Capitulo 7
Lucius se acercó al escritorio otra vez. Durante las últimas semanas esto se había convertido en una costumbre. Ella no le echaba cuenta cuando se comportaba así. Ellos habían desarrollado una especie de amistad en ese tiempo. Se suponía que ella iba a ser su mentor después de todo.
"Profesora Granger," habló arrastrando las palabras.
"Sr. Malfoy," saludó.
Severus estaba al lado de Lucius. Ella le saludó con un asentimiento de cabeza.
"Me preguntaba si este fin de semana va a ir a Hogsmeade." preguntó Lucius.
"Sí, estaré allí. Tengo previsto ir con alguien."
"¿Te gustaría ir conmigo?" preguntó seductoramente.
"Ella viene conmigo," comentó Severus.
Hermione sonrió. "Así es, Sr. Malfoy. El Sr. Snape me acompañará este fin de semana. ¿Por qué no va con su novia?" preguntó.
"Usted se lo pierde," dijo con un movimiento de cabello. Rápidamente abandonó la habitación.
"Es increíble que llegaran a casarse," reflexionó ella después de que él saliera e inmediatamente abrió mucho los ojos. Esa información no tenía que ser necesariamente compartida.
"¿Ellos están casados?" preguntó Severus.
"¡Shhh! ¡No digas una palabra de esto a nadie!"
Severus colocó la mano sobre el corazón. "Su secreto está a salvo conmigo, milady."
Ella rió mientras él hacía una reverencia y abandonaba la habitación. Ese hombre era, absolutamente encantador.
Después del almuerzo, Severus andaba deprisa por los pasillos camino a su siguiente clase. Iba sumido en sus pensamientos, reflexionando sobre la poción que habían preparado en la última clase. Él había seguido las instrucciones exactamente, pero ahora se preguntaba si debería haber cortado los gusarajos en diagonal en vez de recto. Podría haberle dado a la poción un poco de potencia extra. Estaba tan concentrado que no se percató de que tres estudiantes estaban tras él. Sirius, James, y Peter se acercaron sigilosamente a Severus, y Sirius envió un hechizo de "Piernas de Gelatina". Le dio a Severus y este se cayó al suelo, pero no antes de sacar su varita y enviar un hechizo a sus atacantes.
Los otros tres chicos se cubrieron los rostros con las manos y cayeron al suelo. Grandes ronchas comenzaron a formarse en sus caras y ellos se quejaban debido al dolor.
"¿Qué está pasando aquí, chicos?"
Era Hermione. Ella había salido del vestíbulo tras los cuatro estudiantes y había visto todo el intercambio de hechizos. Una vez más, se enfureció de la audacia de Black y sus amigos. Estaban fuera de control.
Ninguno dijo una palabra.
"Bien entonces, en pie todos y seguidme," ordenó.
Sin mirar atrás comenzó a andar por el pasillo. Ella escuchó algunos arrastramientos de pies y supo que los estudiantes la seguían. Finalmente, echó un vistazo hacia atrás y los miró, Severus se tambaleaba al fondo, aún reponiéndose del hechizo de las "Piernas de Gelatina". Subió las escaleras y avanzó a través del corredor que llevaba a la oficina del Director. Esperó que los cuatro chicos la alcanzaran antes de decir la contraseña, "Caramelo inglés". Mientras la Gárgola se movía a un lado, ella envió un Patronus a Minerva. Asumió que ella sería necesaria como Jefa de Casa de los tres alborotadores. Cuando la gárgola se movió a un lado ella, con altanería, subió las escaleras y golpeó la puerta del Director.
"Adelante," llegó la voz de Dumbledore desde el interior de la habitación.
Hermione abrió la puerta y dejó pasar a los cuatros chicos antes de entrar.
"Director," exclamó. "Estos cuatros fueron cogidos luchando en los pasillos."
Dumbledore les dirigió una mirada de evaluación y preguntó qué había ocurrido.
Peter habló, "Nosotros sólo estábamos en nuestras cosas cuando Severus se giró y nos lanzó un hechizo."
Hermione no había dicho nada aún, pero echaba humo debido a la mentira. Dumbledore se giró a Severus.
"¿Es eso lo que ocurrió?"
Severus soltó un gruñido, "¡Ellos me lanzaron un hechizo Piernas de Gelatina primero!"
"¡Tonterías!" chilló Peter. Los otros dos chicos asintieron con la cabeza, siguiendo con la mentira.
Albus se giró a Hermione. "Profesora Granger, ¿vio usted lo que ocurrió?"
Hermione suspiró. "El señor Black lanzó un hechizo de Piernas de Gelatina al Sr. Snape y éste fue capaz de hechizar a los tres antes de caer al suelo."
En ese momento Minerva atravesó la puerta, mirando sus cargos con preocupación.
"¿Qué os ha ocurrido en la cara?" chilló.
"Nada que no merecieran," dijo Hermione por lo bajo.
Severus, que estaba de pie cerca de ella, la escuchó y dirigió sus ojos hacia ella. Ella lo ignoró y miraba fijamente hacia Dumbledore. Albus repitió todo a Minerva, que miraba a los tres Gryffindors enfadada.
"Creo," continuo Dumbledore, "que un mes de detenciones podría ser un castigo apropiado para tal infracción, ¿qué piensa, Profesora McGonagall?"
Ella asintió.
"Director," intervino Hermione. "Creo que, dado el historial de atormentar al Sr. Snape, estos chicos deberían ser expulsados."
Los ojos de James, Sirius y Peter se encontraban muy abiertos ante el pensamiento de abandonar el colegio.
Dumbledore miró a Hermione un momento. "Entonces, quizás deban ser todos expulsados Profesora Granger, después de todo, repetidas veces se le ha dicho al Sr. Snape que no haga caso a estos estudiantes y responda a sus hechizos."
Hermione se enfadó ante el comentario, molesta de que dejaran a Severus sin ningún recurso cuando era a él, claramente, del que se burlaban y atacaban. Ella miró con los ojos entrecerrados a Dumbledore.
"Me temo que sus acciones son en parte culpa mía," confesó.
Severus giro su cabeza repentinamente hacia ella y la miró fijamente. Dumbledore la miró con curiosidad y Minerva sólo esperó a que Hermione explicara su extraña declaración.
"Mire," explicó Hermione, "hará unas semanas cuando descubrí las burlas que provenían de estos tres y el Sr. Lupin. Aconsejé al Sr. Snape que se defendiera y también le lanzara hechizos. Es injusto que sufra tal abuso sin tener recursos."
"Profesora Granger," dijo Dumbledore amablemente, "Sé que eres nueva aquí y no conoce todas nuestras normas pero..."
"Conozco perfectamente las normas, Albus, no me hable como si fuera una niña. No hay razón para que Severus sufra abuso de estos matones y dejarlos andar alrededor suya."
"Profesora Granger, ¿usted comprende el resultado que podría salir de tal duelo?" preguntó Minerva.
Hermione se enderezó. "Creo que nosotros vemos algunos de los posibles resultados enfrente nuestro, Profesora McGonagall."
"¡Suficiente!" declaró Albus. "No habrá expulsiones el día de hoy. Un mes de detenciones para vosotros tres," le dijo a Sirius, Peter y James. Luego miró a Severus. "Pasaré por alto su infracción porque la Profesora Granger le aconsejó a usted, pero está advertido, no le será tan fácil la próxima vez. Pueden marcharse. Sr. Black, Sr. Potter y Sr. Pettigrew, vayan a la enfermería."
Los cuatros chicos abandonaron la oficina, pero Hermione y Minerva se quedaron. Hermione se giró hacia Albus después de que los estudiantes saliesen y la puerta estuviese cerrada. Lo miró enfadada.
"¿Por cuánto tiempo vas a dejar que esto continúe, Albus? Ellos lo han estado atormentando durante siete años mientras tú hacías la vista gorda." Se giró a Minerva, "¡y tú! ¿Cuándo fue la última vez que los hiciste sentarse y les dijiste que actuaran como chicos de diecisiete años y no como bebés?"
Minerva se erizó ante el comentario. "He hablado con ellos numerosas veces, Hermione, pero no puedo controlar sus acciones más de lo que se puede."
"Ese es el porqué de que deban ser expulsados," chilló Hermione, "o suspendidos, o algo más que una montaña de detenciones. A ellos no les importan si pasan el resto de sus vidas en detenciones. Vale la pena por ver a Severus humillado."
Minerva suspiró y Albus miró a Hermione por encima de sus gafas.
"Hermione," dijo. "Ellos han hecho cosas mucho peores en el pasado."
La cólera de Hermione crecía hasta que sintió que estaba a punto de gritar. "¿Y qué tendrá que pasar antes de hacer algo al respecto? ¿Tendrá que tener a cuatro estudiantes muertos o agonizando en la enfermería?"
"Esto es lo último que discutiré con usted, Profesora Granger. Los estudiantes estarán en el colegio. Si lo hacen de nuevo, serán castigados, pero esta burla no es una infracción de expulsión. Si lo fuera, la mitad del cuerpo de estudiantes estarían en sus casas mientras hablamos."
Hermione frunció el ceño, mirando a Albus. Él no haría nada. Su admiración por él descendió varios niveles en ese momento. Le fulminó con la mirada y salió furiosa de la oficina. Bajando precipitadamente las escaleras, enojada, se sorprendió al encontrar a James Potter esperándola junto a la Gárgola. Su cara se había hinchado bastante y necesitaría algo de ayuda de Poppy pronto para evitar daños.
"¿Profesora Granger?" preguntó James con indecisión.
Hermione le miró fijamente enfadada, pero su voz le recordó mucho a la de Harry en ese momento que sintió algo de su enojo irse.
"¿Qué, Sr. Potter?" preguntó resignada.
"Lo siento si le metimos en algún problema."
Hermione miró fijamente a James, estupefacta. "No estoy en ningún problema, Sr. Potter."
James se relajó un poco.
"Quizás deberías disculparte con el Sr. Snape en vez de conmigo," le ordenó.
James cambió la expresión.
"¿Qué es lo que tenéis contra él, de todas formas?" preguntó por curiosidad.
"Es un imbécil."
"Ah, ¿y vosotros no sois imbéciles cuando le hechizáis cuando está de espaldas?"
A favor de James, él parecía avergonzado.
Pensamientos de Harry inundaron la mente de Hermione mientras miraba a su padre. Eran casi una copia uno de otro, pero cómo podían ser tan diferentes en personalidad. Harry nunca se metería con alguien porque pensara que era inferior. Él no pensaría que alguien es inferior a él, en primer lugar. Él nunca provocó peleas con gente que le molestasen como Malfoy. Ellos eran siempre los instigadores, burlándose de Harry hasta que él no pudiese aguantar más y respondiese.
"¿Puedo darle un consejo, Sr. Potter?"
James la miró curioso y asintió con la cabeza.
"Un día, dejarás estos sagrados pasillos y tendrás tu propia vida. Supongo que te casarás y tendrás una familia. No creo que se sienta muy orgulloso de sus acciones hacia Severus Snape cuando tenga que explicarle a sus hijos el abusón que usted era en el colegio. Madure, Sr. Potter."
Con eso, ella se giró y lo dejó mirándola fijamente, sumido en sus pensamientos.
Ella continuó por el pasillo, manteniendo la cabeza agachada, así no tendría que relacionarse con cualquiera que pasase. Recuerdos de Harry la sobrepasaban. Ella se había ido hace muchas semanas pero ahora se había dado cuenta de lo mucho que necesitaba a Harry y Ron. Los ojos comenzaron a llenársele de lágrimas. Hablar con James Potter había abierto un gran agujero en ella. Ella ansiaba ver a sus amigos de nuevo.
"¿Profesora Granger?" le llegó una voz tras ella.
Se debatió si ignorar el llamado de Severus, pero no lo hizo. Se secó los ojos disimuladamente antes de volverse.
Él se puso junto a ella y la miró con indecisión.
"¿Está enfadada conmigo?" le preguntó.
Ella le miró curiosamente. ¿Por qué tendría que estar enfadada con él?
"Venga conmigo, Sr. Snape," le ordenó mientras se giraba y caminaba entra los estudiantes hacia un aula vacía. Cuando estaban entre las paredes del aula, ella cerró la puerta y se volvió a Severus.
"¿Por qué piensas que estaba enfadada contigo? Tú no tienes la culpa de nada de esto."
"¿No te metiste en problemas por defenderme?"
Ella levantó una ceja. "¿Por qué me metería en problemas por eso?"
Él se encogió. "Bueno, aceptaste la culpa de que hechizara a esos imbéciles."
Levantó una ceja ante el uso del término "imbécil". "No estoy en ningún problema."
Severus la estudió durante un momento, notando su expresión enfadada y sus ojos húmedos.
"¿Por qué estás tan molesta entonces?"
Hermione cruzó los brazos y dio golpecitos con el pie, insegura si debería contarle a Severus sobre su sentimiento nostálgico. Ella decidió seguir adelante. Era su amigo después de todo.
"Por varias cosas, realmente; estoy enfadada por la conversación que se llevo a cabo después de que salisteis, en la que no entraré. Luego, cuando bajé de la oficina, James Potter me estaba esperando. Actualmente, está arrepentido de sus acciones. En ese momento, se parecía tanto a Harry que me di cuenta de cuanto le hecho de menos."
Severus estaba ceñudo. "¿Hechas de menos al hijo de James?"
"Por supuesto, él es mi mejor amigo. Prácticamente, pasamos cada minuto del día juntos durante años. Él era alguien con el que me divertía hablando o pasando el tiempo con él. Una semana antes de que empezara este año, él y Ron no estaban en Hogwarts visitándome, asegurándose de que yo estaba bien."
"Yo soy tu amigo también," dijo Severus en voz baja.
Hermione lo miró rápidamente. "Severus, yo no quería decir que menospreciara nuestra amistado. Por favor, no te enfades conmigo. Es sólo que... que lo hecho de menos. Luchamos contra Voldemort juntos, uno al lado de otro. Trabajamos juntos para averiguar que tenía que hacer Harry para vencerlo. Confiamos uno del otro cuando no había nadie más en quién confiar. Formamos un vínculo especial, y hecho de menos ese vínculo y a él. ¿Entiendes lo qué estoy diciendo?"
Severus la miró por un tiempo. "Lo amas, ¿verdad?"
Hermione le echo una mirada a Severus y, de repente, comenzó a reírse. "¿Qué amo a Harry? Bueno, no de la forma que estás diciendo. Nunca de esa forma. Él es como el hermano que nunca tuve. Él siempre estaba ahí, cuando estaba enfadada, me hacía reír cuando estaba triste para que me animara. Así que sí, quiero a Harry Potter, pero sólo como amigo. De todas formas, él está casado." dijo sonriendo, recordando a Harry y Ginny. "Ellos son tal para cual. No creo que conozca a otra pareja que se quiera tanto como ellos."
Severus se relajó un poco. En realidad, había estado asustado de que ella estuviese enamorada de ese tal Harry. Se alegró al escuchar que no era así.
"Le verás pronto," la tranquilizó.
Hermione miró al suelo. "Lo sé; pero me gustaría que estuviese aquí."
"Yo estoy aquí," dijo Severus bajito.
Hermione levantó la mirada hacia Severus y vio algo en sus ojos. Sólo fue un instante. Ella se preguntaba que fue eso. Le sonrió agradecida.
"Sé que estás aquí, y aprecio mucho eso," le dijo finalmente.
Esa noche, ambos estuvieron absortos en sus propias actividades. Severus estaba leyendo un gran volumen de Pociones y Hermione estaba corrigiendo exámenes cuidadosamente. Hizo grandes marcas rojas en un examen, suspiró y lo puso en un montón. A continuación, cogió un examen de otro montón y comenzó a corregirlo.
Severus la estaba observando sobre su libro. La estudiaba mientras ella se mordía el labio inferior, concentrada en la calificación. Era muy linda. Le gustaba la manera en que ella fruncía el ceño cuando uno de los estudiantes daba una respuesta que superaba los límites de la estupidez. Era hermosa. Primero de todo, ella tenía una gran belleza interior. Incluso, si ella hubiese sido horrorosa ante la vista, su belleza interior habría ensombrecido tal cosa. Pero ella no era horrorosa. Su pelo rizado enmarca su rostro delicadamente, y su estructura era delicada y sumamente agradable a la vista. En general, Hermione Granger era un paquete encantador, que él desearía poder tener.
Prácticamente, él había olvidado a Lily en las pocas semanas pasadas. Su amistad con Hermione había crecido, y con esto, él se encontró pensando menos y menos en Lily. Eso era algo bueno para que Potter y ella mostrasen sus sentimientos en todas partes. Caminaban cogidos del brazo por los pasillos, besos robados cuando pensaban que nadie miraba. Todo ello era bastante asqueroso, pero él se percató de que no se esforzaba más en que Lily le echase cuenta. Él no deseaba que ella viera cuando la había amado, porque, al decir verdad, él ya no la quería. Deseaba que pudiesen continuar como amigos, pero ya no la amaba. En cierto modo, estaba feliz de que finalmente pudiese alejarse de ella y seguir con su vida.
"Así que," dijo de repente, "¿vamos a Hogsmeade juntos, entonces?"
Ella le miró detenidamente. "Probablemente. Lo mejor es que mantengamos las apariencias. No queremos que Lucius piense que rompimos."
Él asintió con la cabeza.
"Quizás podamos tomarnos una cerveza de mantequilla con Narcisa y él," dijo ella distraídamente.
Él asintió otra vez.
Ella frunció el ceño y volvió a la corrección, pero estaba absorta en otros pensamientos. Ella deseaba que fuera una cita de verdad, no de mentira. Durante las últimas semanas su amistad con Severus había crecido algo más por su parte. Le encantaba pasar tiempo con él y le había cogido un gran cariño. Ella se encontró con que, secretamente, se sentía atraída hacia él. Amaba las profundas conversaciones que mantenían sobre cualquier tema. Pensaba en él muchas veces a lo largo del día, y después de la intensa mirada que le había dirigido en la clase vacía antes, ella no era capaz de sacarlo de su cabeza. Esa mirada la había cautivado. Una parte de ella quería que la mirara así todo el tiempo, pero la otra parte de ella estaba asustada de lo que había visto. Él era brillante y guapo pero inalcanzable en última instancia. Incluso, aunque ella quisiese involucrarse con él era una idea realmente mala. La línea del tiempo podría cambiarse y temía lo que pudiese ocurrir cuando volviese a su presente. Era mejor olvidar todo esto para no tener que enfrentarse a las inciertas consecuencias en un futuro.
A/N: Siguiente: La excursión a Hogsmeade: lo bueno, lo malo y la fea de Narcisa Black. Espero que os gustade el capítulo. ¿Crees que Hermione es increíblemente estúpida o increíblemente perspicaz sobre su futuro con Severus? ¡Deje que su opinión sea sabida con un review! Gracias a todos por leer. :)
Xamo: Muchas gracias a todos por los reviews. Este es el siguiente capítulo, siento mucho la tardanza y espero que os guste. En cuento pueda me pongo con el siguiente.
