Capitulo 8
Los cuatro estaban sentados en una mesa en Las Tres Escobas. Severus, Hermione, Lucius y Narcisa tomaban un poco de Cerveza de Mantequilla y reían de diversas cosas. Hermione estudiaba a Narcisa. Parecía tímida. Quizás ese era el porqué de que Lucius sintiese la necesidad de seducir a Hermione. Hermione no era para nada tímida. Pilló a Narcisa mirando hacia otro lado de la mesa. Miró hacia el cuarto de baño y volvió la cabeza. Luego se disculpó y fue hacia allí. Narcisa utilizó la misma excusa y siguió su ejemplo. Lucius hizo un intento de descifrar porqué las mujeres van al baño juntas y Severus se rió por lo bajo.
Hermione se giro a Narcisa después de que hubiesen entrado al cuarto de baño.
"Srita. Black," comenzó. "Sé que no me concierne pero, ¿está de forma seria con el Sr. Malfoy?"
Narcisa la miró enfadada. "¡Él es mi novio y no voy a dejarle! ¡No piense siquiera en intentar quitármelo!"
"Srita. Black, no me ha entendido. No estoy intentando robárselo." Trató de tranquilizar a Narcisa, pero ella seguía mirándola airadamente.
"No sé que es lo que ocurre con el Sr. Malfoy, pero él parece incapaz de dejar de coquetear conmigo. Lo encuentro, increíblemente, molesto y se lo he dicho numerosas veces, pero él sigue haciéndolo. Sólo quería que lo supiera. No pienso que sea justo que coquetee a sus espaldas." Ella no dijo nada para molestarla, pero vio a Narcisa enfadarse ante sus comentarios.
"¡No necesito las opiniones de una Sangre Sucia como tú!" le gritó Narcisa. "¡Él sólo la mira para ponerme celosa! ¿Se cree que no veo como la mira en clase?" La cara de Narcisa se contrajo con un feo gruñido. "Sé que nunca tendría verdaderos sentimientos por alguien con esos asquerosos antecedentes."
Hermione estaba furiosa por los comentarios de Narcisa.
"Perdone si la he ofendido con esto entonces," le contestó fríamente.
Hermione salió indignada del baño y se fue pasando de la mesa. No hizo caso de Lucius y Severus y salió enfadada del bar. Severus la miró preocupado y se excusó. Corrió tras ella. Era rápida, sumida en su cólera, y casi había recorrido la mitad de la manzana cuando la alcanzó.
"¿Por qué esa salida tan repentina?" preguntó molesto.
"Ese mujer es la persona más insufrible que yo haya conocido." Se dio la vuelta y señaló con el dedo al pecho de Severus. "¿Y sabes qué? ¡Son perfectos el uno para el otro! Nunca he visto a dos personas idóneas porque sean pura molestia, a parte esos dos."
Severus la cogió por la mano y la llevó hacia un banco. Se sentaron, y él la miró con preocupación.
"¿Qué hizo ella?" preguntó.
"Yo solo quería que supiese que Lucius coqueteaba conmigo y que no pensaba que era agradable. Antes de darme cuenta, ella me estaba diciendo que no necesitaba consejos de una Sangre Sucia." Hermione sintió las lágrimas a punto de derramarse. "¿Por qué siempre todo tiene que ser sobre eso?" dijo tranquilamente mirando a su regazo.
Severus tiró de ella hacia él para darle un abrazo. "Narcisa es una mujer horrible. Mira a todo el mundo por debajo de su nariz. No te lo tomes como algo personal."
Hermione trató de limpiar sus ojos disimuladamente antes de enderezarse y separarse de Severus. "Supongo que tienes razón," admitió. "En realidad, ella no cambia mucho en el futuro, ella empeora."
"Hermione," dijo Severus tranquilamente. "No se trata siempre de tu procedencia. Alguien con medio cerebro puede ver lo maravillosa que eres."
Ella le dio una mirada de soslayo. "Pero siempre habrá muchos que me miren como una intrusa. Algunas veces siento que no pertenezco a ningún lugar. De niña era una inadaptada en el mundo Muggle a causa de la magia, y ahora soy una paria en el mundo Mágico por mi sangre. Fui yo la que se tuvo que apartarse de la guerra. Ninguno de mis otros amigos tuvo que esconderse, sólo yo, porque yo soy diferente." Ella volvió a mirar a su regazo resignada.
Severus la miró orgulloso mientras hablaba. Era increíblemente fuerte por tener que luchar contra tales prejuicios y aún así, continuar siendo la persona cariñosa que era. Sabía, que si hubiese sido él quien estuviese en esa situación, probablemente, hubiera arremetido contra todo el mundo.
"Sé como te sientes," le dijo. "No soy hijo de Muggles, pero me he sentido como un paria desde que tengo memoria. Los niños en mi vecindario se reían de mi por la manera en la que iba vestido; ahora sólo se burlan de mí por ser raro."
Olvidando su propia frustración, ella se giró a ver a Severus. Ella sonrió.
"Tú no eres raro," le dijo, "tú eres único. No hay nada malo en ser único."
Él la volvió a mirar, agradecido. "Al igual que no tiene nada de malo ser hijo de Muggles."
Ella sonrió abiertamente y se puso de pie. "Vamos, vayamos a divertirnos en vez de estar malhumorados en un banco."
Severus le dio una tímida sonrisa y se levantó. Bajaron la calle, mirando los escaparates. De repente, Hermione paró y dio un grito ahogado; frente a ellos había una tienda de libros antiguos.
"¡Esa no está en el futuro!" susurró.
Severus la miró con una sonrisa. "Sólo tú puedes emocionarte con una tienda de libros, Hermione,"
Ella rodó los ojos y se puso de puntillas para ponerse a la altura de su cara. "No me digas que la idea de ir allí y hurgar entre las estanterías no hace que tu corazón arda, Severus Snape. Tú y yo no somos tan diferentes en ese sentido."
Ella lo dejó boquiabierto y corrió a la tienda. Él se recompuso y la siguió. Por supuesto, ella había tenido razón. Para él, ningún viaje a Hogsmeade era completo sin visitar esa tienda en particular. Normalmente, encontraba un libro que deseaba para, a continuación, ir a casa e imaginar que era suyo. Sus circunstancias financieras no permitían que derrochase el dinero en libros innecesarios.
Vio a Hermione encaminarse a su parte favorita de la tienda: la sección `Antiguos y Agotados'. Se apresuró en unírsele. Pasaron casi una media hora ahí, leyendo detenidamente los títulos y, ocasionalmente, cogiendo un libro de la estantería para hojearlo.
"Mira este, Severus," lo llamó finalmente Hermione.
Ella le mostró un libro titulado Hechizos Perdidos y Olvidados. Ella ojeó el libro cuidadosamente y vieron hechizos para encoger extremidades, congelar personas, (algo así como el hechizo Petrificus Totalus,) un hechizo volador, y otro para cambiar el color del pelo.
"Quiero este libro," reflexionó Hermione.
"¿Quieres volver tu pelo de un color verde?" bromeó Severus
"Yo estaba pensando más en unas mechas rubias, pero el verde podría ser un buen cambio," reflexionó Hermione mientras golpeaba su mejilla con el dedo, pensativamente.
Severus contrajo la cara. "Tu pelo esta bien así," dijo rápidamente.
Hermione le envió una sonrisa mientras cerró el libro con un ruido seco y decidía comprarlo.
Volviéndose hacia Severus preguntó, "¿Nos vamos? Hemos estados aquí escondidos bastante tiempo mientras supuestamente estoy disponible en caso de que un estudiante me necesite."
Él colocó el libro que estaba leyendo en la estantería y asintió con la cabeza.
"¿No vas a comprarlo?" le preguntó. "Has tenido la nariz en él casi todo el tiempo que hemos estado aquí."
Él le dio una rápida sonrisa. "Quizás la próxima vez."
Recordando que Severus no tenía mucho dinero; cogió el libro de la estantería y se dirigió a la caja.
"¿Qué estás haciendo?" le preguntó bruscamente.
"Estoy comprando unos libros," le dijo ella.
"No necesito que me lo compres," susurró secamente.
Ella lo miró fijamente mientras ponía los libros en el mostrador y cogía algo de dinero de su bolsillo.
"No estoy comprándolo por ti; estoy comprándolo como un regalo para ti."
"Hermione," él gruñó.
Ella pagó los libros y abandonó la tienda. Severus la siguió mirándola seriamente. Cuando hubieron salido de la tienda, ella le dio el libro a él y encogió el suyo, guardándolo en el bolsillo.
Severus cogió el libro, pero mirándola enfadado. "No puedo aceptarlo. Te devolveré el dinero cuando pueda."
Los ojos de Hermione brillaban furiosos. "¿No puedo comprarte un regalo, Severus?" preguntó de manera brusca.
"No hay ninguna razón para que me hagas un regalo," le dijo bruscamente.
Ella se volvió hacia él. "Sólo quería darte las gracias de alguna manera." Ella disminuyó su voz mirándolo suplicante, esperando que lo entendiese. "Me has hecho sentir cómoda en un tiempo que no es el mío, has sido mi amigo y sacaste la cara por mí cuando Lucius y Narcisa estuvieron intolerables. Sólo quiero mostrarte que aprecio tu amistad. ¿No puedes aceptar un simple regalo de mi parte?"
Severus se ablandó considerablemente. "Gracias, entonces," dijo en voz baja "Siento haber reaccionado así ante todo esto."
Ella le sonrió abiertamente. Él encogió el libro que desapareció entre sus ropas. Comenzaron a andar calle abajo otra vez.
"Quería ese libro desde hace casi siete años," dijo en voz baja.
Si eso era posible, la sonrisa de Hermione se ensanchó aún más. "Bueno, me alegro de haber encontrado algo que apreciases mucho."
Severus paró y la miró seriamente. Ella se giró y le dirigió una mirada inquisitiva.
"Te aprecio," dijo suavemente antes de cubrir sus labios lentamente y besarla.
El corazón de Hermione saltó. Ella nunca había sentido tanto amor dirigido hacia ella. Comenzó a perderse en él cuando los brazos de él la rodearon y tiraron de ella. Ella colocó los brazos alrededor de su cuello y lo besó con toda la pasión guardada que había estado creciendo en ella durante las pocas semanas pasadas. Estuvieron de pie, allí, embelesados el uno con el otro durante unos momentos antes de que Hermione recuperara la razón y rompiese el momento, empujando a Severus lejos de ella.
"No, Severus, no podemos."
"¿Por qué no?" preguntó mientras examinaba su rostro.
"¡No pertenezco aquí! Este no es mi tiempo. Se supone que esto no tiene que pasar."
"¿A quién le importa lo que se supone que debe ocurrir?" preguntó sensualmente.
"No puedo, Severus. Esto no tiene futuro. No puedo. Por favor, ¡respétame acerca de esto!"
Él la miró tristemente y le permitió salir de su abrazo. Él había pensado que ella podría quererle más que un amigo, pero quizás había malinterpretado su devoción como algo más que amistad. Quería asegurarse de que no había echado a perder esa amistad. Mirándola solemnemente dijo, "Está bien, te respeto, pero no romperás nuestra amistad por un pequeño lapsus. (N/T: lapsus viene escrito como a little slip of the tongue; significando tongue, lengua en español. Dejo esta aclaración para entender el juego de palabras por el que se ríe Hermione en el siguiente párrafo.)"
Ella rió ante el juego de palabras. Ella continuó andando por la calle, y él la siguió, mirándola un poco preocupado.
"Ya te dije antes que valoro nuestra amistad, Severus. No la voy a tirar a la basura tan fácilmente."
Sus hombros bajaron en alivio y se relajó considerablemente, sonriéndole tímidamente a ella. Continuaron caminando en silencio hasta que alcanzaron el final de la calle. Había un gran campo ahí. Hermione lo reconoció como el sitio donde Harry, Ron y ella habían hecho luchas de bolas de nieves en invierno. Pero había algo diferente, aparte de la ausencia de la nieve. Había un sauce gigantesco en el centro del campo. Era el árbol más maravilloso que ella alguna vez hubiese visto.
Ella vagó hacia él y tocó el tronco. "Me pregunto que te pasó," murmuró.
"¿Con quién hablas?" preguntó Severus.
Ella lo miró, un poco sobresaltada por haber hablado en voz alta.
"Con este árbol," dijo, luego le miró furtivamente, "Y no, no suelo hablar con objetos inanimados." Se giró de vuelta al árbol y rodeó lentamente el tronco. Ella prosiguió. "No está en el futuro. Me pregunto quién cortaría este magnífico árbol."
Severus examinó el árbol que en realidad, nunca había notado antes. Hermione tenía una manera de ver las cosas diferente a él, siempre de forma positiva. Él admiraba la habilidad de ella de emocionarse por un simple árbol.
Ella volvió a mirarle y sacudió la cabeza. "Lo sé, parezco una tonta por emocionarme con un árbol, pero es que es precioso."
Severus quiso elogiar la belleza de ella, pero no se atrevió después del fiasco que había ocurrido hace unos pocos minutos antes. Volvió la vista al árbol.
"En realidad, es bastante agradable."
"Una respuesta muy diplomática," bromeó ella.
Sus ojos se ensancharon mientras la miraba, inseguro de que decir a continuación para que ella no se riera más de él.
"Venga, vámonos." dijo ella finalmente. "Se está haciendo tarde."
Ellos se dieron la vuelta para marcharse y avanzaron a través del campo cuando cuatro explosiones sonaron y se vieron rodeados por cuatro Mortífagos. Severus y Hermione sacaron rápidamente las varitas y se colocaron, espalda contra espalda, listos para luchar.
A/N: Siguiente: Ataque de los Mortífagos. Supongo que me odiaréis o amaréis por este capítulo. Gracias a todos por los encantadores reviews. Espero que os guste y tengáis tiempo de dejar un mensaje.
Xamo: Muchas gracias a todos por los reviews. Vuestros comentarios me animan a seguir traduciendo. Espero que os guste este capítulo, y en cuanto pueda tendré preparado el siguiente.
