Capitulo 11
Hermione pronunció la contraseña ante la gárgola y subió las escaleras para llegar a la oficina de Dumbledore. Golpeó la puerta y esperó a que le permitiesen entrar. Después de pocos minutos, Albus abrió la puerta y miró a Hermione. Una gran sonrisa cruzaba su cara mientras abría la puerta para dejarle entrar. Ella entró furiosa, pasando por su lado, y se dejó caer en una silla frente al escritorio.
"Albus, ¿cómo pudiste pedirle a Severus que se convirtiese en un espía?" exigió sin preámbulos.
Él le sonrió benévolamente. "Hermione, después de tu ataque me di cuenta de que sería beneficioso mantener controlado a Voldemort desde dentro de su organización. Severus es perfecto para ese trabajo."
"¿Tienes idea de lo que puede ocurrirle?"
"Por supuesto."
"¿Pero usted le permitirás que arriesgue su vida, día tras día, de todos modos?"
"Hermione, parece que le tienes un gran cariño a nuestro Severus," dijo Dumbledore amablemente.
Hermione estaba enfurruñada. "Eso no viene al caso, Albus. Tú no lo has visto volviendo de las reuniones de los Mortífagos apenas siendo capaz de mantenerse en pie, habiendo sido torturado con unas increíbles habilidades de aguante. ¡Tú no lo viste, tendido en el suelo de la Casa de los Gritos, casi muerto, sangrando incontrolablemente por el ataque de una serpiente gigante! ¡No puedes hacerle esto!"
Estaba ahora de pie, suplicando por Severus Snape, tratando de evitarle el mundo de dolor que había tenido que soportar antes.
"Hermione," dijo suavemente. "Entiendo los riesgos, y también lo hace Severus. Él se ha comprometido a hacer esto por el bien de nuestro mundo. No le niegues la posibilidad de ser útil."
"¿Para esto le hablo del futuro? Lo has enviado al mismo destino que tenía antes."
"Hermione, ¿realmente piensas que Severus es la misma persona que era antes de que llegases aquí?"
Hermione miró a Albus un momento. "Por supuesto que no, Albus; pero, de todas formas, es bastante inútil que intentes convertirle en un espía."
"Yo no lo estoy convirtiendo en nada. Él lo ha elegido. Es plenamente consciente de las posibles consecuencias, y está dispuesto a arriesgar su vida para ayudar a la Orden."
Hermione estrechó los ojos. "¿Realmente te importa alguien, Albus? ¿O todo esto es sólo un juego tuyo?"
"Te aseguro, Hermione, que me tomo estas tareas muy en serio. Pensé largo y tendido antes de pedirle a Severus hacerlo. Es la única manera."
Hermione se inclinó en el escritorio, hasta estar cara a cara con Dumbledore.
"Juro, Director, que si él muere, buscaré la venganza en ti, no importa que año sea." Hermione se enderezó y salió indignada de la habitación. No durmió en toda la noche.
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La falta de sueño y la preocupación por Severus convirtieron a Hermione en una desagradable persona al día siguiente. Redujo cientos de puntos y dio cinco detenciones durante el día. Para alguien que extrañamente da una detención al mes, era pasarse. Irrumpió en el Gran Comedor y cenó, con una gran nube de frustración alrededor suya. Miró alrededor enfadada, sintiéndose como el Severus Snape del futuro, mirando ceñudo a los estudiantes que pasasen por el lado. Los pocos que levantaron la vista hacia ella, rápidamente se alejaron mientras los miraba enfadada, retándoles a hacer algo estúpido para así poder reducirle puntos a sus casas. Giró una esquina y cayó al suelo de espalda por un estudiante que corría por el pasillo.
Hermione se incorporaba, mirándolo furiosa. "Por el nombre de Merlín, ¿en qué estabas pensando corriendo por los pasillos?" gritó antes de darse cuenta de que el estudiante que la había hecho caer era Severus.
"¡Lo siento, Profesora!" tartamudeó él mientras la ayudaba a ponerse de pie. "¿Te he hecho daño?"
"No, estoy bien," comentó mientras lo miraba pasando por su lado.
Entrecerró los ojos cuando notó a sus problemáticos menos favoritos, los Merodeadores, todos de pie, formando un grupo con las varitas extendidas, jadeando como si hubiesen corrido una maratón. Se dirigió furiosa hacia los cuatro Gryffindors.
"¿Qué significa todo esto? ¿Por qué están corriendo por los pasillos con las varitas extendidas?"
Los niños guardaron las varitas rápidamente y miraron fijamente al suelo; parecía como si los hubiesen pillado robando.
"Sr. Lupin, ¿podría explicar vuestro comportamiento?" demandó Hermione furiosa.
"Pro... Profesora Granger... nosotros... nosotros sólo estábamos..."
"Sr. Black, ¿quizás usted pueda ser un poco más elocuente que el Sr. Lupin?"
Sirius mostró una brillante sonrisa. "Sólo estábamos haciendo un poco de ejercicio, eso es todo."
"Jugando a hechizar al Slytherin, supongo" gruñó Hermione enfadada mientras cruzaba los brazos.
"No, no, lo ha debido entender mal. Severus aquí, corría por mutuo acuerdo. Él no tenía nada que ver con que nosotros estuviésemos corriendo. Sólo estábamos jugando a un juego entre nosotros, para ver quién podía llegar al Gran Comedor antes."
Severus de pie al otro lado, los miraba ceñudo mientras Sirius daba su "explicación."
Los ojos de Hermione se entrecerraron. "Sr. Potter," espetó, "si esto era sólo un juego, porqué tenían vuestras varitas extendidas."
James pensó rápidamente durante un momento. "Por... ¡un hechizo almohadón! En caso de que chocásemos con alguien, como le pasó a Snape con usted."
Hermione aguantó el deseo de mandarlos contra una pared y verlos deslizarse lentamente.
Ella miró al suelo. "Sr. Snape, ¿qué pasó aquí?"
Severus miró con el ceño fruncido a los cuatro jóvenes y comenzó el relato. "Estaba fuera, en el césped, estudiando cuando escuché a estos cuatros riéndose mientras se me acercaban. Rápidamente, recogí mis cosas y me levanté para salir de allí cuando Pettigrew le instaba a Black lanzarme un hechizo. Estando alertado por el Director de defenderme por mi mismo, decidí echar a correr antes de que tuviesen la oportunidad de mandarme un hechizo. Los cuatros me persiguieron a través del césped y dentro del edificio. Estaba mirando detrás mía, cuando usted apareció por la esquina, y no la vi. Siento haberla echo caer, Profesora."
Hermione había estado mirando fijamente al suelo todo el tiempo que Severus había estado hablando. Una vez que hubo terminado, levantó la vista mirando de forma asesina a Potter, Black, Pettigrew y Lupin.
Su voz era peligrosamente suave. "¿Tenéis algo que añadir a vuestra historia?"
Sirius le dio otra sonrisa encantadora. Sabía que había pocas mujeres que pudiesen resistirse a su tentadora sonrisa. Desafortunadamente para él, Hermione era una de ellas. Hermione entrecerró los ojos, retándole a decir algo estúpido. Sirius decidió mantener la boca cerrada.
"¿Ninguno de vosotros tiene nada que añadir?"
Los jóvenes se mantuvieron en silencio.
"Bien. Sr. Potter, Sr. Black, Sr. Pettigrew y Sr. Lupin, como parece que ninguno de ustedes sabe como contar la verdad, esperaré un pergamino de dos pies de cada uno de ustedes sobre ser sincero y las consecuencias de mentir. Los quiero en mi escritorio mañana por la mañana. Cincuenta puntos de Gryffindor por cada uno. Tenéis prohibidos todos los fines de semanas de Hogsmeade para el resto del año, y tendréis detenciones hasta el próximo mes. Sigan así muchachos y nunca más tendréis una tarde libre."
Peter Pettigrew decidió hacer un comentario. Señalando a Severus dijo, "Bueno, ¿y qué pasa con él? La tiró al suelo. ¿No le va a quitar puntos?"
Hermione redujo el espacio entre ella y Pettigrew. Lo miró con los ojos entrecerrados, deseando borrar la sonrisa de suficiencia que tenía esa rata en el rostro.
"Veinte puntos de Gryffindor por responderle a un profesor, Sr. Pettigrew." Sin apartar la mirada de Peter, continuó, "Veinte puntos para Slytherin, Sr. Snape, por no empezar la Tercera Guerra Mundial."
Los ojos de Peter se abrieron mientras Hermione retrocedía y miraba a los cuatro Merodeadores. "Ustedes vendrán conmigo a la clase de Defensa ahora. Sr. Snape, acompáñenos."
"¡Pero es la hora de la cena!" exclamó James.
"Quizás deberías haber pensado en eso antes de decidir atormentar al Sr. Snape. Tendrá suficiente tiempo para cenar, Sr. Potter. Sígame por favor."
Rápidamente hicieron el camino hacia la clase de Defensa. Hermione entró, seguida de cerca por los cinco estudiantes. Se volvió y miró con furia a los cuatro Gryffindors.
"Viendo como tenéis un deseo irrefrenable por retarse en duelo, os estoy dando una oportunidad de bajaros de vuestro sistema. Cada uno tendrá la oportunidad de luchar contra el Sr. Snape y hacer con él cuanto desee, pero estáis advertidos, él no será suave con ninguno de vosotros. Sr. Black, tú primero."
Todos miraron a Hermione incrédulos. ¿Les había ordenado que luchasen en duelo? ¡Debía de haberse vuelto loca!
"Nada de golpes bajos o de magia negra de parte de ninguno de ustedes," les ordenó mientras se echaba hacia atrás para dejarles espacio para el duelo. Severus sacó su varita y empezó a andar en círculos en torno a Sirius. Sirius hizo lo mismo. Severus fue el primero en lanzar un hechizo, el cual Sirius fue capaz de bloquear a tiempo. Mandó un Desmaius, haciendo que Severus se agachara, antes de lanzar otro de vuelta. Sirius no fue lo bastante rápido y el hechizo le dio haciéndole volar hacia atrás, dándose contra la pared. Severus adoptó un aire despectivo deleitándose de ver el cuerpo de Black formando un montón arrugado en el suelo.
"Bueno," Hermione reflexionó después de un momento, "Sr. Black, ¿dónde está toda su bravuconería ahora? ¿Por qué no le enseñas al Sr. Snape una lección de cómo hechizarse contra una pared?"
Sirius no la miró, únicamente se puso de pie y se sacudió el polvo mientras volvía con sus amigos, luciendo avergonzado por haber sido derrotado tan rápidamente.
"Sr. Pettigrew, es el siguiente," ordenó Hermione.
Peter parecía asustado de morir mientras levantaba la varita, listo para la batalla. Temblaba mientras adoptaba la postura de duelo. Envió un hechizo pronto, pero de todas formas Severus estaba listo. Se protegió y luego le mandó un encantamiento hacia Pettigrew. Otro Merodeador chocó contra la pared.
"Sr. Snape, una cosa sobre su técnica," dijo Hermione, poniéndose a su lado. "Cuando mandes un hechizo, debería extender su brazo así de recto."
Ella tomó su mano entre las suyas y lanzó otro hechizo junto a él, estirándole el brazo completamente, pretendiendo mejorar su técnica impecable. El hechizo le dio a Peter Pettigrew, quien estaba aún en el suelo por el primer hechizo.
"¡Whoops! Lo siento, Sr. Pettigrew," exclamó, pretendiendo que había sido un error. Finalmente la rata no sonrió, y se lo merecía por entregar los Potter a Voldemort en un futuro.
"Así es más como eso," continuó instruyendo a Severus mientras extendía su brazo otra vez, mandando otro hechizo a Pettigrew.
Mirando a los ojos de Severus, guiñó un ojo mientras soltaba su mano. Él la miraba en estado de shock.
"Sr. Lupin, ¿por qué no lo intenta?"
Remus parecía determinado mientras adoptaba la postura. Combatieron durante varios minutos. En realidad, Remus era un buen duelista. Le mandó un hechizo a Severus y le hizo caer al suelo, no antes de que Severus pudiese enviar uno. Ambos acabaron en el suelo, cubiertos de arañazos por la pelea.
"Podríamos llamar a esto un empate" proclamó Hermione antes de que alguno pudiese levantarse y continuar luchando. "Bien hecho, Sr. Lupin" añadió.
"Sr. Potter, es él ultimo," ordenó.
James miró de Hermione a Severus mientras se preparaba. Rápidamente, hicieron una reverencia. Severus miró lúgubremente a Potter mientras lanzaba su primer ataque. James fue rápido. Bloqueó el hechizo y había mandado uno a Severus casi al mismo tiempo. Luchaban furiosamente. Ambos jóvenes tenían rápidos reflejos, y mandaban hechizos con asombrante rapidez. Daban vueltas alrededor del otro y ambos se agacharon a tiempo, debido a unos hechizos. James mandó un embrujo directamente a la cabeza de Severus. Éste cayó al suelo para evitarlo, y enviarle otro a James. James fue pillado desprevenido y voló hacia la pared. Hermione le sonrió con suficiencia mientras se levantaba.
Se percató de que algo de su horrible ánimo se había despejado. Ya no tenía la necesidad de golpear a cada uno de los Merodeadores en la cara. Anduvo hacia el centro de la habitación y miró a Severus.
"Muy bien hecho, Sr. Snape," le felicitó. "Ahora, ustedes señores, si continuáis actuando como niños pequeños, serán tratados como tal. Si los descubro cebándose con el Sr. Snape otra vez, regresarán aquí para recibir más del mismo tratamiento. ¿Está claro?"
Los cuatro miraron al suelo y asintieron.
"Bueno, ahora salgamos de aquí, ante de que os haga batiros en duelo con él otra vez."
Los vio volverse para marchar. Pettigrew salió corriendo por la puerta prácticamente, pero los otros tres mantuvieron la dignidad y salieron con la cabeza alta.
Una vez que hubiesen salido, comenzó a reír, doblándose de la risa.
"Hermione, ¿te has vuelto loca?" le preguntó Severus.
"No lo creo, Severus, ¿por qué dices eso?"
"¿No vas a tener problemas por todo esto?"
Se enderezó y le miró, con sus ojos brillando alegres. "No, simplemente era una pequeña práctica de duelo, monitorizada por un profesor. Creo que he seguido las reglas de forma bastante estricta, ¿verdad? Bueno, excepto el desafortunado incidente con Pettigrew." Se volvió a doblar riéndose a carcajadas algo más.
Severus miró fijamente a Hermione por un momento. Siempre se había sorprendido de lo lejos que iría por defenderlo. Nunca había conocido a alguien tan protector como ella. Normalmente, ese tipo de conducta lo haría enfadarse, pero tal comportamiento le resultaba reconfortante. Por lo menos alguien se preocupaba por su bienestar y no se asustaba de defenderle. Había encontrado poco de eso en el trato que recibía de los demás. Era un cambio agradable tener ese tipo de respeto por parte de alguien.
"Gracias por permitirme hacer eso," dijo Severus con gratitud. "Fue increíblemente satisfactorio."
Hermione se enderezó pero siguió riéndose un poco. Asintió con la cabeza a Severus para reconocer su comentario. Limpió algunas lágrimas de sus ojos y se dio cuenta de que no eran lágrimas de alegría, aunque empezó a llorar mientras reía. El muchacho sentía que estaba cansada.
"Hermione, ¿estás bien?" le preguntó Severus con preocupación.
"No, no lo estoy," espetó Hermione. "No he dormido en toda la pasada noche, he estado insoportable todo el día, y he estado muy preocupada por ti."
Severus cerró la distancia entre ellos y puso las manos en los brazos de ella. "No te preocupes, Hermione, todo estará bien."
Hermione se sobó la nariz. "Por supuesto que estará, Severus. Todo estará simplemente maravilloso."
Sonrió por su insolencia y limpió las lágrimas de su cara.
"No me descubrirán. Voldemort no sabrá la verdad sobre mí."
Hermione miró fijamente a sus ojos. No vio un poco de temor en ellos. Estaba dispuesto a hacer eso y no sentía nada de miedo. Era increíblemente valiente.
"Por favor, solo ten cuidado," le dijo finalmente.
"Siempre," comentó él.
Finalmente, esbozó una sonrisa.
"Me tengo que ir," dijo Severus con pesar. "Lucius dijo que necesitábamos salir ya."
Los ojos de Hermione vagaron por la boca de él antes de que los alzara para mirar sus ojos, donde debían estar.
"Espera un minuto."
Sacó la varita y curó los arañazos y cortes que había recibido por los duelos. Sonrió agradeciéndoselo.
"Te esperaré, tal y como dije," le aseguró.
"Okay, No te preocupes, todo estará bien."
Asintió y él se giró y abandonó la habitación. Lágrimas corrieron por su cara una vez más mientras luchaba por tranquilizarse. Rezaba que todo fuese como estaba planeado y que Voldemort no descubriese su duplicidad. Esperaba que el dolor de la Marca fuese suficiente tortura para Voldemort. Afortunadamente, no caería en la tentación de lanzar unos pocos de Cruciatus para divertirse.
Se limpió las lágrimas de los ojos y finalmente pudo controlar su avalancha de emociones. Consciente de que no tenía hambre en lo más mínimo, decidió saltarse la cena por completo, y sólo ir a la Sala de los Menesteres a esperar. Se detuvo por su habitación y llevó los exámenes que necesitaba calificar con algunas pociones que podrían ayudar a Severus cuando volviese, y se dirigió a su destino. Se sentó y empezó a graduar. Su mente estaba tan lejos que tenía que leer las respuestas de los estudiantes tres o cuatro veces antes de poder determinar si eran correctas o no, pero poco a poco se hizo camino a través de la pila de pergaminos. Miraba el reloj frecuentemente y estudiaba la puerta. Nadie la molestó.
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Hermione se despertó sobresaltada. De alguna manera, se había dormido mientras calificaba. Su cabeza colgaba hacia delante mientras dormía. Cuando estuvo despierta, notó que tenía dolorido el cuello debido a la postura en la que había permanecido tanto tiempo. Curiosamente, miró el reloj. ¿Qué le estaba tomando tanto tiempo? Deberían haber llegado hace unas tres horas. Con suerte, Severus no estaría tendido inconsciente en algún lugar, abandonado al frío. Quizás debería buscarle. Decidió lo contrario. Incluso en su estado nervioso, supo que era una mala idea en cuanto la pensó. Volvió a puntuar los exámenes.
Después de un rato, la puerta se abrió y Severus tambaleó conteniendo su brazo con cautela. Hermione salió disparada del sofá y estaba a su lado en cuestión de segundos, soportándolo mientras cojeaba. Le guió hacia el sofá y lo tumbó en él. Cogió un vial de la mesa, y le dijo que lo bebiera. Lo vació en un trago y cerró los ojos, dejando que la poción hiciese efecto. Después de unos pocos minutos, los abrió otra vez y le dio las gracias.
Él acunó su brazo en su otra mano. Mirándole, le cogió el brazo con cautela, y enrolló la manga, exponiendo la Marca. Aún estaba roja debido a que había sido tatuada recientemente. Hermione cogió un frasco de ungüento y lo abrió. Untó la Marca con el bálsamo curativo, y Severus cerró los ojos aliviado mientras el frescor aliviaba el tatuaje al rojo vivo. Cuando terminó, le miró.
"¿Hay algo más que pueda hacer?" preguntó.
Él sacudió la cabeza, "Ya has hecho bastante." Apenas hacía contacto visual con ella.
"¿Quieres hablar de ello?" preguntó indecisa.
"Es lo que es. Voldemort estaba feliz de conseguir otro seguidor. Yo estaba feliz de que no sospechase."
Continuaba apartando la mirada de ella. También protegía el brazo, así que ella no podía verle la Marca.
"Severus, mírame," exigió.
No la miraba. Ella podía decir que estaba avergonzado de lo que había hecho.
"¿Estás avergonzado de mirarme?" preguntó en voz baja.
"Me he degradado a mí mismo, Hermione. Me he marcado como un signo del mal."
"Has caminado con valentía hacia la guarida del león y has vuelto ileso. Sé que esta Marca normalmente significa maldad, Severus, pero no deberías avergonzarte por ello. Representa la oportunidad de destruir ese mal pronto gracias a tu brazo."
Cerró los ojos. "No hagas de esto lo que no es," le reprendió.
"Sólo te estoy diciendo lo que es."
Finalmente se giró hacia ella y buscó sus ojos. No había piedad, ni mentiras allí. Se acercó y la jaló hacia él, colocando un beso suave en sus labios.
"Gracias, Hermione." susurró.
Hermione le miró nerviosa y le apartó.
"Sé que no sientes lo mismo Hermione, solo quería agradecértelo."
Le sonrió indecisa. Se acercó y cogió otro vial de la mesa.
"Es una poción para dormir sin sueños. Pensé que podrías agradecer una noche sin pesadillas. Quédate aquí esta noche. Te veré mañana en clases, ¿okay?"
Asintió y ella dejó la poción en su mano. Se levantó y le miró fijamente. Sin pensar demasiado acerca de ello, que ya era mucho pedir, se inclinó rápidamente y rozó sus labios contra los de él en un rápido beso. Se volvió y salió corriendo de la habitación gritando buenas noches sobre el hombro, dejando a un shockeado Severus Snape mirándola fijamente.
Hermione cerró la puerta de un portazo y se apoyó contra ella, cerrando los ojos y colocando la cabeza entre las manos. Había bajado la guarda y le había besado. ¿Cómo podía haber hecho eso? ¡Todo era culpa suya! ¿Por qué tenía que besar tan maravillosamente bien? ¿Por qué su estómago se le cayó al suelo cuando sus labios tocaron los suyos? Luego había dicho que ella no sentía lo mismo que él. ¡Oh, cómo de equivocado estaba! Pensaba en él día y noche. No podía sacarlo de su cabeza. Lo amaba. Lo amaba. Meditó esas dos pequeñas palabras. Cómo habían cambiado su vida. Cuando estaba con Severus, estaba más feliz de lo que ella podía recordar, incluso cuando no hacían nada.
¿Pero cuál sería el coste de ese amor? ¿Cómo resultarían las cosas? Ella sabía como resultarían. Le dejaría y volvería a su tiempo. Estaría resentido por ello, y cuando apareciese en el futuro, no tendría nada que ver con ella. Entonces ella estaría indignada. Era tan obvio. Necesitaba poner en una caja su corazón y mantener sus emociones ocultas, así sólo causaría un corazón roto. Empujó todo lejos de ella. Era Hermione Granger, Profesora Asistente en Hogwarts. No estaba enamorada de nadie y nunca lo estaría durante este período de tiempo. Volvería a su tiempo real y viviría una vida feliz sin Severus Snape. Quizás podría encontrar algún hechizo o algo que le impidiesen pensar en él. Tendría que hacer algunas investigaciones. Regresó a su habitación con la intención de hacer exactamente eso, sin embargo nunca abrió algún libro.
En su lugar se sentaba en la silla con las piernas junto a su pecho, abrazándolas. No quería parar de pensar en él. Disfrutaba pensando en él. Pensar en él la hacía feliz. Estar con él la hacía feliz. Cualquier cosa de él la hacía feliz. No podía creer que se había enamorado de Severus Snape.
A/N: Siguiente: Lucius tiene un problema.
¡Gracias a todos por los encantadores comentarios! Bueno, ¡en este capítulo pasan muchas cosas! Ahora, yo me cuestiono acerca de esta gran pregunta: ¿Qué hará Hermione una vez que ha comprendido que está enamorada?
xamo: Siento no haber traducido el capítulo antes, pero el ordenador se averió y tardaron una semana en traérmelo de vuelta, así que procuraré traducir el siguiente capítulo pronto en compensación. Gracias a todos por vuestros comentarios. En cuanto a los pronombres, puede que en alguna ocasión se me pasen, lo siento por ello. Espero que os guste este capítulo.
