estaba de visita en casa.

- Esta bien enana- yo rodeé los ojos. Al final, no sabía que apodo era mejor, si Bellita o enana. En fin, era Emmet y nunca nadie podía enfadarse con él.

Luego de saludar a todos y estrecharlos en efusivos abrazos, me senté a desayunar. Emmet y Alice eran como los hermanos que nunca tuve, junto con Jasper y Rose, los mejores amigos del mundo. Reíamos y bromeábamos como cada vez que estábamos juntos. La mañana pasó rápida y cuando quisimos acordar, ya era hora del almuerzo.

- Hey Bella, ¿quieres acompañarme con Rosalie esta tarde al centro comercial?- preguntó Alice.

- Me perece buena idea- simplemente conteste. Mi respuesta hizo que todos se me quedaran viendo en estado de shock. Es que claro, yo siempre me negaba a ir de compras con Alice. No es que no me gustara, a que mujer no le gusta mimarse un poco?; es solo que Alice era extremadamente exagerada a la hora de gastar dinero.

- ¿Ustedes oyeron lo mismos que yo?- preguntó incrédula Alice. Todos asintieron con la cabeza.

- ¿Bella, te abdujeron los ovnis?- Dijo Emmet con falso dramatismo.

- Ay, tampoco es para tanto-dije- Alice, por más que me queje, patalee o haga lo que haga, igual terminaras arrastrándome con tigo al centro comercial. Así que hoy te la puse fácil. A de mas, creo que me vendría bien salir de compras.

- Genial- dijo una muy entusiasmada Alice- A las 3 en punto partimos.

- OK.

Luego de terminar de almorzar, ayudamos a limpiar la cocina a Esme. Cuando terminamos, Alice me recordó que en quince minutos salíamos rumbo al tenebroso centro comercial. Si, tenebroso, ya que Alice lo hacia ver así. Te arrastraba a cuanta tienda se le antojara. Subí a la habitación por mi bolso y bajé. En la estancia se encantaban Edward, Jasper y Emmet, entretenidos jugando a tenis en la Wii. Mi novio y Emmet se peleaban y se acusaban mutuamente de hacer trampa. Jasper los miraba entretenido. La escena era muy graciosa, parecían dos niños. En ese instante aparecieron Alise y Rose.

- Vamos Bella, faltan dos minutos para las tres- dijo Alice mientras miraba su reloj.

- De acuerdo. Adiós chicos. Adiós Edward. Nos vemos en un par de horas- Edward puso pausa al juego y fue hasta donde yo estaba.

- Adiós mi vida. Compra algo bello para esta noche. Aun que no creo que te dure mucho puesto- me susurró al oído en un tono sexy, y luego mordió el lóbulo de mi oreja. Yo temblé ante tal acción tan sensual.

- Hmmmm… - fue todo lo que salió de mis labios. El sonrío de lado, me besó y me dejó ir.

Una vez en el auto de Alice, comenzamos a platicar sobre cosas que queríamos comprar. Estábamos a mitad de camino, cuando Rosalie me preguntó,

- Oye Bella, ¿qué sucede?

- Nada ¿por qué lo preguntas?

- Has estado algo rara, es como si algo te abatiera.

- ¿Tanto se me nota?- ambas asintieron. Yo traté de fingir lo más que pude, pero al parecer no había dado resultado. Suspiré y continué- Creo que me va a hacer bien desahogarme.

- Anda Bella, cuéntanos. Te sentirás mejor. – me animó Rose.

- Lo que sucede es que Renée engaña a mi padre- solté de golpe.

- ¿Qué?- exclamaron sorprendidas mis amigas.

- Lo que oyeron. Me enteré ayer, mas bien los vi.-contesté mientras mantenía mi vista en el paisaje del camino a través de la ventanilla del coche.

- Dios mío Bella ¿Cómo que los viste?- preguntó Alice aun sin salir de su asombro. Comencé a relatar como había sido todo. Ellas solo escucharon.

- Ahora entiendo la preocupación de mi hermano. Ay Bella, no se como reaccionaria ante una situación así.- comentó Alice.

- ¿Qué te dijo Edward?- pregunté preocupada.

- Nada, solo se dio cuenta de que no estabas bien. Y que sospechaba que tenía alguna relación con Renée. Me dijo que anoche tus padres fueron a cenar a casa, y que no hablaste en toda la noche con tu madre.

- Por favor, no le digan nada aun. Quiero decírselo yo. Pero aun no. Y tampoco se lo cuenten a nadie. Obviamente Charlie no sabe nada y no quiero que se entere así.

- Cuenta con nosotras Bella.- dijo Rosalie.

- Gracias.

Un par de minutos mas y nos encontrábamos aparcando frente al centro comercial. Afortunadamente no se volvió a tocar mas el tema sobre mi madre, y las chicas se encargaron de hacerme olvidar completamente de mis problemas.

Una vez dentro, comenzó mi tortura. Alice me hizo entrar a todas las tiendas habidas y por haber, probarme miles de prendas y zapatos. Pero un escalofrío recorrió mi espina dorsal, cuando mis queridas amigas me hicieron entrar a un local de Victoria Secret's.

Me hicieron probar al menos uso treinta conjuntos de ropa interior sexy, de los cuales me obligó a comprar la mitad. Mi cuñada era una exagerada. ¿Para qué necesitaba yo quince conjuntos de ropa interior con encaje, que apenas cubría lo necesario? En fin, era en vano discutir con Alice. Luego de unas cuatro largas horas de compras, volvimos a casa.

En cuanto entramos a la acogedora estancia Esme y los chicos, se encontraban sentados frente a la gran hoguera. Todos se giraron a vernos, en cuanto notaron nuestra presencia. No se porque, pero había algo extraño en sus rostros. Tal vez era solo mi imaginación, pero yo presentía que en el fondo estaban tramando algo, y obviamente iba dirigido a mi, porque cuatro pares de ojos se clavaron en mi. Algo dubitativa me acerque hasta ellos. Esme fue la primera en hablar,

- Hey chicas. Pensamos que iban a tardar más.

- ¿Más?- pregunté incrédula- Cuatro horas de compras con Alice son más que suficientes.

- Pero si dijiste que tenias ganas de ir cielo- dijo Edward, mientras me hacia sentar en su regazo.

- Si, pero eso fue ante de que tu querida gemela me haya hecho comprar un millón de cosas que son totalmente innecesarias- repliqué.

- Bella no seas tan melodramática- me reprendió Alice- ¿A caso no me vas a decir que no son hermosas las cosas que compraste? A de mas, apuesto a que a Edward le van a encantar- dijo con una sonrisa pícara. Yo me sonrojé ante tal comentario. Sabía perfectamente que era eso que le encantaría a mi novio.

- Bueno. Porqué no vamos a rentar películas y compra comida chatarra para nuestra noche de películas- dijo Jasper, mi salvador.

- ¿Y quién planeó una noche de películas?- inquirió Rosalie.

- Pues yo lo acabo de planear. Así que vamos Emmet, Edward- dijo mientras se levantaba- Tiene que ayudarme a elegir las películas que les puedan llegar a agradar a nuestras chicas. Ustedes preparen la cena mientras tanto- Jasper nos señaló a las tres.

- Yo creo que solo Bella cocinará- dijo Emmet- Porque si lo llegan a hacer mi hermana o Rose, vamos a tener que ir por lo bomberos en vez de por películas- Todos reímos ante el comentario, menos las ultimas dos aludidas.

Los chicos se fueron, y yo me encaminé hacia la cocina. Podía contar en todo con mis amigas, menos en lo que respecta a lo culinario. Esme vino a ayudarme.

En un abrir y cerrar de ojos, habíamos preparado una deliciosa cena. Alice y Rose colaboraron poniendo la mesa. Ya estaba todo listo, y los chicos ya hacia un poco mas de dos horas que habían salido y aun no regresaban. Estaba comenzando a preocuparme. Tome mi celular para marcarle a Edward, cuando aparecieron los tres por la puerta junto con Carlisle.

- Disculpen la tardanza. Fuimos a hacerle una visista al doctor Cullen- dijo Jasper.

- Que bueno que lo hayan ido a buscar. Llegas mas temprano y eso que hoy es sábado- dijo Esme.

- Si. Pero sabes que voy a estar muy ocupado las próximas tres semanas y quiero dejar todo bien organizado- repuso Carlisle.

- Bueno, todos a lavarse las manos. La cena esta lista, niños- nos mandó Esme dando por terminada la semi discusión.

- Si mamá- respondimos todos a la vez.

Como adoraba a "mi" gran familia. Los conocía desde que tenía cuatro años, cuando Alice y yo comenzamos juntas el preescolar. Claro, también estaba Edward, pero siempre fue un chico muy reservado, y no tenia amigos, solo a Alice. Desde ese momento no nos separamos nunca, luego conocimos a los Hale. Por eso era mi segunda familia, y para Esme y Carlisle, sus pequeños. Esme siempre decía que por más que hubiéramos dejado de serlo, seguiríamos siendo sus niños. Y nadie se podía negar a su amor maternal.

Nos sentamos todos en nuestros respectivos lugares y comenzamos a comer, a excepción de Emmet. El no comía, devoraba. Una vez que quedamos todos satisfechos, comenzamos a levantar la mesa. Los hombres se fueron a la estancia para preparar todo para la noche de películas. Cuando nos reunimos con ellos, ya estaba todo listo.

- Bueno chicos, nosotros estamos muy cansados. Así que nos vamos a dormir.- se excusó Carlisle- Que disfruten de sus películas. Hasta mañana.

- Si a descansar. Seguro- dijo Emmet con sarcasmo.

- Hasta mañana- dijo Esme y nos guiñó un ojo.

- Ay por dios mamá, ¡Que asco!- exclamó el grandulón con repulsión.

No pudimos evitar reírnos ante tal situación.

Comenzamos viendo una película de acción, obviamente escogida por Emmet. No es que me disgusten las de acción, pero esta era demasiado sangrienta, sin mencionar los malísimos efectos especiales y las pésimas actuaciones. A mitad de la película me quede completamente dormida en los brazos de Edward.

Edward POV

Bella se había quedado dormida sin siquiera haber llegado a la mitad de la película, es que en verdad era mala y aburrida. En cuanto termino, me disculpé y subí con mi ángel en brazos. Estaba profundamente dormida, ni se enteró cuando la desvestí y le puse su pijama. Era tan adorable.

Me acosté a su lado, pensando en la mejor manera de darle mañana su regalo de cumpleaños. Solo esperaba que lo aceptara. Dándole vueltas al asunto, me quedé dormido.

Desperté cuando apenas faltaban solo unos minutos para las nueve. Bella un dormía, eso me daba el tiempo suficiente para ultimar los detalles de mi regalo.

Me levanté y baje a la cocina por el desayuno. Mi madre lo tenía casi todo listo. Alice venía entrando del jardín con un ramo de lirios recién cortados. Mi familia estaba al tanto de mi regalo y me ayudaron para que todo saliera perfecto. Charlie y Renée también estaban enterados y me dieron todo su apoyo.

- Acá esta todo preparado hijo-me dijo mi madre mientras me entregaba la bandeja con el desayuno.- Suerte- me dio un beso en la frente antes de dejarme salir de la cocina.

Alice había puesto los lirios en un florero, y me acompañó hasta el cuarto, con la excusa de que se he iba a caer el florero si lo llevaba en la bandeja. Me ayudo a acomodar todo.

- Mucha suerte hermanito- me deseo mi hermana y se fue.

Me armé de valor, y lentamente comencé a besar a Bella por todo su hermoso rostro. Ella sonrió aun con los ojos cerrados.

- Feliz cumpleaños mi amor- susurre contra sus labios antes de besarla.

- Gracias mi vida- contestó cuando dejamos de besarnos. Lentamente se incorporó y vio la bandeja con el desayuno en los pies de la cama, una sonrisa iluminó aun más su bello rostro.

- ¿Desayunamos?- pregunté, sabiendo obviamente la respuesta. Bella sintió entusiasmada. Coloque la bandeja frente a ella, esperando que notara eso en particular que yo quería que viera. Estaba por tomar el zumo de naranja, cuando lo vio.

- Edward ¿qué es esto?- me preguntó mientras me miraba con el seño fruncido y tomando la cajita de terciopelo negro.

- Ábrelo y lo sabrás- hizo lo que le pedí. Estaba expectante a su reacción, con mis ojos fijos en su rostro, el cual primero demostró confusión, para luego dar paso al entendimiento y finalizar en la sorpresa. Se giró y me miró.

- ¿Es esto lo que creo que es?- preguntó incrédula. Yo tome el anillo de oro blanco con una gran piedra de esmeralda en el centro. Me hinqué a su lado en la cama y tomé su mano izquierda.

- Isabella Marie Swan ¿quieres casarte con migo?

- Siii!- respondió sin dudar un segundo y lágrimas comenzaron a caer por sus preciosos ojos chocolates. Coloqué el anillo en su dedo anular izquierdo. Me levanté y tomé su rostro entre mis manos. La empecé a besar con todo el amor del mundo. Amor que solo por ella sentía. Pero fuimos interrumpidos por un fuerte golpe.

Ambos volteamos hacia la puerta. La escena que vimos fue más que graciosa. Emmet y Alice estaban tirados en el piso y Jasper, Rose, mis padres e incluso mis suegros, estaban allí. Todos nos miraron con cara de disculpa.

- ¿Se puede saber que hacen todos ahí?- dije con fingido enfado.

- Lo siento hijo- se disculpó mi padre- Yo traté de detenerlos, pero ya sabes como son.

- Si. Seguro- dijo sarcásticamente mi madre.

- Bueno, ya interrumpieron. Se pueden retirar- estaba haciendo mi mayor esfuerzo par sonar enfadado y no largar una carcajada.

Todos asintieron, y en silencio se retiraron. Una vez solos, me giré para ver a Bella. Su cara no podía ocultar lo divertido de la situación que acabábamos de pasar.

- ¿En que estábamos?- pregunté inocentemente.

- En esto- dijo Bella mientras pasaba sus brazos por mi cuello y me atraía bruscamente hacia ella. Nos fundimos en un apasionado beso lleno de amor y pasión.

No podía estar más feliz. Bella, mi Bella, pronto sería mía de verdad. Muy pronto sería Bella Cullen, mi mujer.


Espero que haya salido bien y si lees por primera vez la historia, me gustaría saber tu opinión. Y no dejen de pasar por mi nueva historia A corazón abierto. Besos.

Chayley