Sumary completo

Edward y Bella son una feliz pareja. En su sexto aniversario, Edward decide sorprender a Bella con una vista inesperada. Dos meses despes reciben una noticia que hará su relación mas solida de lo que ya era. Pero el destino les juega una mala pasada y desmorona todo en sus perfectas y felices vidas.

Disclameir: los personajes no me pertenecen. Son obra de la maravillosa mente de Stepenie Meyer.

QUEDA TOTALMENTE PROHIBIDO LA COPIA O PUBLICACION EN OTRA SITIO DE MIS HISTORIAS, SIN MI CONCENTIMIENTO O AUTORIZACION.

N/A: Hola mis queridas lectoras, les cuento que esta historia esta en proceso de edición. La trama de la historia no cambia en lo absoluto, solo es para arreglar un par de datos y errores


Capitulo cinco

Mudanzas, noticias y reacciones

Bella POV

En el día de mi graduación, toda mi familia había venido para darme las felicitaciones. Mis padres y todos los Cullen estuvieron allí. Luego de la ceremonia de graduación y la entrega de diplomas, todos nos fuimos a cenar a un lujoso restaurante. Estaba tan feliz, que había dejado de lado mi resentimiento para con Renée. No es que lo había olvidado, solo le iba a dar una tregua. Pero jamás la perdonaría; no al menos hasta que le contara a Charlie.

Durante la cena, anunciamos que me mudaría con Edward a Chicago. No quisimos contarles aun lo del bebé porque era demasiado pronto. Esperaríamos un poco mas para darles la noticia. Todos nos felicitaron y nos dieron su apoyo. Pero hubo algo que no pase desapercibido. Charlie se veía cansado, el brillo de sus ojos ya no era el mismo. Estaba preocupada. Miles de cosas comenzaron a cruzar por mi cabeza. ¿Se habría enterado de que mi madre lo engañaba? No lo creía. Era otra cosa, y en cuanto tuviera la oportunidad, lo averiguaría.

Ese fin de semana, todos colaboraron empacando mis cosas. Edward estaba al pendiente de todo lo que hacía y no me dejaba cargar ni una sola caja, por mas liviana que fuera. Algo que también noté fue que mi madre tampoco dejaba que mi padre hiciera mucho esfuerzo. Así que aproveché el único momento en el que nos quedamos a solas para conversar.

- Papá ¿te sientes bien?

- Claro que si hija. Estoy muy contento de que las cosas marchen tan bien entre tú y Edward- sonrió, pero esa sonrisa no le llegó a los ojos.

- No me refiero a mi, sino a ti. ¿Hay algo que me quieras contar?- mi padre me miró por un largo tiempo. Yo me dediqué a contemplar su rostro, no era el mismo Charlie de hace un par de meses atrás. Sus facciones se notaban cansadas y con más arrugas, era como si le hubieran venido diez años encima de golpe. Pude percibir que se debatía entre contestar a mi pregunta o no, entonces, se me ocurrió una idea.

- Hagamos un trato- Hice una pausa pensando en la manera de hacerle mi propuesta- Yo te cuento una cosa y tu me cuentas que te sucede.

- De acuerdo- dijo vacilante.

- Ok- tomé aire y dije en un susurro para que nadie que estuviera cerca pudiera oírme- Estoy embarazada- mi padre me miró por un par de segundos y luego sonrió ampliamente.

- Eso es maravilloso hija. Los felicito- dijo con honestidad y me abrazo fuertemente.

- Pero no le digas nada a nadie. Queremos esperar para contarles a los demás.- le pedí y él asintió.

- ¿Cuánto tiempo tienes?

- Aproximadamente nueve semanas. Hace un par de días nos enteramos. Bueno, ahora te toca a ti- dije, no queriendo desviarme de mi objetivo. Suspiró pesadamente antes de hablar.

- No quiero opacar tu felicidad Bella- ok, estaba logrando preocuparme aun mas. Esto era grabe.

- Papá, no digas tonterías. Cuéntame que pasa. Me tienes preocupada.

- Tengo cáncer hija- yo me quede en estado de shock, no podía ser posible. Mi padre estaba enfermo, muy enfermo. Hice un gran esfuerzo para no llorar. Cuando pude terminar de asimilar la inesperada noticia y encontrar mi voz, le pregunté con miedo:

- ¿Qué tan grabe es?

- Carlisle dice que lo detectamos a tiempo y hace dos semanas que he comenzado con las quimioterapias.- dijo restándole importancia.

- Por ese motivo, no te habías estado sintiendo bien- comprendí.

- Si, Carlisle cree que si todo va como hasta ahora, no haría falta ninguna cirugía, mientras lo podamos mantener controlado- en ese momento, Alice interrumpió nuestra charla.

- Siento mucho interrumpir, pero solo faltan esas cajas-dijo señalando las dos cajas sobre las que estábamos sentados. Ambos asentimos y nos levantamos. Llegaron Jasper y Edward y tomaron ambas. Por el momento no íbamos a poder seguir hablando.

- Cualquier cosa que necesites solo házmelo saber.

- Si hija, no te preocupes. Todo estará bien.- asentí no muy convencida. Di una última mirada al que fue mi departamento por casi cinco años y bajamos para encontrarnos con el resto de la familia y a Edward dándole indicaciones al chofer del camión de mudanzas.

Cuando estuvimos todos reunidos en el aparcamiento del edificio, nos despedimos y prometimos vernos antes de las navidades. Nos abrazamos fuertemente con cada quien que nos saludamos y le pedí a mi padre que se cuidara. El necesitaba mucho de mi apoyo, así que le prometí que en cuanto estuviera instalada en Chicago, viajaría a Forks para estar con él, aun que intentó decirme que no era necesario.

- Mamá- la llamé luego de pasar más de dos meses sin llamarla así- Cuida de papá. Te necesita- solo asintió con a cabeza. Yo no aguanté las ganas y la estreché fuertemente en mis brazos.

- Descuida hija. Lo haré- se despidió y subió al coche, en donde mis padres habían venido junto a Esme y Carlisle.

Mientras los veía alejarse, no pude retener mas mis lágrimas y comencé a llorar. Había estado reprimiendo el llanto desde que Charlie me había contado lo de su enfermedad. El necesitaba verme fuerte, pero en verdad no lo era. Era muy débil, y no quería que mi padre me viera así.

- Amor ¿Qué sucede? ¿Te sientes bien?- se acercó a mi Edward, alarmado. Yo solo lo abracé fuertemente. Lo necesitaba, él era mi único puerto seguro. Cuando logré calmarme, le conté lo sucedido.

- Papá esta enfermo- me estrechó con más fuerza y comenzó a acariciar mis cabellos.

- Tranquila. Todo estará bien. Charlie es fuerte. Va a salir adelante- me alejé de su pecho, solo lo suficiente como para poder verle el rostro.

- ¿Lo sabías?- él asintió- ¿Por qué no me dijiste nada?- me solté del todo de sus brazos. Estaba enfadada.

- Porque Charlie no quería. De hecho solo lo sabíamos Renée, mis padres y yo. En verdad lo siento- se disculpó realmente apenado.

- ¿Desde hace cuanto que lo sabes?

- Después de que mi padre le hiciera todos los estudios- nuevas lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos, pero esta vez eran de impotencia.

- Shhhh… cielo, se pondrá bien. Ya lo verás. Mi padre y yo haremos todo lo que nos sea posible para que se recupere. Vamos a casa- asentí con un leve moviendo de mi cabeza.

Subimos a mi coche y Edward condujo hasta Chicago. Fue un viaje largo y tranquilo. Aun que nos tuvimos que detener en varias ocasiones, ya que mis piernas pedían a gritos que las estirara y sin mencionar que mi vejiga no retenía mucho líquido.

Cuando llegamos al penthouse en el que vivía Edward, el camión de mudanzas ya estaba esperado en la puerta del edificio. Nuevamente, no me dejó cargar nada. Así que subí y me puse cómoda. Estaba exhausta, y lo de mi padre me tenía muy preocupada. Ya sabía que Carlisle era una inminencia en su área y tenía muchísimos pacientes que venían de todos los estados del país, y estaba segura que Edward también lo sería en cuanto obtuviera su matricula. Pero no podía dejar de pensar en que sucedería si las cosas no salían bien. Ni siquiera podía imaginar como me sentiría si no tuviera más a mi padre. Sumergida en mis pensamientos, me quedé dormida.

Desperté cuando sentí que la respiración de Edward, me hacía cosquillas en el cuello.

- Al fin despiertas- dijo con una sonrisa. Comencé a incorporarme e hice una mueca de dolor- ¿Qué sucede?¿Te duele algo?-inmediatamente salió a flote el Edward sobre protector y preocupado. Le dedique una sonrisa para tranquilizarlo.

- Esta todo bien. Solo que tu sillón no es tan cómodo como el mío y me duele un poco la espalda.

- Lo siento. Si quieres ahora mismo cambiamos mis sillones por lo tuyos.

- Tranquilo Edward. Es normal que comience a dolerme la espalda. Tengo sobre carga- bromee. Aun que aun era demasiado pronto para comenzar con esas molestias. Edward sonrío y se acercó a mi depositando un dulce y corto beso en mis labios.

- Es maravilloso lo que puede hacer una mujer. El hecho de crear una vida y encargarse de llevarla en su vientre durante nueve meses. Cuidarla, alimentarla, protegerla. Luego tener que pasar por el dolor del parto. Todo eso hace que una mujer sea digna de admiración.- yo solo pude sonreír ante las cosas tan bellas que decía.

- Te amo.

- Yo te amo mas- contestó y comenzó a besarme. Al principio fue dulce y tierno, pero poco a poco comenzó a ser apasionado y salvaje. Estuvimos así por un par de minutos, hasta que el portero nos interrumpió. Un quejido de frustración salió de mi boca. Edward rió, y alejándose de mi dijo:

- Debe ser el delivery- se levantó de la posición en la que estábamos recostados sobre el sillón. Yo me incorporé y senté.

- Hola- saludó el chico del delivery- Edward, aquí esta tu pizza- le entregó una caja. Edward sacó su billetera y le pagó.

- Gracias James- en ese momento, el chico se percató de mi presencia y me miraba divertido. Edward lo notó por lo que se volteó a verme y me dedicó la misma mirada que James.

- James, ella es Bella, mi prometida. Bella, el es James, el chico del delivery y un amigo- nos presentó.

- Hola- lo salude con un leve movimiento de mi mano.

- Hola. Es un gusto conocerte. Edward habla mucho de ti.

- Igualmente.

- Bueno. Los dejo que disfruten de su pizza antes de que se enfríe. A dios- se despidió y salió

- ¿Desde cuando sos tan amigo del chico del delivery?- pregunté una vez Edward había cerrado al puerta.

- Desde que tengo muchos exámenes y cero tiempo para cocinar- contestó, mientras se dirigía hacia la cocina. Lo seguí. Le ayudé a colocar la bajilla sobre el desayunador y nos sentamos a cenar.

- Mmmm… esta pizza esta deliciosa.- comenté mientras terminaba la porción que tenia en mi plato.

- Creo que voy a tener que pedir otra si sigues comiendo así- bromeo Edward.

- Ahora como por dos- ambos comenzamos a reír.

- Voy a llamar a Angela- dije, cuando terminamos de cenar. Edward asintió y comenzó a levantar la mesa. Marque a mi amiga y al tercer repique atendió.

- Hola- salude.

- Hola Bella. ¿Todo esta bien?

- Si te refieres al embarazo, todo esta bien.

- Mmmm… ¿qué sucede?¿Algún problema con Edward?

- No, todo lo contrario. Es un dulce. Me re cuida y no me deja hacer nada- comenté mientras mi prometido me observaba divertido- Te llamaba para contarte que ya estoy en Chicago. Te estoy esperando.

- ¿En serio?¡Que bueno! Pero me vas a tener que esperar un par de días más. Aun no consiguen un reemplazante.

- De acuerdo. Avísame apenas estés aquí. Tengo muchas ganas de verte.

- No te preocupes Bella. Apenas este en Chicago te llamo para que nos veamos. Y cualquier consulta o malestar que tengas, solo llámame.

- Ok. Justamente ahora tengo una pregunta.¿Hasta cuando van a seguir los vómitos y nauseas? Estoy haciendo lo que me dijiste, pero no están funcionando del todo.

- Bella, lamentablemente eso no lo decido yo. Depende de tu organismo. Hay mujeres que no tienen ni una sola nausea durante todo el embarazo. Como hay otras que los tiene durante los nueve meses.

- Gracias amiga por el aliento- dije sarcásticamente. Angie soltó una pequeña risa.

- No te preocupes. Sigue haciendo lo que te sugerí. Ya pasara.

- De acuerdo. Te voy a tener que dejar. Estoy cansada y tengo mucho sueño- dije mientras soltaba un largo bostezo.

- Cuídate y descansa. Saluda a Edward de mi parte.

- Edward, Angela te manada saludos.

- Dile que gracias y que espero que este bien- contesto el aludido.

- Dice Edward que gracias y que espera que estés bien.

- Dile que estoy bien. Nos vemos pronto. A dios.

- A dios Angie.

- Así que estas cansada- dijo Edward mientras se acercaba a mi, peligrosamente sexy.

- Sip. Pensaba ir a dormir. A menos que tengas una mejor idea en mente- dije en un tono juguetón.

- No lo se- contestó mientras fingía pensar y yo lo atraía mas a mi abriendo mis piernas y enrollándolas en sus caderas- Tal vez podría darte la bienvenida a casa.

- Me parece perfecto- y nuestras bocas se unieron en un beso salvaje. Comenzamos a desvestirnos desesperadamente. Solo separamos nuestros labios para poder quitarle la playera a Edward. Emprendió un camino de besos húmedos por mi cuello, mientras yo jalaba frenéticamente su cabello.

- Edward…- jadee

- ¿Qué sucede cielo?- preguntó con vos ronca, sin dejar de besar esa zona.

Una de sus manos que se mantenía en mi cintura, viajó hacia uno de mis pechos y comenzó a masajearlo sobre al tela del sostén. Arqueé mi espalda ante el placer que me provocaban sus caricias. Busque su boca y mordí con fuerza su labio inferior. Me gané un gruñido de su parte, cosa que me excitó aun más. Mis manos fueron descendiendo por toda su espalda y las dirigí a su pecho bajando hasta llegar al botón de sus pantalones. En un ágil movimiento, los desabroche. Edward pegó aun más su cuerpo al mío. Dejándome notar lo que le estaba provocando. Una sonrisa de satisfacción se dibujó en mis labios. Con una de mis manos, comencé a acariciar su miembro lentamente, sobre su ropa interior.

- Bella…- volvió a gruñir- te necesito… aquí y ahora.

- ¿Qué estas esperando entonces? Tómame.

Inmediatamente, desabotonó mis jeans y los sacó junto con mis bragas. En un ligero movimiento, pero cuidadoso, entró en mi.

- Oh… Edward- exclamé llena de placer.

Apreté más mis piernas entorno a sus caderas. Quería tener todo lo que pudiera de él dentro de mi. Sus embestidas comenzaron a ser mas profundas. Clavé mis uñas en su espalda, ante las sensaciones que me estaba provocando. Estuvimos haciendo el amor por un par de largos minutos. Hasta que no aguanté mas y exploté, cubriendo completamente su miembro con mis fluidos. Segundos después, Edward terminó en mi. Nos quedamos abrazados, mientras regularizábamos nuestra respiración. Al cabo de unos segundos, comenzó a salir lentamente de mi. Sus manos se mantenían en mi cintura, sosteniéndome.

- Perdóname si fui brusco. Me deje llevar como un animal- se disculpó, mientras pegaba su frente a la mía.

- No lo fuiste. Me encantaría que te dejaras llevar más a menudo- dije con una sonrisa pícara.

- Vamos a dormir. Debes estar cansada- asentí. Acto seguido, mi prometido me cargó y me llevó hasta la habitación. Me dejó cuidadosamente en la cama. El se recostó a mi lado, me tapó y me atrajo a su pecho. Yo dejé descansar mi cabeza en el. Segundos después, me sumí en la inconciencia.

Edward POV

Hacia ya una semana, desde que Bella se había mudado. Todo era más que perfecto en nuestras vidas. Obviamente, no me olvidaba de que el padre de Bella estuviera enfermo. Pero Charlie era un hombre fuerte, y mi padre, el mejor oncólogo; y esperaba serlo yo también algún día, haríamos todo lo posible para que saliera victorioso de esta. Bella me había dicho que su padre sabía sobre el embarazo, y que estaba muy feliz por nosotros, a demás, había prometido no decirle nada a nadie.

Iba caminando por un largo pasillo en el edificio de mi universidad. El director, quería verme en su oficina. No tenía ni la menor idea de para que me necesitaba. Solo esperaba que todo estuviera bien. Cautelosamente toqué a su puerta y desde adentro se oyó su voz, invitándome a pasar.

- Buenos días señor Vulturi. Me dijeron que necesitaba hablar con migo- dije educadamente, mientras me acercaba al director y estrechaba su mano.

- Así es Edward, y por favor, estamos en confianza. Tu padre y yo hemos sido amigos por muchos años. Así que solo llámame Aro.

- Si, lo sé. Esta bien Aro ¿qué puedo hacer por ti?

- Por favor, siéntate- me hizo un gesto con su mano para que tomara siento- Edward, sabemos que eres uno de los mejores estudiantes que tenemos y del empeño y el esfuerzo que pones día a día en tus estudios. Tu conducta es indiscutible. Jamás hemos tenido ningún problema con tigo- yo solo asentí, no sabía a donde quería llegar- Bueno, como bien sabes estas pronto a graduarte, y eres el único alumno que no adeuda asignaturas. Por eso, hemos decidido, junto con mi hermano Marco, el director del Chicago Hospital Center, que realices tu residencia allí. No se que intenciones tienes para después de graduarte, pero mi hermano y yo te estamos ofreciendo un puesto de trabajo. Siéntete en toda tu libertad, de tomarlo o dejarlo- estaba sorprendido ante semejante oferta.

- Vaya, no me lo esperaba. Pero, si, acepto. Para mi sería un placer poder trabajar en este hospital- no dude ni dos segundos en dar mi respuesta.

- Estamos seguros que serás un oncólogo tan talentoso o mas que Carlisle. Estaríamos encantados de tenerte en nuestro equipo- seguí halagándome Aro.

- En verdad, estoy mas que sorprendido. Lo que menos me imaginé, es que me diría esto- aún no salía de mi sorpresa- Solo dime que es lo que tengo que hacer.

- Pues, ¿te parecería bien pasar por el hospital el próximo jueves? Hay una reunión para presentar a todos los nuevos residentes y algunos cambios que hemos decidido hacer. Así que podrías venir y arreglar tu contrato. La reunión es a las cinco de la tarde, por lo que tampoco tendrás que faltara ninguna de tus clases.

- De acuerdo. Entonces el jueves a las cinco estaré allí.

- Nos estamos viendo Edward. Salúdame a Carlisle y a tu familia. No te quito mas tiempo.

- Se lo agradezco mucho. Sus saludos serán dados.

- Que tengas un buen día hijo- me levanté y estreché su mano.

- Le doy nuevamente las gracias. Nos vemos pronto. A dios- salí de la oficina con una enorme sonrisa.

No podía creer que aún no me había graduado y ya tenía trabajo en uno de los mas prestigiosos hospitales del país. Afortunadamente, no tenía ninguna otra clase, por lo que me dirigí directamente a casa. Me moría por compartir con Bella esta estupenda noticia.

Me subí a mi flamante Volvo plateado y conduje hasta una pastelería que estaba de camino a casa. Compré una tarta de fresas y chocolate, la preferida de Bella. Llegué el penthouse un poco mas tarde que de costumbre. Ya le había avisado a Bella sobre la reunión que tenida con el director Vulturi. Entré y ví a mi prometida, sentada en el sofá con el control remoto en la mano. En cuanto me vío, soltó el mando y se abalanzó sobre mi.

- Hola cielo ¿Cómo te fue?

- Muy bien Bellis. Te traje una tarta de fresas y chocolate.

- Mmmm… - se lamió los labios. Acto que ella no sabía, la hacía verse condenadamente sensual- Gracias.

- De nada. Tengo una noticia increíble- anuncié.

- ¿Qué esperas para contármelo?- inquirió un tanto ansiosa, dejando la tarta sobre la mesa del living.

- Me propusieron hacer mi residencia en el Chicago Hospital Center.

- ¿En serio?- asentí- Eso es grandioso- gritó Bella muy emocionada y atacó mi boca en un profundo apacionado beso- Estoy muy feliz por ti amor.

- Gracias Bella. Gracias por todo lo que me das día a día. Con el solo hecho de tenerte a mi lado, me haces el hombre más feliz del mundo.

- Te amo.

- Yo también te amo mi Bellis- comenzamos a besarnos, pero esta vez sin prisas. Un beso cargado de amor que sabía que solo por ella sentía. Un amor que nos profesábamos minuto a minuto el uno al otro. Amor que crecía con cada segundo que pasábamos juntos. La falta de aire, nos hizo separarnos.

- Me llamó Angela hace un rato. Me dijo que ya estaba aquí con Ben.- me comunicó mi prometida.

- Podríamos invitarlos esta noche a cenar- propuse.

- Suena bien. Hay mucho que festejar. Ahora llamo a Angie.

- Ok ¿Qué se te antoja hoy para cenar?

- Lo que a ti te apetezca me parecerá bien.

- Entonces me voy a cocinar ahora mismo- dije antes de besar sus labios tierna y brevemente.

Una hora después, ya tenía la cena lista. Bella se encargó de poner la mesa. Luego de unos minutos, llegaron nuestros amigos.

Angela y Ben era dos personas honestas y extremadamente confiables para nosotros. Nos agradaba mucho pasar tiempo con ellos. Ambos me felicitaron y bromearon con respecto a que ahora Angela y yo seríamos compañeros de trabajo. Estuvimos así, hasta altas horas de la noche.

Nuestros amigos se excusaron, cuando notaron que Bella comenzaba a quedarse dormida. Tras acompañarlos a la puerta y despedirnos, volví a la sala y vi a mi bello ángel completamente dormida. Se veía tan adorable. Silenciosamente me acerqué a ella y acaricie una de sus suaves mejillas. Mientras sonreía como un tonto, la tomé delicadamente en brazos y la llevé a nuestra habitación. La deposité en la cama y suavemente le quité la ropa y puse su pijama. Se removió un par de veces, pero mantuvo los ojos cerrados y no dijo nada. Luego la tapé con el edredón y volví a la sala para limpiar todo antes de meterme a la cama junto a Bella.

En un abrir y cerrar de ojos, ya habían pasado cuatro semanas, y estábamos en Forks, como habíamos prometido para pasar las navidades todos juntos en familia. Esme, Renée y por supuesto mi hermosa prometida, habían preparado deliciosos manjares para noche buena, mientras que mi gemela y mi cuñada, se encargaron de darle un toque navideño a todo la casa.

Disfrutamos mucho de este tiempo en familia. La cena fue muy divertida, obviamente por los chistes de Emmet y su intento de avergonzar a Bella, pero nunca lo conseguía, porque los contra ataques de ella, siempre lo dejaban mudo.

Cuando el reloj dio las doce de la noche, todos sostuvimos nuestras copas con champagne, por supuesto que la de Bella contenía solo ponche. Detalle que no paso desapercibido por ninguno de los integrantes de la familia. Charlie nos dedicó una mirada cómplice. Cuando Alice le preguntó a Bella el porque bebía ponche en vez de champagne al igual que todos nosotros, solo respondió alzando sus hombros, alegando que no le apetecía beber alguna bebida con alcohol. Brindamos y nos deseamos buenos augurios.

- Vamos a abrir los regalos- exclamó Emmet y salió corriendo hacia la sala.

Todos reímos ante el comportamiento infantil de mi hermano mayor y lo seguimos. Fuimos entregándonos nuestros obsequios, la mayoría estábamos contentos con lo que habíamos recibido. Pero yo tenía un regalo muy especial para Bella.

- Toma mi Bellis. Abre este- le dije entregándole una pequeña caja.

- Edward, creo que ya me has obsequiado demasiadas cosas- se quejó.

- Pero se que este te va a encantar.

- Todos tus regalos me encantan- dijo rondando los ojos y desenvolviendo el pequeño paquete. Cuando vio lo que contenía, no pudo evitar que una lágrima rodara por una de sus mejillas.

- Son preciosos- dijo mientras pasaba delicadamente sus dedos por un par de pequeños escarpines de lana blancos.

Estábamos tan sumergidos en nuestra burbuja que no nos percatamos de ello hasta que Alice pegó un grito.

- ¡Oh dios mío! No me digan que… - no pudo terminar la frase ya que Bella y yo asentimos.

- Estoy embarazada- dijo orgullosamente mi prometida. Inmediatamente Renée se levanto y estrecho en un fuerte abrazo a su hija.

- Oh Bella. Que sorpresa. Los felicito- dijo muy emocionada mi suegra. Luego hizo lo mismo con migo. La familia nos fue felicitando uno por uno.

- He Eddie, tu no pierdes el tiempo ¿no?- dijo mi hermano. Yo solo rodee los ojos ante el comentario.

- Ya Emmet. No digas estupideces. Ellos por lo menos están esperando un bebé y todavía ni se han casado. Mientras que nosotros llevamos tres años, y aun nada.

- Lo siento cariño- se disculpó Emmet y bajó la cabeza.

Todos nos quedamos en completo silencio. Rosalie había sonado muy seria cuando dijo esto y nos sentíamos un poco incómodos ante la situación. No sabíamos que estaban buscando un hijo y aun no lo habían conseguido.

- Bueno Bella. Dinos cuánto tienes ¿Cuándo se enteraron? ¿Ya has ido a comprarle ropita?- preguntó Alice saltando sobre su asiento y rompiendo el silencio que se había producido segundos antes.

- Tengo trece semanas. Nos enteramos hace un mes atrás. Y no, aun no he comprado nada. Estos preciosos escarpines son lo primero que tiene- contestó dulcemente Bella.

- ¿Cómo que aún no le has comprado nada?- preguntó mi gemela histérica.

- Alice, es muy pronto aún. A demás, todavía ni siquiera sabemos el sexo del bebé- dijo Bella soltando un gran bostezo.

- Bueno, creo que ya es hora de ir a descansar. Ha sido un día largo. Vamos cariño- dije mientras me paraba y le tendía una mano a Bella para ayudarla a levantarse.

- Hasta mañana a todos- se despidió mi ángel. Yo también me despedí y subimos hasta la habitación.

Bella se colocó el pijama y cayó profundamente dormida en cuanto apoyo su cabeza en la almohada.

Yo tenía otras intenciones, pero sus necesidades y nuestro hijo eran miprioridad. Así que me tumbé a su lado y la estreché en mis brazos. Deseándole buenas noches y besando su frente.


Espero que haya salido bien y si lees por primera vez la historia, me gustaría saber tu opinión. Y no dejen de pasar por mi nueva historia A corazón abierto. Besos.

Chayley