Sumary completo

Edward y Bella son una feliz pareja. En su sexto aniversario, Edward decide sorprender a Bella con una vista inesperada. Dos meses despes reciben una noticia que hará su relación mas solida de lo que ya era. Pero el destino les juega una mala pasada y desmorona todo en sus perfectas y felices vidas.

Disclameir: los personajes no me pertenecen. Son obra de la maravillosa mente de Stepenie Meyer.

QUEDA TOTALMENTE PROHIBIDO LA COPIA O PUBLICACION EN OTRA SITIO DE MIS HISTORIAS, SIN MI CONCENTIMIENTO O AUTORIZACION.

N/A: Hola mis queridas lectoras, les cuento que esta historia esta en proceso de edición. La trama de la historia no cambia en lo absoluto, solo es para arreglar un par de datos y errores


Capitulo 7

Devastados

Edward POV

Esta mañana con lo que menos esperaba encontrarme cuando llegué al hospital, era con tremenda noticia. Charlie había fallecido durante la madrugada. En un principio, me había enfadado con mi padre y Renée por no haberme dicho antes, pero al oír sus razones, cambié de parecer, y me disculpe con ellos. Lo único que no querían era generarle un disgusto a Bella, mucho menos en el estado en el que estaba. Pero tarde o temprano, lo tendría que saber.

Llamé a Alice, para pedirle que fuera al penthouse, y le contara lo más sutilmente posible la mala noticia. Era aun temprano para despertar a Bella, necesitaba descansar. Y luego no podría hacerlo, ya que me habían pedido asistir en una cirugía, era un nuevo residente, y no podía negarme a las órdenes de mis superiores. En cuanto me desocupara, iría a casa para estar con ella.

Tenía la cabeza llena de cosas, pero era un profesional y debía hacer bien mi trabajo. Afortunadamente todo salió bien. Me dirigía a mi consultorio para firmar unos papeles y así poder retirarme, cuando pude oír desde fuera que mi celular estaba sonando. Me apresuré para poder contestar. Tome mi teléfono y el ID indicaba que era mi hermana. Inmediatamente contesté.

- Alice ¿qué pasó?¿ Cómo esta Bella?

- Edward soy yo- me contestó mi prometida.

- Bella, disculpa que no atendí antes, estaba ocupado. ¿Cómo estas?

- Bien- me respondió algo confusa- Alice me pidió que hablara con tigo ¿Qué sucede?- por lo visto mi hermana no le había dicho nada aún.

- Pues Bella… necesito que estés tranquila ¿si?- le pedí seriamente, en un intento de que guardara la calma.

- Vamos Edward. Dime de una vez- me dijo impaciente.

- Lo siento mucho cielo. Pero… pero…- dios, que difícil se me hacia tener que decirle esto. Tomé una gran bocanada de aire para llenarme de valor- … tu padre… falleció- aguardé un par de segundos, del otro lado de la línea no se escuchaba sonido alguno. Empecé a preocuparme.

- ¿Bella, sigues ahí?¿Estas bien?- pregunté al borde de la desesperación.

- Si, aquí estoy- contestó al fin.

- Mi amor necesito… nuestro hijo necesita que estés tranquila- me corregí. Era un método barato para chantajearla, pero sabía que por nuestro bebé haría lo que fuera.

- Si. Estoy tranquila. No te preocupes.

- De acuerdo- dije no muy convencido y con algo de pena. Ella no se merecía nada de lo que estaba sucediendo- Termino de hacer unas cosas y estoy ahí con tigo. En verdad lo siento, vida.

- Esta bien amor. Te espero.

- A dios Bella. Te amo.

- Yo también te amo. A dios- dijo antes de colgar.

Me quedé muy preocupado luego de que cortara. Bella se escuchaba tranquila, pero a la vez su voz sonaba como lejana. Angela nos había pedido que no se disgustara por nada. ¿Pero qué podía hacer?¿Ocultarle la muerte de su padre hasta asegurarnos que la vida de nuestro hijo no corría ningún riesgo? Obviamente no podía hacer nada, más que decirle la verdad.

Me apresuré a hacer lo más rápido posible los pendientes que tenía. En cuanto terminé, salí apresuradamente del hospital. Iba a mitad de camino a casa, cuando mi celular comenzó a sonar. Justó pare en un semáforo y aproveché para contestar la llamada. Era mi gemela.

- Hola Alice ¿Qué pasa?

- Edward…- su voz sonaba rota. Esto hizo ponerme en alerta- Bella…

- ¿Qué sucede con Bella?- pregunté histérico.

- Bella… se desmayó- dijo entre llantos- Edward… está sangrando- mierda, golpeé con fuerza el volante.

- Óyeme Alice. No la muevas. Estoy en camino. Llamaré a una ambulancia. Mantén la calma- le pedía a ella que se tranquilizara y yo estaba a punto de tener un ataque de nervios.

- Esta bien Edward. Solo apúrate. Por favor- me pidió angustiada.

- En unos minutos estoy ahí- corté la llamada e inmediatamente marqué al hospital.

Iba conduciendo a más de 120 kilómetros por hora y hablando por teléfono. Pero al diablo las leyes de transito. La vida de mi prometida y mi hijo estaban en peligro. En cuanto me comunique con el hospital y anuncié quien era, me dijeron que de inmediato salía una ambulancia rumbo a mi casa. Pisé más fuerte el acelerador y en cuestión de minutos estaba frente al edificio. Me bajé atropelladamente y subí las escaleras corriendo. El ascensor tardaría el doble de tiempo.

Entre al penthouse y fui directo a la habitación, al ver que ahí no se encontraban. Me dirigí al baño, de donde provenían los sollozos de mi hermana. En cuanto vi a Bella, casi se me sale el alma del cuerpo. Su cabeza descansaba sobre las piernas de Alice, mientras esta le acariciaba el cabello. Estaba tapada con una manta, pero podía notar manchas de sangre en el piso.

- ¿Cuánto tiempo lleva así Alice?- mi hermana pegó un salto. Por lo visto, no me había oído llegar.

- Que susto Edward- dijo mientras llevaba una de sus manos a su pecho- No lo sé. Apenas se desmayó te llamé.

- La ambulancia viene en camino- me acuclillé a su lado y le hice una inspección superficial a Bella. Tomé el lugar de mi hermana, la cual salió del baño, y me dejó a solas con mi ángel.

No quería pensar. Angela nos había advertido que Bella podría sufrir un aborto si no se cuidaba y hacia lo que le había pedido. Había cumplido al pie de la letra dicha petición. Pero por desgracia la muerte de Charlie había sido algo inesperado. Todos teníamos esperanzas de que se recuperara, pero se complicó con algo que no habíamos previsto. En fin, solo le rogaba a dios que no le sucediera nada a ni ella ni a nuestro hijo. Ninguno de los dos se merecía tal sufrimiento. Pasaron un par de minutos más, hasta que oí a Alice hablando con alguien.

- Edward, vamos. Hay que llevar a tu mujer al hospital- me dijo Jacob, el enfermero, y mas que eso, un amigo.

Cuidadosamente me incorporé y lo ayudé a subirla a la camilla.

- Alice, llama a mamá y que le explique a Renée lo que sucedió. En cuanto tengas noticias te llamo. Gracias- le dije.

- Esta bien Edward. Ve. Todo va a salir bien- yo también quería creer que así seria. Le di un beso en la frente y subí al ascensor junto a Bella y Jacob,que venía con una enfermera a la cual no conocía.

Durante el camino al hospital, llamé a Angela para avisarle lo que sucedía. En cuanto llegamos, ella ya nos estaba esperando en la puerta.

- Angela, por favor… por favor, sálvalos- le supliqué.

- Maten la calma Edward.

- Por favor- volví a pedir, ignorando su petición.

- Vamos rápido para verificar en que estado están- yo solo asentí.

En cuanto estuvimos en una de las habitaciones del hospital. Angela comenzó con su chequeo. Yo permanecí en silencio, apoyado en una de las paredes para no interrumpirla con su labor.

- Edward, los signos vitales de Bella se encuentran bien. Pero necesito realizarle una ecografía para ver como esta el bebé. Probablemente luego unos estudios, dependiendo de lo que nos muestre la ecografía.

- De acuerdo- me acerque a la cama y sostuve una de las manos de mi prometida, en lo que esperaba a que Angela preparara todo para el ultrasonido. En cuanto tuvo todo listo, esparció el gel sobre su vientre y colocó el ecógrafo. El sonido del corazoncito de nuestro hijo me devolvió el alma al cuerpo.

- El bebé esta bien. Tengo que serte honesta. Pensé que nos encontraríamos con lo peor. Pero gracias a dios no. De echo esta mejor que la ultima vez.

- ¿Y Bella?- ya estaba tranquilo por el bebé, pero mi Bella aun no despertaba.

- Ha sido un desmayo. ¿Sabes qué lo pudo haber ocasionado?

- Hoy por la madrugada Charlie falleció- dije muy a mi pesar.

- Entiendo. Bella amaba mucho a su padre.

- Si. Hubiera dado mi vida por no tener que darle tan desagradable noticia, pero ¿cómo le ocultaba la muerte de su padre?- le cuestioné.

- Por supuesto que no podías hacer eso. El desmayo y la pérdida de sangre fueron por eso indiscutiblemente. Pero no hay que preocuparse tanto. Ambos están bien. De hecho el sangrado se detuvo. Pero va a tener que seguir en reposo. Se que aun le quedan 16 semanas de embarazo, pero probablemente tengamos que realizar una cesárea mucho antes, si las cosas se complican. Vamos a esperar a que cumpla los siete meses y ver como va todo. Tal vez no haga falta y pueda completar los nueve meses.

- Gracias Angela. En verdad muchas gracias- le dije realmente agradecido.

- No tienes porque, solo hago mi trabajo. Ahora te tengo que dejar. Pronto despertará. En cuanto lo haga, la obligas a comer, si es necesario. Voy a mandar a alguna de las enfermeras por algo para ella. En un rato vuelvo.

- Esta bien. Gracias- dije nuevamente.

En cuanto Angela se fue, no pude evitar soltar algunas lágrimas, las cuales había reprimido, para no poner mal a mi hermana más de lo que ya lo estaba. En ese momento recordé que le tenía que avisar que todo estaba bien, pero fui interrumpido al notar que apretaban mi mano. Inmediatamente lleve mi vista de mi celular al rostro de Bella.

- Mi amor. Al fin despiertas- le dije mientras guardaba nuevamente el celular en mi bolsillo, y llevaba mi mano a su suave rostro.

- Edward…- dijo algo débil y tratando de enfocar la vista en mi- ¿cómo… cómo esta el bebé?¿ Qué me pasó?

- Tranquila. Nuestro hijo esta bien, no le pasó nada. Solo tuviste un desmayo- noté como relajaba su cuerpo y el agarre de mi mano.

- Gracias a dios- suspiro- No se que hubiera echo si lo perdía.

- No pienses en eso. Tú y el bebé están bien. Solo tienes que seguir haciendo reposo por un par de semanas más- le informé.

- ¿Dónde esta mi mamá?- me preguntó cambiando de tema.

- No lo sé exactamente. Mandé a Alice para que le contara lo que sucedió. De echo estaba por llamarla para decirle que todo esta bien ¿Quieres hablar con Renée?

- Si, por favor.

Marqué su número y le tendí el teléfono.

Bella POV

Me desperté algo confundida, no podía fijar bien mi vista, pero lentamente me fui dando cuenta que me encontraba en un hospital por el olor intenso a desinfectante y la habitación era demasiado blanca. Sentí algo calido en mi mano, indudablemente era Edward por lo que hice mas fuerte mi agarre.

- Mi amor. Al fin despiertas- dijo en cuanto se dio cuenta de que había despertado.

- Edward…- mi voz salió débil. Seguía intentando fijar mi vista en su rostro-¿cómo… cómo esta el bebé?¿ Qué me pasó?

- Tranquila. Nuestro hijo esta bien, no le pasó nada. Solo tuviste un desmayo- esta noticia me hizo relajarme un poco.

- Gracias a dios- dije con gran alivio- No se que hubiera echo si lo perdía.

- No pienses en eso. Tú y el bebé están bien. Solo tienes que seguir haciendo reposo por un par de semanas más- me dijo Edward.

- ¿Dónde esta mi mamá?- inquirí luego de recordar la desagradable noticia que había provocado mi desmayo.

- No lo sé exactamente. Mandé a Alice para que le contara lo que sucedió. De echo estaba por llamarla para decirle que todo esta bien ¿Quieres hablar con Renée?

- Si, por favor.

Marcó y me tendió el teléfono. Espere un par de segundos hasta que la triste voz de mi madre se oyó.

- Hola Edward ¿Cómo esta mi hija?- preguntó angustiosa.

- Mamá, soy yo-le corregí.

- Oh hija mía. ¿Cómo estas?¿Le pasó algo al bebé?- mi madre estaba llorando.

- Estamos bien mamá. Fue solo un susto- traté de tranquilizarla.

- Bella- soltó un suspiro- ha sido la única buena noticia del día.

- Mamá, lo siento- mi voz estaba a punto de quebrarse- Perdón por no estar con tigo allí. Perdón por…

- Shhh…- fui silenciada por Renée- Ahora lo importante es tu hijo. Charlie se hubiera puesto furioso si se hubiera enterado de cómo estaba tu salud y la de su nieto por preocuparte por él. No tienes que lamentarte por nada.

- Te quiero mamá- las lágrimas ya habían comenzado a bajar por mis mejillas. Edward inmediatamente las limpió.

- Yo también te quiero hija. Ahora solo cálmate y cuida de mi nietito.

- Esta bien mamá.

- En cuanto terminé de arreglar todo voy a verte. A dios.

- No te preocupes mamá. Estoy bien, Edward esta con migo. A dios- finalicé la llamada.

- ¿Estas bien?- me preguntó Edward mientras le devolvía su celular y este lo guardaba.

- Si… solo me hubiera gustado haberme podido de mi padre.

- A él no le hubiera importado, mientras estuvieras bien- trataba de reconfortarme.

- Lo sé, pero…- nuevas lágrimas se hicieron presentes- me hubiera gustado decirle una vez mas lo mucho que le quería- Edward me abrazó y me dejó llorar la muerte de mi padre entres sus brazos.

Al cabo de unos minutos en los que logré calmarme, le pregunté a Edward sobre algo que había estado dado vueltas en mi cabeza desde hace unos momentos.

- ¿Crees que podría ir al funeral?- dije apenas audiblemente. Note como se tensaba.

- Bella… -comenzó lentamente y su voz era apenas un susurro- no creo que sea lo mas conveniente en este momento. Yo sé que necesitas despedirte de él. Pero vamos a esperar a que venga Angela y le preguntaremos.

Asentí. En ese momento entró una enfermera con una bandeja con comida. Hice una mueca de disgusto, en este momento no me apetecía comer, y mucho menos la desabrida comida de hospital.

- No ponga esa cara- me reprendió una enfermera ya de edad y rostro amble- La doctora Webber me pidió que le trajera esto. Y no es comida de hospital. Ella me pidió que le fuera a comprar esto- me dijo mientras señalaba la bandeja que había dejado a un costado de la cama. Sonreír al notar la consideración de mi amiga.

- Gracias- le dije.

- Solo se lo tiene que agradecer a la doctora. Ahora sea una buena paciente y coma- me ordenó regalándome una dulce mirada.

- De acuerdo- le devolví el gesto.

- Cualquier cosa que necesiten, solo llamen a la enfermera Sue- nos dijo- Estaré aquí todo el día.

- Gracias Sue- le dijo Edward.

- No hay de que. Los tengo que dejar. Tengo trabajo por hacer. Hasta luego.

- Hasta luego- ambos nos despedimos de Sue.

Lentamente comencé a comer mi almuerzo. Edward permaneció todo el tiempo a mi lado. Vigilando que comiera todo lo que había en mi bandeja.

- ¿Quieres?- le ofrecí al darme cuenta de que había permanecido con migo prácticamente toda la mañana y él aun no había comido.

- No amor. Gracias. Yo comeré algo luego.

- ¿Puedes llamar a Angela?- le pregunté. Sin responderme con palabras, tomó su celular.

- Hola Angela… Si, todo esta bien… Si, esta comiendo. Gracias ¿Crees que podrías venir un momento?... Ok. Te esperamos- dio por finalizada la comunicación.

- Esta viniendo para acá- me dijo.

Esperamos por un par de minutos. Ambos en silencio, un silencio algo incómodo. Las palabras estaban de mas en este momento, porque ambos sabíamos lo mal que nos sentíamos. Angela entró a la habitación con una pequeña sonrisa, pero mostraba preocupación.

- Bella ¿Cómo te sientes?- me preguntó.

- Bien- esa fue mi simple respuesta. Físicamente me encontraba bien a pesar de todo.

- Lo siento mucho Bella- me dijo, y se acercó a mi para abrazarme. Deje que las lágrimas volvieran a salir. Estuvimos abrazadas un par de segundos mas, hasta que creí que era el momento para preguntarle si podía irme del hospital hoy.

- Angela, ¿me podría ir hoy mismo de aquí?

- Bella, sería mejor que pasaras la noche aquí. Solo para la tranquilidad de todos.

- En verdad me siento bien. Solo… - estaba a punto de quebrarme otra vez- Solo quiero despedirme de mi padre… Por favor- le pedí.

Lo pensó por un para de segundos y luego de soltar un pesado suspiro en señal de derrota, asintió.

- Esta bien. Pero solo un rato Bella. Tienes que descansar y guardar repodo por un par de semanas mas. Pero no te puedo negra que te despidas de Charlie. Solo prométeme que estarás tranquila y que cualquier mínimo dolor o mal estar que sientas le dices a Edward.

- Si. Lo haré. Gracias.

- Ahora descansa. En un rato te podrás ir. En seguida vuelvo- si mas, mi amiga se fue.

- Voy a llamar a Alice para que te traiga algo de ropa- me aviso Edward mientras marcaba a su hermana.

Escuché a medias la conversación que mantenía con Alice. Mi mente se encontraba prácticamente hundida en los hechos acontecidos hoy. Ya de por si, la muerte de mi padre era algo devastador, como para agregarle la pérdida de mi hijo. Si eso hubiera sucedido, creo que no lo hubiera soportado. La sola idea me daba escalofríos. Pasé un buen rato sumergida en mis cavilaciones, que no me había dado cuenta del tiempo que había transcurrido hasta que oí a mi cuñada saludarme.

- Hola Bella ¿Cómo estas?- me preguntó a la vez que me tendía un fuerte abrazo reconfortante.

- Un poco mejor. El bebé esta bien- ese era el único motivo por el cual estaba bien.

- Aquí te traje algo para que te vistas ¿Necesitas que te ayude?- me ofreció.

- De acuerdo- no me sentía ni con las fuerzas para vestirme yo misma.

Luego de unos minutos, ya estaba lista, y esperando a Edward que había ido a firmar los papeles para que me dieran de alta. Luego de que todo estuvo listo, nos retiramos del hospital, y nos dirigimos rumbo a la casa funeraria donde estaban velando a Charlie.

En cuanto llegamos, fui directamente hacia donde se encontraba mi madre sostenida por los brazos de Esme. Envolví a mi madre en un fuerte abrazo y ambas comenzamos a llorar, dejando que todo el dolor y la angustia por la muerte de mi padre, se liberara de nuestro pecho. Permanecimos así durante un largo tiempo. Cunado nuestras lágrimas habían cesado, consideré que era el momento para ver a Charlie por ultima vez y despedirme de él. Edward intuyó mis intenciones y se acercó a mi tomándome de la mano y acompañándome hasta donde mi progenitor descansaba eternamente.

Comencé a hablarle internamente. Le agradecí por todo lo que había hecho por mi, por apoyarme, amarme, cuidarme y por haber sido un padre especial y dedicado. Le pedí perdón por las veces que le había fallado, por no haberle dicho lo del engaño de Renée. Pero por otro lado pensaba que había sido lo mejor no habérselo contado. Le quedaba tan poco tiempo, aunque en ese entonces no lo hubiéramos sabido, que no quería que sufriera mas de lo que ya lo había echo.

Edward me sostuvo todo el tiempo, mientras silenciosas lágrimas brotaban de mis ojos. Perdí la noción del tiempo, no se cuanto permanecí así, hasta que Edward me sacó de mi burbuja.

- Amor, es hora de que nos vayamos a casa.

- De acuerdo- asentí luego de soltar un suspiro y limpiar la humedad de mis ojos- A dios papá- fue mi despedida. Sería la última vez que lo vería. No toleraría ir al entierro.

Edward me estrechó entre sus brazos, para luego acompañarme a despedirme de mi madre.

- Luego nos vemos mamá- le dije mientras la abrazaba.

- ¿Estas bien hija?- inquirió muy preocupada.

- Si. Solo estoy cansada. Debería estar haciendo reposo, pero Angela me dejó venir- le explique- Te quiero mamá.

- Yo también mi niña.

Salimos del lugar, mientras sentía como se desgarraba mi pecho. Nunca más tendría los reconfortantes abrazos, ni las sabias palabras de mi padre. Solo quedarían los hermosos recuerdos de cada momento que compartimos juntos. La perdida de un ser querido era algo devastador para cualquiera que pasara por ello. Y yo, no era la excepción.


Espero que haya salido bien y si lees por primera vez la historia, me gustaría saber tu opinión. Y no dejen de pasar por mi nueva historia A corazón abierto. Besos.

Chayley