Sumary completo
Edward y Bella son una feliz pareja. En su sexto aniversario, Edward decide sorprender a Bella con una vista inesperada. Dos meses despes reciben una noticia que hará su relación mas solida de lo que ya era. Pero el destino les juega una mala pasada y desmorona todo en sus perfectas y felices vidas.
Disclameir: los personajes no me pertenecen. Son obra de la maravillosa mente de Stepenie Meyer.
QUEDA TOTALMENTE PROHIBIDO LA COPIA O PUBLICACION EN OTRA SITIO DE MIS HISTORIAS, SIN MI CONCENTIMIENTO O AUTORIZACION.
N/A: Hola mis queridas lectoras, les cuento que esta historia esta en proceso de edición. La trama de la historia no cambia en lo absoluto, solo es para arreglar un par de datos y errores
Capitulo seis
Pérdidas
Bella POV
Estaba súper ansiosa, en menos de dos semanas tenía la próxima ecografía, la cual si mi pequeño colaboraba, nos diría su sexo. En verdad, esto mucho no me importaba, mientras que naciera sano y fuerte. Ya estaba casi por cumplir los cinco meses. No paraba de acariciar mi pancita, ni mucho menos Edward, que luego de llegar del hospital, no hacia más que acariciar y besar mi vientre.
Era muy dulce cuando le hablaba sobre todos los planes que tenía para que hiciéramos los tres juntos en cuanto naciera. Tres, muy pronto seriamos tres. Tenía el corazón inflamado de tanta felicidad. Pero no todo era perfecto.
Las cosas con Charlie no iban marchando del todo bien. Había tenido demasiadas recaídas en las últimas semanas. Edward me había explicado que se debía a las quimioterapias a las que era sometido, las cuales lo desgastaban mucho físicamente.
Carlisle y mi prometido, le habían sugerido a mi padre que viniera a Chicago para continuar con el tratamiento, ya que contaba con mayor tecnología y comodidad. Pero él se rehusaba. Decía que si venía a Chicago, sería una molestia para nosotros, que no teníamos porqué lidiar con él. Insistimos incesablemente, pero no hubo caso. En ese sentido, era igual de terca que Charlie. Pero había cambiado de opinión, luego de que Carlisle le informara que debían de realizarle una cirugía para extirparle un tumor que se alojaba en el estomago, y que no contaba con el equipamiento necesario para realizársela en Forks. Por lo que me encontraba en este momento en la sala de espera del Chicago Hospital Center, junto a Renée y Esme, mientras Edward y Carlisle, junto con un grupo de médicos, le realizaban la cirugía a mi padre.
Estaba bastante nerviosa, la operación estaba durando más de lo estipulado. No dejaba de caminar de una punta a otra de la sala de espera.
- Hija tranquilízate un poco. Todo estará bien- me pidió Renée.
- Lo sé. Pero no puedo evitarlo- me justifique.
- Bella, tu madre tiene razón. Tranquilízate. Le hará mal al bebé- señaló Esme.
Con un exasperado suspiro, me senté en una de las incómodas sillas del hospital. Paso casi una hora más, cuando un muy abatido Carlisle, salió de la sala de operaciones. Inmediatamente me puse de pie y con presurosos pasos me acerqué a él.
- Carlisle ¿qué pasó? ¿Cómo esta mi padre?
- Tranquilízate Bella. Vamos al consultorio de Edward. Así les explico mejor.
Asentí y el resto de mis acompañantes se levantaron y seguimos a Carlisle. Una vez dentro del consultorio, mi suegro comenzó a hablar con voz cansina.
- No tengo muy buenas noticias- comenzó y tomó mi mano que se movía inquietamente sobre el escritorio- Necesito que mantengas la calma Bella. Eso no le hace bien ni a ti ni al bebé. Escúchame bien lo que voy a decir- solo asentí- Resulta ser que en la tomografía que le realizamos hace dos semanas solo había un tumor de tamaño importante. Pero hoy encontramos varios más que se comenzaron a expandir alrededor de su columna vertebral- todo esto lo dijo cautelosamente- pero no hemos podido extirparle ninguno de ellos, ya que no sabemos de qué tipo son.
- ¿Entonces?- pregunto alarmada mi madre.
- Debemos esperar a que se recupere un poco de la operación y realizarle una nueva biopsia. Una vez que estemos seguros de que se pueden quitar, lo haremos.
Yo estaba en silencio, tratando de asimilar todo. No quería que Charlie muriera, lo quería demasiado, era mi padre, y lo amaba. Siempre habíamos sido muy unidos. El silencio se prolongo en el consultorio, hasta que fue interrumpido por Edward, que en cuanto me vio, me tomó en brazos y me estrechó fuertemente. No me había percatado de que estaba llorando, hasta que sentí la humedad sobre la camisa de Edward.
- Todo saldrá bien- me aseguró- Vamos a casa. Debes descansar.
- ¿Puedo ver a mi padre antes?
- Bella, él esta aun bajo el efecto de la anestesia. Va a tardar un par de horas más en despertar. Ve y descansa. Mañana por la mañana probablemente este ya despierto cuando vengas. Cuidaremos de él- intervino Carlisle.
- De acuerdo. Cualquier cosa que suceda, avísenme- dije desganada.
- No te preocupes.
Me despedí de mis suegros y mi madre, esta ultima, pasaría la noche en el hospital. Edward rodeó mi cintura con uno de sus brazos y nos dirigimos al departamento. La vuelta a casa fue en absoluto silencio.
Mi mente se encontraba echa un lío. El semblante de Edward se veía muy abatido. En cuanto llegamos al penthouse, fui directamente a la cocina. Había pasado casi todo el día en el hospital, y aunque no tenía apetito, mi hijo necesitaba alimentarse.
- Ve a darte un baño mientras yo preparo la cena- dije mientras sacaba carne y verduras del frigorífico.
- No es necesario que cocines amor. Podemos pedir algo.
- No, esta bien. Sabes que cocinar me distrae.
- De acuerdo. En unos minutos vengo y te ayudo- posó una de sus manos en mi pequeño vientre y me dio un casto beso en los labios.
Comencé a pelar las verduras y condimentar la carne, antes de poner todo en una bandeja y meterla al horno. Segundo después, vino Edward.
- Toma un baño si deseas. Yo me encargo- me ofreció.
- Esta bien. Solo vigila el horno, que no se queme la cena- dije antes de quitarme el delantal y dirigirme a la habitación para tomar una ducha.
Realmente la necesitaba. El agua caliente me ayudo a relajar mis agarrotados músculos. Salí del baño y me coloqué mi pijama. Cuando regresé a la cocina, Edward estaba sacando la cena del horno.
- Esto huele muy rico- me dijo en cuanto se percato de mi presencia.
- Gracias- me acerqué a él y pase mis manos por sus aun húmedos cabellos- Luces cansado. Vamos a cenar así nos metemos pronto a la cama. Ha sido un largo día- asintió y me dio un tierno beso en la mejilla.
Cenamos tranquilamente y entre los dos limpiamos todo. Nos dirigimos al cuarto y nos metimos bajo las mantas, antes de abrazarnos y adentrarnos en el mundo de los sueños.
Desperté con una dulce voz susurrándome al oído.
- Buen día mi Bellis. Ya es hora de despertar. Te traje el desayuno.
- Gracias amor- me entregó la bandeja y comenzamos a desayunar. Afortunadamente, desde hacía unas semanas atrás mis vómitos habían cesado. Aunque de vez en cuando tenía una que otra nausea. Pero ya podía mantener el desayuno en mi organismo.
En cuanto terminamos de desayunar, nos alistamos y salimos rumbo al hospital. Edward me había despertado temprano porque yo se lo había pedido, quería irme al hospital con él cuando se fuera a trabajar.
En cuanto entré en la habitación en la que descansaba mi padre, vi a Renée sentada a su lado sosteniendo una de sus manos. Cuando se dio cuenta de mi presencia, soltó la mano de Charlie y se limpió las lágrimas que habían en sus mejillas.
- Hola Bella ¿cómo amaneciste?- me preguntó.
- Bien. ¿Aun no ha despertado?
- No. Carlisle dice que no va a tardar en hacerlo.
- Creo que deberías ir a descansar un poco. Yo me quedaré cuidando de él- le dije a mi madre al notar el cansancio en su rostro y las marcadas ojeras.
- No es necesario que lo hagas. Yo estoy bien.
- Ve al departamento mamá. Toma un baño, come algo y duerme. Yo te llamaré si sucede algo- le pasé las llaves del penthouse. Renée me miró con un poco de reticencia.
- ¿Estás segura? Puedo ir al hotel. No quiero importunar a Edward.
- Vas a descansar mejor allí. Te puedes quedar en la habitación de huéspedes. Edward no se enojará. Estará todo el día aquí en el hospital. Por la tarde tiene que ir a la universidad. Se va desde aquí.
- De acuerdo. Cuídate y llámame cualquier cosa que suceda- me dijo mientras tomaba sus cosas- Gracias.
- De nada. Ve y descansa- me dio un beso en la mejilla y salió dejándome sola con Charlie.
Tomé asiento donde minutos antes había estado Renée y sostuve la mano de mi padre entre las mías. Se notaba algo fría. Contemplé su rostro y no pude evitar que una lágrima se derramara de mis ojos. Estaba asustada. No quería perder a mi padre. Cada segundo que había vivido con él, había sido especial. El siempre se encargó de que la mas minima cosa fuera maravillosa e inolvidable. Nuestra relación jamás había tenido fallas. Siempre éramos honestos el uno con el otro. Habíamos sido muy compañeros. Mi padre y yo éramos muy parecidos, prácticamente nos gustaban las mismas cosas. En cambio con mi madre, jamás había encontrado algo que tuviéramos en común. Algo que compartir. Éramos muy diferentes.
Estuve un largo rato rememorando todos los lindos momentos vividos junto a mi padre, hasta que sentí que comenzaba a removerse en la cama. Inmediatamente levante el rostro y vi que había despertado.
- Shhh…. Papá, quédate quieto. Voy por una enfermera- salí apresurada ignorando el mareo que tuve repentinamente, en busca de alguien que asistiera a Charlie. Ya que Carlisle nos había dicho que en cuanto despertara llamáramos a alguna enfermera. En cuanto una de ellas se acercó, le informé sobre mi padre.
- Bella ¿qué sucede?- me sorprendió Edward hablando a mis espaldas. Me voltee con una sonrisa en mi cara.
- Charlie ha despertado- me devolvió la sonrisa y juntos entramos al cuarto. Ahí ya se encontraba la enfermera revisando todos los aparatos a los que estaba conectado.
- Déjalo Jane. Yo me encargo- dijo mi prometido. La joven asintió y le pasó la planilla en la que estaba anotando sus observaciones.
- Papá ¿cómo te sientes?
- … - Charlie soltó un pesado suspiro- Bastante cansado- logró decir apenas audiblemente.
- Dime Charlie ¿sientes algún mal estar en el cuerpo?- inquirió Edward. Mi padre señaló débilmente hacia su abdomen.
- Deben ser los puntos. Necesito que no te muevas demasiado y no te alteres. Habla solo lo justo y lo necesario. Voy por mi padre así te revisa. En un momento vuelvo- me dio un pequeño beso y paso su mano por mi vientre transmitiéndome tranquilidad. Salió en busca de Carlisle.
- Hija ¿qué hac…- silencié a mi padre.
- No hables. Hace un rato llegué. Mamá se quedó con tigo toda la noche- sabia perfectamente cual era su preocupación. El solo asintió. Aguardamos un par de minutos, hasta que Carlisle y Edward entraron en la habitación.
- Bien Charlie. Que bueno que ya despertaste. Bella estaba un poco ansiosa- me sonrió mi suegro- Vamos a esperar un par de días para que te recuperes. Como te tiene que haber dicho ya Edward, no te alteres ni hables, por lo menos durante las próximas 48 horas. Necesitamos hacer unos nuevos estudios- mi padre asintió con su cabeza- Bella te espero en el consultorio de Edward- me pidió seriamente- Nos vemos mas tarde Charlie.
- Charlie, Jane viene en camino para cambiarte las vendas. Bella regresará en un momento- le informó Edward.
- En seguida vuelvo papá- él asintió. Fui junto con mi prometido hasta su consultorio para hablar con mi suegro. Edward sostuvo mi mano durante todo el trayecto. Estaba segura que él estaba al tanto de lo que su padre me tenía que decir. No era por ser pesimista, pero sabia que no era nada bueno.
- Bella, toma asiento- mi pidió Carlisle en cuanto estuvimos en el consultorio-¿Cómo has estado estos últimos días?- me preguntó amablemente, mientras notaba a Edward tensarse a mi lado.
- Bien, supongo- esa fue mi muy poco convincente respuesta.
- Verás hija… tengo que ser honesto con tigo- Edward hizo mas fuerte su agarre en mi mano- Como les dije ayer a tu madre y a ti, nos encontramos con mas tejidos cancerigenos de los que habíamos detectado anteriormente. Los que pudimos extirparles, fueron aquellos a los cuales ya les habíamos realizado la biopsia y no presentaban ningún riesgo. Debemos esperar un par de días más, lo cual no es muy bueno, viendo como se expandió el cáncer en tan poco tiempo. Pero debemos realizar una nueva biopsia para determinar si es conveniente o no quitar estos nuevos tumores. Tienes que ser fuerte Bella y estar preparada. Ya le informé a Renée mas temprano- hice un asentimiento con mi cabeza- Bien Bella, haré todo lo que este a mi alcance para que Charlie se recupere- vino hasta donde me encontraba y me dio un fuerte abrazo, al cual correspondí- Debo ir a revisar otros pacientes, él hospital esta atestado de gente y el servicio no da abasto.
Era incapaz de decir algo, si habría mi boca, no podría retener el nudo que tenía en mi garganta, y rompería en lágrimas. Edward se acercó mi, y me sostuvo en sus brazos, mientras acariciaba dulcemente mi cabello. No lo soporté más, y dejé que mis lágrimas cayeran.
Pasó un poco más de una semana. Ya le habían realizado la biopsia a mi padre. Había que aguardar un par de días más para obtener los resultados. Demorarían menos de lo habitual porque Carlisle los había pedido hacer en carácter de urgente.
A demás, hoy me realizarían un nuevo ultrasonido. Íbamos a volver a ver a nuestro bebé. Con Edward estábamos algo nerviosos y ansiosos aguardando a que Angela nos llamara, ya que probablemente hoy sabríamos el sexo de nuestro hijo. Pasaron un par de minutos mas, hasta que Angela al fin nos hizo pasar.
- Hola ¿Cómo has estado Bella?- preguntó mi amiga amablemente.
- Hola Angie. Digamos que bien ¿y tu?
- Bien. Hola Edward.
- Hola Angela.
- Siento mucho lo de Charlie, pero ya verás que se pondrá bien, Bella.
- Eso espero- era lo que mas deseaba.
- Bien. Comencemos con el chequeo- Angela comenzó a revisarme como cada mes, pero su cara no era la misma de siempre. Cuando midió mi presión arterial, me hizo saber que era lo que la disgustaba.
- Tu presión esta muy baja. A demás has bajado casi un kilo, que era lo que tendrías que haber aumentado. Voy a hacer que te realicen ahora mismo unos análisis para ver como están tus defensas- mi amiga llamó a una enfermera para que viniera a hacerme los análisis- ¿Has estado comiendo bien?
- Pues, en verdad no he tenido mucho apetito últimamente y me he estado sintiendo más cansada que lo habitual.- dije apenada.
- Bella, entiendo que todo el tema de tu padre te tenga mal. Pero no puedes dejar que eso afecte tu salud y la del bebé. ¿Te has estado sintiendo mal últimamente?¿Has tenido mareos o te has sentido decaída?
- He tenido algunos mareos. Y hace un par de días sentí unas pequeñas puntadas en mi bajo vientre.
- ¿Has tenido pérdidas?
- No - Edward estaba tenso a mi lado.
- Bien. Ese es un buen punto. Vamos a realizar el ultrasonido- Edward me ayudó a recostarme en la camilla. Angela levantó mi blusa y esparció el frío gel sobre mi abdomen. En cuanto colocó el ecógrafo sobre mi vientre, comenzaron a oírse los latidos de nuestro hijo.
- Bella, Edward, los latidos del bebé están por debajo de lo normal. Y eso no me agrada en lo absoluto. Necesito que te cuides Bella. Edward, no la descuides ni un segundo. Esto es serio
- Descuida Angela. Siento mucho no haber prestado atención antes- se disculpó mi prometido.
Angela siguió inspeccionando con el ecógrafo un par de minutos más.
- Lamento decirles que no les podré decir el sexo del bebé esta vez. No se deja ver- dijo con una mueca y negando con la cabeza- Pero descuiden, aun quedan unos dos ultrasonidos mas.
Con Edward asentimos un tanto desilusionados.
- Ya esta Bella. Voy a buscar los resultados de los estudios. En un momento regreso- salió dejándonos a solas.
Mi prometido me ayudo a incorporarme. Ninguno de los dos decía ni una sola palabra. Me sentí mal, había dejado que la salud de Charlie afectara a mi hijo y sabía que Edward se sentía culpable por haberme descuidado. Pero en realidad, la única culpable era yo. Yo descuide mi embarazo y si le llegaba a pasar algo a mi hijo no me lo perdonaría.
Angela regresó unos minutos depuse. Abrió un sobre e inspeccionó atentamente el resultado de mis análisis.
- Siento mucho decirles que mis sospechas han sido confirmadas. Bella, tu glucosa esta muy baja y tienes una importante anemia. Esto no es bueno en tu estado. No quiero preocuparlos mas de lo que ya están, pero… - hizo una pausa y tomó una gran bocanada de aire antes de proseguir- Bella… estas corriendo peligro de aborto- soltó pausadamente.
Me quedé estupefacta ante tremenda noticia. Sabía que las cosas no iban bien, pero nunca imagine que tanto. Sin darme cuenta, había comenzado a llorar. Edward me estrechó suavemente entre sus brazos, y me dejo empapar su camisa con mis lágrimas.
- En verdad lo siento- interrumpió mi amiga- Necesito que te cuides mucho Bella. Que comas bien, descanses. Edward, cuida que nada ni nadie la ponga nerviosa, y que al menos conserve reposo durante las próximas tres semanas. Ahí veremos como siguen las cosas- Edward y yo asentimos. Haría cualquier cosa por no perder a mi bebé. Odiaba la idea de tener que permanecer tres semanas postrada en una cama, sin poder hacer nada y molestando a los demás para que hicieran todo lo que yo no podía. Pero por él o ella, haría lo que fuese- Bien. Espero que todo se solucione. Hazme caso Bella y no seas terca con Edward, ni con nadie. Todos te queremos ayudar. Recuerda que pones en riesgo a tu hijo y tu salud. Cualquier cosas que suceda, por mínimo que sea, no dudes en llamarme.
- Si Angela. No te preocupes- respondí.
- Cuidaré de ella Angela. Gracias por todo- dijo Edward.
- No hay de que. Cuídense- no pidió mi amiga.
- A dios- nos despedimos y salimos del consultorio.
Edward tomo nuevamente mi mano y se aferró a ella como si la vida se le fuese en eso. Ninguno de los dos dijo nada. Me acompañó hasta la habitación de mi padre y antes de entrar, me enfrentó, acunó mi rostro entre sus manos y nos miramos a los ojos unos instantes. Nuestras miradas demostraban el miedo y la culpa que sentíamos. Al cabo de unos segundos, él rompió el silencio.
- Todo va a salir bien. No voy a permitir que nada les pase. Haremos todo lo que haya que hacer- hice un movimiento con mi cabeza demostrándole que lo haría.
- No le vamos a decir nada a Charlie. Por lo menos hasta que se haya recuperado- le pedí, en cuanto encontré mi voz.
- No te preocupes. Ve a saludar a tu padre. En una hora paso por ti, para ir a casa.
- Ok.
Edward entró con migo al cuarto. Saludó a mis padres y se marchó luego de recordarme que vendría en un rato por mi.
- Hey papá ¿cómo te sientes?—pregunté tratando de disimular mi estado.
- Bien hija. Me he estado sintiendo mucho mejor- en verdad su semblante había mejorado.
- Me alegro- fue todo lo que pude decir. Haciendo un gran esfuerzo por sonreír. Al fin y al cabo, la buena evolución de la salud de mi padre, era algo favorable.
- Voy por un café ¿Quieres algo Bella?- interrumpió mi madre
- No. Estoy bien mamá. Gracias- Renée se marchó dejándome a solas con mi padre.
- Carlisle me dijo que en dos días volverá a operarme para extraer los tumores que habían quedado- me informó Charlie.
- Si. Algo me había dicho Edward.
- ¿Qué sucede hija?- mi respuesta fue solo una negación con mi cabeza- Te noto un poquito triste.
- No pasa nada papá. Solo quiero que ya salgas de aquí- mentí a medias.
- Bella, no tienes que preocuparte por mi. Ya pronto saldré de este hospital. Y nos iremos a acampar como cuando eras pequeña, con mi nieto o nieta…- eso hizo que casi comenzara a llorar nuevamente- A propósito, hoy tenias consulta ¿cómo les fue?¿ya saben si será niño o niña?
- No papá. Aun no se deja ver.
- Mmmm… veo. Supongo que es eso lo que te tiene un poco desanimada- asentí- No te preocupes, cuando el bebé quiera que lo vean, así será.
Pasamos un rato mas hablando sobre que había pasado fuera del hospital en los últimos días. Traté de mantener la conversación lo mas alejada posible de su salud, le de mi hijo y la mía.
Charlie estaba confiado en que luego de la cirugía que le realizarían en un par de días, su cáncer desaparecería. Pero Carlisle y Edward habían hablado con mi madre y con migo, poniéndonos al tanto de que la operación no era cien por ciento segura, y que necesitaba de nuestro consentimiento para realizarla. Yo no estaba del todo de acuerdo, pero Renée, si. Ella confiaba, al igual que mi padre, que todo saldría bien. Intentaba ser positiva, pero no podía llegar a tener el mismo optimismo que ella.
Como lo había prometido, Edward vino a buscarme. Me despedí de mi padre. Diciéndole que me ausentaría por un par de días, poniendo como excusa que debía preparar la habitación del bebé. Me pidió que no me preocupara y que nos veríamos en un par de días. Con esa promesa, me retire.
La siguiente semana fue algo intranquila, había estado exactamente como Angela me lo había pedido, en cama. Mi espalda me dolía horrores y estaba sumamente aburrida. Esme, Alice, Rose y hasta mi amiga ginecóloga, venían a hacerme compañía cuando Edward estaba en la universidad o el hospital. Aun que había pedido permiso para trabajar menos horas así podía estar con migo mas tiempo. Según Edward, mi padre había salido bien de la operación, pero que aun había que esperar un par de días mas para su evolución. Recién ayer había podido hablar por teléfono con él. Ya que los días anteriores, estaba demasiado débil como para ponerse al teléfono. Así que me mantenía informada con lo que me decían Renée y Edward.
Habían pasado poco más de quince días, en los que había estado en reposo absoluto. Alice llegó como de costumbre. Pero esta vez se le notaba nerviosa. La observe atentamente mientras iba de un lugar a otra de la habitación. Y cada vez que me hablaba, jamás me miraba a la cara.
- Alice ¿qué te sucede?- pregunté. Ya me estaba desquiciando.
- ¿A mi? Nada- la voz le temblaba. La enana me estaba mintiendo.
- Alice… - dije en tono de advertencia. El cual usaba cada vez que estaba punto de enfadarme con ella.
- Toma… - me tendió el teléfono- Habla con Edward- la miré extrañada, pero de igual manera tomé el teléfono y le marqué. Luego de insistir un par de veces, atendió.
- Bella. Disculpa que no te entendí antes. Estaba un poco ocupado. ¿Cómo estas?- todo esto lo dijo apresuradamente y se notaba el cansancio en su voz.
- Bien- seguía sin entender porqué mi cuñada me había dicho que hablara con su hermano- Alice esta aquí con migo y me pidió que te llamara, ¿qué sucede?
- Mira Bella… necesito que estés tranquila ¿si?- ok, esa petición hizo que sucediera todo lo contrario. Cuando él me hablaba así, era porque algo serio pasaba.
- Vamos Edward dime de una vez- lo apure ya sin mucha paciencia.
- Lo siento mucho cielo. Pero… pero… - hizo una pausa tomando una gran bocada de aire que logré oír del otro lado de la línea- … tu padre falleció- me quedé un par de segundos muda tratando de comprender esas palabras.
No podía ser. Mi padre no podía haber muerto. La última vez que lo había visto, estaba bien, incluso la pasada noche cuando había hablado telefónicamente con él, se le notaba una mejoría.
- ¿Bella?¿Cielo, sigues ahí?¿Estas bien?- la preocupación de Edward, me hizo reaccionar y responderle.
- Si. Aquí estoy.
- Mi amor, necesito… nuestro hijo necesita que estés tranquila- se corrigió.
- Si, estoy tranquila. No te preocupes.
- De acuerdo- respondió no muy convencido- Termino de hacer unas cosas y estoy allí con tigo. En verdad lo siento, vida- volvió a decir con una enorme pena marcada en su voz.
- Esta bien, amor. Te espero.
- A dios Bella. Te amo.
- Yo también te amo. A dios- y colgué.
Me quedé un momento sentada en la cama, hundida en mis pensamientos, pero a la vez no pensaba en nada. Hasta que sentí una diminuta y delicada mano acariciar mi cabello. Había olvidado por completo que Alice estaba allí.
- Lo siento Bella- me dijo antes de abrazarme. Inmediatamente le respondí al abrazo.
Necesitaba que alguien me contuviera, aunque ese alguien no fuera precisamente mi cuñada, pero de igual manera agradecía que estuviera aquí. Luego de un par de minutos en los que nos mantuvimos una en brazos de la otra, en silencio, donde solo se oían mis pequeños sollozos, le pedí a Alice que me preparara la tina. Necesitaba un calido baño.
- Esta bien. Aguarda un momento. Voy a preparar el agua y regreso por ti- me dijo. Yo asentí. Unos minutos depuse regreso y me ayudo a ponerme de pie, me sentía muy débil, me acompaño hasta el baño.
- Gracias Alice. Me puedo encargar del resto yo- le dije.
- ¿Estas segura?- me miró unos instantes dubitativa.
- Si. Estoy bien, no te preocupes. Deja la puerta abierta. Yo te llamó si necesito algo- ella asintió y salió dejándome sola.
Lentamente comencé a desvestirme. Estaba solo en ropa interior, cuando una dolorosa puntada atravesó desde mi espalda hasta mi abdomen. Me sujete del lavamanos para amortiguar el dolor y no caerme. Pero no sirvió mucho cuando un nuevo dolor, y peor que el anterior, sentí en mi bajo vientre. Esta vez, chillé del dolor. Sonido que Alice oyó, porque a los pocos segundos ya estaba en la puerta.
- Bella ¿qué te sucede?- pregunto histérica.
- No se… Alice. Pero… me duele…mucho- logre decir en medio de tanto dolor. Lancé un nuevo grito ahogado cuando otra puntada llegó. Comencé a sentirme muy mareada, y me faltaba el aire. Mi cuñada me sostuvo inmediatamente. Segundos después, la que gritó fue ella.
- Bella, estas sangrando- me dijo.
Inmediatamente lleve una de mis manos a mi entrepierna y noté algo húmedo. Quité mi mano, y la vi bañada en sangre. De ahí en más, no recuerdo mas nada. Todo se volvió negro.
Espero que haya salido bien y si lees por primera vez la historia, me gustaría saber tu opinión. Y no dejen de pasar por mi nueva historia A corazón abierto. Besos.
Chayley
