Hungría se siente sola en su desdicha y la situación, así que sin querer encuentra en Bélgica una buena aliada y con quien desahogarse.

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Tema 2 ¿Por qué a mi?

Chocolate

A quien podía contarle mis penas. En un mundo dominado por hombres y naciones arrogantes. La hermana de Vash es muy ingenua. Yakaterina prefiere mantener la distancia, no quiere tener problemas con Iván. Con Natasha ni meterse, ella era bastante frívola como para entender estas cosas. Me quedaba Bélgica, ella podría…

Lo pensé mucho y fui a su casa. Tenía que desahogarme. ¿Le pasará esto a todas las mujeres? Yo amo a Roderich pero… Gilbert siempre ha sido tan…

— Las chicas lindas no se casan con los chicos malos, sólo se acuestan con ellos― dijo la belga muy convencida mientras abría una caja de chocolates.

Supongo que su afirmación tenía mucho de cierto en mi caso. Gilbert era un chico malo, haciendo guerras, retando a toda Europa y amenazando a las naciones. Diciendo malas palabras. Era la vergüenza europea. Siempre estaba sonriendo, sus dos rubíes mirando al cielo, sus facciones perfectas. Debí decirle que no. Roderich era el jovencito bueno del cuento. Un monarca, burgués, aristócrata elegante que sabía hacer arte pero no sabe de amor. Delicado y fino. Con una belleza abismal de los otros seres. Era tan noble y puro que hasta las flores sucumbían a su paso.

— Sólo estás cosas me pasan a mí.
― No eres la única. La jefa de Francis, la de Ivan, la de muchos siempre han sido infieles. Creo va con la naturaleza humana. Y nosotros somos… ¿humanos? Bueno… eso pensamos.
— ¿Qué me dices de ti?— Elizabetha se interesó
— No hablamos de mí ―se ruborizó. Hungría sospechó. Recordó a Antonio y Lovino, pero no siguió con el tema.

Chocolate caliente con más chocolate en la mesa. Ella dijo que el chocolate cura las penas. Por ahora me siento más tranquila.

— Al menos no sabe lo que paso con Heracles y Sahid. No me mires así, eso fue hace tanto tiempo, además él y yo no nos conocíamos. ¿Qué tiene de malo? No… pero Sahid fue el primero… Jamás debes decir esto a nadie te lo confió. Lo sé, no tengo muchos amigos. Es curioso. También te aprecio Bélgica. No, tu hermano no me gusta. ¿Ludwig? Es guapo. ¿Has visto sus brazos? Heracles es bueno… ¿Por qué me haces decir estas cosas? Bueno, si es para conocernos más… También tienes cosas que decirme. ¿Cómo? Pues… no sé qué hubiera pasado sí el me hubiera engañado, quizá le hubiera roto la cara a la desvergonzada que se atreviera a tocar a Roderich. Es mi lado salvaje. Ja ja ja eres tan divertida, perdona por no visitarte más seguido ahora lo haré. Bueno… una vez sospeche de Vash, pero Roderich no es de ese tipo de relaciones. Cierto, no estoy segura. ¿Pudiera ser que se acostará con él? Bueno… no me opondría, suena sugerente y sexy. No lo sé, tal vez si lo hubiera engañado con Lienchestain no protestaría tanto o me llamaría aprovechada. Soy bastante degenerada. No lo digo yo, lo dijo él. También me llamó zorra. Ja ja ser puta no es novedad, hay mujeres que se ganan la vida así y logran ser lideres. Sisi tal vez era igual de perdida que yo. Ahora tengo la imagen de Vash y Roderich en mi cabeza. ¡No! ¿En serio? Quien te dijo eso y porque no lo dijiste desde un principio. Ambos son unos… La culpa es sólo de Gilbert.
― Yo pienso que siempre jugó con los dos. Tal vez quería ponerlos aprueba y tener la satisfacción de haberse acostado con el Imperio Austro-húngaro por mero placer.
― ¿Con qué objeto?
― Piensa un poco. Gilbert depende de su ego y orgullo, necesita estar por encima de todo. Sólo se ama a él y cree que es grandioso. Ustedes dos se aman, amaron, amaran… algo de eso. Quería ver si era verdad, sí ese amor pude existir. No lo tomes personal, Gilbert no sabe amar a nadie que no sea el mismo. Sabes lo que dice el pueblo gitano de casa de Antonio. Predicen la muerte de Prusia.